martes, octubre 22, 2019
Economíasociedad

La dispersión urbana y el transporte público

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Por Erika Donjuán y Miguel A. Cervantes*

El proceso de globalización debe verse no solo a partir de una óptica entre países, sino también desde su interdependencia en las condiciones locales, que tienen incidencia en la productividad e impactan el desarrollo regional. Para este análaisis, nos inspiramos en los trabajos de Lea Manet, quien ha trabajado en las teorías del crecimiento endógeno, con énfasis en los sistemas productivos locales y su incidencia en los en los procesos de crecimiento y cambio estructural. 

El impulso de las ciudades depende de su ubicación geográfica, las rutas de transporte, la cercanía con otras zonas urbanas y la habilidad de las empresas para accesar a los factores de producción. En este sistema endógeno, las PYMES juegan un rol estratégico en el proceso de desarrollo, al igual que en la relación con otras empresas, las economías de escala y la reducción de los costos de hacer negocios, mientras que las condiciones de hacer negocios llevan al éxito o al fracaso a las economías locales, nutren o ahorcan el talento empresarial, y el tejido social.

En este modelo de desarrollo local endógeno, la productividad se logra gracias a las economías de escala en la producción, las innovaciones, y la capacidad de que los factores de producción puedan fluir hacia las empresas más productivas. La habilidad que los factores pueden moverse hacia las empresas productivas depende de factores como un trasporte eficiente y las telecomunicaciones.

En este sentido, la flexibilidad es fuente de innovación. Al vincular a las PYMES y su participación en las cadenas productivas, los gobiernos locales pueden incidir en el desarrollo territorial. En esta perspectiva hay una interrelación entre la geografía y la economía.

El comercio mundial es mucho mas sofisticado que el ejemplo de ventaja comparativa que leemos al estudiar economía, pasando por la teoría de los factores de producción, a las cadenas de valor, el comercio intraindustrial y el ciclo de vida del producto. El desarrollo territorial juega un rol importante en la innovación de las PYMES, porque requiere mayor agilidad para reaccionar a los incentivos del mercado, ya que donde existe la flexibilidad de los factores de producción se dan economías de escala y economías de aglomeración, a través de una mejor división del trabajo en varios productores, así como el intercambio de ideas y la colaboración de los agentes económicos. Los agentes económicos tienden a estar mas cerca para disminuir los costos, por lo que se concentran en áreas geográficas realtivamente pequeñas.

Las regiones industriales competitivas se caracterizan por tener muchas PYMES que se especializan en una parte de la cadena de valor. Cada region industrial se dedica principalmente a la parte que le corresponde su ventaja comparativa. La región industrial será mas resiliente si hay cohesión entre los agentes económicos y su ordenamiento urbano; En este sentido, las ventajas competitivas de las regiones son el resultado de la flexibilidad de la organización empresarial.

Como ejemplo, existen los casos de los distritos tecnológicos donde se combina una alta interacción de las empresas con las instituciones locales, lo que permite un nivel de innovación elevado, aumenta el aprendizaje y crea externalidades positivas en la región.

Asimismo, considerando que innovación es el resultado de intensificar la interrelación de los factores internos en el territorio, entre más existan interacciones de los agentes económicos, más habrá un aprendizaje, al igual que mayores externalidades y eficiencia en la administración de recursos, lo que reducirá los costos de transacción.

Toda esta reflexión nos lleva a preguntarnos por qué ciudades con alto nivel de exportaciones sofisticadas, como Ciudad Juárez – la capital mundial del arnés – no siempre han traducido este avance en el desarrollo económico. Parte de la respuesta se encuentra e el crecimiento de la mancha urbana de Juárez. Por ejemplo: de 2005 a 2010 la población se incrementó de 1,313,338 a 1,391,180 habitantes -un crecimiento de 6%-, mientras que en ese mismo periodo la mancha urbana creció de 220 a 355 km2, esto es un 61.5%. Dicho de otra forma: la mancha urbana creció 10.4 veces más que la población.  Este municipio ha sido catalogado a nivel nacional como uno de los casos más dramáticos de una mala gestión del territorio y de un pésimo desarrollo urbano que tiene consecuencias sociales y económicas negativas, de acuerdo con un estudio elaborado por el Instituto Mexicano de Competitividad (IMCO).

La dispersión urbana y la falta de ordenamiento territorial demanda a una ciudad más infraestructura (pavimentación, equipamiento, vialidades), mayor cobertura para los servicios públicos como el alumbrado público, agua, drenaje, recolección de basura, en fin, todo esto tiene como consecuencia la necesidad de más recursos económicos y ante este tipo de expansiones territoriales no hay recurso que alcance. Esto se refleja indudablemente en la existencia de rezagos de equipamiento, seguridad pública, infraestructura urbana y una incapacidad de los gobiernos de dar mantenimiento pleno a la infraestructura existente. Basta pasear un rato por las calles de Juárez para darse cuenta del rezago existente en pavimentación, alumbrado público, entre otros aspectos de infraestructura básica.

