sábado, agosto 18, 2018
Elecciones 2018

Elecciones 2018 – Primer debate

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Por: Artemio Estrella*

Los debates son como las peleas de box, han caído en el desprestigio. La expectativa es la de ver uno que otro golpe civilizado y que al final el ganador lo haga por la vía del nocaut, sin embargo puede resultar que el rival a vencer ni meta las manos y nos entreguen un aburrido empate técnico.

Comencemos dándole un vistazo al debate por la presidencia de México, primeramente con la lectura de dos definiciones:

Promesa. Expresión de la voluntad que alguien se impone de cumplir algo.

Propuesta. Manifestar o exponer una idea o un plan para que se conozca y se acepte.

En ciertos contextos las dos palabras, promesa y propuesta, actúan como sinónimos. Sin embargo en su definición se expresan diferencias. Una propuesta es la presentación de una idea, con el compromiso o promesa de cumplirla.



La realidad que cursamos como mexicanos ya no nos permite vivir de promesas, estamos para recibir propuestas para poder evaluar. La promesa de un ahora sí lo vamos a hacer bien o nosotros sí lo vamos a hacer bien, ya no funciona. Es algo que José Antonio Meade no acaba de entender, comenzó su campaña sobre los hombros de un cansado y vapuleado PRI que vive solamente de hacer promesa tras promesa y en el primer debate no hizo más que prometer y además cayó en el juego de Ricardo Anaya: Anaya le exigió a Meade “prometer” no caer en el 7 de 7 ejemplos de mal gobierno del PRI y Meade cayó redondo. José Antonio Meade fue el gran, como ya muchos lo vaticinaban, perdedor del debate.

La promesa de un ahora sí lo vamos a hacer bien o nosotros sí lo vamos a hacer bien, ya no funciona

Margarita Zavala y Jaime Rodríguez, mal llamado “El Bronco”, son candidatos con propuestas. La plataforma de Margarita Zavala se soporta en propuestas que explican con detalle su viabilidad, sin embargo en el debate no las lució, quedándose a la sombra de sus rivales. Jaime Rodríguez, a sabiendas que él mismo es su más ferviente detractor, no ha cumplido sus propuestas como gobernador de Nuevo Léon y pareciera que ya todo México lo sabe, no hizo más que dedicar su tiempo en atacar a Andrés Manuel López Obrador. Ambos, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez, solitos se quedaron en la lona.

Andrés Manuel López Obrador juega un doble papel, muy inteligente por cierto, en su propaganda política hace promesas y en su plataforma política hace propuestas. Por un lado la gente a la que no le gusta mucho el análisis recibe la promesa de un buen gobierno. Aquellos que esperan un cambio “verdadero” reciben de Andrés López un cúmulo de propuestas de gobierno. De los cinco candidatos es el que tiene el plan más ambicioso y detallado. Pero, hay un pero, Andrés López no se atrevió a debatir sus propuestas, pues éstas son fácilmente desacreditables y él no tiene dominio sobre el detalle y viabilidad de sus propias propuestas de gobierno, las cuales fueron redactadas por intelectuales, en su mayoría. Andrés López prefirió quedarse en terreno neutral, fuera del debate de las ideas y a la espera del desgaste de sus contrincantes, lo cual no le resta ni le suma.

Lo que Ricardo Anaya ganó en el primer debate fue dejar en claro que es el único rival de Andrés Manuel López Obrador

Ricardo Anaya, de quien se logra percibir que sí hace la tarea, que hizo debate de espejo y seguramente hasta ejecutó una simulación de debate con su equipo de asesores, es quien logra trasladar su propuesta hacia el debate y quién además supo atacar y defenderse. Anaya, junto con Andrés López, son quienes tienen propuestas y ambos con la promesa de cumplirlas. Anaya desde la perspectiva socialdemócrata (impulso económico y social desde el gobierno, con participación empresarial y ciudadana) y Andrés López con su visión puramente socialista (con el gobierno como principal promotor de la economía y de los aspectos sociales).



Muchos declaran como ganador del debate a Ricardo Anaya, yo no diría tal cosa. Lo que Ricardo Anaya ganó en el primer debate fue dejar en claro que es el único rival de Andrés Manuel López Obrador y cuenta con muy poco tiempo para capitalizar dicho logro. La tarea de Ricardo Anaya es trabajar las próximas semana en quitarle el voto, no a Andrés López, sino al resto.

Andrés Manuel López Obrador no perdió, me atrevo a decir que entonces es un empate técnico entre Anaya y Andrés López, empate que en los próximos debates tiene que resolverse, en miras de que uno de los dos se lleve los votos de los indecisos y de los otros candidatos-bulto que ya están en la lona.

*Artemio Estrella es tecnólogo especialista en TICs, columnista invitado en Asuntos Capitales y en Wellington.mx, y en asuntos políticos un impulsor de los principios republicanos.

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