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Donald Trump

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Por: Gerardo Garibay Camarena*

Antes que nada, una disculpa, amigo lector. Llevo varios meses sin artículos porque estoy enfocado en escribir mi nuevo libro “Cómo Jugar al Ajedrez sin Dados: Una guía para leer la política y entender a los políticos”, que ya está en preventa y se publicará el 25 de noviembre. Pero esta semana retomo este espacio, y comienzo con la nueva acusación que amenaza con derrocar a Donald Trump de la Presidencia de los Estados Unidos, justo mientras la campaña rumbo al 2020 entra en calor.

A lo largo de los medios de comunicación, que en su gran mayoría están controlados por la narrativa del Partido Demócrata, los mismos “expertos” que primero decían que Hillary iba a arrasar, luego que con Trump habría crisis económica y después que iba a ser desaforado por la “colusión” con Rusia, nuevamente proclaman con euforia concertada que “ahora sí” el Donald sentirá el peso de la justicia y la ira de la democracia en un nuevo proceso de desafuero, que inició a principios de esta semana en la Cámara de Representantes.

¿En serio? Creo que nuevamente los expertos se equivocan, y a continuación les digo por qué. Vamos a explicar por partes este nuevo culebrón

  1. En 2009 Barack Obama, del Partido Demócrata, juró como presidente de los Estados Unidos y Joe Biden hizo lo propio como vicepresidente. En 2013 John Kerry se convirtió en Secretario de Estado.
  2. Hunter, el hijo de Biden, se asoció con Christopher (el hijastro de John Kerry) y con Devon Archer, para crear “Rosemont Seneca” una empresa de capital inversión.
  3. En 2014, tras la invasión rusa de la región de Crimea, Barack Obama le encargó a Joe Biden que se encargara personalmente de la relación y de los apoyos económicos que los Estados Unidos le brindan a Ucrania.
  4. Un mes después de la invasión rusa, Devon Archer (el socio de los niños Kerry y Biden) visitó a Joe Biden en la Casa Blanca.
  5. 5 días más tarde, Biden llegó a Ucrania llevando bajo el brazo apoyos para la industria del gas natural en Ucrania por $1.800 millones de dólares.
  6. Un día después de que Biden anunció el paquete de apoyos, Devon Archer fue nombrado como integrante de la junta directiva de “Burisma”, la empresa de gas natural más grande de Ucrania, propiedad del magnate Ihor Kolomoyskyi, un tipo que, entre otras cosas, se especializa en mandar golpeadores a tomar control de las empresas que quiere comprar.
  7. Tres semanas después, Hunter Biden TAMBIÉN SE INTEGRÓ EN LA JUNTA DIRECTIVA DE BURISMA, la empresa potencialmente más beneficiada con el paquete de “apoyos” que su papi había anunciado menos de un mes antes, a pesar de que ni Hunter ni su socio tenían ningún tipo de experiencia relevante en el ámbito del gas natural. Vamos, que lo más cerca que habían estado de la industria energética es cuando se tomaban una lata de Red Bull.
  8. La mayor parte de los $1,800 millones de dólares que Joe Biden le prestó a Ucrania fueron depositados en el PrivatBank, que en ese entonces era propiedad …¿de? Acertaron: Ihor Kolomoyskyi, el mismo dueño de Burisma y colega de el hijo de Biden en la junta directiva de esa última empresa.
  9. ¿Dónde quedó el dinero? Nadie lo sabe. Lo que es seguro es que el PrivatBank fue nacionalizado en 2016 después de que Kolomoyskyi y su socio fueron acusados de malversar miles de millones de dólares en autopréstamos y otras prácticas de dudosa legalidad.
  10. Es decir: Los hijos del vicepresidente y el secretario de estado de Estados Unidos en el gobierno de Obama formaron una compañía de inversión y se involucraron con la principal firma de gas natural de Ucrania. Hunter Biden entró en la junta directiva de Burisma después de que el vicepresidente anunciara un multimillonario paquete de apoyos a la industria del gas en ese país, que eventualmente fueron depositados en un banco propiedad del mismo empresario que controlaba la firma de gas natural.
  11. Joe Biden, el ahora exvicepresidente, es el favorito de las encuestas para convertirse en candidato del Partido Demócrata a la presidencia en las elecciones generales del 2020.
  12. Un “delator” dice que le platicaron que Trump le habló al nuevo presidente de Ucrania y lo amenazó con no darle apoyos a menos que le diera datos sobre la anteriormente citada red de corrupción creada por Joe Biden y su hijito del alma.
  13. El 24 de septiembre los demócratas votaron en la Cámara de Representantes para iniciar una investigación de desafuero contra Trump, alegando que con esa llamada Donald violó la ley al aprovechar su puesto para obtener datos que le ayuden en la campaña del 2020 contra el puntero de los demócratas.

