sábado, diciembre 14, 2019
sociedad

Somos malas y podemos ser peores

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Por: Angélica Benítez*

“Somos malas y podemos ser peores. Somos las hijas de las brujas que no pudieron quemar”

Estas son frases que utilizas, querida feminista, durante tus marchas de trapo verde. Luces muy orgullosa por tu “causa”, esa que sientes propia y justa. Pero, amiga, no eres hija de ninguna bruja. Déjame que te explique lo que esta sociedad no se ha atrevido a decirte.

Eres hija de padres que crecieron en un ambiente que les decía que los tiempos habían cambiado, que había que relajarse y que todo era relativo. Ellos, a diferencia de tus abuelos, crecieron escuchando que hay que ser amigos de sus hijos, y que no hay que ser tan estrictos con ellos.

Eres hija de padres que tuvieron que salir ambos a trabajar y el poco tiempo que tenían contigo, preferían utilizarlo para descansar y no para “regañarte” o enseñándote a respetar. Y así, fuiste creciendo con la idea de que todo lo merecías, que no hay consecuencias y que todo se obtiene haciendo berrinche.

Eres hija de padres que no quisieron que te faltara lo que a ellos les faltó, así que no permitieron que trabajaras muy joven -por la forma en que destrozas la propiedad ajena es muy probable que aun no trabajes, y por eso no valores-. Ellos creyeron que te estaban haciendo un bien, pero al mismo tiempo, fuiste hija de un sistema educativo que hablaba solo de derechos y muy poco -o nada- de responsabilidades y obligaciones.

Fuiste hija de gobernantes que en sus discursos decían que tenías derecho a todo sólo por ser mexicana, y por eso regalaban despensas a todo mundo en la búsqueda de votos.

Y muy probablemente, fuiste también hija de una universidad ideologizada que en todas las clases encontraba el pretexto perfecto para hacerte sentir revolucionaria por buscar lo que se busca imponer desde los organismos internacionales, haciéndolo ver progresista y atractivo, aunque no tuviera ningún fundamento científico.

Eres hija de una cultura que es capaz de debatir si se vale o no quitarle la vida a alguien solo porque se encuentra en una etapa de desarrollo en la que no se puede defender: es solo un feto, no tiene vida, y todo aquel que te diga lo contrario -aunque se trate de un libro de embriología- es un fanático religioso.

Eres hija de una sociedad que se creyó el cuento de que la comodidad y las emociones son lo más importante, viendo al esfuerzo y al sacrificio como algo que no tiene sentido y que hay que evitar a toda costa.

Eres hija de un sistema que te hizo creer que eres víctima de todo, y quizá este último punto sea verdad, porque hoy todos critican que saliste a quemar monumentos, a insultar, a pintar paredes y a romper vidrios, pero nadie se atreve a decir que la misma sociedad te puso en la situación de pensar que todo eso era correcto solo porque estabas enojada.

*Angélica Benítez es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por parte de la Universidad Autónoma de Baja California. Cuenta con una Maestría en Administración de Empresas por parte de CETYS Universidad, y se desempeña actualmente como docente universitaria.

1 Comment

  1. Muy eficaz interpelacion para esas chicas aturdidas, manipuladas con ideologías y hasta pagada para autodestruirse. Gracias por compartir LIC ANGÉLICA BENITEZ.

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