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Por: Angélica Benítez*

La dictadura perfecta es aquella donde nadie se da cuenta de que está una dictadura, pues la gente se siente libre, aunque sus libertades sean cada vez más limitadas. Como la rana en cocimiento, que no se da cuenta de que el agua se va calentando hasta que ya es demasiado tarde. Hoy el mundo promueve la “libertad” sexual: acuéstate con quien quieras sin asumir consecuencias, vandaliza iglesias en nombre de la libertad de expresión y cásate con tu mascota si así te parece bien. El gran problema de esta ilusoria libertad, es que se aplica para todo excepto para el pensamiento y la generación de ideas contrarias a las impuestas por los organismos internacionales y el Estado. 

Desde hace varias décadas los medios han venido promoviendo a una policía del pensamiento disfrazada de libertad, que en tiempos recientes se ha formalizado al grado de volver ilegales determinadas expresiones o formas de pensar. ¿Pensar? ¿Para qué pensar si el Estado puede hacerlo por nosotros? Lo importante es que somos “libres” para pasarla bien.

Creo que gran parte del problema comenzó con los adjetivos denigrantes a la gente estudiosa. En la escuela les decíamos matados, nerds o alguna otra palabra despectiva para indicar la superioridad de quien no piensa tanto, no se toma las cosas tan en serio y vive la vida relajadamente.

Tras varias generaciones de jóvenes evitando ser molestados por ser “demasiado” estudiosos, que no nos sorprenda ser parte de una sociedad tan fácilmente manipulable por el Estado, los influencers, Hollywood y las ideologías que simplemente no funcionan (tengo alumnos universitarios que aun creen que el socialismo es un sistema capaz de garantizar mejores condiciones sociales, por ejemplo).

Hoy tenemos una herramienta valiosísima con la que nuestros abuelos ni siquiera se atrevieron a soñar: las redes sociales e internet en general. Sin embargo, en ese temor de ser criticados por las masas, preferimos compartir temas “más relajados”, como memes, chistes y fotos de nuestra comida, de manera que pensemos lo menos posible para después volver a nuestras rutinas que tampoco nos permiten conectar muchas ideas.

Y así es como vamos por la vida sintiendo que somos libres, cuando somos en realidad el resultado de un sistema perfectamente planeado para hacernos sentir bien siendo ignorantes. Entonces, ¿qué podemos hacer para salir de esta espiral de pensamiento esclavizado por poner en primer sitio los deseos y los instintos?

Todo el entorno nos empuja a con la fuerza de muchos recursos a pensar menos, a solo sentir y tomar decisiones simplemente basadas en la recompensa inmediata. No es solo México: sucede a nivel global, nos hemos convertido en ciudadanos conformistas que incluso utilizan la palabra “orgullo” para informarle al mundo que no se sienten identificados con la heterosexualidad, cuando nuestro orgullo en primer lugar debería ser la libertad que comienza en nuestra cabeza. Hoy parece ser algo vergonzoso.

Es preciso empezar a generar contenido valioso, a documentarse, leer y cuestionar de manera particular todo contenido “educativo” que proviene por parte del Estado o los organismos internacionales. La agenda a veces es tan obvia que genera repulsión, sin embargo, a veces está más disfrazada y es cuando debemos estar aun más atentos, haciendo redes y quitándonos el miedo a decir: “me encanta pensar”.

*Angélica Benítez es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por parte de la Universidad Autónoma de Baja California. Cuenta con una Maestría en Administración de Empresas por parte de CETYS Universidad, y se desempeña actualmente como docente universitaria.

