lunes, septiembre 16, 2019
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El capitalismo también se trata de compartir

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Por: Jeffrey A. Tucker*

Desde hace mucho, el término “socialista” ha significado diferentes cosas para distintas personas. En la práctica, usualmente termina significando control estatal, es decir, a punta de pistola. Por eso es una amenaza tan grande a la libertad, propiedad y todo lo que amamos.

Sin embargo, ¿qué pasaría si caritativamente asumiéramos la versión más inocua de la idea socialista? Digamos que por “socialismo” las personas quisieran hablar de un sistema en el que los bienes más valiosos de la sociedad sean compartidos por todos.

Eso suena bastante bien, ¿no? No sólo eso: Quizá incluso sea posible, al menos para cierta clase de bien. Yo iría más allá, para decir que esta clase de socialismo es esencial para el capitalismo.

Esparciendo descubrimientos

El tercer punto de la fabulosa obra de Michael Munger sobre las ideas centrales del capitalismo habla sobre un “crecimiento basado en economías de escala”. Él lo define de la siguiente forma:

Una mejora en la tecnología, o una expansión en las formas en que podemos usar capital líquido para crear capital físico, mejora inmediatamente el bienestar del mundo entero. Los economistas llaman a esto una economía de escala, lo que significa que la especialización y el creciente capital social en forma de descubrimientos rápidamente se esparcen alrededor del mundo como multiplicadores de fuerza para el trabajo y los emprendedores.

Al hablar de tecnología y formas, se refiere a la categoría general de algo a lo que llamamos planes, recetas, conocimiento, aprendizaje o, simplemente, ideas. Munger dice que una vez que son inventadas, se esparcen rápidamente y están disponibles para todos los que deseen usarlas. Este capital basado en ideas sirve como fuerza impulsora para expandir la división del trabajo, beneficiándose las economías de escala, haciéndonos a todos más sabios, creando cascadas de mejores innovaciones y por lo tanto esparciendo prosperidad en todas partes.

Este fenómeno no se ha discutido lo suficiente en la literatura económica. La economía típicamente trata con el problema de la escasez, y encuentra respuestas a este problema en forma de instituciones como la propiedad privada, los precios de libre flotación, el intercambio y los contratos. Sin embargo, a lo que Munger se refiere aquí evade las limitaciones de la escasez. Es conocimiento, y se esparce sin necesidad de limitantes para ubicar y asignar derechos de propiedad.

Las ideas son diferentes

Por ejemplo, usted está leyendo este artículo. Puede tomar las ideas. Puede llevarlas en su cabeza durante 50 años. Puede compartirlas con otros. Puede aplicarlas. No importa lo que haga con las ideas en este artículo, su decisión no me quita nada a mí. Aun poseo las ideas aquí incluidas, y lo mismo aplica para billones de otras. Todos pueden ser dueños y usar las ideas en este artículo sin que yo o alguien más pierda derechos. Eso es cierto para todas las ideas.

Munger se refiere como capital al conocimiento compartido. Lo que más me intriga acerca de este punto es que el conocimiento del tipo que él plantea realmente es un bien no-escaso en el sentido de que está disponible para todos, sin limitaciones en su consumo, modificación y reúso. Usted puede pensar en este como el lado “socialista” del capitalismo.

Nosotros, en el campo pro-capitalista, creemos en la propiedad, los precios y las estructuras de producción para los bienes escasos, porque eso es lo que la realidad dicta que mejor sirve al objetivo. No hay forma mejor, más pacífica o productiva de lidiar con el problema de que no existe suficiente de todo para todos. La mejor solución es desplegar un método pacífico de intercambio y producción, de forma que, con el tiempo, haya más riqueza para todos.

Al mismo tiempo, creemos en compartir universalmente bienes no-escasos, como el conocimiento, porque eso es lo que la realidad hace posible. Esta distinción entre escaso y no-escaso ayuda a explicar mucho del mundo a nuestro alrededor. Debemos aprender a distinguirlo, de forma que podamos aplicar apropiadamente herramientas de producción y asignación. Los bienes escasos requieren economizarse; los bienes no-escasos pueden ser libre y expansivamente compartidos sin necesidad de economizar.

La izquierda confundida

Note que la izquierda socialista hace un desastre con esta distinción, mezclando las dos cosas. Quieren socialismo para los bienes escasos y propiedad privada para los que no son escasos. ¿Cómo? Quieren universidad gratis para todos, servicios médicos o comida para todos, y promueven esto con casi nulo entendimiento de la realidad de que estos son bienes escasos, por lo que hay enormes costos asociados con estos planes, que todos deben cargar, por no mencionar el enorme uso de la fuerza para obligar a las personas a hacer lo que ellos de otro modo no querrían.

