domingo, junio 17, 2018
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Las divinas gracias sexenales

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Por: Héctor Uriel Rodríguez Sánchez*

Cuando escucho que el PRI se ha comprometido con la agenda de la vida y la familia y que su candidato es el mejor por que va a misa y es un católico practicante, escucho el esfuerzo desesperado de la Gran Familia Revolucionaria por no perder el poder, aunque sea de la mano de López, pues es evidente que se niegan a desaparecer.

Desafortunadamente también escucho un coro de ingenuos, asumo que de buena voluntad, quienes creen que ven milagros donde más bien y en su mayoría hay conveniencias grupales y personales. Son admiradores de lo que llamo “las divinas gracias sexenales” que El Señor nos concede atestiguar siempre con puntualidad extrema en estas épocas. Las habrá ciertas y durarán muchos años, las habrá también falsas y se extinguirán hasta la siguiente elección si es que el viento sigue soplando en la misma dirección.



Los cristianos al actuar en política (y de hecho siempre) debemos ser suaves como palomas, pero astutos como serpientes y no olvidar que La Libertad es la base de la trascendencia para el ser humano. ¿De qué sirve un gobierno que decreta lo que la persona no asume libremente y en conciencia? ¿Es acaso el deber del gobierno la salvación de las almas? ¿O solo toca al gobierno poner condiciones para el Bien Común?

Las condiciones no son leyes moralinas, no son decretos, sino oportunidades. No es obligación del gobierno decretar con respecto a la Vida y la Familia mediante leyes y castigos, sino poner condiciones para que todos vivamos dignamente. Si pugnamos por que un gobierno se convierta en decisor de estos temas en un sentido, ¿Qué hace que no pueda hacerlo en el sentido opuesto?

Es obligación de los laicos velar por la defensa y promoción del evangelio entero, conquistando con el ejemplo y no con el poder, tal como hicieron los primeros cristianos, de quienes se decía “mirad cómo se aman” y esto también es posible en la labor política, de hecho a ello es a lo que los cristianos estamos llamados. El Cristiano si llega al poder no debe hacerlo para imponer a otros a su credo, sino para facilitar a todos condiciones para su trascendencia. Si hoy los católicos no tenemos representación y eso es cierto, no es culpa de nadie más que de todos quienes no nos involucramos a tiempo y en serio en la labor política. Así que no esperemos que por arte de magia o negociación coyuntural logremos aquello por lo que no hemos trabajado.

¿Que Meade o Anaya son muy “santos”? – ¡Pues que recen por nosotros! – Ahora lo que hace falta es alguien que pueda evitar que perdamos la posibilidad de tener libertad y desarrollo. Si algunos de ellos puede hacerlo, ¡qué bueno! Contará con mi voto, pero será por poder hacer frente a algo peor y no por ser “bueno” que deba merecerlo.

Hablaba Jesús Urteaga de santos, beatos y paganos. No asusta que en la labor política haya pocos santos y muchos paganos… Asusta que entre nosotros creamos que la beatería es camino y que el bien común se reduce a cuidar el sexto mandamiento y sus derivados. Y conste que tengo claro que el aborto es asesinato. Lo que pido es que reflexionemos en que el derecho a la vida también implica vivir en un lugar con condiciones integrales para el desarrollo pleno en concordancia con nuestra Dignidad Humana. Una buena revisada de los Mandamientos, del Sermón de la Montaña, de las Obras de Misericordia (corporales y espirituales) y de la Doctrina Social de la Iglesia, tal vez permita a los movimientos católicos, hoy tan politizados, revisar las prioridades de su agenda y darse cuenta que la misma tiene más de un tema y que de hecho es tan amplia que supera por mucho la naturaleza y capacidad del gobierno y con más razón, la de un partido político.



Sistematizar nuestros movimientos, hacer corporativas “las bases cristianas”, es sucumbir culturalmente ante el sistema que tanto nos ha dañado como país. Si empezamos en este camino por perder una batalla, esa fue la cultural y eso pasó cuando nos creímos que para hacer el bien el fin justificaba los medios. De ahí a comprar votos para hacer pasar leyes y ahora conseguir “posiciones” a cambio de “apoyos masivos”, solo medió el efecto de la inercia.

Estamos a tiempo de lograr que, gane quien gane, por que esto no es un esfuerzo a realizar antes del 1 de julio, nos concentremos, todos, en hacer bien el bien, para que nuestra vida sea digna de los Dones que hemos recibido y de paso, hacer juntos un mejor país, para todos. Sí, ¡dije todos! También para los “paganos”. Antes de las elecciones hagamos lo necesario para ganar tiempo, libertad y oportunidades, sin olvidar que la política es el arte del mayor bien posible y que desafortunadamente es cierto que lo mejor es enemigo de lo bueno.

*Héctor Uriel Rodríguez Sánchez. Apasionado de la Política, Speaker y Consultor de Negocios – Hago que las cosas pasen. CEO en DirigeHoy.net y Presidente de HazBienElBien AC. Twitter: @hectoruriel y Facebook: /hectoruriel.r

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