Tag

Cine

Browsing

Por: Tere Quezada*

No sé por dónde empezar. Quizá debiera primero respirar, pensar un poco más y luego expresarme. El crimen como dimensión para cualquier tipo de narrativa puede perder su atributo si no se aterriza bien, más aún entre un gremio que gusta de la cultura de la transgresión. Aunque aseguran y dicen que no, toman partido entre los criminales y se alegran cuando asesinan al que no es su favorito.

Lo cierto es que el crimen no deja de ser lo que es: una falta mayor a la esencia humana.

Decir que Joaquín Phoenix nunca deja de sorprendernos es una frase insulsa, trillada y hasta ofensiva, su capacidad histriónica como talento actoral cruza cualquier frontera con él, sea esta psicológica, psiquiátrica o espacial, él simplemente llegó a demostrarnos la gran capacidad que tiene el ser humano para recrearse en el ámbito que sea. Joaquín es técnica, es talento, es esencia y deseos de Ser.

La película The Joker muestra en grado superlativo lo frágil que es el ser humano, y lo degradante que puede llegar a ser cuando es violado, maltratado y mal cuidado, un desquiciado se hace, lo hacen, pertenece a un grupo de humanos donde la degradación y la autodestrucción forma parte de una esencia absolutamente destructiva, es un modo de vida, es cultura, es política, es filosofía, es moral y es calle.

Nadie tiene la culpa, muchos participan en esos círculos viciosos para auto -degradarse. Echarle la culpa a los demás sería, a estas alturas de la vida, muy infantil. Ya ni siquiera son los ricos. Hay comunidades y sociedades enteras dispuestas a auto- destruirse. Hasta pareciera que son conscientes de ello en su perniciosa inconsciencia.

La incapacidad para estar y ser mejor tiene lazos ligados a la empatía humana, cuando no se conecta con la esencia humana se rompen cuerdas basales contenedoras de los pilares sociales; generar caos y entropía es más fácil que generar bienestar y felicidad, hemos llegado a los tiempos donde la vida se abarató, donde el amor ni siquiera es ya una moneda de cambio, se rompieron los lazos de donde se sostenía la frágil base humana por eso la película cumple, por eso acierta absolutamente en su intento por dibujar la podredumbre humana.

El arrebato es la esencia del argumento, el arrebato es el precio, es la propina, es el valor que hoy tiene la vida humana; las muchedumbres y su violencia sólo nos demuestran lo disminuidos que somos como seres humanos, no aprendimos, no supimos el cómo, nos perdimos en el camino del aprendizaje y quedamos sumidos en la autodestrucción. 

Bravo por el director Todd Phillips que logró crear escenas maravillosas, la primera fue la liberación de Arthur Fleck en el baño después de asesinar a los fulanos del tren, la segunda y extraordinaria imagen, es cuando va bajando y bailando por las escaleras ya magistralmente caracterizado, y el final, fabuloso final, un pasillo en una penumbra blanca finamente elaborada con el mismo baile delicado, armonioso y relajante. Bien por la música también. Sin dejar de mencionar la preciosa mirada de Joaquín Phoenix que brota sin querer en cualquier momento, harto difícil de detenerla, supongo. No hay una mirada de hombre más bella en todo el espectro actoral de Hollywood como la de él.

Al final del día un psicópata sólo nos muestra simple y llanamente quienes somos como sociedad. Una gran película, y quizá, la actuación de la década.  

*Tere Quezada es maestra de Inglés como Segunda Lengua con una subespecialidad en Fonética y un minor en Historia Asiática Comparada e Historia Constitucional de los Estados Unidos de Norteamérica por la Universidad del Estado de California.

Por: Gerardo Garibay Camarena*

Bueno, pues después de todo. Sin prejuicio ni pretexto, les comparto una breve reseña de Capitana Marvel.

Dos aclaraciones:

  1. En las últimas semanas se ha desatado una gran polémica por las declaraciones de Brie Larson, pero no me referiré a ellas para juzgar la película.
  2. No leo comics, así que no tengo una idea consolidada de Carol Danvers, por lo tanto, no se qué tanto se desviaron o no del personaje original.

