jueves, agosto 22, 2019
sociedad

Sí, los padres son capaces de elegir cómo educar a sus hijos

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Por: Kerry McDonald*

En el corazón de los debates acerca de la libertad educativa y la elección de escuela está el sutil pero siniestro sentimiento de que no puede confiarse en los padres. Están demasiado ocupados, son demasiado pobres o ignorantes como para tomar las decisiones adecuadas para sus hijos, y otros saben más que ellos cómo criar y educar a los niños. No toman en cuenta que los padres han atendido y educado exitosamente a sus hijos durante milenios, asegurando la sobrevivencia y éxito de nuestra especie.

Desconfianza en los padres

Como el economista Richard Ebeling escribe en la introducción del libro de Sheldon Richman Separating School & State:

“Los padres han sido vistos – y aún lo son – como una influencia retrógrada y dañina en los años formativos de la crianza del niño, una influencia que debe ser corregida y reemplazada por el “ilustrado” maestro profesional que ha sido entrenado, nombrado y financiado por el estado.”

Vemos reflejada esta desconfianza hacia los padres en muchos ámbitos de política, incluyendo recientemente la implementación del preescolar universal de gobierno para niños de cuatro años (y cada vez más para niños de tres años) en ciudades como Nueva York y Washington DC, y en reportes académicos que proponen intervenciones gubernamentales “de la cuna al kindergarten”. Estos esfuerzos casi siempre son encuadrados como una ayuda a los padres, quitándoles la carga a las familias de bajos y medios ingresos, y atendiendo las brechas de desigualdad y logros. Sin embargo, el mensaje es claro: No puede esperarse que los padres, y especialmente aquellos en desventaja, críen efectivamente a sus hijos y se encarguen de su educación sin ayuda del gobierno.

Algunos investigadores lo dicen directamente. En un artículo publicado esta semana en el Washington Post acerca de la supuesta pérdida de aprendizaje por parte de los niños de escuela durante el verano, Kelly Chandler-Olcott sugiere que para resolver el problema, debemos dejar de esperar que los padres nutran a sus hijos durante los meses de verano y en lugar de ello deberían recurrir a expertos para que lo hagan por ellos. Ella escribe:

“También es problemática la suposición de que las familias, y no los educadores, deberían promover el aprendizaje en áreas especializadas como matemáticas, lectura y ciencia. Aunque las familias de todos los ámbitos de la vida promueven diversas clases de aprendizaje en la vida cotidiana, la mayoría de los padres carecen de preparación para atender temas académicos, y sus obligaciones a lo largo del año no se detienen solo porque sus hijos están de vacaciones.”

Esto es durante el verano, cuando los padres ya han sido responsables durante mucho tiempo del cuidado de sus hijos. Aparentemente, ahora la crisis académica es tan grave, en especial para los niños de bajos ingresos, y las “obligaciones permanentes” de los padres son tan enormes, que deberíamos confiarles a otros para que hagan durante los meses de verano lo que por lo visto no terminó bien durante el ciclo escolar. Como escribí en NPR, necesitamos preguntarnos: si los niños pueden olvidar tan rápido durante el verano lo que supuestamente aprendieron en el ciclo escolar, ¿realmente lo aprendieron? Y si “la mayoría de los padres carecen de la preparación para enfrentar temas académicos”, ¿qué dice eso acerca de la educación que recibieron en las escuelas públicas?

La “fuerza perenne” de la paternidad

La idea de que los padres se interponen en el camino de la educación de los niños y pueden obstaculizar su florecimiento no es nueva. Mientras estaba diseñando la arquitectura de la escolarización masiva obligatoria en el siglo 19, Horace Mann argumentó que la educación era demasiado importante como para dejarla a discreción de los padres. Él opinaba que los fuertes vínculos paternales eran obstáculos para el desarrollo del niño y de la sociedad, escribiendo en su cuarta lectura sobre la educación en:

“La naturaleza brinda una fuerza perenne, incansable, que reaparece cada vez que existe la relación parental. Por lo tanto, quienes estamos involucrados en la sagrada causa de la educación tenemos derecho a ver a todos los padres como si hubieran cedido rehenes a nuestra causa.”

Mann continúa diciendo que “en cuanto podamos hacer que vean la verdadera relación en que ellos y sus hijos se encuentran respecto a esta causa, se volverán promotores de su avance”, respaldando el completo traspaso del control educativo desde la familia hacia el estado. Es por el bien de todos, dijo Mann –excepto para padres como él, que educó en casa a sus hijos mientras que obligo a escolarizar a los de los demás.

La solución es que los padres enfrenten el creciente control gubernamental de la educación y la crianza. No se dejen llevar por el canto de las sirenas de una falsa empatía por sus cargas en el trabajo y la familia. No se dejen convencer por la falsa creencia de que son incapaces de cuidar a sus hijos y determinar cómo, dónde y con quién debería educarlos. No deje que sus “incansables” instintos paternales queden debilitados por guardianes gubernamentales que piensan saber qué es mejor para su hijo. Exijan libertad y exijan elegir.

Los padres son poderosos. No son perfectos, y fallan; pero son más perfectos y fallan mucho menos que los agentes del estado y las burocracias gubernamentales intoxicadas por la autoridad y el ego. Los padres deberían retomar el control de la educación de sus hijos al defender la elección paternal y resistir los esfuerzos de afectar su capacidad innata de procurar el bienestar de sus hijos.

Confíe en la “fuerza perenne” de la paternidad, incluso –o quizás especialmente- cuando otros desconfían de ella.

*Kerry McDonald es fellow sobre educación en FEE y autora de Unschooled: Raising Curious, Well-Educated Children Outside the Conventional Classroom. Tiene un B.A. en economía del Bowdoin College y un M.Ed. en política educativa de Harvard University. Vive en Cambridge, Massachusetts con su esposo y cuatro hijos. Aquí puedes inscribirte para su correo semanal sobre paternidad y educación.

Originalmente publicado en inglés en FEE.org y traducido por Gerardo Garibay Camarena para Wellington.mx

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