jueves, diciembre 5, 2019
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¿Por qué estás haciendo fila en la gasolinera?

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Por: Alejandra Ramos Jaime y Sergio Adrián Martínez García

Hay una explicación económica sencilla para lo que hoy te ocurre: la cantidad de gasolina disponible es inferior a la cantidad de gasolina que desean otros consumidores y tú al precio actual.

El gobierno actual es responsable, al limitar la cantidad de combustible disponible en su combate al robo de gasolinas, que coloquialmente llamamos “huachicoleo”. Eso ha vuelto a la gasolina más escasa. ¿Pero qué significa que un bien sea escaso? La escasez existe cuando un recurso es simultáneamente limitado y deseado. Cuando el suministro de un bien o servicio no está regulado por el gobierno, su precio tiende a reflejar su escasez.

El gobierno ha incrementado artificialmente la escasez al cortar el suministro de gasolina mediante ductos. En un mercado no intervenido, el precio sería auxiliar para reflejar la menor disponibilidad de gasolina y tendería a resolver la diferencia entre la gasolina deseada y la gasolina disponible. Pero, además de cortar el suministro de gasolina, el gobierno regula el mercado y crea una escasez adicional. Aunque no pagas esa escasez adicional en un mayor precio monetario, la pagas con otra moneda: tu tiempo. Si la gasolina no fuera regulada por el gobierno, no tendrías ni una escasez ni otra: ni decisiones arbitrarias y costosas de cortar el suministro de gasolina ni pérdida de tiempo en una fila.

La estrategia para combatir el “huachicoleo” involucró cambiar el mecanismo de distribución de la gasolina: el transporte a través de pipas en lugar de ductos. Pero al cerrar los ductos, volver la gasolina más escasa y, por ende, más valiosa, la intervención del gobierno crea el terreno para una consecuencia no intencionada: vuelve más lucrativo el “huachicoleo”. Piensa en una analogía: piensa en lo lucrativo que sería robar agua para venderla en un desierto. El cierre de ductos brinda mayores incentivos para el comercio ilegal de gasolina: incentiva al “huachicolero” a satisfacer la demanda no cubierta a precios más elevados. ¿Qué crees que podrían preferir otros en tu situación? ¿Seguir atrapados en la fila o pagarle a un “huachicolero” 10 pesos o más de lo que pagan normalmente?

La consecuencia no intencionada pone en duda que la solución ofrecida por el gobierno esté cerca de ser una solución ideal o eficiente. Frente a un mayor incentivo de comercio ilegal, también puede volverse más atractivo el robo a las pipas.

Además de cortar el suministro de gasolina, el gobierno regula el mercado y crea una escasez adicional.

Es cierto que el robo de gasolina representa un problema. ¿Pero adoptó el gobierno la mejor solución? ¿Promete el transporte mediante pipas ser menos costoso para evitar el robo? Las estimaciones de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) sugieren que el transporte por pipas es 14 veces más caro que el transporte mediante ductos. Y, de acuerdo a Ramses Pech, especialista del sector petrolero de Grupo Caravia y Asociados, las mil 485 pipas con las que cuenta Pemex transportan únicamente el 12% de los petrolíferos. El mayor costo lo absorberá el consumidor final: tú. ¿Cómo? A través de precios más altos. La ineficiencia en la forma en que el gobierno asigna recursos; en que usa medios más costosos para fines dudosamente eficaces también es un “gasolinazo”.

Mientras el gobierno no atienda la raíz del problema y mientras México carezca de un mercado no intervenido de gasolinas, los incentivos perversos al robo y los daños impuestos a los consumidores como tú seguirán.

Cuando el gobierno limita la competencia; mantiene monopolios estatales; interviene en la provisión de un bien o servicio y toma decisiones arbitrarias a tu nombre, traspasa los costos de decisiones ineficientes a tu bolsillo y a tu tiempo.

Ese gobierno es un asaltante a tu libertad y coarta tus alternativas de elección. Si bien el combate a la delincuencia y a la corrupción es necesario, la sociedad civil debe exigirle al gobierno la exploración de alternativas más eficientes. La estrategia actual sólo penaliza al ciudadano; penaliza nuestras libertades; tiene una eficacia dudosa e incentiva aún más el comercio ilegal.

La solución es acabar con la corrupción, no con la gasolina.

*Alejandra Ramos Jaime es economista de la Universidad Autónoma de Coahuila con experiencia en el sector privado. Está comprometida con la difusión de los principios liberales y de la ciencia económica en la aplicación de problemas sociales cotidianos.

*Sergio Adrián Martínez García es economista de la Universidad Autónoma de Nuevo León con experiencia en el sector público. Es coordinador local de Students for Liberty y se interesa en la divulgación de la economía básica.

2 Comments

  1. “¿Qué crees que podrían preferir otros en tu situación? ¿Seguir atrapados en la fila o pagarle a un “huachicolero” 10 pesos o más de lo que pagan normalmente?”

    La respuesta es: sé conciente, si contribuyes al mal, no te quejes.

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