Dicho esto, van mis comentarios:

  • Es una muy buena película de super héroes: ágil divertida, bien actuada y con excelentes efectos especiales.
  • Se trata de una sólida historia de origen, que logra interesarnos en Carol Danvers y convencernos de que tiene el potencial para ser una de las líderes del MCU en la 4 fase, algo muy importante considerando que varios de los puntos de referencia tradicionales seguramente terminarán su participación con Avengers Endgame el próximo mes, incluyendo a Iron Man, Thor y el Capitán América.
  • Brie Larson es una gran actriz, y lo confirma aquí. Trae al personaje a la vida en forma muy orgánica, y tiene el respaldo de un reparto de primera, empezando por un extraordinario Samuel L. Jackson.
  • Capitana Marvel amplía el “universo” del MCU sin diluirlo, abriendo sendas narrativas hacia nuevas películas en años por venir, pero al mismo tiempo mantiene la calidez que ha hecho tan exitosa a la franquicia.
  • Es una película femenina, sin ser femibolche. Como era de esperarse, hay varias mujeres con personajes fuertes, pero no es una fortaleza que niegue su feminidad.
  • No es una película misándrica ni una denuncia chafa del patriarcado. Por el contrario, uno de los héroes es justamente un padre que busca reunirse con su esposa y su hijo.
  • Por supuesto, denuncia los prejuicios contra las mujeres, pero lo hace en una forma que funciona con la historia. No se siente forzada. Como lo han demostrado previamente en Black Panter y Spider Man Homecoming, los creativos de Marvel saben proyectar la diversidad racial y la igualdad de género en una forma tan realista como solidaria.
  • En conclusión: Una muy buena película, al nivel de las mejores de Marvel y ciertamente una excelente forma de introducir a la Capitana como posible líder de los Vengadores.

*Gerardo Garibay Camarena es editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios digitales y autor de los libros “Sin Medias Tintas” y “López, Carter, Reagan”.

Por: Sergio Romano Muñoz*

“Roma”de Alfonso Cuarón es una película divisiva. Mientras acumula logros y premiosen el circuito de festivales y en las premiaciones de los diferentes gremios cinematográficos en EE.UU., en este país la gente básicamente ha tomado posturas diametralmente opuestas. Pero, ¿por qué ocurre esto?

“Roma”es una colección de episodios a lo largo de poco más de un año en la vida de Cleo (Yalitza Aparicio, fenomenal) contadas de manera lenta y deliberada y sin una estructura obvia de tres actos en donde haya una introducción, un conflicto y un desenlace, y ello provoca que haya quien ha sentido que en realidad no se está contando nada. La propuesta es realmente interesante.

El problema es que tampoco es la obra excepcional, rompedora o experimental que sus muchos fans aducen. Es una película englobada en el estilo narrativo de recuentos de la vida (slice of life), una técnica muy usada en el cine japonés y chino (“Rapsodia en Agosto”-1991- de Akira Kurosawa  y “El Camino a Casa” -1999- de Zhang Yimou son ejemplos de este estilo) e incluso mucho anime se hace en este formato. También, series de televisión como”Mad Men” y “Better Call Saul” hacen uso, hasta cierto punto, de ésta técnica narrativa. He ahí el gran problema de”Roma”: hay muchos ejemplos de este estilo, pero en realidad, al compararse con los mismos, no sale tan airosa. En realidad, apenas cuenta como un ejercicio de estilo.

La historia en sí comienza con Cleo (nombre entero: Cleodegaria Gutiérrez) lavando un patio en una casa de una Colonia Roma que en realidad nunca es identificada en la cinta en 1970. Cleo, una indígena mixteca, es empleada doméstica junto a Adela (Nancy García) bajo las ordenes de Sofía (Marina de Tavira, en la otra fantástica actuación del filme) y Antonio (Fernando Grediaga), al punto de dormir en el cuarto de servicio en la casa, y ayuda a criar a los cuatro hijos de la pareja, que constantemente le dicen que la quieren. A lo largo de poco más de dos horas, vemos cómo se desenvuelve su vida, desde el momento en que empieza asalir con Fermín (Jorge Antonio Guerrero) hasta que dramas paralelos en la vida de Cleo y Sofía intersectan y llevan a un final anticlimático aunque no injustificado.

