martes, diciembre 11, 2018
sociedad

No es la primera vez que nos la meten doblada

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Por: Sergio Romano Muñoz*

Una vez fue cuando ganó la presidencia Vicente Fox. La gente salió a celebrar por a la calle, tocando los claxons, con banderas del PAN o mantas con la cara del ex-ejecutivo de Coca Cola que había tomado modos y modismos de personaje norteño (botas incluidas) y que con un lenguaje popular –“víboras prietas, tepocatas”– le llegó al corazón a la gente, por encima del gris Ernesto Labastida (“Lavestida”, diría Fox en campaña) y el avejentado Cuauhtémoc Cárdenas.

Otra ocasión en que “nos la metieron doblada” fue cuando Enrique Peña Nieto le ganó la presidencia a AMLO. Porque nos prometían lo mal que nos iría con Peña y que “estaríamos mejor con López Obrador”.

O cuando llegó de rebote a la presidencia aquel efecto colateral llamado Ernesto Zedillo, gris entre los grises, cuando quitó los alfileres que proverbialmente Salinas de Gortari preguntó: “¿y para qué los quitas?”. O cuando Calderón desató su guerra al narcotráfico dejando 20,000 muertos mediáticos al año.

La primera vez que escuché la expresión “meterla doblada” estaba en sexto de primaria, justo en la edad en que los hombrecitos, a las puertas de la pubertad, se ríen con frases como “no se apene” y chupar una paleta es considerado una reprobable acción homoerótica que se castiga con burla pública. Siempre me pareció una frase un rayana en el absurdo, incluso a los 12 años de edad, ya que “meterla doblada” implicaría un dolor enorme… se entiende la intención, que “duela más”, pero para mí siempre ha sido una expresión desafortunada. Y ahora Paco Ignacio Taibo II, ese español comunista que quiere que se expropien empresas que no se alineen y se fusile quien esté en contra del régimen, nos la metió doblada.

“Nos” la meten doblada cada vez que el América gana, o que Pumas le gana al América, o que México pierde en los Mundiales o las Copa América. Meterla doblada parece estar muy ligada al futbol. Como también es subirse al auto e irse por las avenidas principales de la ciudad con las banderas del equipo al que le vamos y ha ganado un campeonato.

Y es que ésa es la realidad de nuestra madurez política como nación: le vamos al PRI; PAN o MORENA no por sus propuestas políticas, sino porque son los partidos a los que le vamos. Al parecer, MORENA entendió esto a la perfección y con la ayuda de personajes siniestros como Taibo, con su lenguaje que puede confundirse con pintoresco por lo vulgar, ha conseguido llegarle al corazón.

El problema es que nuestro país no es un partido de futbol.

*Sergio Romano Muñoz es, además de libertario convencido, experto en la industria del entretenimiento. Ha sido agente de artistas, productor de radio y TV, scouter de bandas musicales y director de una editorial. En la actualidad trabaja en su primera novela y en una serie de cómics.

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