domingo, octubre 20, 2019
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Cobra Kai

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Por: Osvaldo Flores*

No soy chavorruco.

Creo que ya soy ruco oficial.

Cuando era un niño, alla por los años ochenta, acompañaba a mi padre a entregar zapatos que él mismo fabricaba de manera artesanal, al mercado de Granaditas, en el mero centro y corazón del barrio de Tepito.

Ya de regreso tomábamos un camión que nos llevaba a la Colonia 20 de Noviembre, donde vivíamos, y en la Calle Peña y Peña había un cine gigantesco que se llamaba Florida, sé que era gigante por que ahora sé que fue algún tiempo uno de los cines más grandes de América Latina.

En Tepito, la oferta de cines era muy variada: desde cines que pasaban películas de ficheras y de los hermanos Almada, hasta uno que exhibía puras películas de serie B (kung-fu, zombies, blaxplotaition, etc) pero el Florida era mi favorito, ahi pasaban los “estrenos” que a veces llegaban con meses o un año de atraso.

Un domingo, mi papá nos llevó a ver “Karate Kid” de John G. Avildsen, quien una década atrás había dirigido hábilmente Rocky para lanzar al estrellato a Sylvester Stallone.



Karate Kid fue para mí, como para millones de personas un recuerdo inolvidable de aquellos años. Muchos entraron a dojos de karate inspirados por la película. Mi papá cayó rendido ante aquellos entrañables personajes: Daniel Larusso, Mr. Miyagi, Johhny Lawrence y el sensei Kreese y la hermosa Ali. Obvio decir que la película era genial y algo icónico en la década de los ochenta. Tuvo algunas secuelas que no fueron tan inolvidables y un remake con Jackie Chan que de manera insultante también se llamaba “Karate Kid” cuando en realidad ahí se mostraba Kung Fu.

Para muchos, fue un vehículo de descubrimiento de las culturas de oriente y sus tradiciones con las artes marciales. Mr. Miyagi era un sensei que ayudaba al guerrero en su transformación por la senda del héroe de Campbell; era paciente, divertido, aguerrido y justo. La historia de un niño molestado en la escuela por bullies que lo superaban, el cómo encontró su camino y el equilibrio a través del karate y el  que al final se quedara con la chica y salvara el día hacían una película redonda para nuestra ingenuidad ochentera.

A partir de aquí, algunas son meramente suposiciones mías, ya que no tengo una manera eficaz de comprobar lo que a continuación escribo.

Con el nacimiento de Reddit y otros tableros para la divulgación de todo tipo de información, los usuarios pueden interactuar y hacer lo que deseen con las narrativas que ya conocen: poder encontrar geniales historias contadas por fans de Star Wars que jamás verán la luz en un guión o una película, pero es una delicia leerlos a nivel usuario escrito por otros usuarios apasionados. También hay por ahí tableros específicos para las más locas teorías que a los fans se les ocurren para explicar o tratar de entender finales, narrativas y huecos argumentales de sus series o películas favoritas (¿Qué hay en el portafolio de Pulp Fiction?) y creo recordar que hace algunos años un usuario hizo un post que más o menos se titulaba: “¿Por que Johhny Lawrence es el verdadero Karate Kid y Daniel era un cretino?” y a continuación, con gran lógica, el usuario daba una explicación que había estado oculta a plena vista acerca de las motivaciones y acciones de los personajes de la película. Dicha explicación daba con lujo de detalles, una defensa aguerrida por Johnny Lawrence, alumno estrella del dojo Cobra Kai, cómo es que Daniel era el verdadero bully y cómo es que Johnny perdió con una patada a todas luces ilegal, y cómo a pesar de todo ello, Johnny entrega, en un gesto de caballerosidad y deportivismo, el trofeo a Daniel-San.

En el 2005, la cadena CBS norteamericana, lanzó una serie llamada “Cómo conocí a tu madre” que tuvo un gran éxito. En dicha serie, uno de los personajes, Barney Stinson, externa su deseo por conocer  al Karate Kid,  su ídolo de la infancia. Sus amigos, deseosos de complacerlo, se movilizan y el día de su cumpleaños le dan la sopresa y le muestran al actor Ralp Macchio, quien interpretaba a Daniel Larusso, el niño que era alumno del sensei Miyagi y campeón del All Valley Karate Championship. Al verlo, Barney estalla en cólera y se niega a saludarlo, ya que Barney sostiene que el verdadero Karate Kid era Johnny y explica la misma teoría de Reddit. No es posible saber si esa teoría ya estaba en la mente de algún guionista, o si los guionistas retomaron la teoría de Reddit, al final del capítulo, el actor William Zabka que interpretaba a Johnny aparece en el episodio y Barney se muestra feliz.