Lo que ha generado molestia en el público ha sido que la historia no avanza orgánicamente sino que se detiene a examinar minuciosa, obsesivamente momentos aislados, aparentemente escogidos aleatoriamente: un año nuevo en una hacienda que acaba en un incendio forestal que todos los presentes corren a apagar, para luego cambiarnos la escena a algo que no tiene nada que ver y nunca nos explican qué pasó con el fuego o por qué empezó aunque se insinúe que fue por algún fuego artificial y mientras todos luchan con el fuego a cubetazos, un individuo disfrazado, que resulta ser un extranjero, evidentemente borracho, se pone a cantar sin ayudar. Escena bizarra en la que Cuarón ¿nos quiere decir que los extranjeros nos observan pero no nos quieren ayudar? O una ida al cine, donde el propio Cuarón, en un alarde de ego, hace una autorreferencia a “Gravity” -2013-, la película por la que ganó el Oscar al Mejor Director.

Fermín, por otro lado, se constituye en el verdadero villano de la película, representando el machismo, la misoginia, clasismo, racismo, violencia y, en última instancia, la represión estatal. Empieza saliendo con Cleo para dejarla abandonada, tener un reencuentro violento con ella llegando a llamarla “gata”. Finalmente, en el último tercio de la película nos enteramos de que el entrenamiento de artes marciales, que el mismo Fermín nos ha informado que le ha “salvado la vida”, se debe a que es parte del grupo paramilitar de “Los Halcones”. 

Y he aquí la verdadera intención de Cuarón y el por qué ha recibido tanta alabanza: vemos una apología de lo femenino (en una escena donde el luchador Latin Lover hace un cameo como un instructor de artes marciales, Cleo es laúnica de todos los presentes capaz de hacer una proeza física) sino del ataque a lo masculino: los únicos hombres que son “buenos” son aquellos que se quedan calladitos yobedecen, como el chofer de la familia, que creo ni siquiera tiene nombre; en cambio, los protagonistas son pintados como monstruos egoístas, emocionalmente desconectados y sin empatía.

Y Cuarón realmente se moría de ganas de aventarnos a la cara el Jueves de Corpus. Fermín participa activamente en la represión a estudiantes que ocurrió el 10 dejunio de 1971. Es su última cachetada -merecida, por otro lado- a ese PRIultraviolento de los 70’s, ese que López Obrador tanto adora.

La película es filmada en blanco y negro y es una decisión estética basada en una necesidad: si se filmaba a colores, se notarían que ciertas fachadas y otros elementos eran modernos y habría anacronismos.

De todas maneras, la producción no logra esquivar los mismos, al incluir 
en el soundtrack canciones que fueron lanzadas hasta después de los hechos de la película, como “Gracias” de Rigo Tovar y “Angelitos Negros” de Los Pasteles Verdes.

Uno de los grandes puntos a deber de la película, sin embargo, es la fotografía, que suele ser extraordinaria con Cuarón -en no poca medida por su asociación con Emmanuel Lubezki, que aquí no pudo participar- obligando al propio director a tomar el rol de director de fotografía, por lo que acaba escribiendo, dirigiendo y fotografiando todo el filme. Y si bien el resultado es preciosista, no es ni remotamente un gran trabajo, sobre todo por la elección de filmarlo todo con lentes panorámicos de 65mm. de ojos depescado, lo que hace que a veces las orillas se deformen y se vean borrosas. Se nota la falta de experiencia del director al fotografiar y eso perjudica la estética.

¿Obra maestra o pedazo de basura? Ni una ni otra. El estilo de viñetas sin transiciones entre sí esmuy interesante y hay cantidad de momentos entrañables, casi todos cortesía de Yalitza Aparicio, pero a la hora de medir logros, no es ese estilo rompedor de González Iñárritu en esa maravilla que fue “Birdman” -2015- ni ese logro excepcional que fue “El Laberinto del Fauno” -2006- de Del Toro. Ni siquiera se aproxima al indudable logro visual que fue “Gravity”del propio Cuarón. En realidad, y he aquí el verdadero drama, es una película suficientemente buena como para llamar la atención de la Academia y los Oscar, pero que “al no ser loque se dice que es” lo más probable es que muera olvidada dentro de pocos años.

*Sergio Romano Muñoz es, además de libertario convencido, experto en la industria del entretenimiento. Ha sido agente de artistas, productor de radio y TV, scouter de bandas musicales y director de una editorial. En la actualidad trabaja en su primera novela y en una serie de cómics.

Por: Osvaldo Flores*

[dropcap type=”default”]N[/dropcap]o soy chavorruco.

Creo que ya soy ruco oficial.