Ahora, si el cuento de la “colusión” de Donald Trump con Rusia para ganar las elecciones del 2016 ya era más que dudoso, esta nueva acusación es directamente ridícula, por varios motivos:

  • No hay datos firmes respecto al supuesto ilícito de Trump. La acusación se basa en un “me dijeron que alguien escuchó”. El propio ministro de asuntos exteriores de Ucrania dice que Trump nunca lanzó amenazas. Trump ya publicó la transcripción de su llamada al Presidente de Ucrania y no hay nada que sea particularmente grave al respecto.
  • En cambio Hillary Clinton y su equipo sí recurrieron a representantes extranjeros (a través de la consultora Fusion GPS) para fabricar y luego filtrar al FBI el infame “dossier” contra Trump, que eventualmente resultó exhibido como una compilación de mentiras. Es decir, son culpables esencialmente de lo mismo de lo que ahora se quejan.
  • Lo que es seguro es que al menos un senador demócrata sí amenazó al presidente de Ucrania. Ese senador es Chris Murphy, de Connecticut, y lo sabemos a ciencia cierta porque él mismo lo presumió en un comunicado de prensa que está disponible en la página web del propio legislador.
  • Es prácticamente imposible investigar en serio esta historia sin desenterrar una red de corrupción en los más altos niveles del gobierno …de Barack Obama, porque los directamente implicados en esta tranza en Ucrania son los hijos de quienes fueran Vicepresidente y Secretario de Estado con Barack, es decir: las dos personas con mayor influencia en política exterior dentro de su gobierno.
  • Al reiniciar la cacería de brujas los demócratas prácticamente le están regalando a Trump la reelección del 2020, pues pocas cosas movilizan más a la base de simpatizantes de un político populista que el verlo en la silla de los acusados por una denuncia que evidentemente es de mala fe.
    • Además, la narrativa que ha construido Trump y que lo llevó a la presidencia es la de un guerrero valiente que se enfrenta a la burocracia y a la mafia del poder, pisando callos de los corruptos, y ante los ojos del ciudadano de a pie, con esta nueva investigación los demócratas están confirmando que esa narrativa es cierta.

¿Entonces, por qué los demócratas optaron por iniciar el proceso de desafuero? Considero que es una de tres posibilidades:

  1. La menos probable es que lo de la llamada de Trump al presidente de Ucrania sea el mero pretexto para “poner el pie en la puerta” y que los demócratas tengan preparados datos más contundentes que verdaderamente exhiban al Donald como un Richard Nixon cualquiera. Sin embargo, lo mismo pensaban muchos cuando empezó la investigación sobre las acusaciones de tratos sucios con Rusia, y estos resultaron ser una maraña de patrañas.
  2. Los líderes del Partido Demócrata no son tontos, así que deben saber que un proceso de desafuero en estas circunstancias equivale básicamente a cederle la elección presidencial del 2020 a Trump…y quizá justamente eso es lo que quieren. Los demócratas están en caos, sometidos a la creciente histeria del ala socialista del partido y a las exigencias demenciales de personajes (como Alexandria Ocasio Cortez) que son impresentables en una elección nacional, pero que tienen la fuerza suficiente entre la base del partido como para presionar a todos los demás a “jalarse” hacia la izquierda.
    1. El ala moderada de los demócratas bien podría aprovechar una derrota en el 2020 para dejar de lado a los más radicales y construir una posición liberal de centro que les permita regresar por sus fueros en las elecciones del 2024, conscientes además de que normalmente después de 8 años de un presidente republicano siguen 8 de un demócrata.
  3. Lo más probable es que incluso aunque líderes como la vocera Nancy Pelosi son los suficientemente listos para saber que el desafuero es casi un suicidio político para el Partido Demócrata, la histeria de los radicales y de la cámara de eco en los medios de la izquierda norteamericana (esa del “¡¡Trump es Hitler!! ¡¡es peor que Voldemort, Stalin y la bruja del 71!! Y demás) ha alcanzado tanta fuerza que han caído en el delirio colectivo o simplemente no pueden resistirse a la inercia sin ser calificados como traidores por la base de activistas del partido, y prefieren hundirse con el barco antes de ser puestos en el tablón y aventados hacia los tiburones.

