lunes, octubre 15, 2018
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Estados Unidos, el último bastión de occidente

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Por: Hugo Marcelo Balderrama*

La cosmovisión es la principal diferencia entre los Estados Unidos y las naciones sudamericanas. Para los padres fundadores de EEUU, la disputa con la corona británica fue en torno a principios fundamentales ¿Cuál es el origen del poder? ¿Quién definía los derechos del rey y los súbditos? ¿Cuáles son los límites de actuación de los gobernantes?

Fue en ese contexto histórico que Estados Unidos proclamó en la declaración de la independencia que “todos los hombres son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables, entre los que están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.



El gobierno limitado, la propiedad privada, los mercados libres y las familias solidas son los pilares que sostienen a la hermosa nación del norte. Por ejemplo, James Wilson, uno de los firmantes de la Declaración de independencia y profesor de derecho de la universidad de Pennsylvania, escribió: “El gobierno para asegurar el ejercicio de los derechos naturales de los ciudadanos. Y todo gobierno que no tiene esto como objetivo principal, no es un gobierno legitimo”.

Durante el siglo XX, personajes como Wilhelm Reich y Herber Marcuse migraron a Estados, la idea era gozar de libertades que no tenían en sus propios países, pero además, empezar una batalla cultural. Durante su aburguesada vida como revolucionario de escritorio, Marcuse publicó su libro “Eros y Civilización”. Catalogar la cultura occidental como una enfermedad mental es la tesis central del libro. Insiste Marcuse en que el “orden dominante” solo acepta relaciones sexuales con fines reproductivos para alimentar un sistema cruel, prohibiendo cualquier otra expresión sexual. El movimiento hippie, con su cultura anti americana, fue el primer gran triunfo de los marxistas en EEUU.

¿Y no hubo voces de alerta? Si, y muchas, pero fueron ignoradas. Por ejemplo, W. Cleon Skousen en 1958 identificó algunos planes de la izquierda, entre ellos: Tomar el control del sistema educativo, destrozar los valores morales americanos, fomentar las migraciones masivas, atacar el derecho a la tenencia de armas y usar la homosexualidad como bandera política. Todo muy bien documentado en su libro “The Naked Communist”. A conclusiones parecidas llegan David M. Howard y Roger Kimball.

Durante la Guerra Fría la izquierda sabía que un ataque militar a EEUU era un suicidio, entonces, había que debilitar al coloso desde adentro. Y eso, es lo que ha hecho, al destrozar los valores culturales americanos. Solo así, se entiende que Emma Gonzales, una cubanoamericana, lidere el movimiento antiarmas. Y que sean los migrantes hispanos los impulsores del “Estado de Bienestar”, modelo económico que hundió en la miseria a sus países de origen.

Dentro ese contexto es que se debe entender la importancia del triunfo de Donald J. Trump. La victoria del excéntrico multimillonario es la mayor derrota de la izquierda en los últimos 15 años. Y el mayor triunfo de las minorías silenciosas desde Ronald Reagan.



Trump heredó un país quebrado y con altas dosis inflacionarias, pero sus medidas van en la dirección correcta. La política monetaria quizás es su mayor desafío, como muy bien lo explica mi amigo, el economista Mauricio Ríos García.

¿Por qué es importante apuntalar la gestión de Trump? Porque tras la caída de Europa, Estados Unidos es el último bastión de occidente. Si la izquierda toma la nación del norte, toda nuestra civilización habrá terminado.

*Hugo Marcelo Balderrama es Licenciado en economía y licenciado en Ciencias políticas. Se desempeña como profesor de economía, comercio exterior y planificación financiera. En Facebook: facebook.com/Marcelo.derecha

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