Cuando era un niño, alla por los años ochenta, acompañaba a mi padre a entregar zapatos que él mismo fabricaba de manera artesanal, al mercado de Granaditas, en el mero centro y corazón del barrio de Tepito.

Ya de regreso tomábamos un camión que nos llevaba a la Colonia 20 de Noviembre, donde vivíamos, y en la Calle Peña y Peña había un cine gigantesco que se llamaba Florida, sé que era gigante por que ahora sé que fue algún tiempo uno de los cines más grandes de América Latina.

En Tepito, la oferta de cines era muy variada: desde cines que pasaban películas de ficheras y de los hermanos Almada, hasta uno que exhibía puras películas de serie B (kung-fu, zombies, blaxplotaition, etc) pero el Florida era mi favorito, ahi pasaban los “estrenos” que a veces llegaban con meses o un año de atraso.

Un domingo, mi papá nos llevó a ver “Karate Kid” de John G. Avildsen, quien una década atrás había dirigido hábilmente Rocky para lanzar al estrellato a Sylvester Stallone.



Karate Kid fue para mí, como para millones de personas un recuerdo inolvidable de aquellos años. Muchos entraron a dojos de karate inspirados por la película. Mi papá cayó rendido ante aquellos entrañables personajes: Daniel Larusso, Mr. Miyagi, Johhny Lawrence y el sensei Kreese y la hermosa Ali. Obvio decir que la película era genial y algo icónico en la década de los ochenta. Tuvo algunas secuelas que no fueron tan inolvidables y un remake con Jackie Chan que de manera insultante también se llamaba “Karate Kid” cuando en realidad ahí se mostraba Kung Fu.

Para muchos, fue un vehículo de descubrimiento de las culturas de oriente y sus tradiciones con las artes marciales. Mr. Miyagi era un sensei que ayudaba al guerrero en su transformación por la senda del héroe de Campbell; era paciente, divertido, aguerrido y justo. La historia de un niño molestado en la escuela por bullies que lo superaban, el cómo encontró su camino y el equilibrio a través del karate y el  que al final se quedara con la chica y salvara el día hacían una película redonda para nuestra ingenuidad ochentera.

A partir de aquí, algunas son meramente suposiciones mías, ya que no tengo una manera eficaz de comprobar lo que a continuación escribo.

Con el nacimiento de Reddit y otros tableros para la divulgación de todo tipo de información, los usuarios pueden interactuar y hacer lo que deseen con las narrativas que ya conocen: poder encontrar geniales historias contadas por fans de Star Wars que jamás verán la luz en un guión o una película, pero es una delicia leerlos a nivel usuario escrito por otros usuarios apasionados. También hay por ahí tableros específicos para las más locas teorías que a los fans se les ocurren para explicar o tratar de entender finales, narrativas y huecos argumentales de sus series o películas favoritas (¿Qué hay en el portafolio de Pulp Fiction?) y creo recordar que hace algunos años un usuario hizo un post que más o menos se titulaba: “¿Por que Johhny Lawrence es el verdadero Karate Kid y Daniel era un cretino?” y a continuación, con gran lógica, el usuario daba una explicación que había estado oculta a plena vista acerca de las motivaciones y acciones de los personajes de la película. Dicha explicación daba con lujo de detalles, una defensa aguerrida por Johnny Lawrence, alumno estrella del dojo Cobra Kai, cómo es que Daniel era el verdadero bully y cómo es que Johnny perdió con una patada a todas luces ilegal, y cómo a pesar de todo ello, Johnny entrega, en un gesto de caballerosidad y deportivismo, el trofeo a Daniel-San.

En el 2005, la cadena CBS norteamericana, lanzó una serie llamada “Cómo conocí a tu madre” que tuvo un gran éxito. En dicha serie, uno de los personajes, Barney Stinson, externa su deseo por conocer  al Karate Kid,  su ídolo de la infancia. Sus amigos, deseosos de complacerlo, se movilizan y el día de su cumpleaños le dan la sopresa y le muestran al actor Ralp Macchio, quien interpretaba a Daniel Larusso, el niño que era alumno del sensei Miyagi y campeón del All Valley Karate Championship. Al verlo, Barney estalla en cólera y se niega a saludarlo, ya que Barney sostiene que el verdadero Karate Kid era Johnny y explica la misma teoría de Reddit. No es posible saber si esa teoría ya estaba en la mente de algún guionista, o si los guionistas retomaron la teoría de Reddit, al final del capítulo, el actor William Zabka que interpretaba a Johnny aparece en el episodio y Barney se muestra feliz.

