sábado, agosto 18, 2018
Culturaentretenimiento

Historia de 3 futbolistas

252views

Por: Sergio Romano Muñoz*

La peor época del Futbol Club Barcelona desde la era franquista fue del verano del 2000 al verano 2003, cuando subió a la presidencia del club el empresario y político Joan Laporta. Coincidiendo con Laporta, llegó un brasileño de técnica exquisita y asombrosa capacidad futbolística, Ronaldinho.



En esa misma época también estuvo en planes del Barcelona un chico de 17 años, de 1.88 mts. de estatura y que jugaba de extremo, con un enorme futuro, un muchacho que le costaba al equipo 17 millones de euros pero que las quebradas arcas del equipo le impedían hacer la inversión. Ese muchacho era la gran joya de la corona del equipo Sporting con base en Lisboa, Portugal, y su costo era tal porque ese chico, en un movimiento que demuestra el tipo de persona que es, acababa de firmar su contrato de profesional para que su equipo, necesitado de dinero, pudiera capitalizar su salida. Y es que muy bien pudo haberse ido gratis al equipo de su preferencia.

Finalmente el Barcelona prefirió irse por algo más barato y contrató a también futbolista del Sporting Ricardo Quaresma (¿quién, dirán? Exacto). El otro muchacho finalmente se fue a donde estaba el dinero: el Manchester United, uno de los equipos más ricos de la liga más rica del mundo. El nombre de ese muchacho, por supuesto, es Cristiano Ronaldo.

Finalmente no fue tanta pérdida para el Barcelona porque un año y medio después debutaba en el primer equipo un niño de 17 años que sería llamado a ser el mejor futbolista del mundo. Ese chico, Lionel Messi, argentino de clase media y talento natural supremo, al nivel de su compañero de equipo Ronaldinho, había llegado al Barcelona, de manera célebre, por un contrato firmado en una servilleta. Messi, que sufría de un déficit en las hormonas del crecimiento, requería de un tratamiento especializado que equipos de su tierra natal, como River Plate, se negaron a pagar; Barcelona se ofreció a financiarlo, y no sólo eso, contrató a su padre, Jorge Messi, como empleado.

El primer gol de Messi fue una joya de pase creada por Ronaldinho. Sin embargo, después de una temporada fantástica (2004-2005), en la siguiente campaña el brasileño cayó lesionado un par de meses y no recuperó gran nivel pese a incluso ganar la Champions League (la competición de futbol más importante del mundo). El nativo de Porto Alegre tuvo un pésimo Mundial con Brasil en Alemania y en realidad nunca volvió a ser el mismo. Dos años más en el Barcelona totalmente intrascendentes donde incluso se pasa los últimos meses de vacaciones bajo el pretexto de una lesión inexistente, algunas temporadas más en el Milan (otro equipo de élite) donde simplemente no funciona, un regreso a Brasil donde dio a cuentagotas muestras de su calidad e incluso un año en México con Gallos Blancos de Querétaro que pasaron de noche es su anodina carrera desde 2006.

Para entonces, Cristiano Ronaldo se convertía en la nueva gran estrella del Manchester United y de la Selección de Portugal, equipos donde abundaban los futbolistas de élite, y Messi, que también compartía club y selección con estrellas de primerísimo nivel, empezaba a ser aclamado como el mejor futbolista desde Maradona. Ambos futbolistas fueron elevando su nivel exponencialmente año con año, y de hecho desde 2008 ellos son los únicos jugadores que han ganado el premio a Mejor Jugador. La rivalidad entre ambos cracks realmente inició cuando el portugués llegó al eterno rival del Barcelona, el Real Madrid, previo pago de €96 millones al Manchester United por rescindir su contrato, un récord para la época.

Desde entonces, una campaña mediática ha enfrentado a Messi y Cristiano Ronaldo, con Messi resultando generalmente el considerado mejor jugador, incluso de la historia. Y es fácil de ver por qué: Messi es motor creativo de su equipo, sin ser un delantero propiamente dicho posee los récords de más anotaciones en un solo año natural (91 durante 2012), en una sola temporada (73 durante la campaña 2011-2012) y máximo goleador de la Liga Española con más tantos (50 goles anotados en la misma campaña).

