jueves, octubre 17, 2019
entretenimiento

Cómo y por qué “Libre soy” se convirtió en un clásico

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Por: Jeffrey Tucker*

Contemplen la historia de una revolucion en forma musical, un himno respecto al logro individual y colectivo que conquistó espontáneamente al mundo hace casi 3 años. Se mantiene com parte escencial del soundtrack de nuestros tiempos, mientras un niños tras otro se obsesiona con la película “Frozen” y todas las canciones en ella, especialmente “Libre soy”.

Su éxito se basa en mucho más que la hermosa musica y convincente interpretacion. Su triumfo como arte popular nos cuenta algo acerca de dónde hemos estado y hacia dónde nos dirijimos como sociedad y como órden político.

La historia de esta canción es algo absolutamente mágico. Usted puede observar las mediciones y ver lo que ha sucedido. La versión para karaoke es la más popular, con casi mil millones de reproducciones. La versión original tiene 500 millones. Las otras versiones internacionales también cuentan varios millones de reproducciones. Hay infinidad de covers. Por supuesto, también hay parodias. Un prominente musicólogo grabó un video explicando por qué la canción es tan maravillosa. Ha ganado premios Grammy y Oscar.

Una canción para cambiarlo todo

Puedo recordar mis propios sentimientos cuando escuché la canción por primera vez en el cine. La sensación de emoción era abrumadora. Me cortó la respiración al final. Fue sorprendente. Me pregunté si otros compartían mi opinión, y le recomendé la película a mis amigos. Ellos sintieron lo mismo. Hubo una creciente emoción al respecto a lo largo de la temporada navideña, y se intensificó hacia el año nuevo. Y se siguió expandiendo.

Durante la filmación de “Frozen” los Disney Studios tenían el presentimiento de que la canción “Libre Soy” –compuesta en un solo día por Kristen Anderson-Lopez and Robert Lopez — iba a ser un éxito. El guion original tenía contemplada una “canción poderosa para Elsa,” pero el resultado fue mucho más complicado y maravilloso. Lo fue al grado de que el guión de la película se modificó para darle lugar a una más compasiva Elsa –originalmente planeada como la incesantemente mala “reina del hielo,” y transformada a una individualista con defectos, pero también con valor, que sólo necesitaba descubrir cómo reconectarse con su comunidad.

Aun así, seguramente Disney no tenía idea de qué tan viral se volvería la canción. De hecho, antes de lanzar la versión oficial, cantada por Idina Menzel, Disney había publicado otra versión, interpretada por Demi Lovato. Tiene palabras diferentes, y una estructura musical menos desafiante. Fue diseñada para escucharse en radio, con todas las características habituales que usted esperaría de ese género. Debió ser una sorpresa que la desorbitante e híper-dramática versión de Menzel fue la que se convirtió en un éxito en la radio.

Aquí vemos el poder y la Gloria de la cultura popular, desafiando todas las predicciones y a todos los expertos, tomando la canción de una película animada y convirtiéndola en una himno global que canta sobre los grandes temas de nuestra época.

Lo que significa

¿Cuál es la fuente de su poder? ¿Es únicamente la canción de “sólo se vive una vez” de este año? ¿Se trata sólo de la lucha de una persona para escapar de la prisión de las expectativas sociales y encontrar la libertad? Quizá, pero la cantidad de energía detrás de su popularidad sugiere que algo más sólido está sucediendo aquí.

El primer segmento presenta a Elsa caminando sola en la montaña, avanzando a través de nieve fresca, como un pionero en busca de algo enteramente nuevo e incierto. Ella ha entrado en un mundo peligroso y desconocido, y lo ha hecho sola. Está reflexionando sobre lo que perdió. Se suponía que sería la reina, así que hasta entonces había pasado la vida cumpliendo con su deber. Este requería ocultarse, engañarse a sí misma y a los demás, no sentir nada real, no tener emociones y ambiciones, no buscar la libertad.