Por: Ricardo Valenzuela*

Durante los últimos 50 años se ha estado pronosticando la caída de EU del pedestal que ha ocupado como el país más rico y poderoso del mundo. Primero se le sentenciaba a sucumbir ante los mares de petróleo de los árabes. Luego se le condenaba ante la emergencia de Japón que invadía el mundo con sus productos. Y en años más recientes bajo el poderío de China. En todos estos enfrentamientos EU ha emergido victorioso y más potente que nunca. ¿Cómo es que ha sucedido esto? Pensamos que los diferentes retadores han arribado a la batalla sin conocer la dimensión de su adversario. Un combatiente que siempre ha portado armas que ellos no tienen y desconocen

Para conocer los EU hay que conocer el sistema de vida americano único que se basa en libertad e individualismo. Un sistema que, comparado con los de otras regiones del mundo, e inclusive, comparado con sus primos en otros países de habla inglesa, resalta cómo los estadounidenses tienden a valuar mucho más su libertad sobre la igualdad de resultados, son feroces en su lucha para llegar a ser emprendedores, aman y abrazan la competencia, igualmente tienden a moverse lejos y seguido de su casa y su trabajo, desconfían y son hostiles ante el poder del gobierno, tienen una preferencia para comprometerse en acciones voluntarias en lugar de acciones colectivas basadas en coerción.

Estos perfiles del material del estadounidense, a pesar de muchas excepciones, variaciones y, sobre todo, su reciente erosión entre las nuevas generaciones, no son mitos. La cultura individualista, amantes de la libertad, emprendedores, competitivos, de gran movilidad, voluntaristas—comparada con el resto del mundo—se muestra única con incontables hechos históricos y contemporáneos. Eso es lo que los americanos son y cualquiera que preste atención a su entorno lo sabe. Ellos han sido así desde el inicio. De hecho, han sido así desde mucho antes del inicio de los EU como nación.

Porque tienen un carácter único y orientación diferente hacia su vida. Arreglos políticos y económicos que funcionan bien en otros lugares, en EU no resultan. Y, al contrario, lo que funciona en EU no necesariamente sirve en otros lugares. Algunas cosas a las que los estadounidenses dan gran valor, en otros países son rechazadas y hasta prohibidas. La comunidad mundial se impresiona al ver el grado de inseguridad y desigualdad que los estadounidenses aceptan como precio de su libertad, por su prodigalidad y el duro trabajo que aceptan como precio de sus confortables modos de vida, por su aversión para recibir o solicitar beneficios gubernamentales que no consideran como un derecho, por su forma de aceptar la importancia de la religión en sus vidas privadas, por su posesión de fuerza letal para protegerse, proteger a sus familias y sus propiedades, por su confianza en las fuerzas armadas para defenderlos contra amenazas externas a su libertad, sus vidas, y su bienestar económico.

Mucha gente alrededor del mundo tiene creencias diferentes. Los países de la Europa continental consistentemente han votado por una forma diferente de arreglos económicos y políticos. Pero cuando los políticos en EU sugieren a la gente que su país debería estructurarse como Suecia, o Francia, ya no digamos China, cometen un grave error. En EU, después de un siglo de sufragio universal, la mayoría de los ciudadanos han rechazado la democracia social europea o la han tolerado en fragmentos y pedacitos. De igual forma, el sinigual carácter americano significa que arreglos económicos y políticos que han operado muy bien en EU, no siempre se pueden exportar exitosamente a otros países. Y es cuando los políticos en EU confunden afirmando que su democracia si se puede trasplantar, o hacer que otros países luzcan como EU.

Pero cuando afirman que EU es diferente del resto del mundo, están describiendo el excepcionalísmo único de su país. Observando la realidad de ese particular excepcionalísmo americano, solamente requiere reconocer los hechos. Los EU tienen una cultura única y diferente que ha sido clave para haber construido un país inigualablemente rico, poderoso, y muy influyente. El impacto de los EU en el resto del mundo ha sido excepcionalmente grande, y aun si se piensa ha sido bueno o malo, no se puede negar su importancia. Entonces, ese fenómeno tan especial no es una opinión, tampoco un vago sentimiento, sino un hecho comprobable. Reconocer ese excepcionalísimo no es necesariamente reclamar una superioridad moral, es un hecho sin discusión, amemos u odiemos los EU.    