Hace un año, se hablaba de una posible secuela en forma de película que después fue adquiriendo la forma de una serie regular de televisión con los actores originales. Una cosa en contra es que ambos actores no eran atractivos en taquilla, ya que ambos habían dejado la actuación en segundo plano, y sus carreras nunca despegaron al nivel de estrellas. Era difícil que alguien produjera esta serie. Con la diversificación de sus contenidos, y decididos a hacer frente a Netflix, Youtube lanzó su plataforma y anunció con bombo y platillo la serie “Cobra Kai” con los actores originales y con Will Smith como productor ejecutivo. Hubo una gran expectación que decayó cuando se mostró un primer teaser trailer ya que se sugería que era meramente una comedia. Muchos fans estaban expectantes aunque con moderado entusiasmo. El trailer oficial despejó todas las dudas, se veía genial.

La serie fue estrenada en YouTube Red con gran éxito, claro, midiendo prudente distancia con otras poderosas plataformas. Por desgracia no ha sido reconocida ya que la plataforma Red no es tan conocida o deseable para los consumidores. Es una pena.

Ahora lo importante:

Sí, Cobra Kai es genial.

No es totalmente un vehículo de nostalgia, los productores se cuidaron de no hacer un producto sólo para cuarentones generación X, ávidos de cosas que les recuerden sus walkman y sus carpetas Trapper Keeper. La serie está muy bien escrita, tiene muchos ángulos interesantes y a decir verdad, los actores protagonistas se muestran con esas ganas de actor principiante. La serie respeta el espíritu de la película original, y para delicia de muchos, muestra material original de remembranza. No es necesario haber visto la película original, pero es deseable para entender a nuestros personajes.

Johhny Lawrence, el alumno estrella del Dojo Cobra Kai, es ahora un cuarentón fracasado, sólo, alcohólico e irascible. Es racista y sigue siendo el cretino que todos habíamos conocido. Pero aquí nos muestran qué sigue después de la derrota de Johnny: una vida vacía que constantemente lo tortura por su derrota, que jura que fue ilegal para justificar todas las malas decisiones de su vida. Aquí no odiamos a Johhny, su personaje, que es el más interesante, está lleno de matices y dilemas morales. Él decide ayudar, no de muy buena gana a entrenar a un chico que es molestado. Reabre el Dojo Cobra Kai para poder empoderarse y sentir que puede hacer algo trascendente con su vida.

Por otro lado tenemos a Daniel, que se ha convertido en un exitoso hombre de negocios y que sólo recuerda a Johnny como un capítulo más de su vida de éxitos. Tiene una esposa cariñosa, una hija buena y un hijo raro adolescente. Daniel nos muestra lo que puede hacer la envidia y el rencor, y aunque no es un mal hombre, siente que tiene la responsabilidad de detener a Johnny de adoctrinar a otros niños en la violencia que fue el grito de guerra de el nefasto Dojo Cobra. Vemos a Daniel Larusso, un hombre de negocios tratando de aplastar a Jonnhy con no muy honestos métodos que seguro el señor Miyagi jamás aprobaría. Obvio, él lo hace en nombre de la bondad y la justicia.




Johnny comienza fracasando con el dojo, por que no puede atraer alumnos, de hecho, reparte volantes, pero el chico que salvó le ayuda a crear una campaña de redes para darse a conocer, además de que el chico gana una pelea en la escuela que se vuelve viral y el dojo comienza a llenarse. Vemos a dos adultos jóvenes enfrentándose a cambios, a cosas nuevas, a cosas que no entienden del todo: identidad de género, sexismo, racismo y un largo etcétera. Para mi delicia, Johnny se vuelve un personaje políticamente incorrecto, con métodos brutales les enseña a los niños a enfrentar sus problemas y hacerles frente. Vemos la desafortunada infancia de Johnny y lo entendemos mucho más.

