sábado, agosto 18, 2018
Culturaentretenimientohistoria

Avengers-Infinity War: Thanos, el malthusiano

1.32Kviews

Por: Sergio Romano Muñoz*

Marvel Studios es un proyecto monumental, una empresa que merece ser analizada en sí misma en otro momento. Desde su primer lanzamiento oficial como estudio de cine (Iron Man, 2008), han lanzado un total de 19 películas hasta la fecha, todas ellas exitosas en mayor o medida con la relativa excepción de The Incredible Hulk (2008). Lo notable de este estudio y que lo diferencia de los demás es que todo lo que realiza está entrelazado entre sí, creando un “universo cinematográfico” de historias relacionadas entre sí, que acaban cruzándose y polinizándose mutuamente.



El Universo Cinematográfico Marvel (MCU por sus siglas en inglés) ha llevado las diversas historias a confluir en dos magnos eventos crossover, Avengers: Infinity War y su continuación, conocida provisionalmene como Avengers 4  pero a la que eventualmente se le dará un nombre.

Infinity War fue lanzado mundialmente el jueves 27 de abril pasado y se ha constituido en un auténtico fenómeno mundial. Debe de ser una de las películas más minuciosamente analizadas de la historia: cada escena ha sido destripada de mil maneras, se han discutido las subtramas hasta la extenuación, se han publicado estudios sobre su valor artístico o su trascendencia como fenómeno cultural, ha inspirado cantidad de memes, vlogs, artículos y reportajes tratando de entender qué diablos significa todo esto y, lo que nos interesa ahora, ha generado un intenso debate sobre el motivante del villano (y virtual protagonista de la película), Thanos, y sus virtudes.

La película nos cuenta que no es poder lo que busca (ya es el ser más poderoso del MCU), ni dominación. Lo que busca, según sus propias palabras, es “Equilibrar el Universo”, o sea: cometer un genocidio cósmico eliminando a la mitad de la población del Universo, literalmente trillones de seres. ¿Por qué? El mismo Thanos revela que  su planeta natal, Titán, estaba al borde de la extinción masiva debido a la “sobreexplotación”, y para evitarlo sugirió la eliminación de la mitad de la población, “sin distinciones ni apasionamientos, ricos o pobres”. Las autoridades de Titán lo juzgan como loco y lo destierran; finalmente, el planeta colapsa y todos mueren. Entonces, razona el así llamado “Titán Loco”, los recursos del Universo, por más grandes que sean, tienen un límite al que además se está llegando rápidamente. Por lo tanto, si nadie va a controlar semejante explosión demográfica, él, siendo el único que se da cuenta, debe hacer algo al respecto.

La teoría ha probado tener cierta aceptación dentro del público, sobre todo entre ecologistas (al fin y al cabo agoreros del desastre por naturaleza) y otros grupos tanto de Izquierda como de Derecha.

Por supuesto, no es una teoría nueva ni mucho menos. Hace ya más de dos siglos, Thomas Malthus, religioso anglicano, planteaba en “Un Ensayo Sobre el Principio de la Población” (1798) que el crecimiento de la población, con capacidad de multiplicarse por dos cada generación, haría imposible lograr producir suficiente alimento para cada individuo, lo que provocaría un cataclismo, llamado “catástrofe malthusiana”, que provocaría la total aniquilación de la especie humana para 1880. Es una teoría que tiene cierto atractivo, e incluso otros autores similares han planteado escenarios similares, como Paul Ehrlich, entomólogo (?) que ha escrito varios libros sobre la sobrepoblación humana como “La Bomba de la Población” (1968) en el que predecía una hambruna que acabaría con cientos de millones de vidas en la década de los 70’s; o un artículo escrito en 1994 llamado “Tamaño Óptimo de la Población Humana” donde establece un límite de 2,000 millones de personas.

Alguien debió explicarle a Thanos que la culpa es del exceso de gobierno, no de población

Puesto que seguimos aquí, con los niveles más bajos de pobreza nunca alcanzados (Esta década, y por primera vez en la historia, la pobreza extrema representa menos del 10% del total de la población mundial), el mayor número de habitantes de la historia (más de 7,200 millones de personas) a la par que un rápido descenso en la tasa de crecimiento (de cerca de 2.2% anual a principios de la década de 1960 al 0.5% actual, según la U.S. Census Bureau –Oficina del Censo de EE.UU.–), producción alimentaria sin precedentes, un nivel de bienestar y riqueza de una persona de clase media a los que un emperador de hace cuatro o cinco siglos simplemente no podía acceder y otros indicadores igual de impresionantes, queda claro que Malthus y otros catastrofistas se equivocan. Hasta en “El Capital” se critica que no se tome en cuenta el avance de la ciencia y la tecnología para hacer estos cálculos.

Cuando hasta Karl Marx te refuta exitosamente, es que tu teoría está muy mal.

Por supuesto, estamos tratando con un Universo de ficción que se parece al nuestro pero tiene ciertas reglas cambiadas, pero supongamos que dicho ejemplo pudiera trasladarse a nuestra realidad. ¿Qué tendría que suceder para que en Titán aconteciera una catástrofe malthusiana? Que el gobierno se ocupara de todo: de la producción, distribución y creación de recursos. Que fuera un planeta comunista con planeación central, y es que sabemos que sería imposible para un órgano planificador central el cumplir esta labor siquiera de manera mediocre. Ejemplos dolorosos a lo largo de la historia no faltan.



Malthus afirmaba que el crecimiento exponencial de la población se enfrentaría a pestes, plagas, hambrunas y otros problemas similares. Sin embargo, la ciencia y la tecnología tienen un efecto multiplicador por sí mismos: mientras más se acumulan, más rápido avanzan y en más direcciones se ramifican. Ahora tenemos medicinas, técnicas de producción de alimentos y creadores de bienestar para la gente que nulifican la profecía del clérigo inglés. El problema de mala distribución de alimentos y servicios de salud en determinadas zonas geográficas son responsabilidad y culpa, casi exclusivamente, de un exceso de intervención por parte los gobiernos locales. Como el de Venezuela.

Sea cual sea la razón por la que Titán se extinguió, alguien debió explicarle a Thanos que la culpa es del exceso de gobierno, no de población.

*Sergio Romano Muñoz es, además de libertario convencido, experto en la industria del entretenimiento. Ha sido agente de artistas, productor de radio y TV, scouter de bandas musicales y director de una editorial. En la actualidad trabaja en su primera novela y en una serie de cómics.

Leave a Response

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.