Pero como también sucede, algunas gentes que observan y entienden su cultura, o tienen puntos de vista penetrantes acerca de ella, son gentes que no aman a EU, e inclusive, gente que los odia. Sayyid Qutb, el padre del moderno jihad, odiaba a los EU. Sin embargo, correctamente entendió que un elemento especial de la vida y el desarrollo estadounidense es ese inusual grado de libertad del que gozan las mujeres. Alexis de Tocqueville tenía emociones mixtas acerca de EU. El observó en el nuevo país el acenso de la democracia estilo americano como algo que había que temer. Sin embargo, se reconcilió consigo mismo por la pérdida del viejo mundo aristocrático, observando la providencial mano de dios en la emergencia de la democracia liberal. Y a pesar de sus recelos, entendió a los EU mejor que cualquier otro observador foráneo.

Es importante el conocer esa cultura única y excepcional de EU porque el país en estos momentos requiere de reformas fundamentales. Pero, para detectar que es lo que realmente necesita en términos económicos, políticos y sociales, primero necesitan conocerse y entenderse ellos mismos. Que es lo que son y como es que llegaron a ese punto. Al encontrar esas respuestas, los estadounidenses estarán en posición de pensar con lógica para encontrar opciones y prospectos realísticos.

¿Por qué los EU son así? Muchos grandes pensadores han tratado de responder esta pregunta, pero todas las respuestas han sido superficiales porque ellos no cavaron lo suficiente, o no voltearon hacia el pasado con más profundidad, en parte porque no tenían la información que hoy día está disponible. No se afirma que los analistas actuales son mejores que Alexis de Tocqueville. Pero señalamos que hoy día existen 180 años de información acumulada que no tuvo Tocqueville. Lo primero que se ha detectado en investigaciones modernas, es que esta cultura tan especial y excepcional tiene raíces muy profundas que datan de mucho más de mil años, y son anteriores de la fundación del país, su constitución y también anteriores a los primeros asentamientos ingleses en el nuevo mundo.

Esa cultura se ha desarrollado, adaptado, evolucionado y modificado en el correr de un largo tiempo. Aun a pesar de cambios en la política, la ley, la economía y la tecnología, esta cultura con el paso de los años ha permanecido continuamente reconocible para el mundo. La cultura americana hoy día es parte de un potente organismo viviente y evolutivo que se ha estructurado durante siglos, y también ha permeado hacia otros continentes. Esa cultura que se entiende como un patrón de comportamiento dentro de un grupo específico de gente que se ha trasmitido de una generacion a la siguiente, y no es de origen genético.    

Es sumamente importante entender que la cultura americana no es genética. Es una cultura que se puede y ha sido adoptada por gente de todos los antecedentes étnicos posibles. La idea que existía hace más de un siglo, en el sentido que había algo especial acerca de la sangre anglosajona que fuera la chispa para el inicio de la cultura en todos los países de habla inglesa, ha sido ya muy rebatida con una incuestionable masa de evidencia. Entonces ¿Cuál es el corazón de esa cultura americana, su rasgo único, eso que ha hecho de los estadounidenses lo que son? La respuesta ha estado siempre a la vista y no se le da la debida importancia, porque ante los ojos de todos nosotros es algo normal.

El corazón que palpita sin cesar para darle vida a la cultura americana, es la libertad y su núcleo familiar tan importante. 

Por: Hiram Pérez Cervera*

“No hay esperanzas para una civilización, cuando las masas están a favor de políticas nocivas”

-Ludwig von Mises.

La contundente victoria de Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en las elecciones pasadas marca un cambio de rumbo drástico para nuestro país en los años que vienen. La marcada tendencia de izquierda nacionalista tuvo un profundo impacto en una sociedad mexicana que, harta de los escandalosos casos de corrupción y del número constante de 50 millones de mexicanos en pobreza, decidió entregarle poder absoluto al caudillo que ofreció cambiar todo de un pincelazo, con alguna extraña magia que nuestro país desconoce, al menos hasta que este taumaturgo, de apellido López Obrador, asuma el poder en diciembre.

El propósito de esta reflexión es intentar aproximarse a las causas por las que, un partido como MORENA, ganó de manera tan aplastante esta elección y dar aviso sobre la enorme tarea que tenemos los libertarios para evitar que, en palabras de Mises, la barbarie socialista se apodere por completo de la política de nuestro país.