Por lo pronto, el nuevo sainete del proceso de desafuero contra Donald Trump será un interesante estudio de caso respecto a cómo ese tipo de procesos movilizan a los simpatizantes de los partidos y ponen a prueba a las reglas de convivencia que hacen posible la democracia.

*Gerardo Garibay Camarena es editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios digitales y autor de los libros “Sin Medias Tintas” y “López, Carter, Reagan”.

Por: Víctor H. Becerra*

En México se escucha cada vez más y más un discurso xenófobo, espoleado por los últimos conflictos relacionados con la migración. En redes sociales, en el posicionamiento de ya muchas agrupaciones cívicas, en los medios de comunicación, se escuchan cada vez más críticas, malestar, rumores, exageraciones, o simples linchamientos morales cuyo foco son los migrantes centroamericanos (principalmente), cubanos y haitianos.

El tema migratorio, el odio contra centroamericanos, cubanos y haitianos, amenaza con convertirse en tema muy relevante para muchísimos votantes mexicanos. Pronto aparecerán los políticos decididos a encabezar el discurso de que los migrantes le roban el trabajo a mexicanos de bien, delinquen al por mayor y violan a placer. De hecho ya lo están haciendo, como el gobernador de Nuevo León. Ellos, como bien lo sabe Donald Trump, podrán explotar ese discurso sin costo alguno, al contrario. Es un discurso irresponsable que significa solo ganar y ganar.

Al respecto, y olvidando nuestro propio pasado, hoy en México nadie quiere a los migrantes centroamericanos. Generan rechazo, burla, hasta odio y repugnancia. Pero ya nos quiero ver en unos años más, huyendo del milagro lopezobradorista, a ver con qué cara pedimos un trato digno en el exterior.

El reciente acuerdo que suscribieron los gobiernos de EEUU y México solo traducirá en los hechos y la realidad tal odio: La premura mexicana por darle buenos resultados a Donald Trump, deteniendo a los migrantes en su tránsito a EEUU, acrecentará violaciones a DDHH y agresiones sin fin. Ante el mundo, seremos un violador contumaz de los DDHH, aunque en su fuero interno muchísimos mexicanos estarán satisfechos.

Todos seremos culpables de ello: Serán los impuestos de todos usados en perseguir, en reprimir, en castigar a gente pobre cuyo único sueño es tener una vida mejor. En México los castigaremos por tener un sueño, legítimo, en el cual han puesto manos (y pies) a la obra. Al respecto, ¿el estatuto de creación constitucional de la Guardia Nacional, para atender la inseguridad pública, permite distraerla en cuestiones migratorias? Esa es una pregunta de mucho interés, legalmente hablando.

Dicho acuerdo mexico-estadounidense pretende un imposible: Controlar y detener la migración hacia EEUU, cuando el propio gobierno de Washington ha sido incapaz de ello. Ese es un propósito para el que, además, no se ofrecen parámetros, ni cifras, ni resultados cuantificables a esperar. Todo quedará sujeto al parecer y la arbitrariedad de Donald Trump, quien decidirá ante sí y por sí si cumplimos el trabajo que nos asignó o nos aplica aranceles comerciales. Haber aceptado tal acuerdo fue un tremendo error del gobierno de Andrés Manuel López Obrador del que poco se gana: Trump nos seguirá chantajeando y afinando su discurso electoral anti-mexicano.

Y haremos tal trabajo además sin los recursos necesario para detener y alojar a todos los migrantes: A diferencia de Turquía, que por hacer el trabajo sucio de la UE, recibió 6 mil millones de euros para invertir en tener las condiciones necesarias para retener a los inmigrantes sirios, el acuerdo con Trump no contempla ningún recurso de EEUU a México.

