domingo, octubre 20, 2019
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Mi tía Elena, Guillermo Del Toro y Federico Arreola

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Por: Andrés Navarro*

Mi tía Elena se esforzaba en criticar absolutamente todo lo que le pasaba por enfrente; la mariposa no era lo suficientemente bella como las Monarcas, la vecina no era tan educada y elegante como debería ser, a los novios de sus hijas les faltaba clase y educación, y el “bacalhau” que se encontraba para Navidad en México no se parecía al que se servía en casa de la bisabuela en Portugal… Era tal su sed “de amargue” que buscaba siempre destrozar la felicidad del momento especial, sea cual fuera, con un solo comentario enfocado en lo trivial o el sin sentido.

Con el tiempo comprendí que mi tía estaba enferma. Entendí que estaba tan llena de amargura que de lo único que era capaz era de compartirla y contagiarla con los demás. Anoche al leer la columna de Federico Arreolasobre Guillermo del Toro, me acordé de mi tía Elena y sentí náuseas.

Federico Arreola, “periodista y empresario serio” se parece a veces a mi tía, solo que su alcance y relevancia es mil veces mayor. Ayer en su columna atacó a Guillermo del Toro, un mexicano excepcional que no ha hecho otra cosa que hacernos sentir orgullosos por su talento, su tesón y su especial manera de ver la vida a través de las cámaras.

Arreola le llamó entre otras cosas, obeso y mal ejemplo para los mexicanos; sucumbió ante la opción fácil de demeritar el fondo por juzgar la forma y ese, es un recurso que no debería permitirse quien forma criterios a través del contenido. Estar gordo es forma; ser fenomenal, trabajador y honesto, es fondo.

De la maravillosa historia y experiencia de Del Toro, el “periodista” optó por señalar su peso, y no las razones de su migración a los Estados Unidos, o como ayudó a pagar un tratamiento médico de una persona desconocida, o como batalló para poder sacar adelante sus primeros filmes o como su humildad no se ha perdido a pesar del reconocimiento mundial. ¡No! de acuerdo con el Director de SDP Noticias y egresado del ITESM — una institución con una misión humanista que viven la mayoría de sus exalumnos — esto no es trascendente, lo que importa es su apariencia. No importa que haya sido considerado el Mejor Director por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas del mercado más competitivo del mundo, lo que importa es que está gordo.

Guillermo es un gran ejemplo para todos, ya que “a pesar” de las seguras descalificaciones que ha sufrido en su carrera por su “forma”, nos ha demostrado que los sueños son alcanzables, que importa más el “yo quiero” que el no se puede, que las limitaciones solo existen en la mente, y que uno puede triunfar en la meca del cine si se lo propone.

Usted, Señor Arreola, tiene un punto válido; resulta básico cuidar lo que le damos al cuerpo, pero ¿sabe qué? es todavía más importante cuidar aquello que le damos al cerebro.

Tal vez Guillermo del Toro no se preocupe por su apariencia, pero sí por lo que genera y pone en nuestras pantallas. ¿Y por qué con todo respeto Don Federico, no hace Usted lo mismo? y así como dedica tiempo a decirle a Don Guillermo que no coma porquerías, Usted deje de escribirlas y ponerlas en nuestra mesa.

PD: Mi tía Elena pasó la vida sola, teniendo como única compañía un gato que la ignoraba y la amargura de su alma y de su boca. No le vaya a pasar a Usted lo mismo y que su único acompañante sea la amargura de su tinta y la pluma con la que nos la quiere compartir.

*Andrés Navarro es un emprendedor. La innovación, la generación de empresas y una educación de calidad cambiarán a México y al mundo. @Kennedy_School alumni. #AskingWhatICanDo

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