martes, junio 18, 2019
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Obama habla contra la política identitaria

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Por: Jon Miltimore*

Los progresistas han estado lamentando la ausencia de Barack Obama. El expresidente ha estado mayormente fuera de la arena política desde la llegada del Presidente Trump al cargo.

Esto, por supuesto, es la norma para los expresidentes. Sin embargo, como señalé en 2017, por varias razones esta tradición ha probado ser difícil de aceptar para los progresistas, incluyendo su fervor cuasi religioso hacia Obama, su antipatía hacia Trump y el hecho de que no ha emergido un líder para unificar al partido Demócrata.



En Sudáfrica el martes pasado, durante un discurso en honor de Nelson Mandela, Obama hablo acerca de nuestros “tiempos extraños e inciertos.” Buena parte del discurso se enfocó en el fallecido Sr. Mandela y en el ascenso de la “política de caudillos”— sin duda en referencia al sucesor de Obama. Esto último naturalmente capturó la mayoría de los titulares. Se le ha puesto mucha menos atención a este párrafo.

“La democracia demanda que también seamos capaces de entrar en la realidad de personas distintas a nosotros, de forma que podamos entender su punto de vista. Quizá podamos hacerlos cambiar de opinión, quizá ellas cambiarán las nuestra.

No puedes hacerlo si descalificas de entrada lo que dice tu contraparte. Tampoco puedes hacerlo si insistes en que quienes no son como tú, de algún modo no pueden entender lo que sientes, porque son blancos o son hombres, o que por el hecho de serlo ellos carecen de derecho para hablar de ciertos temas.”

Como señaló Robby Soave en Reason, este parece ser un rechazo directo a la noción de que sólo las personas que de algún modo están oprimidas –por su raza, género, sexualidad, discapacidad, estatus, tamaño, etc.— deberían tener permitido hablar sobre temas relacionados a dichas dificultades.” (Si usted piensa que esto no sucede, revise las recientes críticas dirigidas hacia William Shatner en Twitter después de que él criticó la decisión de cambiarle el nombre al Laura Ingalls Wilder Award.)



Hemos visto una y otra vez la precoupante tendencia, particularmente en los campus universitarios, de grupos e individuos que usan el estatus de víctimas o la virtud de sus causas como razón para suprimir, acosar o intimidar a conferencistas cuyas ideas no coinciden con las ellos. Obama previamente ha rechazado esta tendencia en la educación superior, incluyendo los comentarios que hizo en un discurso del 2015 en Iowa. Sin embargo, su línea de que las personas no deberían decirle a otros que su opinión no importa si son de un cierto género o color de piel –“porque son blancos o son hombres”— marca un salvo en contra de la política identitaria.

Muchos Americanos —tanto en la izquierda como en la derecha— alguna vez vieron a Obama como el hombre que podía sanar la división racial en América. Eso no sucedió. Quizá todavía no es demasiado tarde.

*Jonathan Miltimore es editor senior en Intellectual Takeout.

Originalmente publicado en inglés por Intellectual Takeout y FEE.org  Traducido por Wellington.mx

 

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