jueves, octubre 17, 2019
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Epicentro: El responsable #1

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Por Olao D. Torres*

SANGRE, SUDOR Y LAGRIMAS.

Ante la adversidad la pregunta inicial suele ser: “¿Por qué a mí?” Cuando en realidad lo primero que deberiamos preguntarnos es “¿Por qué sucedió esto? ¿Qué pasé por alto que me llevó a esta circunstancia?”.

Llegar a este estado de CONCIENCIA de responsabilidad inicial nos alejará crecientemente de situaciones desagradables colocandos en un estado de seguridad auto-proporcionada mas estable y con menores incedencias. Nadie mas es el RESPONSABLE #1 sobre nuestra propia vida, libertad y propiedad, nadie más puede tener el mismo interés por cuidar de nuestra integridad fisica o nuestro patrominio, si un individuo libre delega sus responsabilidades en un tercer sujeto, llamese otro INDIVIDUO o el ESTADO, se somete a los descuidos y negligencias de este ultimo, hacerlo conlleva cuando menos la obligación de supervisarlo.

De aquí que frases como, “cada pueblo tiene el gobierno que se merece” tiene implicito el grado de negligencia de los ciudadanos en aceptar sátrapas y tiranos, al entregar su libertad a cambio de una falsa seguridad para acabar perdiendo ambas.

Miles de edificios con daños superficiales y estructurales cuestionan hasta su cimiento la funcionalidad de las regulaciones.

El mismo caso aplica cuando ejercemos el poder de compra, somos los primeros responsables en lo que compramos: originales vs. copias y falsificaciones, vehiculos nuevos vs. vehiculos usados, medicamentos similares vs. patente, etc. Comprar conlleva un ejercicio de información previa, conciencia y fortaleza financiera, hacer una compra sin información es un riesgo en función de lo comprado. Por eso, el PODER del consumidor lleva de la misma manera, una GRAN RESPONSABILIDAD, de ahí que si el unico parametro de compra es el precio, posiblemente terminemos comprando mal y caigamos en el clásico “lo barato sale caro”

Comprar lo confiable premia a quien hace bien las cosas y castiga a quien las hace mal, de aquí que el mercado premia y castiga inmediatamente a los proveedores.

El ESTADO y sus justificadores consideran que una de las funciones del gobierno, aún siendo minimo, radica en implementar por medio de REGULACIONES prácticas y métodos para ‘evitar que el consumidor sea estafado por vendedores sin ética’, pues bien, aun con todo este buenismo, hemos visto una vez tras otra, que las regulaciones no cumplen su cometido, endurecerlas no las ‘blindan’ contra la corrupción, solamente las hacen “más caras”, pues exigen metodos de supervisión activa mas estrictos y muchas veces incosteables, por lo que entre multas e implementaciones, el propietario en una situación económica precaria, prefiere pagar una mordida, que cubrir el saldo de multas y el costo de las modificaciones.

Bajo este escenario, en la ‘PAPIRO-CRACIA’ que vivimos, las construcciones colapsadas seguramente contaban con todo en regla, papeles y permisos, supervisiones de protección civil, etc. por lo que aparentemente las regulaciones funcionan, aunque en la practica no es así: el par de miles de edificios con daños superficiales y estructurales cuestionan hasta su cimiento la funcionalidad de las regulaciones.

APRENDER A COMPRAR

Para que el consumidor mejore es necesario comprar a proveedores con prestigio, y actualmente para lograrlo recurrimos a mecanismos como las CERTIFICACIONES que SON MAS CONFIABLES y para las cuales las empresas se someten voluntariamente, asumiendo sus costos con animo de contar con la simpatia del consumidor, cosas como ‘producción sustentable’, ‘producción local’, ISO x000, son procesos de certificación onerosos pero no superfluos para las empresas, pues eso mejora su participación de mercado para clientes que les exigen dichos parámetros, luego entonces, la exigencia por la calidad está del lado del consumidor y no de la autoridad, ni del proveedor. Esto es la RESPONSABILIDAD al comprar.



La dura experiencia del sismo del 19S-2017, hará que algunos consumidores tengan una dolorosa experiencia como exigir que las escuelas y edificios laborales cuenten con DICTAMENES TECNICOS CONFIABLES sobre la seguridad estructural de los edificios que no pongan en riesgo la seguridad de los usuarios.

En conclusión.

  1. El CONSUMIDOR debe APRENDER sobre lo que va a comprar. Consultar parámetros, estudios, expertos, etc. Formarse un criterio antes de comprar.
  2. El CONSUMIDOR es el primer responsable, por ende debe elegir una constructora confiable, con prestigio y CERTIFICADA.
  3. En este caso, hacer una SUPERVISION ACTIVA del proceso constructivo, ver avances de obra, calidades de material; para poder acotar al proveedor es necesario conocer lo minimo necesario sobre el producto comprado.
  4. El PRECIO no debe ser el primer parámetro de compra. Ahorrar dinero a costa de la seguridad, implica co-responsabilidad de futuros daños.
  5. ASEGURAR la vida y patrimonio es entera decisión del comprador, no hacerlo lo dejará a expensas de la voluntad y bondad de los demás.
  6. La CONSTRUCCIÓN debe contar con fianza de VICIOS OCULTOS, precisamente por estas situaciones.

Vimos también cómo los ingenieros en 1947, que construyeron la Torre Latinoamericana, lo hicieron con la premisa de DISEÑAR UN RASCACIELOS QUE NO COLAPSARA en una zona proclive a la actividad sismica, el diseño superó las especificaciones regulatorias incluyendo sistemas como pilotes hidraulicos que adicionalmente evitan el hundimiento del edificio, haciendo que el rascacielos mas antiguo de la ciudad haya soportado todos los fenómenos teluricos desde su construcción. Los propietarios pagaron el costo de tener uno de los edificios mas seguros de la capital mexicana superando las exigencias de la normatividad.


Finalmente, una pregunta dolorosa para quienes se verán en la necesidad de re-construir su propiedad: ¿A quién contratarían?

Opción A. Los ingenieros que diseñaron y construyeron la Torre Latinoamericana.
Opción B. Los ingenieros que diseñaron y construyeron el Colegio Enrique Rebsamen o Alvaro Obregon 286.

Ud. elige.

***

La curva de aprendizaje es cara y dolorosa, y por supuesto, no es el GOBIERNO quien la paga, sino los CIUDADANOS, quienes pusieron los muertos, perdieron su propiedad y tendrán que invertir en reconstruir, ademas de mantener todo el aparato burocrático presente.

 *Olao D. Torres. Inventor, ingeniero y emprendedor mexicano. Es colaborador del PLM.

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