lunes, octubre 15, 2018
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¿La energía verde es competitiva sin apoyos gubernamentales?

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Por: Peter Van Doren*

La reducción en el costo de los paneles solares y la amplia adopción de estos para los techos de edificios en California llevó a muchas discusiones de cóctel acerca de la competitividad de la energía verde. Aunque a primera vista podría parecer que la energía solar y de otras fuentes renovables puede competir con los recursos convencionales, un examen más a fondo de las características y costos de los sistemas de electricidad demuestra que actualmente las tecnologías renovables no son económicamente competitivas.



Tanto los costos fijos de los sistemas eléctricos como los costos de capital de los sistemas de transmisión y distribución son enormes. Las tarifas eléctricas normalmente no recuperan por separado los costos fijos y el uso de electricidad. En lugar de ello los recuperan a través de cargos por kWh. Si los precios de la electricidad fueran más eficientes, los consumidores pagarían principalmente por el uso de los sistemas de transmisión y de distribución, y una cuota variable separada por el consumo. (Ver este artículo de Ahmad Faruqui y Mariko Geronimo Aydin en la edición de “Regulation” correspondiente al otoño de 2017 para un análisis más completo sobre los precios de la electricidad.) Por lo tanto, las cuentas actuales no le informan a los consumidores lo elevados que son realmente los costos fijos del sistema.

Entender el significado y la recuperación de los costos fijos es importante debido a la forma en que se reembolsa a los consumidores con paneles solares por la energía que generan. La producción solar en muchos estados, especialmente en California, se reembolsa al precio completo de venta. Sin embargo, cuando un hogar produce energía solar y reduce el consumo de la generada por el sistema, este último ahorra sólo los costos marginales de la electricidad que no necesitó producir, los cuales suelen ser mucho menores al precio de venta. Mientras tanto, el sistema no ahorra en ninguno de los grandes costos fijos.

En California, debido a su estructura de precios por rango, la discrepancia entre el dinero que se reembolsa y los ahorros para el sistema a causa de la producción solar es muy elevada. El costo marginal de la generación eléctrica se mueve entre 6 a 10 centavos por kWh, pero a los consumidores se les reembolsa al 100% del precio de venta (muchos incluso a 30 centavos kWh) en lugar de abonarles sólo los menores costos marginales de generación. Este reembloso transfiere los costos fijos del sistema eléctrico de los hogares con paneles solares hacia el resto de los usuarios. Sin esos pagos excesivos la energía solar descentralizada no sería competitiva.

Otras fuentes renovables parecerían ser competitivas con la generación de gas natural. De acuerdo con los estimados del costo total de diversas tecnologías de generación durante su vida operativa, la electricidad solar centralizada y a gran escala en los desiertos del suroeste de Norteamérica, al igual que la generación de energía eólica a gran escala en las costas, tienen costos competitivos con los del gas natural. (La energía eólica en el mar es mucho más costosa. Lea mi blog sobre Cape Wind, un plan fallido para construir una granja de viento frente a la costa de Massachusetts.)

Sin embargo, incluso si los costos totales del viento y la energía solar fueran similares a los del carbón o el gas natural, la equivalencia necesita matizarse. Las diferentes tecnologías de generación eléctrica son substitutos muy imperfectos. El valor marginal de la electricidad varía con el tiempo, porque la demanda se mueve de acuerdo a la hora del día y al espacio disponible a causa de las limitaciones de transmisión.

Por ejemplo, la disponibilidad de energía eólica es mayor durante las noches de invierno, cuando la demanda es baja, y menor durante el verano, cuando la demanda es mayor. El viento es también más abundante en áreas lejanas a donde las personas viven y consumen electricidad, lo que significa costos adicionales para transportarla al público.

Al menos la producción solar es elevada durante la demanda pico de las tardes de verano, pero ni la energía solar ni la eólica son despachables. Es decir, no se puede hacer que su suministro se reduzca o eleve.

Hasta que esté disponible energía verde que sea tanto despachable como competitiva en cuanto a costos, las fuentes de energía renovable requieren el respaldo de la generación convencional. Ya que el Sol eventualmente se pone, y el viento deja de soplar, la generación de gas natural, cuya producción puede modificarse (algunas veces con rapidez) debe permanecer disponible como respaldo. Los costos fijos y variables de dicho respaldo deben ser pagados por alguien. Estos costos ocultos necesitan tomarse en cuenta para cualquier cálculo de “competitividad de costos”.



Futuros avances tecnológicos, como baterías más eficientes para almacenar electricidad y fuentes de energía solar despachables y más económicas podrían hacer que la energía verde sea un mejor sustituto para los generadores convencionales. Sin embargo, por lo pronto, sin que los gobiernos manipulen la balanza, la energía verde no es competitiva.

Escrito con investigación y asistencia de David Kemp

*Peter Van Doren es editor de la publicación académica trimestral “Regulation” y experto en la regulación de vivienda, tierra, energía, medio ambiente, transporte y trabajo.

Publicado originalmente por el CATO Institute y FEE.org

Traducción por Wellington.mx

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