Esto no solo se refiere a la lucha de una mujer. Es la lucha de todo el mundo, sobrecargado por un fallido experimento para manejar centralizadamente las sociedades y economías. Todo comenzó hace un siglo, cuando los gobiernos comenzaron a cobrar impuestos, regular, bloquear, prohibir y empujar agresivamente a las personas en sus relaciones económicas. Conforme pasaron los años, las restricciones no son eliminadas, sino que se acumulan, como las malas tradiciones en las monarquías agonizantes, atrofiando y sofocando al espíritu humano.

Alguna vez las personas creyeron que los Estados podían restringirse a sí mismos a la regulación “económica” sin infringir la libertad humana en términos generales, como si de algún modo la economía fuera un campo separado del resto de la elección humana. Sin embargo, ahora observamos a nuestro alrededor ¿y qué encontramos? Todos los aspectos de nuestra vida son influidos por la imposición de parte de los Estados. Regular nuestras vidas económicas significa regular nuestras vidas; arrebatar nuestras libertad económica es arrebatar nuestra libertad humana.

Libres ser

No podemos conserver el dinero que ganamos. No podemos iniciar empresas sin suplicar el permiso de los burócratas. No podemos comprar y vender sin atención constante al cumplimiento de leyes. Todos los aspectos de nuestra interacción con el mundo material están dirigidos por empleados públicos y por las leyes o regulaciones que ellos deben hacer cumplir. Las prohibiciones de la vida moderna son moral y emocionalmente debilitantes. La guerra contra las drogas continúa a pesar de su increíble costo. Las prisiones se llenan con delincuentes no violentos. Toda interacción social es observada, registrada y conservada para usarse en nuestra contra más adelante.

Todos somos versiones de Elsa en su antiguo reino. Se espera que nos sometamos, que cumplamos, que nos quedemos callaos y realicemos nuestro deber hacia el orden político. Oculte sus opiniones. No sienta. Es la tiranía del estatus quo, que las personas siguen tolerando porque a nadie se le permite pensar de otro modo.

Sin embargo, al igual que Elsa, muchas personas están viendo que existe una salida. Una vez que resultó obvio para todos en el reino que ella no era la persona adecuada para el trabajo de reina, se escapó de la ira de la turba, corriendo a través de lago y entrando a un reino desconocido. Inicialmente es aterrador, pero luego empodera. Esta es una buena descripción de la desgarradora vida del emprendedurismo y la innovación, de probar nuevas herramientas en la era digital, de atreverse a dar un paso fuera del plan y liberarse de la aplastante reglamentación de la vida bajo el Estado.

Dejar el régimen y asumir el futuro con valiente determinación es precisamente la que la generación joven está haciendo en un amplio rango de áreas. Están rompiendo el plan, porque el plan ya no funciona para ellos. Los sistemas de retiro que establecieron los gobiernos son un chiste. Los impuestos arrebatados de nuestros salarios son un evidente chantaje. Las muchas formas en que el gobierno prometió ayudarnos resultaron únicamente en beneficios para los privilegiados.

Todo el mundo está atrapado en un matorral de reglas que nos entrampan. Cumplirlas es morir, ceder la esencia de lo que significa ser humano. Obedecer significa ceder todos los sueños.

¿Cómo liberarse? Elsa fue empujada al límite. Hizo lo que tenía que hacer y simplemente huyó. Ella se lanzó para convertirse en pionera, y una vez que aceptó el hecho de que su antigua comunidad la rechazaría, no tuvo otra opción que ser honesta consigo misma. Encontró la verdadera libertad.

Ella construyó su propia libertad al elegir su propio camino, y así lo han hecho multitud de personas en la historia. Cada artista, cada emprendedor, cada verdadero innovador debe atravesar el proceso de liberarse respecto a lo que existe, para crear algo nuevo. Quizá significa dejar la patria para encontrar libertad en otro lugar, como cuando Ayn Rand abandonó Rusia o Ludwig von Mises emigró de Austria. Quizá es una liberación puramente mental. O quizá es esa nueva forma de migración, que vemos en la actualidad, donde las personas encuentran su libertad en la nube y abandonan el mundo físico tanto como sea posible.