Los actores están geniales, las escenas de peleas son buenas, la música es ochentera, (Johnny aún escucha a Poison) los actores jóvenes lo hacen excelente, los actores secundarios cumplen. Y obvio, como una presencia silenciosa y omnipresente se encuentra, sin robar cámara ni protagonismo el Señor Kesuke Miyagi, con sus enseñanzas, con su hermosa filosofía y su estilo original. Hubiera sido genial tener a Pat Morita, por desgracia hace ya más de una década que falleció. (dato raro: hay personas que creen que aún vive, y se sorprenden cuando saben que murió en 2005)

Los capítulos son de 30 minutos, pero yo me la aventé en un maratón de sábado queriendo más. Háganse un favor, y vean y adoren a Johnny, el nuevo héroe de la incorreción política.

Por cierto, la serie ya firmó por otra temporada para el año entrante.

*Osvaldo Flores, nacido en 1975, es empresario, autodidacta y amante de la libertad. Fue administrador de Puma Capitalista UNAM, asesor y consultor de empresas para cuestiones tecnológicas y de estrategia de marketing y branding

Por: Andrés Navarro*

[dropcap type=”default”]M[/dropcap]i tía Elena se esforzaba en criticar absolutamente todo lo que le pasaba por enfrente; la mariposa no era lo suficientemente bella como las Monarcas, la vecina no era tan educada y elegante como debería ser, a los novios de sus hijas les faltaba clase y educación, y el “bacalhau” que se encontraba para Navidad en México no se parecía al que se servía en casa de la bisabuela en Portugal… Era tal su sed “de amargue” que buscaba siempre destrozar la felicidad del momento especial, sea cual fuera, con un solo comentario enfocado en lo trivial o el sin sentido.

Con el tiempo comprendí que mi tía estaba enferma. Entendí que estaba tan llena de amargura que de lo único que era capaz era de compartirla y contagiarla con los demás. Anoche al leer la columna de Federico Arreolasobre Guillermo del Toro, me acordé de mi tía Elena y sentí náuseas.

Federico Arreola, “periodista y empresario serio” se parece a veces a mi tía, solo que su alcance y relevancia es mil veces mayor. Ayer en su columna atacó a Guillermo del Toro, un mexicano excepcional que no ha hecho otra cosa que hacernos sentir orgullosos por su talento, su tesón y su especial manera de ver la vida a través de las cámaras.

Arreola le llamó entre otras cosas, obeso y mal ejemplo para los mexicanos; sucumbió ante la opción fácil de demeritar el fondo por juzgar la forma y ese, es un recurso que no debería permitirse quien forma criterios a través del contenido. Estar gordo es forma; ser fenomenal, trabajador y honesto, es fondo.

De la maravillosa historia y experiencia de Del Toro, el “periodista” optó por señalar su peso, y no las razones de su migración a los Estados Unidos, o como ayudó a pagar un tratamiento médico de una persona desconocida, o como batalló para poder sacar adelante sus primeros filmes o como su humildad no se ha perdido a pesar del reconocimiento mundial. ¡No! de acuerdo con el Director de SDP Noticias y egresado del ITESM — una institución con una misión humanista que viven la mayoría de sus exalumnos — esto no es trascendente, lo que importa es su apariencia. No importa que haya sido considerado el Mejor Director por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas del mercado más competitivo del mundo, lo que importa es que está gordo.

Guillermo es un gran ejemplo para todos, ya que “a pesar” de las seguras descalificaciones que ha sufrido en su carrera por su “forma”, nos ha demostrado que los sueños son alcanzables, que importa más el “yo quiero” que el no se puede, que las limitaciones solo existen en la mente, y que uno puede triunfar en la meca del cine si se lo propone.

Usted, Señor Arreola, tiene un punto válido; resulta básico cuidar lo que le damos al cuerpo, pero ¿sabe qué? es todavía más importante cuidar aquello que le damos al cerebro.

Tal vez Guillermo del Toro no se preocupe por su apariencia, pero sí por lo que genera y pone en nuestras pantallas. ¿Y por qué con todo respeto Don Federico, no hace Usted lo mismo? y así como dedica tiempo a decirle a Don Guillermo que no coma porquerías, Usted deje de escribirlas y ponerlas en nuestra mesa.

PD: Mi tía Elena pasó la vida sola, teniendo como única compañía un gato que la ignoraba y la amargura de su alma y de su boca. No le vaya a pasar a Usted lo mismo y que su único acompañante sea la amargura de su tinta y la pluma con la que nos la quiere compartir.

*Andrés Navarro es un emprendedor. La innovación, la generación de empresas y una educación de calidad cambiarán a México y al mundo. @Kennedy_School alumni. #AskingWhatICanDo