Uno de los factores determinantes para esta elección fue que, mediante del uso del discurso, se fueron construyendo diversos conflictos que, finalmente, darían origen al sujeto de la revolución. Esta estrategia, no fue creada por el equipo académico ni de campaña de López Obrador, fue diseñada por teóricos de corte marxista para reincorporar el ideal socialista una vez que fracasó el socialismo real de la Unión Soviética.

Este es el análisis que comparte Agustín Laje en el Capítulo 1 de “El libro negro de la nueva izquierda” que escribió juntamente con Nicolás Márquez, en el cual, explica como teóricos como Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, comienzan a trazar un camino por el cual el socialismo va a entrar nuevamente en la escena de la política para hacerse con el poder. América Latina es un ejemplo de cómo esta reinvención del socialismo fue exitosa al conseguir gobernar buena parte de esta región del mundo.

Entender el concepto de hegemonía es clave aquí para ver con claridad el desarrollo de estas ideas. Gramsci argumentaba que la hegemonía era un sistema de alianzas de clase que le permitirían al proletariado hacerse con el poder, ello con un cambio de paradigma dentro del mundo del marxismo tradicional. La batalla no se daría exclusivamente en el ámbito de lo económico, sino en el cultural, de ahí que para este teórico era de importancia crucial la proliferación de marxistas dentro de la esfera académica.

Ernesto Laclau, uno de los grandes exponentes del marxismo en América Latina, analiza que el mundo después de la caída de la URSS es un lugar en el que las clases obreras han mejorado sus condiciones de vida, además de que la expansión de la democracia generó nuevos conflictos políticos cuyo centro no es el ámbito económico, idea que provoca el rompimiento definitivo con el marxismo tradicional e incluso con parte del pensamiento gramsciano pues, la clase proletaria no va a poseer ese lugar privilegiado como agente revolucionario, de modo que se abrirá ese campo a un universo aún mayor. Esto quiere decir, que los agentes de la revolución se van a construir mediante el discurso, a través de la generación de historias y relatos que provoquen conflictos que le sean funcionales a la izquierda.

Tenemos que madurar políticamente y superar las nocivas discusiones sobre “pureza libertaria”

En este punto, MORENA deja muy en claro que esta es su estrategia, al presentarse como resultado de las luchas sociales que existen en México y, por tanto, como agente de articulación entre toda esta diversidad de movimientos. El énfasis debe caer sobre el concepto de articulación, entendida por Laclau y Mouffe como la modificación que surge de la alianza entre dos actores políticos.

En nuestro país, el resultado de esa articulación es precisamente la creación de MORENA, movimiento en el cual se han incrustado diferentes causas del país, con el objetivo de abatir un enemigo común, el capitalismo liberal. Algo que queda patente cuando en la declaración de principios de este nuevo partido se habla del modelo “neoliberal” como factor que genera desastres en la sociedad.

Una vez expuesta la estrategia ideológica, queda ahora explicar de qué manera van a llevar a cabo tal fin. El proceso será mediante la radicalización del componente igualitario de la democracia, es por eso que su discurso hace énfasis en los temas de la desigualdad como generador de conflicto, de manera que profundizar sobre este ideal de igualdad será necesario al grado en que colapse por sí mismo, ejemplo de ello son declaraciones como las de Olga Sánchez Cordero, en las que hace un llamado a la democratización de las familias, la idea constante de llevar a consulta el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México o la revocación de mandato a mitad del sexenio, en palabras de Ernesto Laclau “ No es en el abandono del terreno democrático sino, al contrario, en la extensión del campo de las luchas democráticas al conjunto de la sociedad civil y del Estado, donde reside la posibilidad de una estrategia hegemónica de izquierda”[1]

Radicalizar la democracia no será el fin, más bien será el medio por el cual se pretende lograr la destrucción de la noción del individuo, en otras palabras, la destrucción de las nociones sobre los derechos individuales y la propiedad privada. De modo que, esta nueva concepción de democracia radical es el disfraz de un nuevo socialismo que ahora a conseguido incluir demandas que trascienden el aspecto puramente económico.

¿Qué debemos hacer los libertarios ante un embate de esta magnitud?

La respuesta es generar un movimiento de respuesta que sea homogéneo, en el que las diferentes corrientes que existen dentro del mundo de la libertad puedan avanzar de manera transversal en la academia, la sociedad y lo económico para hacer frente ante esta nueva estrategia que los teóricos del socialismo han puesto en marcha.