Libertad significa ser honesto con uno mismo

En cuanto a la línea de “nada correcto, nada equivocado” en la canción, no se trata de apoyar alguna clase de nihilismo o de relativismo. El orden cívico que abandona Elsa es como todos los otros: estos inventan sistemas morales y deberes personales diseñados para servir a las élites, no a la gente. Son artificiales, pues no surgen de la ley escrita en nuestros corazones, sino que se crean a través de legislación, burocracia e intereses políticos. Antes de que podamos encontrar la verdadera moralidad, debemos despojarnos de los bienes y males inventados e impuestos por las élites políticas.

Tras descubrir que puede ser libre, Elsa ha de hacerse la siguiente pregunta: ¿Qué puedo hacer con mi libertad? Es la pregunta que todos planteamos. La libertad debe encontrar expresión en la creatividad, en la construcción de algo que sirva a nuestros valores. Elsa construye primero una fantástica escalera que se eleva cada vez más en la montaña, simbolizando sus crecientes aspiraciones como persona.

Ella corre en las escaleras con un sentimiento de salvaje exuberancia. Después se dirige a la gran tarea. Decide que ahí es donde se que quedará. Construye un glorioso y poderoso castillo de hielo, con una fantástica arquitectura modernista, candiles y grandes líneas que se elevan a los cielos. Se siente poderosa. Su alma está girando, y un pensamiento se cristaliza en su mente:

Nunca regresaré. El pasado está en el pasado.

Este pasaje es interpretado con tanta claridad, con tal drama y certeza, que emerge como el tema dominante de toda la canción.

También es el tema dominante en nuestros tiempos digitales. Vivimos cada vez más en la nube digital, esta nueva frontera que rompió el molde del pasado. Esta es claramente nuestro futuro, un camino a la libertad. Sin embargo, los gobiernos del mundo son intolerantes respecto a ella. Les disgusta su alcance global, su estructura de persona a persona, sus redes distribuidas, que eluden el control.

Sin regreso

Una vez que experimenta lo que la modernidad tiene que ofrecer, el mundo que se abre ante usted, se vuelve incontrovertible: no habrá regreso. Sin importar que a los gobiernos les guste o no, la era analógica se ha ido, y nuevos tiempos están aquí. Los reguladores, censores y supervisores pueden tratar de contener el futuro, de controlar aquello que no puede dominarse, pero eventualmente fallarán.

Por su propia naturaleza, las burocracias gobiernan un mundo que se quedó en el pasado. No puede conocer, mucho menos dirigir, un futuro innovador y repleto de nuevas ideas, herramientas y formas de asociación. Dejen que la tormenta azote, no regresaremos a las antiguas formas. No miraremos hacia atrás. El pasado está en el pasado.

Conforme termina la canción, Elsa emerge del balcón y observa al mundo que ha dejado atrás. Le cierra la puerta a ese mundo, y, sentimos, a nosotros. Este es su error. Ella no puede vivir aislada. Para prosperar debe ser parte de una comunidad. El resto de la historia es acerca de su descubrimiento de esa gran verdad. Ella encuentra una forma de invitar a otros hacia su mundo liberado.

Así sucede con la gran causa de la liberación humana respecto a las escrituras e imposiciones que tanto han arruinado la maravilla, aventura y brillo de la vida. Podemos liberarnos solos, pero no es suficiente. Debemos pedirle a otros que se nos unan, que tomen parte en la libertad que hemos reclamado para nosotros mismos. Conforme el mundo redescubre la necesidad de ser libre –de abandonar aquello que nos oprime- veremos el florecimiento del espíritu humano, la liberación de la energía global, y un hermoso deshielo sucederá.

El mundo ya no estará congelado. Será libre.

*Jeffrey Tucker es director de contenido en la Foundation for Economic Education.

El artículo original puede consultarse (en ingles) aquí

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