Hace un año, se hablaba de una posible secuela en forma de película que después fue adquiriendo la forma de una serie regular de televisión con los actores originales. Una cosa en contra es que ambos actores no eran atractivos en taquilla, ya que ambos habían dejado la actuación en segundo plano, y sus carreras nunca despegaron al nivel de estrellas. Era difícil que alguien produjera esta serie. Con la diversificación de sus contenidos, y decididos a hacer frente a Netflix, Youtube lanzó su plataforma y anunció con bombo y platillo la serie “Cobra Kai” con los actores originales y con Will Smith como productor ejecutivo. Hubo una gran expectación que decayó cuando se mostró un primer teaser trailer ya que se sugería que era meramente una comedia. Muchos fans estaban expectantes aunque con moderado entusiasmo. El trailer oficial despejó todas las dudas, se veía genial.

La serie fue estrenada en YouTube Red con gran éxito, claro, midiendo prudente distancia con otras poderosas plataformas. Por desgracia no ha sido reconocida ya que la plataforma Red no es tan conocida o deseable para los consumidores. Es una pena.

Ahora lo importante:

Sí, Cobra Kai es genial.

No es totalmente un vehículo de nostalgia, los productores se cuidaron de no hacer un producto sólo para cuarentones generación X, ávidos de cosas que les recuerden sus walkman y sus carpetas Trapper Keeper. La serie está muy bien escrita, tiene muchos ángulos interesantes y a decir verdad, los actores protagonistas se muestran con esas ganas de actor principiante. La serie respeta el espíritu de la película original, y para delicia de muchos, muestra material original de remembranza. No es necesario haber visto la película original, pero es deseable para entender a nuestros personajes.

Johhny Lawrence, el alumno estrella del Dojo Cobra Kai, es ahora un cuarentón fracasado, sólo, alcohólico e irascible. Es racista y sigue siendo el cretino que todos habíamos conocido. Pero aquí nos muestran qué sigue después de la derrota de Johnny: una vida vacía que constantemente lo tortura por su derrota, que jura que fue ilegal para justificar todas las malas decisiones de su vida. Aquí no odiamos a Johhny, su personaje, que es el más interesante, está lleno de matices y dilemas morales. Él decide ayudar, no de muy buena gana a entrenar a un chico que es molestado. Reabre el Dojo Cobra Kai para poder empoderarse y sentir que puede hacer algo trascendente con su vida.

Por otro lado tenemos a Daniel, que se ha convertido en un exitoso hombre de negocios y que sólo recuerda a Johnny como un capítulo más de su vida de éxitos. Tiene una esposa cariñosa, una hija buena y un hijo raro adolescente. Daniel nos muestra lo que puede hacer la envidia y el rencor, y aunque no es un mal hombre, siente que tiene la responsabilidad de detener a Johnny de adoctrinar a otros niños en la violencia que fue el grito de guerra de el nefasto Dojo Cobra. Vemos a Daniel Larusso, un hombre de negocios tratando de aplastar a Jonnhy con no muy honestos métodos que seguro el señor Miyagi jamás aprobaría. Obvio, él lo hace en nombre de la bondad y la justicia.




Johnny comienza fracasando con el dojo, por que no puede atraer alumnos, de hecho, reparte volantes, pero el chico que salvó le ayuda a crear una campaña de redes para darse a conocer, además de que el chico gana una pelea en la escuela que se vuelve viral y el dojo comienza a llenarse. Vemos a dos adultos jóvenes enfrentándose a cambios, a cosas nuevas, a cosas que no entienden del todo: identidad de género, sexismo, racismo y un largo etcétera. Para mi delicia, Johnny se vuelve un personaje políticamente incorrecto, con métodos brutales les enseña a los niños a enfrentar sus problemas y hacerles frente. Vemos la desafortunada infancia de Johnny y lo entendemos mucho más.

Los actores están geniales, las escenas de peleas son buenas, la música es ochentera, (Johnny aún escucha a Poison) los actores jóvenes lo hacen excelente, los actores secundarios cumplen. Y obvio, como una presencia silenciosa y omnipresente se encuentra, sin robar cámara ni protagonismo el Señor Kesuke Miyagi, con sus enseñanzas, con su hermosa filosofía y su estilo original. Hubiera sido genial tener a Pat Morita, por desgracia hace ya más de una década que falleció. (dato raro: hay personas que creen que aún vive, y se sorprenden cuando saben que murió en 2005)

Los capítulos son de 30 minutos, pero yo me la aventé en un maratón de sábado queriendo más. Háganse un favor, y vean y adoren a Johnny, el nuevo héroe de la incorreción política.

Por cierto, la serie ya firmó por otra temporada para el año entrante.

*Osvaldo Flores, nacido en 1975, es empresario, autodidacta y amante de la libertad. Fue administrador de Puma Capitalista UNAM, asesor y consultor de empresas para cuestiones tecnológicas y de estrategia de marketing y branding

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