Esto quiere decir que tenemos que madurar políticamente y superar las nocivas discusiones sobre “pureza libertaria” que se dan habitualmente y que impiden que podamos construir una hegemonía por la libertad. En este momento, lo que esta en juego no es el flamante título de “Libertario”, sino la libre voluntad de poder simpatizar con el ideal de la libertad.

Finalizaré este análisis con una frase más de Mises para reflexionar sobre la enorme tarea que tenemos como único frente capaz de responder coherentemente la batalla cultural que se recrudecerá a partir de diciembre.

“Si queremos salvar a nuestro planeta de la barbarie, lejos de ignorar los argumentos socialistas, es preciso refutarlos.”

-Ludwig von Mises

*Hiram Pérez Cervera es internacionalista, enfocado en el estudio del impacto de la política sobre la economía. En twitter lo encontrará como: @hiram_perezc

[1] Laclau, Ernesto. Mouffe, Chantal. Hegemonía y estrategia socialista. P. 222.

Por: Luis Pazos*

[dropcap type=”default”]L[/dropcap]os mexicanos no son corruptos por naturaleza. Los altos porcentajes de corrupción son resultados de un entorno legal que la propicia. En México es más fácil y productivo ser corrupto que honesto. Los corruptos ganan, los honestos pierden. El lema “el que no transa no avanza” lo hace realidad un entorno lleno de reglamentaciones y leyes confusas, con un alto grado de discrecionalidad, que deja en manos de los funcionarios el poder abrir una empresa, construir, cambiar de giro, vender, comprar y contratar.



En cuanto a la impartición de justicia, el pobre por cualquier acusación va a la cárcel, pero si tiene para pagar un buen abogado, puede librarla aunque haya robado millones.

No todos los funcionarios son corruptos, los hay honestos, pero generalmente no son reconocidos y ponen en riesgo su trabajo si no cooperan con las tranzas y excesos de sus superiores. Hay empresarios que han hecho sus fortunas asociados con funcionarios corruptos para lavarles dinero, venderles empresas y mercancías a sobreprecios o comprar terrenos y activos del gobierno por debajo de su costo. Otros empresarios son honestos, pero tienen que ceder ante chantajes de clausura o multas excesivas, que les provocan grandes pérdidas o la quiebra, si no entregan dinero a los funcionarios corruptos, respaldados por leyes y reglamentos interpretados “a modo”.

En México hay más corrupción que en Japón por sus altos grados de impunidad. En Japón más del 95% de quienes cometen un delito lo pagan con cárcel o multas, en México más del 95% quedan impunes, no enfrentan cargos ni penas por sus delitos.

Para combatir estructuralmente la corrupción se debe reducir la sobre reglamentación y las leyes discrecionales, para disminuir las fuentes legales de chantaje a los ciudadanos. Aumentar la transparencia en el uso de los impuestos, principalmente en los Estados, y darle competencia a la Auditoría Superior de la Federación para que consigne a corruptos directamente a jueces del poder judicial, y no solo entregue las denuncias a procuradurías y fiscalías en manos de las mismas autoridades involucradas en los delitos.

Sin cambios estructurales en leyes, en la rendición de cuentas y el combate a la impunidad, es difícil reducir un saqueo de las arcas públicas no visto antes en México.

*Luis Pazos es economista, autor de decenas de libros y director del Centro de Investigaciones Sobre la Libre Empresa, A.C


Por: Jeffrey A. Tucker*

[dropcap type=”default”]T[/dropcap]endemos a pensar que el pasado está definido. No hay nada que podamos hacer para cambiarlo. Sin embargo, esto no es completamente cierto. El cómo pensamos acerca del pasado -los buenos y los malos, la justicia y la injusticia, las causas y efectos- tiene un profundo efecto en nuestras percepciones del presente. Nuestro entendimiento se actualiza conforme nueva información sale a la luz. En este sentido, el pasado no está definido. Es una realidad viviente.



