sociedad

Narcotráfico, crimen y amnistía ¿Sí?

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Por: José Joaquín Galván*

[dropcap type=”default”]U[/dropcap]n paso importante  para entender la complejidad al hablar de “narcotráfico” es dimensionar que este sólo es una de las formas de obtención de recursos de los grandes grupos criminales en México y no representa una totalidad.Al hablar de carteles no solo hablamos de drogas, sino de un ejercicio de actividades ilícitas que complementan la obtención de ingresos, incluyendo trata de blancas, extorsión, secuestro, piratería, tráfico de armas, etcétera. Desde hace mucho tiempo, el crimen organizado dejó de tratarse solo de marihuana y coca, claro que todo lo demás representa ganancias menores en comparación con la droga, por ahora.



Cuando discutimos las estrategias para erradicar la violencia que se genera a causa de los diversos tipos de tráfico ya sea entre carteles, carteles vs estado, ó carteles vs sociedad asociamos casi ya de manera generalizada que se ha creado una violencia innecesaria cuando la legalización de las drogas para consumo personal resuena como opción determinante, sin embargo la legalización de las drogas es una realidad que sólo puede discutirse en aras de la libertad individual y la responsabilidad de consumo, a lo que considero, es un paso importante para que las personas puedan ser más libres en sus decisiones.

Sin embargo, me parece incorrecto que la legalización de las drogas se asocie con la erradicación de los altos niveles de violencia generadas por los grandes carteles, ya que como mencioné, hace mucho tiempo pasamos del narcotráfico al “crimen organizado” que  son conceptos totalmente distintos, pues el crimen organizado engloba el ente que puede usar o no al narcotráfico como una de sus actividades ilícitas para la obtención de recursos, una diferencia entre generalidad y particularidad.

Ahora bien, planteemos dos hipótesis al respecto: si la legalización de las drogas se lograra, su producción o comercialización sería, uno, controlada por el estado convirtiéndose en un monopolio, o dos, otorgada a particulares. Ambos implicarían para el crimen organizado una reducción de ingresos, y cambiar los altos niveles de ingresos a los que están acostumbrados por una regularización no es opción. Es importante mencionar esto (aunque guarden más complejidades) para ubicar que el principal factor que motiva al crimen organizado es el monetario, generar ganancias.

Pasemos entonces a la amnistía, la amnistía es un recurso contemplado en diversas legislaciones de estado y contemplado en los tratados internacionales, la amnistía ha sido utilizado en contextos generalmente de oposición política, de resistencia y guerrilleras, cuando el poder oficial se encuentra en conflicto con un grupo social en concreto o con el descontento social generalizado, que responde con algún tipo de movimiento que suele unificarse y usa posiblemente la violencia hacia el status quo llegando incluso a las armas, lo que genera que se conformen ideologías que las sutentan, convirtiéndolas en propuestas políticas ya sea para modificar las políticas de estado o en su caso abolir incluso al modelo estado mismo para instaurar uno nuevo, (recuerden que estoy hablando del uso más común, sin descartar otras hipótesis) por tanto la amnistía es la ausencia de la ejecución de la facultad coercitiva del estado hacia una persona responsable de uno o varios delitos en arás de que su aplicación genere un beneficio social como la concordia y la paz, o por lo menos así lo define textualmente la Suprema Corte de Justicia de la Nación: “La amnistía es una medida prevalentemente política, que significa el olvido de un hecho delictivo, para establecer la concordia y la paz social” (J.A 59-740)



Es sumamente importante reconocer  el contexto donde la amnistía torna un sentido de reciprocidad “perdonar  a cambio de…” Andrés Manuel López Obrador planteó la posibilidad de amnistía en contextos de narcotráfico y algunos defendieron la posibilidad citando por ejemplo las amnistías en el contexto de Nelson Mandela y la inestabilidad social en Sudáfrica. Pero no vayamos tan lejos, tan solo en México tras el levantamiento del EZLN en los 90´s y los ataques a cuarteles militares  entre otras cosas dieron pie a una tregua a través de la no persecución de los responsables del movimiento zapatista, especialmente durante los acuerdos de San Andrés que fueron un parte aguas para la reforma del artículo segundo constitucional congruente al  convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo en las políticas de estado. En estos dos hechos recordados tenemos un claro ejemplo de en qué momentos la amnistía ha tenido por resultado relativamente el orden social, y es hasta que se ven atendidas o integradas las propuestas políticas del grupo social inconforme en las políticas de estado. De ahí la lucha se desintegra, se oficializa o se mantiene a discreción.

Una amnistía hacia quienes no tienen el mínimo interés de mantener el orden social si ello les implica perdidas monetarias es un absurdo.

La diferencia con lo que considera Obrador, no solo es abismal, sino sin sentido, el narcotráfico nunca ha tenido una propuesta política qué conciliar, nunca ha representado una lucha social, el crimen organizado no  ha  reclamado siquiera una legalización de drogas, el crimen organizado no está sustentado con una ideología social o política, el crimen organizado sabe que una legalización implicaría perdidas y a su vez implicaría reestructurar sus actividades de comercio con nuevas formas ilícitas, el crimen organizado no tiene una estructura unificada o centralizada con el cual conciliar a diferencia de donde sí se han aplicado las amnistías a cambio de algo, el crimen organizado es motivado por intereses meramente monetarios y no de interés social por tal motivo una amnistía hacia quienes no tienen el mínimo interés de mantener el orden social si eso le implica perdidas monetarias es un absurdo, no existe el “a cambio de”, una amnistía hacia los agentes del narcotráfico no garantiza la disolución ni  la no reestructura del crimen organizado, ni los nuevos enfoques de explotación ilícita para generar recursos, una amnistía al narcotráfico nos lleva  a nada.

Quizá y solo quizá la legalización de las drogas, que debe ser discutida con base en la libre determinación de las personas, genere un impacto a las estructuras criminales, posibilitando su debilitamiento. Ese momento debe ser aprovechado para desmantelarlas antes de que logren empoderarse nuevamente (aunque la legalización es algo que no ha definido Obrador). Sin embargo, en las circunstancias actuales, conceder amnistía para lograr la paz, como propone Andrés Manuel resulta, con base en la evidencia y contextos históricos de otros países donde la amnistía ha sido aplicada, es un sinsentido.

*José Joaquín Galván es libertario, estudiante de la licenciatura en Derecho en la Universidad La Salle, originario de Ayutla Mixe  en el Estado de Oaxaca.

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