Por el tiempo en que Ronaldinho se hacía estrella y Cristiano y Messi surgían, se empezaba a crear un verdadero fenómeno mercadológico alrededor del futbol europeo. El deporte siempre ha sido un fenómeno de masas, sobre todo en América Latina, Europa y África, pero nunca a los niveles de éxito económico de las cuatro poderosas ligas estadunidenses (béisbol, basquetbol, futbol americano y en menor medida hockey). En 1996, dos fenómenos simultáneos ocurrieron: a partir de ese año entró en vigor la llamada “Ley Bosman” que permitía a todos los futbolistas que tenían alguna nacionalidad dentro de los países de la Unión Europea a contratarse sin restricciones, por ejemplo, en teoría, un futbolista español no encontraría problemas en contratarse en Grecia y viceversa en caso de encontrar un equipo interesado, en consonancia con las leyes laborales de la UE. Antes de la medida, sólo se permitían en la cancha hasta tres futbolistas extranjeros por equipo, y una vez implementada la nueva ley surgieron los llamados “superequipos”, clubs como Barcelona, Real Madrid, Manchester United, Bayern Munich (Alemania), Juventus (Italia) o más recientemente Paris- Saint Germain (Francia), que acumulan a los mejores futbolistas disponibles en detrimento de equipos más modestos y que tuvo como efecto secundario potenciar la ya mencionada Champions League; y por otro lado, la irrupción de Nike como patrocinador no solo de equipos, sino de futbolistas en específico; cracks como el francés Eric Cantona, el italiano Paolo Maldini y el liberiano George Weah (actual presidente de su país) fueron firmados como voceros, lo cual llevó a que Adidas y Puma, y posteriormente todo tipo de marcas, compitieran entre sí para tener en nómina al mejor jugador disponible.

Es fácil admirar a Messi. Es un genio futbolístico, capaz de ganar él solo un partido con su puro talento natural, pero la realidad es que, con todo y todo, el talento le fue regalado; así nació, el futbol es su obsesión y es extraordinario jugándolo. Ronaldinho probablemente sea tan genial como el argentino, pero la realidad es que nunca le interesó entrenarse, lo que aunado a una pesada vida nocturna, hizo que para los 26 años de edad prácticamente estuviera retirado, si bien continuó su carrera 11 años más. En mayor o menor medida, ambos son personas muy carismáticas y queridas.

Cristiano Ronaldo, por otro lado, es bastante antipático. Es marcadamente egoísta como futbolista, se deja ver como un chico egocéntrico, ha protagonizado momentos poco halagüeños e incluso una vez declaró que se le tenía envidia por “guapo, rico y ser extraordinario futbolista”. Y sobre todo, nunca será un genio al nivel de Messi, ni siquiera del de Ronaldinho.

Sin embargo, el portugués ha hecho olvidar al brasileño, compite en números con el argentino e incluso le supera en Champions League ganadas (cinco contra cuatro) y tiene más títulos a nivel selección.



Cristiano Ronaldo ha sido, por años, una marca registrada en sí mismo. Sus derechos de imagen le otorgan, además de su infartante salario por jugar futbol, €100 millones anuales por diversas marcas. La razón es sencilla: por más antipático que sea, ningún compañero de equipo ha tenido nada malo que decir del portugués, profesionalmente hablando. El chico se ha matado entrenando horas diversas facetas, desde los tiros libres hasta la puntería para meter goles. Básicamente, en vez de quejarse de lo que no tenía, el talento de Messi, puso manos a la obra, se labró una carrera en la que ha logrado ser incluído dentro de los 10 mejores jugadores; y en vez de desperdiciar su talento, como Ronaldinho, ha trabajado, logrando, incluso, y a base de puro trabajo y planeación, acomodar su carrera conforme la edad le va mermando facultades físicas.

Cristiano Ronaldo es la historia del hombre hecho a sí mismo que llegó a alturas reservadas sólo a gente con un talento que él realmente no posee, y mostró que el trabajo duro y enfocado es, muchas veces, más importante que el talento puro. 

*Sergio Romano Muñoz es, además de libertario convencido, experto en la industria del entretenimiento. Ha sido agente de artistas, productor de radio y TV, scouter de bandas musicales y director de una editorial. En la actualidad trabaja en su primera novela y en una serie de cómics.

Leave a Response

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.