Ideas complejas ¿cierto? Se me ocurrieron como cortesía de una película animada que está dominando los cines. He sentido durante años que hay contenido más genuinamente adulto en las películas hechas para niños que en la mayoría de las cintas “para adultos”. La película nos lleva la tierra de los muertos -que no es ni el tiempo ni la eternidad- y plantea la desafiante idea de que también los muertos siguen aprendiendo y cambiando.

Filosofía de la historia

La película en cuestión es Coco la nueva cinta animada de Pixar, que explora una parte la cultura, religión nacionalidad de México. Se estrenó en cines en México el día de muertos y llegó a las audiencias norteamericanas más tarde. Todos los sectores de vos son mexicanos.

La emocionante historia se mueve en varios niveles. Tan pronto como uno piensa que es un tributo a la lealtad familiar, nos lleva a un lugar completamente distinto, para explorar algo tan profundo como la filosofía de la historia. Esta fue la parte que me sorprendió y me dejó pensando.

La película sigue la joven vida de Miguel Rivera, quien siente el llamado ser músico, para enfrenta la resistencia de su familia. Su tatarabuelo fue un músico que abandonó a la familia para seguir el sueño de convertirse en un gran intérprete, escribiendo música y cantando para el mundo. Su familia estaba tan molesta con su decisión que dos generaciones prohibieron la música en el hogar optando por el negocio familiar de la fabricación de zapatos.

Sin embargo, Miguel no quiere ser zapatero. Él quiere cantar y tocar música como su tatarabuelo. Así que, en el día de los muertos, llega al monumento dedicado al famoso cantante Ernesto de la Cruz. Toma la guitarra del intérprete y repentinamente es transportado a otro mundo. La tierra de los muertos.

Ciudad fresca

Resulta que la tierra de los muertos es un lugar a la moda, con grandes sistemas de transporte, coloridos edificios de apartamentos, buenos lugares para comer y beber, e incluso estrellas pop y conciertos. Para regresar a la tierra de los vivos, Miguel debe buscar la bendición de un ancestro que resida ahí. Encuentra su tatarabuela, pero ella sólo le dará su bendición a cambio de que Miguel renuncie a la música. Es una oferta que Miguel no puede aceptar.

Gradualmente, nos enteramos de quién vive en ese lugar y por qué. Es a donde se va cuando mueres, pero la cantidad de riqueza que poseas y el tiempo que permanezcas ahí depende por completo de si eres recordado por los vivos. El día cuando esto sucede es el día de los muertos, durante el cual deben presentarse recuerdos de los ancestros fallecidos para que puedan seguir viviendo en la tierra de los muertos. Una vez que son olvidados, los muertos finalmente desaparecen y se van para siempre a ningún lugar en concreto. ¡Eso es muy drástico! Y es precisamente por ello que es imperativo para las familias el reverenciar a sus integrantes ya fallecidos.



Aquí es donde el drama se pone interesante. Miguel decide buscar a otro miembro falleció la familia que pueda enviarlo de regreso la tierra de los vivos sin la molesta condición de que no cante y no toque música. Se acerca con el famoso cantante Ernesto la Cruz, porque cree que él es su verdadero tatarabuelo. Ernesto es tan bien recordado entre los vivos que es extremadamente acaudalado.

Sin embargo, gradualmente descubrimos que es un patán. Las personas en la tierra de los muertos lo descubren también, cuando se enteran de un secreto oculto en su vida. La popular imagen de este tipo colapsa y pierde por completo su base de admiradores, ¡lo cual es un giro hilarante considerando que todas esas personas están muertas!

¿Qué significa esto?

Aquí es donde entra la filosofía de la historia. Las reputaciones de los muertos pueden cambiar conforme tanto los vivos como los muertos desarrolle nuevas opiniones con base en nueva información. Este proceso constante aprendizaje cambia la cultura y la sociedad tanto en la tierra de los muertos como la de los vivos. ¡Qué notable tributo al poder de las historias que conocemos y nos contamos entre nosotros!

Un ejemplo de la vida real podría ser alguien como Woodrow Wilson. fue reverenciado después de su muerte como un intelectual, un gran estadista, un pacificador, un profeta de la democracia y el nacionalismo. Hoy, las cosas son distintas. Wilson es conocido como un promotor de la eugenesia, un defensor del Klan, un racista, un instrumento de la clase gobernante y el impulsor de una asesina e inútil guerra.