La mayoría de las ciudades en México tienen dolencias con respecto a su crecimiento debido a los comportamientos oportunistas de terratenientes quienes apoyan a un partido político y – una vez llega este al poder- le cobran la factura a través de permisos para desarrollos inmobiliarios en sus terrenos, que les permitan vender dichos terrenos a un precio más elevado. Se ha convertido en tradición comprar terrenos muy lejos de la ciudad, e incidir con los gobiernos municipales para que autoricen las urbanizaciones y extender la ciudad en vez de crecer verticalmente lo cual sería más lógico en términos de economía regional.

Lo peor es que en muchos casos se han autorizado casas nuevas en zonas inundables, o donde pasan arroyos creando catástrofes cuando llueve, y finalmente las casas se consideran no aptas para vivir, lo cual causa pérdidas económicas a los trabajadores.  Otro ejemplo de la mala gestión del territorio en Juárez es la Ciudad Universitaria que ha sido considerada por el IMCO como una aberración urbana y un excelente ejemplo de cómo “una presunta buena intención (dado que no conocemos las motivaciones reales) puede fracasar ante la ausencia de una adecuada visión territorial de una ciudad”, para esta organización de manera inexplicable decidieron construir en un predio remoto, en la mitad del desierto y a más de 40 kilómetros al sur del centro de la ciudad.

Esa dispersión incide en la calidad de vida de los habitantes e impacta negativamente en la productividad, en la formación de capital humano ya que a quienes trabajan les resulta más difícil avanzar en su formación personal debido a las distancias entre el trabajo, escuela y casa.

La dispersión aumenta aun mas la desigualdad; ya que las personas que viven alejadas de los servicios, escuelas, tendrán menos opciones donde escoger.  Esa dispersión de la ciudad no permite la flexibilidad de los factores de producción, un trabajador muy productivo no tendrá la oportunidad de trabajar con el mejor gerente para el que este del otro lado de la ciudad. Todo esto repercute en la baja innovación, a la especialización y desarrollo de PYMES.

El transporte público agrava aún más la dispersión urbana, ya que resta competitividad con respecto a clústers mundiales como Sillicon Valey, Sophia Antipolis, etc. Muchas ciudades tienen las concesiones monopolizadas, a través de una red clientelar. Como la CNOP, CTM, CROP y los sindicatos afiliados al PRI obtuvieron los permisos, se convirtieron en prácticas monopólicas.

Las prácticas monopólicas son un problema para la movilidad urbana, los servicios están lejos de los desarrollos inmobiliarios se requiere un auto, y si hubiera servicio de transporte público, este se encuentra en pésimas condiciones. Muestra de ello es la evaluación que los usuarios del transporte público hacen en el sistema de indicadores Así Estamos Juárez, donde desde hace más de 9 años se aplica una encuesta incluyendo un apartado sobre los servicios públicos, en una escala del 1 al 10. A través del tiempo el servicio de transporte público ha sido siempre de los peores evaluados, jamás ha logrado obtener un 6 de calificación -en 2018 promedió un 5.5 ya que los juarenses se quejan tanto de las unidades, que son viejas y contaminantes, como del trato y servicio de los choferes del transporte público.

(Para corregirlo) Se deben aprender las mejores prácticas, aun en nuestro país hay casos de éxito, como el tren suburbano de la ciudad de México al Estado de México, que cobra una tarifa de 18 pesos en su trayecto más extenso. Se debe plantear la utilización de los tranvías modernos. Un tranvía moderno remplaza a cinco autobuses, es mas silencioso, no emite partículas contaminantes. Mejor aun, no requieren proyectos de infraestructura faraónica, como en el caso de metro subterráneo.

Por otra parte, se deben buscar ciudades que piensen en la movilidad urbana sustentable. La infraestructura debe adecuarse para ello, de forma que los vehículos de motor no sean los principales medios de transporte; se requieren calles y avenidas hechas para el peatón, el ciclista y el transporte urbano de calidad y que estos sean los principales medios de transporte, en Juárez como en casi todo México la pirámide de la jerarquía de movilidad urbana esta volteada, dejando de lado la sustentabilidad.

*Miguel Cervantes: Graduado de la Universidad de Texas en el Paso. Catedrático de economía internacional en la Burgundy School of Business de Francia. Ha sido también economista para el Fraser Institute en Canada. Tiene interés en la investigación sobre la libertad económica, y su incidencia sobre el bienestar de las personas.

*Karla Erika Donjuan Callejo es Doctora en Desarrollo Económico y Sectorial Estratégico por la UPAEP, y Maestra en Ciencias Económica y Licenciada en Economía por la UACJ. Es empresaria y socia fundadora de la empresa Agencia de Estadística de Mercados S.C. Además, se ha desempeñado como profesora catedra en el sistema Tecnológico de Monterrey y Tecmilenio.

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