sábado, julio 20, 2019
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De cachetadas a realidades

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Por: Hiram Pérez Cervera*

Llegaron los datos del primer trimestre para la economía mexicana y, se confirmó lo que muchos esperábamos, la mayoría de los indicadores dieron en negativo. Esto último, no es lo que ahora debe ser motivo para enfocar toda nuestra preocupación, estimado lector, la razón que debiera cautivar nuestro desasosiego es la negación en la que se mantiene el gobierno federal ante los síntomas mostrados en este primer tramo del año; tonos burlones como el de Alfonso Romo al decir que:

“Hablar de cifras precisas es complejo y difícil, pero el objetivo está en 4 por ciento promedio, no hay duda, pero lo que importa es la tendencia. Este primer trimestre nos dio una ‘cachetadita’ y eso es como cuando uno monta a caballo, te vuelves a subir para saltar mejor”[1]

Lo que el Jefe de la Oficina de la Presidencia de la República revela es la falta de seriedad o quizás el alto grado de fanatismo que le tiene al líder, algo que afirmo sin ningún temor a equivocarme, que es muy peligroso para la integridad, no sólo de la democracia, sino de la república en general.

De acuerdo con el INEGI, el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un crecimiento de apenas un 0.2% que, comparado con el año anterior, refleja una contracción de nuestra economía[2]. Durante el mes de marzo se registró un aumento en el desempleo, ubicándose en un 3.6%, que si vemos los datos mes anterior se puede notar un aumento de 0.2% y, así mismo sucede con el mismo mes del año anterior el cual aumenta un 0.3%[3]. Podrá parecer poco en términos porcentuales, pero la realidad es que hoy 2 millones de personas no tienen empleo.

A lo anterior debemos sumar un dato más para tener un panorama general de la situación, México ha caído 8 lugares en el Índice Global de Confianza de Inversión Extranjera Directa en este año, dejándonos en último lugar, lo que significa que los inversionistas no tienen una buena perspectiva – por mucho que HSBC y JP Morgan vengan al rescate- sobre lo que podría pasar con sus inversiones en nuestro país[4].

Mucho se advirtió, desde las campañas presidenciales de 2018, que no había un proyecto económico ni político realista dentro de los planes de López Obrador. Desde el 1° de diciembre se ha podido constatar dicha advertencia en todas y cada una de las decisiones de peso que se ha tomado el presente gobierno. A continuación, mencionaré algunos ejemplos:

El triunfalismo después de la cancelación del aeropuerto de Texcoco, el proyecto inviable del aeropuerto de Santa Lucía, donde la ineptitud del gobierno se ha mostrado con especial esmero; la apuesta perdedora por una refinería en Dos Bocas, cuya licitación quedó desierta porque ninguna empresa ve posible lograr en tiempo y forma la culminación del proyecto; la opacidad con la que se han otorgado por la vía de asignación directa los contratos; la falta de seriedad en las huelgas de Matamoros y, la constante descalificación en sus conferencias mañaneras se convirtieron en señales que van a provocar golpes en la pared por parte de esta administración ante la constante repetición de malos resultados que van venir, porque con todo lo anterior, han dinamitado la confianza que se podía tener en el país. Lo que nadie en el gabinete de Andrés Manuel parece entender es que no se crecerá a una tasa acelerada si no hay inversión.

A todo ello la reacción del presidente, nuevamente es una señal muy mala, pues en respuesta a las declaraciones de Alfonso Romo citadas aquí, López Obrador nuevamente optó por negar la realidad para afirmar con su característico tono burlón que “[…]  le hemos dado una cachetada a los corruptos, eso sí, con guante blanco[5]e insistir que la economía va muy bien cuando todos los números y los pronósticos son negativos.

La cachetada se las ha dado la realidad con 14 días consecutivos de caídas en la bolsa y el aumento de la inflación en el mes de abril. Una nación no puede prosperar solo con palabras, se requieren acciones inteligentes que estén sustentadas en el mundo real, no en luchas imaginarias contra conservadores imaginarios.

Esa promesa de crecimiento del 4% necesita una inversión equivalente al 9.2% del PIB, lo cual únicamente puede llegar a través de un manejo razonable de la economía, un Estado de Derecho que genere confianza y menos impuestos, no de un merolico negando la realidad todos los días en una conferencia por las mañanas.

Lo que se ve y lo que no se ve.

Constantemente se presume, y se usa como argumento, la estabilidad del peso en estos días para darle la razón al gobierno, cuando dice que la economía está bien porque el tipo de cambio no ha mostrado pérdidas; esto es lo que se ve, lo que no se ve es que dicha estabilidad sólo puede ser atribuida a que el Banco de México mantenga sus tasas de interés arriba del 8%, lo cual además de ser un incentivo para invertir en bonos del gobierno, evita que la economía mexicana se inunde con dinero de nueva creación a través del crédito barato.


[1] https://www.elfinanciero.com.mx/economia/1t19-nos-dio-una-cachetadita-pero-objetivo-de-que-economia-crezca-al-4-sigue-alfonso-romo

[2] https://www.inegi.org.mx/temas/pib/

[3] https://www.inegi.org.mx/temas/empleo/

[4] https://expansion.mx/economia/2019/05/07/mexico-cae-ocho-lugares-en-indice-de-inversion-extranjera

[5] https://www.eluniversal.com.mx/nacion/le-hemos-dado-una-cachetada-los-corruptos-amlo

*Hiram Pérez Cervera es internacionalista, enfocado en el estudio del impacto de la política sobre la economía. En twitter lo encontrará como: @hiram_perezc

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