viernes, marzo 22, 2019
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Roma: ¿Obra maestra o pedazo de basura?

No es horrible, pero tampoco maravillosa, Roma se encuentra en medio.

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Por: Sergio Romano Muñoz*

“Roma”de Alfonso Cuarón es una película divisiva. Mientras acumula logros y premiosen el circuito de festivales y en las premiaciones de los diferentes gremios cinematográficos en EE.UU., en este país la gente básicamente ha tomado posturas diametralmente opuestas. Pero, ¿por qué ocurre esto?

“Roma”es una colección de episodios a lo largo de poco más de un año en la vida de Cleo (Yalitza Aparicio, fenomenal) contadas de manera lenta y deliberada y sin una estructura obvia de tres actos en donde haya una introducción, un conflicto y un desenlace, y ello provoca que haya quien ha sentido que en realidad no se está contando nada. La propuesta es realmente interesante.

El problema es que tampoco es la obra excepcional, rompedora o experimental que sus muchos fans aducen. Es una película englobada en el estilo narrativo de recuentos de la vida (slice of life), una técnica muy usada en el cine japonés y chino (“Rapsodia en Agosto”-1991- de Akira Kurosawa  y “El Camino a Casa” -1999- de Zhang Yimou son ejemplos de este estilo) e incluso mucho anime se hace en este formato. También, series de televisión como”Mad Men” y “Better Call Saul” hacen uso, hasta cierto punto, de ésta técnica narrativa. He ahí el gran problema de”Roma”: hay muchos ejemplos de este estilo, pero en realidad, al compararse con los mismos, no sale tan airosa. En realidad, apenas cuenta como un ejercicio de estilo.

La historia en sí comienza con Cleo (nombre entero: Cleodegaria Gutiérrez) lavando un patio en una casa de una Colonia Roma que en realidad nunca es identificada en la cinta en 1970. Cleo, una indígena mixteca, es empleada doméstica junto a Adela (Nancy García) bajo las ordenes de Sofía (Marina de Tavira, en la otra fantástica actuación del filme) y Antonio (Fernando Grediaga), al punto de dormir en el cuarto de servicio en la casa, y ayuda a criar a los cuatro hijos de la pareja, que constantemente le dicen que la quieren. A lo largo de poco más de dos horas, vemos cómo se desenvuelve su vida, desde el momento en que empieza asalir con Fermín (Jorge Antonio Guerrero) hasta que dramas paralelos en la vida de Cleo y Sofía intersectan y llevan a un final anticlimático aunque no injustificado.

Lo que ha generado molestia en el público ha sido que la historia no avanza orgánicamente sino que se detiene a examinar minuciosa, obsesivamente momentos aislados, aparentemente escogidos aleatoriamente: un año nuevo en una hacienda que acaba en un incendio forestal que todos los presentes corren a apagar, para luego cambiarnos la escena a algo que no tiene nada que ver y nunca nos explican qué pasó con el fuego o por qué empezó aunque se insinúe que fue por algún fuego artificial y mientras todos luchan con el fuego a cubetazos, un individuo disfrazado, que resulta ser un extranjero, evidentemente borracho, se pone a cantar sin ayudar. Escena bizarra en la que Cuarón ¿nos quiere decir que los extranjeros nos observan pero no nos quieren ayudar? O una ida al cine, donde el propio Cuarón, en un alarde de ego, hace una autorreferencia a “Gravity” -2013-, la película por la que ganó el Oscar al Mejor Director.

Fermín, por otro lado, se constituye en el verdadero villano de la película, representando el machismo, la misoginia, clasismo, racismo, violencia y, en última instancia, la represión estatal. Empieza saliendo con Cleo para dejarla abandonada, tener un reencuentro violento con ella llegando a llamarla “gata”. Finalmente, en el último tercio de la película nos enteramos de que el entrenamiento de artes marciales, que el mismo Fermín nos ha informado que le ha “salvado la vida”, se debe a que es parte del grupo paramilitar de “Los Halcones”. 

Y he aquí la verdadera intención de Cuarón y el por qué ha recibido tanta alabanza: vemos una apología de lo femenino (en una escena donde el luchador Latin Lover hace un cameo como un instructor de artes marciales, Cleo es laúnica de todos los presentes capaz de hacer una proeza física) sino del ataque a lo masculino: los únicos hombres que son “buenos” son aquellos que se quedan calladitos yobedecen, como el chofer de la familia, que creo ni siquiera tiene nombre; en cambio, los protagonistas son pintados como monstruos egoístas, emocionalmente desconectados y sin empatía.

Y Cuarón realmente se moría de ganas de aventarnos a la cara el Jueves de Corpus. Fermín participa activamente en la represión a estudiantes que ocurrió el 10 dejunio de 1971. Es su última cachetada -merecida, por otro lado- a ese PRIultraviolento de los 70’s, ese que López Obrador tanto adora.

La película es filmada en blanco y negro y es una decisión estética basada en una necesidad: si se filmaba a colores, se notarían que ciertas fachadas y otros elementos eran modernos y habría anacronismos.

De todas maneras, la producción no logra esquivar los mismos, al incluir 
en el soundtrack canciones que fueron lanzadas hasta después de los hechos de la película, como “Gracias” de Rigo Tovar y “Angelitos Negros” de Los Pasteles Verdes.

Uno de los grandes puntos a deber de la película, sin embargo, es la fotografía, que suele ser extraordinaria con Cuarón -en no poca medida por su asociación con Emmanuel Lubezki, que aquí no pudo participar- obligando al propio director a tomar el rol de director de fotografía, por lo que acaba escribiendo, dirigiendo y fotografiando todo el filme. Y si bien el resultado es preciosista, no es ni remotamente un gran trabajo, sobre todo por la elección de filmarlo todo con lentes panorámicos de 65mm. de ojos depescado, lo que hace que a veces las orillas se deformen y se vean borrosas. Se nota la falta de experiencia del director al fotografiar y eso perjudica la estética.

¿Obra maestra o pedazo de basura? Ni una ni otra. El estilo de viñetas sin transiciones entre sí esmuy interesante y hay cantidad de momentos entrañables, casi todos cortesía de Yalitza Aparicio, pero a la hora de medir logros, no es ese estilo rompedor de González Iñárritu en esa maravilla que fue “Birdman” -2015- ni ese logro excepcional que fue “El Laberinto del Fauno” -2006- de Del Toro. Ni siquiera se aproxima al indudable logro visual que fue “Gravity”del propio Cuarón. En realidad, y he aquí el verdadero drama, es una película suficientemente buena como para llamar la atención de la Academia y los Oscar, pero que “al no ser loque se dice que es” lo más probable es que muera olvidada dentro de pocos años.

*Sergio Romano Muñoz es, además de libertario convencido, experto en la industria del entretenimiento. Ha sido agente de artistas, productor de radio y TV, scouter de bandas musicales y director de una editorial. En la actualidad trabaja en su primera novela y en una serie de cómics.

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