¡Qué diferencia! ¡Y todo esto mientras él estaba en la tierra de los muertos!

O considere a FDR. Hasta la fecha es percibido como el hombre que nos salvó de la gran depresión, incluso aunque evidentemente no lo hizo. Es considerado como un defensor de los oprimidos, a pesar de que fue el arquitecto del Estado corporativo que cartelizó y clausuró el crecimiento económico. Además, como Wilson, sus opiniones en temas de raza y demografía tendían hacia el supremacismo blanco y la exclusión. ¿Cuándo cambiará la reputación de FDR? Seguramente sucederá.

O también, piense en un presidente como Andrew Jackson. Actualmente se le ve como un opositor al banco nacional y un defensor del pueblo. Sin embargo, ¿qué sucederá cuando llegue a ser visto como un exterminador de la población nativa, un demagogo que encabezó una presidencia corrupta y un inescrupuloso promotor del imperialismo militar?

Esto podría suceder, pero depende de las personas que buscan los hechos y se los presentan a la población. El pasado no está definido. Continúa viviendo y, por lo tanto, cambiando, y cambia nuestra impresión del presente.

Robando ideas

Coco ofrece una fascinante perspectiva respecto al ámbito de la propiedad intelectual y la apropiación cultural. El gran tema en la tierra de los muertos se refiere a quién precisamente escribió las famosas canciones que canta Ernesto de la Cruz. Él siempre ha reclamado el crédito, ¿pero es eso correcto? Cuando cambia el veredicto, también lo hace su reputación.

Me preguntaba al principio si íbamos a recibir una clase de Hollywood sobre los derechos de atribución, pero no se trata de eso. Se trata acerca de respetar a quienes simplemente son famosos o a las personas que son los verdaderos creadores. Uno puede respetar los “derechos creativos” y la necesidad de una atribución apropiada sin aprobar leyes en materia de propiedad intelectual.

En cuanto al apropiación cultural, pudiera parecer inicialmente que la película incursiona en la actual moda de que las culturas se encierren y eviten que sus productos sean “robados” por otros. Sin embargo, afortunadamente no hay nada que sea particularmente “políticamente correcto” en esta película. Es una celebración directa de la cultura mexicana y de los mitos que le han dado forma.

Reconocí mucho de esto a partir de mi propia infancia, cuando mi mejor amigo era el hijo de primera generación de inmigrantes provenientes de allende la frontera. Sus vidas eran muy diferentes de la mía. Esa casa al otro lado de la calle se convirtió en una ventana hacia otro maravilloso mundo y sirvió como un constante recordatorio de que la forma de ser de mi familia no era la única. Me maravillaba el calendario maya en la pared, el método que Mama Rede usaba para hacer tortillas, el lujoso lenguaje latino y los rituales familiares.

Para mi era muy liberador.

Viendo Coco, me impactó mucho la forma mágica en que la cultura mexicana mezcló tan bellamente dos tradiciones religiosas: la fe de la herencia azteca y el catolicismo de estilo europeo, en un todo integrado. El día de los muertos se convierta en el de todos los santos, la necesidad de recordar a nuestros ancestros se convierte en oraciones para los muertos a través de la liturgia católica, y la tierra de los muertos es un reflejo del purgatorio.

¿Quién se ha apropiado la cultura de quién? Se mueven ambas direcciones, como siempre lo hace cuando dos culturas interactúan entre sí. La conclusión es que no habría una cultura mexicana que celebrar, sino hubiera sido por la apropiación cultural. La película Coco es tan pegadiza que no me sorprendería si inspira a muchos jóvenes a apropiarse de algunos aspectos de esa cultura para sí mismos.

En cuanto a su filosofía de la historia, la película tiene razón: el pasado nunca es estable, y no debería serlo.

*Jeffrey Tucker es Director de Contenido de la Foundation for Economic Education.

Originalmente publicado en Fee.org

Traducido al español para Wellington.mx por Gerardo Garibay Camarena