miércoles, diciembre 13, 2017
alteza serenísima
En brevehistoria

En breve: Alteza serenísima

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Bueno, pues llegamos a un aniversario más de la que uno de los días más trágicos en la historia de este país. Hace 207 años, la madrugada del 16 de septiembre México despertó a la modernidad de la peor manera posible, a través de los gritos delirantes e ineptos de una conspiración a medio cocinar.

Hidalgo desató las fuerzas del odio y de la muerte, sin tener la más mínima idea de lo que quería conseguir, gritando al mismo tiempo “Viva Fernando VII” y “Vamos a coger gachupines”; encabezando una auténtica horda cuyos supuestos triunfos se limitan a la masacre de civiles inocentes en la Alhóndiga de Granaditas y en las ciudades de Morelia y Guadalajara, a los que no enjuició porque “no había necesidad, sabía que eran inocentes.”

Hidalgo se montó en el trono de la violencia y se mareó profundamente, primero se hizo nombrar “Generalísimo de las Américas” a pesar de que obviamente carecía de cualquier destreza militar que lo hiciera digno de ese mote; luego empeoró, y se hizo llamar “Su Alteza Serenísima” (apodo que luego le copió Santa Anna). Sin embargo, el sobrenombre que verdaderamente se ganó fue el de “El bribón del cura”, como la llamaba Ignacio Allende.


Antes del final Hidalgo fue despojado por los propios soldados de su ejército del ridículo título de “generalísimo” y tras las derrotas contra el ejército de Calleja su movimiento colapsó, terminando con la cabeza de sus líderes exhibida como muestra de justicia en las esquinas de la Alhóndiga donde habían masacrado a tantos inocentes con el pretexto de que había que ganarse al pueblo.

Hidalgo fue despojado por sus propios soldados del ridículo título de “generalísimo” tras las derrotas contra el ejército de Calleja

Y sin embargo, a pesar de todos sus crímenes, Hidalgo no era un completo monstruo. Después de su arrestó confesó y se arrepintió sinceramente no sólo de las atrocidades que había cometido, sino de encabezar un movimiento para el que claramente no estaba preparado.

Además, no fue sólo Hidalgo, la culpa del colapso es compartida por la miopía de la clase gobernante en general, que le cerró las puertas a las propuestas de conseguir la autonomía respecto a la entonces invadida corona española. En 1808 se hizo una propuesta en el Ayuntamiento de la ciudad de México, que pudo evitar los desastres por venir, pero fracasó tras el golpe de estado contra el virrey Iturrigaray. Lo demás es historia.



La misma mezquindad y ceguera que la clase política mexicana demostró en aquellas sesiones del Ayuntamiento de la Ciudad de México y el golpe de estado de 1808, siguió repitiéndose durante las décadas siguientes, tanto entre liberales como conservadores, y hundió al país en el abismo de una permanente guerra civil.

Apenas en las últimas décadas hemos ido aprendiendo a dialogar y competir en política sin sacarnos las tripas. Apenas ahora, después de tantos dolores, apenas vamos le damos la vuelta atrás al reloj, de 1810 a 1808.

2 Comments

    1. El mismo que viste y calza …y permite la masacre de inocentes con tal de mantener contento a su “ejército” y luego es derrotado por Calleja. Saludos y gracias por leerlo y comentar.

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