Economía

Coyuntura Económica II

Pinterest LinkedIn Tumblr

Por Efrén Zúñiga*

Al diablo con la sensatez. En economía, los incentivos dirigen a los agentes económicos a tomar una u otra decisión. En Pemex ya se dan a notar. Ante los reveses sufridos por las calificadoras; la salida de capitales, así como el encarecimiento del crédito son dos males irremediables. Como cualquier mercado de crédito, ante mayor riesgo, mayor será el costo del crédito; esto ante la tentación de refinanciarse, lo cual será casi un hecho. Añada que dado el precio actual del crudo (el cual no mejorará en demasía durante un buen tiempo), la empresa será más ineficiente. Los Estados Unidos, nuestro principal cliente, enfrenta una sobre oferta del hidrocarburo. Por si fuera poco, falta conocer a cuánto han ascendido las pérdidas de la paraestatal. Aquí solo queda (o debería) haber espacio para la sensatez, pero sobre todo para la prudencia; esto es, detener la producción y parar la obra de Dos Bocas. El Presidente Andrés Manuel no reculará, se morirá con la suya, llevándose entre las patas a millones de mexicanos.

Que nos agarren confesados. Si por algo han sido merecedores de desprestigio, mis colegas economistas, es por la gran cantidad de predicciones erráticas. Sobresalen, sobre todo, en situaciones tan dramáticas como lo fue en la crisis financiera del 2008. No obstante, no hay mejor forma de intuir lo venidero que siguiendo sus expectativas. Lo que auguran para México puede, por lo menos, dejarnos sin aliento: Standard & Poor’s pronostica una caída del -6.7%, en el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas -6.7%, Banorte -7.8%, JP Morgan -7.5%, Scotiabank -8.4%, entre otros. Pero esto no es lo peor, me llama la atención los casos de Citibanamex y BBVA, quienes en sus estimaciones contemplan dos escenarios, uno pesimista y otro optimista, esto en el sentido de las medidas que pueda o no tomar la actual administración.  Dichos pronósticos son del -9% y -11% para Citibanamex, mientras que para BBVA son del -9% y -12%. El consenso es la recesión (lo cual es obvio), la discrepancia es la magnitud. Hoy los mercados no ven una señal clara de cuando podrá repuntar la economía, y es que el principal ignoto sigue siendo el mismo que ocurría antes de la pandemia, la desconfianza en el actual gobierno.

A rio revuelto, ganancia de pescadores. Como casi siempre ocurre, ante la desgracia económica, ciertos sectores emergen con mayor fuerza. Tal es el caso de las aplicaciones móviles como Uber Eats o Rappi, por mencionar algunas, que ante el llamado #quédateencasa, se han adueñado de buena parte del mercado de comida para llevar. Otro ejemplo, es el incremento en el consumo de ciertos bienes, tales como las bebidas alcohólicas con un 63% (motivado en gran parte por la cerveza), la leche con un 30% y los refrescos con un 15%. Más aún, la aseguradora Qualitas reportó una utilidad del 20.3%, ante el descenso del registro de siniestralidad durante el primer trimestre, ocasionado por la reducción de salidas en vehículos particulares. En otro ámbito, tenemos que quizá sea el activo más seguro, y me refiero al oro, reportó un avance en su precio del 11.2%, ello como consecuencia de la búsqueda de activos que sirvan de refugio. Con ello nos damos cuenta, que ante una u otra circunstancia, y durante algún lapso, habrá quienes hagan su agosto.

Pataleando boca arriba. Bastante irrisible parece la promesa del Presidente López Obrador de generar 2 millones de empleos, más aún, si no deja ver cómo lo conseguirá. Entes como la Organización Mundial del Trabajo, Coparmex y Concamin ya auguran una pérdida de empleos entre 1.5 y 2.1 millones. La Asociación de Emprendedores de México por su parte, pone sobre la mesa que el 87% de las Mipymes perderán, clientes, ventas y nuevos trabajos; además de que una de cada cuatro despedirá personal. Hubiera sido más sensato que López Obrador prometiera retener en lugar de generar, pero eso es mucho pedir. Otro golpe en el proyecto de la 4T será el que concierne a la deuda pública. Primero que nada, dejemos claro que éste, como los otros gobiernos, se ha endeudado. La obsesión del Presidente, en voz de sus colaboradores, consiste en el cociente de la deuda pública con respecto al PIB. El año anterior fue del 44.9%, este año, de acuerdo a documentos oficiales, será del 51.2%, esto es, un incremento de más del 6.3%, muy cercano al 7.7% de la administración de Peña Nieto. En lo que refiere a crecimiento económico, el Presidente se fijó un objetivo del 4% promedio y cerrar con un 6%. Sin Covid-19 se creció 0%, para el presente, por ahora, el consenso ronda entre el -7%. Dicho esto, el objetivo del crecimiento también se ha desvanecido. Naturalmente, estos datos no serían muy distintos si en la silla presidencial estuviera Meade o Anaya, la tragedia deriva de la pandemia; sin embargo, lo que sí es absolutamente cuestionable son las absurdas propuestas con las que se ha salido a mitigar la tragedia. No, las economías no se componen por decreto.

EL PILÓN. Es casi unánime el conceso de los economistas, en que para salir más rápido de esta tragedia se debe caer en déficit. Si bien esto casi del todo cierto, también debemos seguir de cerca otro aspecto ¿a dónde va el dinero? ¡Ahí está el detalle!  

*Efrén Zúñiga es Licenciado en Economía por la Universidad de Guanajuato. En twitter: @EfrenZuS

Write A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.