lunes, octubre 15, 2018
Culturainternacional

El gurú del poder

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Por: Horacio Puchet*

Sai Baba medía poco más de metro y medio de estatura, vestía túnicas anaranjadas y usaba el cabello afro. A los catorce años se proclamó la encarnación de la trinidad hindú (Brama, Vishnu, Shiva), enviada a nuestra era para provocar una renovación espiritual. Se hizo muy popular entre occidentales hacia finales de los sesenta y muchos líderes viajaron a la India para visitarlo. Él viajó muy poco. La única vez que salió fue a Uganda, a visitar a Idi Amín, quien poco después se convertiría en un dictador sanguinario.

Sus seguidores creían que Sai tenía poderes milagrosos: de la nada aparecía ceniza, o sacaba alimentos o joyas de su boca. Su enseñanza consistía en ver a Dios en todas las cosas y en todos los seres. Enseñaba, decía, “un camino de amor, una virtud de amor, un deber de amar, una obligación de amar”. Una de sus máximas era: “ama a todos, sirve a todos; ayuda siempre, nunca hieras”. Y exhortaba a la ecuanimidad: “olvida el bien que has hecho, olvida el mal que te han hecho”. Su doctrina no incluía la creación de una secta. Predicaba que todas las religiones eran una sola: la del amor. Sus discípulos afirmaban que gracias a estas enseñanzas eran mejores personas.



Fue un personaje controvertido, envuelto en escándalos, objeto de denuncias por abuso sexual, asesinato y delitos financieros. En India, la embajada estadounidense advertía a sus conciudadanos contra este líder espiritual, al que señalaba de conducta sexual inapropiada con jóvenes varones. Las acusaciones nunca fueron probadas. Él las desestimó como nacidas de la envidia, se comparó a sí mismo con Jesucristo y calificó a sus acusadores de traidores y nuevos Iscariotes.

Sai Baba falleció en 2011 por causas naturales a la edad de 84 años. No hay términos medios para evaluarlo. Los testimonios acerca de él van del embeleso al odio visceral; para unos es un ser extraordinario y divino, para otros es el peor estafador de la historia moderna.

Fue el guía espiritual de Rosario Murillo, la actual vice presidenta de Nicaragua, y de Nicolás Maduro, quien viajó varias veces a la India acompañado de su esposa y de sus cercanos colaboradores. De hecho, Venezuela fue el primer país latinoamericano en tener un centro para difundir sus enseñanzas. Cuando murió Sai Baba el parlamento venezolano emitió una declaratoria de duelo nacional.



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