sábado, julio 20, 2019
sociedad

El muro vs frabicantes de pobreza

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Por: Ricardo Valenzuela*

“Fronteras abiertas entre dos países económicamente desiguales, y uno con un sistema

de bienestar social liberal y abusado, nunca van a funcionar”.

Milton Friedman (Premio Nobel de Economía)      

En medio del terremoto que causa el famoso muro de Trump, como emigrante mexicano siento la obligación de opinar, pero sobre bases firmes que me da el verdadero conocimiento de la frontera. Como originario de un estado fronterizo siempre, inclusive cuando vivía en México, he interactuado entre México y EE. UU. Y creo tener las credenciales para hablar con autoridad de lo que en estos momentos califico como la frontera del caos.

En mis cinco años de residencia en Monterrey como estudiante del Tec, cada periodo de vacaciones hacíamos el recorrido en auto, Monterrey, Laredo, Del Rio, Eagle Pass, El Paso, Las Cruces, Deming, Nogales, utilizando la vieja carretera que corría sobre la línea fronteriza. En esos años como estudiante debo de haber recorrido esa trayectoria no menos de 30 a 40 veces, es decir, físicamente conozco la frontera.

Durante cuatro generaciones, como familia hemos sido exportadores de ganado cruzando por todos los puertos entre Sonora y Arizona. Participo como socio en una empresa ubicada en Nogales, Arizona, dedicada a financiar y comercializar productos agrícolas mexicanos en EU y Canadá. Fui director general de dos bancos, uno ubicado en Sonora y otro en Guadalajara, con sucursales en todas las ciudades fronterizas (Tijuana, Mexicali, San Luis Rio Colorado, Nogales, Agua Prieta) asistiendo cada mes a reuniones de sus consejos para conocer sus problemas. En un entrenamiento con Bank of América, pasé meses en su división internacional para relaciones con México y América Latina, analizando sus economías. ¡Yo si conozco la frontera!

Lo demócratas niegan que haya problemas en esa zona que sabemos está en llamas. Líderes políticos mexicanos irresponsablemente afirman: “El problema se origina en EU por la falta de una reforma migratoria”. Hace 30 años se llevó a cabo una legalizando a millones de indocumentados, pero en estos momentos hay ya otros 15 millones de “nuevos indocumentados” y 20 más esperando en la trastienda. Los demócratas se babean imaginando la cantidad de votos que con sus trampas pueden capturar. Por eso, agresivamente se oponen a una tarjeta de identificación para votantes y promueven que los ilegales penetren y puedan votar.

Yo sí he visto el flujo de México y todo Centroamérica hacia los EU en vuelos del DF a Hermosillo, Chihuahua, Tijuana, Mexicali, Juarez, Monterrey, llenos de aspirantes a ilegales. He visto cómo en los aeropuertos, en operaciones casi militares, grupos armados los forman para montarlos en camiones y trasladarlos a los puntos de cruce. He visto los miserables campamentos en el norte de Sonora, semejantes al infierno de Dante, en donde miles de infelices que, esperando su turno para cruzar, duermen, comen, hacen sus necesidades en el monte. He visto invadidos pueblos cercanos a la frontera y ciudades fronterizas, por decenas de miles manteniendo a sus pobladores en estado de pánico.

Yo veo las caravanas de miles de aspirantes atraídos por huecos en las leyes migratorias de EU, como la obligación de acogerlos si llegan acompañados de un menor. Se sabe que la mayoría trata de cruzar con menores que prácticamente rentan para esta aventura. Me expresan ganaderos americanos cuyos ranchos colindan con México, cómo viven en pánico cuando parvadas de gente transitan por sus propiedades, les sacrifican reses, y afirman; “esta región hoy día es más peligrosa que cuando los apaches la merodeaban”. Yo sí puedo opinar porque he vivido esa frontera, no como esos analistas a miles de kilómetros de distancia que opinan en medio de su ignorancia.

Hace unos días, el jefe nacional de la patrulla fronteriza presentó un informe exponiendo la crisis que se devela con intensidad nunca vista. Durante el último mes fueron arrestados mas de100,000 aspirantes tratando de penetrar el país. Informa que la experiencia de su oficina es que, por cada arresto hay tres que evaden a sus agentes y cruzan, es decir, el mes pasado 300,000 ilegales penetraron el país y ello sería cerca de 4 millones al año. Pero lo más grave es que esa multitud estaba conformada por gente de 51 países, desde China, Irak, Irán, Siria, Libia, países africanos, y miembros de la mara salvatrucha incrustada en toda Centroamérica, ahora con más de 25,000 miembros operando por todo EU.

Días después, un Fiscal Federal informa hay cerca de un millón de ilegales en prisiones federales condenados por delitos graves y le cuestan al estado casi $1 billón de dólares al año. Obama permitió la entrada de miles de violentos somalíes que rondan por todo el país, y ahora EU tiene un congreso invadido por gente que simpatiza con grupos terroristas como Rashida Tlaib de Palestina, IIhan Omar de Somalia—electas por musulmanes metatizados en EU como caballos de Troya. Con ellos y con Soros, los demócratas pretenden cambiar la constitución. Ha sido denunciado por Brigitte Gabriel—libanesa, cristiana, activista anti-islam y víctima de islamitas— y por el FBI, la existencia de campos de entrenamiento para terroristas moros liderados por Mubarak Ali Gilani, un soldado profesional ligado con al-Qaeda.

La Heritage Foundation señala el gobierno de EU es el transferente de riqueza más grande del mundo, y dispone de $1.7 trillones anuales que expropia a clases medias y altas para transferirlos a las clases de menores ingresos. Los migrantes sin educación (la mayoría), pasan a engrosar las filas de los receptores. Una familia de clase baja paga en promedio $10,573 de impuestos al año, mientras que reciben $30,160 en beneficios de parte del gobierno. Es decir, se produce un déficit de $19,587 y, para balancear la ecuación, se requiere disponer del importe de impuestos pagados por una familia de clase media o alta, y cubrir el faltante de solo uno de los migrantes. Eso le cuesta a EU $25 billones de dólares al año. El abrir la frontera es incrementar el poder del gobierno para expropiar y transferir riqueza de quienes la producen hacia los que no la producen.

Pero ¿Por qué en los últimos 40 años 30 millones de seres humanos han abandonado sus países para ilegalmente invadir EU? La grandeza de las naciones se mide por el número de gente que las abandonan o legalmente las invaden. Entonces, somos originarios de países miserables donde no hay talento ni ganas para establecer las condiciones y sus economías crezcan generando empleos. Somos fabricantes de pobreza, de infelices inmigrantes y expertos en colgar culpas a otros.

Demócratas y mexicanos arremeten contra Trump porque rehúsa abrir las puertas a quienes nosotros expulsamos a base de miseria, corrupción e inseguridad. La media en México como en EE. UU. siguen la misma línea; “pobrecitos inmigrantes, quieren una mejor vida, y el anticristo Trump, no lo permite”. Pero en los países donde brotan estas almas en pena nadie asume la responsabilidad por haberlos creado. Arremetemos contra Trump cuando somos nosotros los que aportamos la materia prima en este diabólico potaje, y nuestra única estrategia es insultarlo exigiéndole que abrace a los pobres que paren nuestros países, para seguir eligiendo fabricantes de miseria.

Si queremos encontrar las causas y soluciones de este grave problema, solo tenemos que mirarnos al espejo, hacer un acto de contrición, dejar de insultar a Trump y dejar de fabricar pobreza y emigrantes hambrientos.

*Ricardo Valenzuela es economista, empresario y analista. Su cuenta en twitter: @elchero

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