Migración, hay que pensar en los receptores

Por: Gerardo Garibay Camarena*

Ojo con este meme de SDPitorreo…Es mucho más profundo de lo que parece, y contiene una gran lección:

La explicación más a fondo está en mi libro “Cómo jugar al ajedrez sin dados”, pero por lo pronto baste con saber que los seres humanos tendemos a identificarnos con quienes vemos más semejantes a nosotros y rechazamos a quienes percibimos como invasores. Van dos reflexiones:

  • Por eso, cuando las dizque “caravanas migrantes” llegan a las noticias, el sentimiento anti-migratorio se eleva radicalmente en México, incluso a niveles superiores a los de Estados Unidos, como lo han confirmado varias encuestas.
  • Por eso es que los esfuerzos mexicanos para lograr que en Estados Unidos se regularice a los millones de paisanos ilegales en aquel país han fracasado…y fracasarán siempre.
    • Porque los funcionarios y cabilderos mexicanos han centrado su análisis en las necesidades, realidad y temores de los inmigrantes, en lugar de poner atención a las necesidades, realidad y temores de los estaodunidenses cuyas comunidades son alteradas irreversiblemente por la migración mexicana.
    • Por supuesto, algunas de esas alteraciones son positivas (mayor dinamismo, nuevas opciones gastronómicas), todo el rollo económico que explican muy bien Bryan Caplan y Zach Weinersmith en “Open Borders: The Science and Ethics of Immigration”…
    • …pero al mismo tiempo, inevitablemente, la migración masiva cambia el rostro y la dinámica de las ciudades, desbarata aquellas certezas de idioma, de religión y de convivencia que durante tanto tiempo atesoraron, y eso provoca miedo, y provoca rechazo.

Para resolver ese miedo el primer paso es entender que no todos los anti-migrantes son cerdos racistas y prejuiciosos, indignos de ser tomados en cuenta.

Por el contrario, en casi todos los casos son personas normales, que simplemente resienten la destrucción de las certezas ambientales que sostenían su vida cotidiana y que ahora enfrentan una transformación cuyo valor no anula su sensación de peligro.

Sí, para resolver desafíos como el de la migración es necesario “humanizar y empatizar” la figura del inmigrante, pero también hay que “humanizar y empatizar” la del nativo.

Reducir a cualquiera de ellos a un mero estereotipo (el del inmigrante salvaje y el del nativo racista) no sólo es profundamente incorrecto, sino extremadamente ineficaz.Ojalá la sociedad y gobierno de México lo entienda así en su trato con los hondureños que “mancillan” nuestra frontera sur y con los estadounidenses cuya frontera sur han tratado de igual modo millones de mexicanos.

Ojalá.

*Gerardo Garibay Camarena es editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios digitales y autor de los libros “Sin Medias Tintas” y “López, Carter, Reagan”.

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