Al mismo tiempo, esas mismas personas aplican las limitaciones de la escasez donde no deberían aplicarlas. Dicen que no debe haber “apropiación cultural” incluso a pesar de que la cultura es un bien no-escaso, maleable y universalmente compartible. Demandan políticas basadas en la identidad, incluso aunque esta es algo que cualquiera puede adoptar sin quitarle nada a alguien más. La identidad es un bien no-escaso, que no necesita tratarse como si fuera un producto físico. También tienden a aceptar la “propiedad intelectual”, particularmente los artistas y músicos que buscan ganancias en base a los pagos por consumir su producto.

Observe, por ejemplo, lo orgulloso que el socialista Bernie Sanders está de las regalías de los libros que lo hicieron millonario; si yo tomará los contenidos del libro e hiciera una copia, él indudablemente reclamaría. (Es posible publicar si el uso de copyright tradicional y aun así ganar regalías; vea el modelo de publicación de AIER).

La izquierda está confundiendo cosas escasas y no-escasas. Aplicando el socialismo a la escasez -¡lo que no funciona!- e imponen el capitalismo en lo no escaso, con algunos resultados extremadamente extraños, como el que una mujer irlandesa no pueda abrir un restaurante de comida china sin ser perseguida en Twitter.

El inicio de la comprensión económica es distinguir entre cosas escasas y no-escasas. ¿Cuáles son algunos ejemplos? La Biblia y el sermón: Una es físicamente escasa y el otro es un cuerpo de ideas no-escasas. Por otra parte, si usted sube la Biblia a internet, donde todos pueden leerla sin quitársela a otros, también puede convertirse en un bien no-escaso.

Otros ejemplos: Zapatos vs canciones (no puedo usar tus zapatos sin incomodarte, pero puedo “robar” la canción que acabas de silbar y nunca lo sabrá); el Iphone vs la app móvil (el primero es una cosa, y la otra es infinitamente compartible); el lienzo vs la imagen pintada en él; la botella de píldoras vs la receta médica; el jugador de futbol vs las jugadas; la carne asada vs las instrucciones de cómo cocinarla.

No hay límite a los ejemplos de la distinción entre lo que debe y lo que no necesita economizarse. Necesitamos desarrollar la capacidad de distinguir la diferencia.

Tengo una teoría de acerca de por qué los socialistas actuales son tan obtusos acerca del entendimiento de la escasez. Mayoritariamente son intelectuales. Su producción personal más valiosa está en el ámbito de las ideas. Comparten constantemente estas ideas con cualquiera dispuesto a escuchar. Su meta es obtener influencia, lo que puede ocurrir sin necesidad de ubicar y asignar su producto. Están produciendo bienes que son no-escasos.

No pueden entender por qué los médicos, universidades, granjeros y fábricas son incapaces de hacer lo mismo. El problema de la escasez no se presenta en su profesión, así que se mantienen ajenos a la realidad de que la escasez existe para cualquier producto, excepto las ideas.

¿A qué se debe la creciente popularidad del socialismo? Munger esboza la respuesta: “Mucha de la nueva riqueza es digital, y toma la forma de música, películas y otro entretenimiento o software, código que –una vez escrito- puede reproducirse sin costo y transmitirse a todo el mundo de manera esencialmente gratuita.”

La gran migración del mundo físico al digital ha expandido enormemente el ámbito y oferta de la riqueza no-escasa. Eso es maravilloso. Sin embargo, esto podría tentar a los intelectuales a creer que lo mismo puede suceder en el mundo físico. Sin embargo, sin importar lo mucho que digitalicemos, ello no elimina la esencial distinción entre escaso y no-escaso.

Las personas tal vez se pregunten: “Si mi Twitter puede ser universalmente distribuido, ¿por qué no también las comidas veganas y las cirugías cerebrales?”Ahora usted sabe la respuesta. Esta es la diferencia entre escaso y no-escaso. El primero no puede compartirse hasta el infinito, el segundo sí. Esa es una gran diferencia.

Si no podemos tenerlo claro, nunca aprenderemos a pensar con racionalidad económica. Incluso peor, no comprenderlo, y avanzar en un sistema que confunde los dos, puede destruir toda la prosperidad y libertad.

*Jeffrey A. Tucker es Director Editorial del American Institute for Economic Research. Es autor de miles de artículos y de ocho libros publicados en 5 idiomas.

Traducido por: Gerardo Garibay Camarena

El artículo original en inglés está disponible aquí.

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