Al respecto, el presupuesto del DHS Mission sólo para el hospedaje y cuidado de refugiados en EEUU es de 2,800 millones de dólares. López Obrador ha dicho que destinará a ello… 130 millones de dólares del avión presidencial que aún no ha vendido. Vamos directo a un desastre humanitario y político, por culpa de un gobierno irresponsable, impreparado y soberbio, que se dejó arrinconar.

Es importante insistir: De esto, la culpa no es de Trump, sino del gobierno López Obrador que nos colocó en esta terrible y poco auspiciosa situación. Al final, hay algo de justicia poética: tenía que ser un gobierno de izquierda (con toda la tradicional y risible “autoridad moral” del progresismo) el que terminó por colocar al gobierno mexicano como empleado de Donald Trump y al país como patio trasero de EEUU.

*Víctor Hugo Becerra: Especialista en comunicación política (ITAM) y planeación metropolitana (UAM). Secretario general de México Libertario. Ha creado una gran cantidad de organizaciones libertarias en México y América Latina. Tiene interés en el estudio y la creación de redes libertarias y la organización de actividades académicas de divulgación de las ideas de la libertad.

Por: Gerardo Garibay Camarena*

[dropcap type=”default”]¿O[/dropcap]brador es el tirano? ¿Será un dictador estilo Chávez/Maduro, o un autócrata suave, de ese estilo priísta al que estamos más acostumbrados? Estas preguntas, con crecientes niveles de angustia, circularon durante la campaña, y se repiten especialmente a partir de la noche del 1ro de julio entre quienes no apoyamos a Andrés Manuel y observamos con auténtico terror como se imponía con más del 50% de los votos en la elección presidencial y con muy cómodas ventajas en ambas cámaras del Congreso de la Unión, sumiendo en el peor ridículo de su historia a sus rivales del Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional, quienes por lo menos durante los siguientes tres años quedarán reducidos a una participación meramente testimonial en las decisiones políticas nacionales. Al menos de aquí al 2021, AMLO tendrá cancha libre para impulsar su agenda de gobierno.



El tema amerita varias reflexiones.

  1. El resultado de los comicios no se debe, en términos generales, a una negociación macabra o a los fantasmagóricos complots que en las últimas semanas se han sacado de la manga los equipos de Anaya y Meade para justificar su fracaso. La contundencia de su derrota se debió a que ambos hicieron una pésima campaña y a esto se sumó el rechazo de la mayor parte de la población hacia los consensos cupulares y las políticas que han impulsado durante las últimas décadas.

En especial los votantes reaccionaron en repudio hacia lo que hemos vivido en el gobierno de Enrique Peña Nieto, quien fracasó rotundamente en materia de comunicación. fue un desastre para construir percepciones, transmitir mensaje y construir una narración del sexenio, más allá de sus éxitos y fracasos en términos de política pública, que solo podrán juzgarse plenamente a la serenidad del largo plazo.

Para decirlo claro: Lo que vimos el 1 de julio fue ante todo resultado del fracaso tecnócrata en cuanto a construir un consenso ciudadano que respaldara los cambios legales y en especial las famosas “reformas estructurales” que son mayormente positivas, pero que se han logrado a través de negociaciones en la cima, sin molestarse en aterrizar esos acuerdos con la gente normal.

  1. El “problema o el “tirano” no es López Obrador como persona, sino que Andrés Manuel simplemente se ha aprovechado de una mezcla del tradicional anhelo autoritario de la sociedad mexicana (el viejo sueño de un papá gobierno encabezado por un caudillo justiciero que lo resuelve todo) y la evidente crisis de partidos e instituciones. La sombra de la tiranía de un Estado que interviene de más en la sociedad no sólo asomó su feo rostro en las propuestas de Morena, sino en las de los 4 candidatos presidenciales, porque ese tipo de propuestas paternalistas le gustan a la gente. Si hemos de buscar al tirano, la lista de culpables se extiende mucho más allá de Obrador. Incluso si, gracias a algún artilugio mágico, AMLO se hubiera disipado en el aire, los resultados electorales en estas elecciones hubieran marcado un giro hacia la izquierda y hacia la regresión, encabezado por alguien más.

