sábado, noviembre 17, 2018
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Independentismo catalán: “democracia” a cambio de libertad

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Por: José Ramón Con*

Considerando que uno de los principios del libertarismo es la “libertad para elegir”, la “libertad para poder elegir si pertenecer a España o no”, sea cual sea el motivo (histórico, social, político, económico), teóricamente debería ser aplaudida por todos los que profesamos esta ideología, y el caso catalán debería ser un ejemplo de un ejercicio de democracia y libertad.

Sin embargo, otro de los principios libertarios es el respeto al estado de derecho y a un mínimo de certeza para la propiedad privada, y el respeto de la misma y de las libertades de los individuos, y desgraciadamente Cataluña no es el caso. La generalidad y el “parlament” han establecido durante 40 años una dictadura cultural, económica y social de tintes profundamente comunistas, que representa un gran riesgo, no solo para España y su unidad, sino para toda la Europa “libre”.

El independentismo catalán no es un problema de Cataluña, es un problema de España: de la ley de autonomías, de una profunda corrupción y de la falta de garantías y libertades que se están violentando en Cataluña a través de la fuerza, la coerción, la supresión de las libertades y hasta la xenofobia, al grado absurdo de no poder rotular en español los comercios, de establecer impuestos a empresarios que tratan con “España” y de obligar a los comercios y empresas a participar del movimiento independentista. Por ejemplo, los puestos de la salud (médicos, enfermeras, etc) están obligados a tener como primera lengua el catalán y NO se puede hablar español; la educación es obligatoriamente en catalán y los padres no pueden decidir si educar a sus hijos en español o en catalán, más una deuda de 76,000,000,000€ que el resto de España no tiene por qué pagar.

La novedad del independentismo en Cataluña

Desde la entrada en vigor de la ley de Autonomías (que existe desde el franquismo, pero se aplica a partir de 1979 con la elección general, y la Constitución) empezó una renovación del independentismo, que sin duda había estado reprimido durante los años de la dictadura, pero que había sido realmente independiente, sino más bien “carlista y anti borbónico”.

En la época más reciente el primer “President” de la “Generalitat” en la “democracia” fue Jordi Pujol, fundador y miembro de Convergencia hoy PDeCat, un partido que se dice “liberal” y “profundamente nacionalista catalán”, pero que en realidad dista mucho de una ideología liberal, ya que durante su mandato (de 1980 al 2003) hubo desvíos por más de 5, 000€ millones de euros, imposición absoluta del catalán.


Para su proceso independentista el “estado autonómico y su financiación” extrañamente se formalizó en los gobiernos de Felipe González (PSOE) y se consolidó con Zapatero (PSOE). Durante el gobierno de José María Aznar, aunque hubo avances en las “autonomías” el proceso verdaderamente liberal de Aznar dejó a un lado las intenciones independentistas.

En el 2014 Artur Mas provocó a España intentando un referéndum independentista, el cual si bien no fue formalmente reconocido por las cortes españolas tuvo una participación del 23%, según cifras de “El Mundo” y 33% según “El País”. De acuerdo a las cifras, los votantes se manifestaron mayoritariamente por la independencia, pero dicha participación no representa a la mayoría de los catalanes.

El antiliberal independentismo catalán

Una de las razones por las que el independentismo catalán es anti liberal es que por una parte no respeta los derechos de quienes no quieren participar en la consulta, y por la otra excluye de la consulta al resto de los españoles. Por ello, entre otras razones, la consulta propuesta para el primero de octubre es ilegal no sólo bajo la Ley Autonómica Catalana (votada por el 83% de los españoles) sino de acuerdo a la propia constitución, aunque la bandera del “Junts pel Si” sea que esta consulta es supuestamente tan democrática como cualquier otra.

En el caso del 2017, la dictadura establecida por Pujol, Mas, y compañía, ahora con el PDeCAT, ha tomado tintes profundamente comunistas. Hace 15 días el “parlament”, con mayoría socialista (PDeCAT, Esquerra “ERC”, PSC y CUP), aprobó y desaprobó en menos de 11 horas la separación de la autonomía catalana y una constitución que parecía copia de la bolivariana; rompieron además el pacto estatutario en el que se le otorga a Cataluña entre otras libertades la autonomía financiera.

Al mismo tiempo, es cada vez más notoria una alianza con Terra Iure y ETA, siendo Otegui uno de los mayores auspiciadores de la intención catalana, sumado a la división interna en el PSOE y su falta de pantalones para pactar con Partido Popular.

El negocio independentista

Hoy, tras el abandono de las instituciones políticas, España y Cataluña salieron a la calle a mostrar sus diferencias. En la Cibeles se cantó el Cara al Sol y en la Plaza de San Jaime (Sant Jaume per qui parles el catalá) se cantó el Himno con todo y letra, acto calificado de fascismo y apología de la dictadura por los comunistas de manual: Pablo Iglesias, Gabriel Rufían, y Pedro Sánchez, quienes en infinidad de ocasiones han cantado la “internacional” con el puño en alto. Yo me pregunto ¿eso qué es, un acto de amor solidario?


El negocio independentista, desde los Pujol, siempre ha sido la amenaza constante del rompimiento a base de recibir más recursos centrales. Ahora bien, tras la crisis española provocada por los socialistas el “estatut autonómico” se ha resquebrajado; ahora el negocio catalán es deberle a Europa y no a España una cifra cercana a los €76,000 millones de euros, que todas las autonomías y el gobierno central han asumido. El “proces” ha estado plagado de contrariedades que atentan principalmente contra la igualdad de los ciudadanos ante la ley y representa un costo económico altísimo, que ha derivado en el rompimiento social de España.

La pregunta no es cuando se independizará Cataluña de España (que eventualmente llegará), sino cuál es el costo para Cataluña el dejar de ser España, bajo el principio de que difícilmente podrá formar parte del mercado común, se le impondrán aranceles y especialmente ¿Cuándo pagará su deuda con el resto de España?

Por último, es importante señalar que la imposición ideológica independentista, la supresión de las libertades económicas y de educación manifiestan abiertamente la radicalización y la instauración de una dictadura (en la que ya se han creado “Comités Ciudadanos Morales” para extorsionar a quienes están en contra del “referéndum”) no va a dejar nada bueno para España y especialmente tampoco para Cataluña, QUE SIEMPRE HA SIDO y SERÁ ESPAÑA.

*Jose Ramón Con es Católico, analista de datos y estadística en Com-Unica, politólogo, mercadologo, cocinero, Pro-Vida, Pro-Familia, Cazador, Taurino, Libertario. Puede contactarlo en Twitter: @josegc81

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