Por lo tanto, al centrar todas las críticas y todos los temores en él, corremos el grave riesgo de cegarnos a la parte de responsabilidad que deben asumir los liderazgos del PAN, del PRI, de los empresarios y de la sociedad civil no obradorista. Dicho de otro modo: Terminada la campaña no podemos mantener y menos aún creernos el discurso de que Obrador es el gran tirano y el único culpable, a riesgo de condenar de antemano a cualquier movimiento opositor a la intrascendencia y la ineficacia.

  1. Muchas personas, y yo en primer lugar, habíamos previsto un escenario mucho más negativo en el caso de un triunfo de López. Cuando escribí sobre el “Amlocalipsis” lo hice con la absoluta sinceridad de lo que a mi leal saber y entender era un escenario extravagante, pero probable.

Sin embargo, por lo menos en el primer mes desde su victoria, Andrés Manuel se ha esforzado en enviar señales claras de que no pretende convertimos en Venezuela. En términos generales, las declaraciones del próximo mandatario y de sus consejeros en materia económica han ido de lo tranquilizador a lo directamente emocionante; hablan de ampliar las zonas económicas, de no incrementar los impuestos, de mantener las negociaciones con el TLC. En pocas palabras, lo que proponen implica conservar la esencia del rumbo macroeconómico que hemos vivido durante los últimos 30 años.

Aun así, no podemos cantar victoria, porque a pesar de todo, lo que se ha declarado hasta ahora es mero verbo. Tendremos que esperar a que Obrador empiece a gobernar para saber realmente cuál será el rumbo que tomará su administración, y para ello las primeras señales clave serán qué tanto margen de maniobra le da desde la Presidencia a sus asesores sensatos (gente como Alfonso Romo) y qué tanto le otorga a los delirantes (Noroña, Taibo y compañía).

No es lo mismo gritar sandeces desde la tranquila poltrona de la oposición, que enfrentar al toro en medio del ruedo.

  1. El pésimo manejo que del equipo de Andrés Manuel ante el escándalo por el fideicomiso de morena para “apoyar” a las víctimas del sismo, que supuestamente se desvió para gastos de campaña en las pasadas elecciones, nos recuerda una profunda verdad de la democracia: No es lo mismo gritar sandeces desde la tranquila poltrona de la oposición, que enfrentar al toro en medio del ruedo.

Las primeras señales, incluyendo el gaffe de los aluxes y el fiasco del fideicomiso, muestran que, ya con la dificultad añadida de estar en la silla presidencial, el manejo de la comunicación de López Obrador pudiera llegar a ser incluso tan malo como el de Peña Nieto. En los tiempos de las redes sociales manejar la política y la comunicación social al estilo antiguo es imposible; Eso lo aprendió el PRI por las malas entre 2012 y 2018, y pareciera que ahora a Morena le toca repetir la lección.

  1. Cada vez queda más claro que el objetivo obradorista no es convertirnos en la nueva Venezuela, sino en todo caso en el México del viejo PRI, centralizando las decisiones en el presidente y en su estructura cercana, a través de los súper delegados nombrados por Andrés Manuel para manejar directamente los recursos federales de los que dependen los gobiernos estatales para su propia subsistencia política.

En su planteamiento administrativo, Obrador deja ver el anhelo de la presidencia imperial, pero, una vez más, la época y los escenarios han cambiado. Para tener éxito Andrés Manuel deberá equilibrar la nostalgia del pasado con la creatividad y el dinamismo de los nuevos tiempos.

Hablando en plata: Si lo que pretende es copiar el autoritarismo de antes, se va a quedar muy corto. En todo caso tendrá que inventar un nuevo autoritarismo y en la administración pública, como en la vida misma, crear desde cero es exponencialmente más difícil que replicar modelos previos, así que el éxito de su administración no está, ni mucho menos, asegurado.

AMLO acierta al enfocar su estrategia en el diálogo y en la empatía con Trump.

  1. En relación a su trato con Estados Unidos, la carta de Andrés Manuel a Trump fue muy criticada por quienes todo le condenarán a Obrador, pero siendo objetivos, en este tema Andrés Manuel está haciendo lo correcto, incluso a pesar del enojo de la prensa fifí, tan acostumbrada a adular los demócratas.

AMLO acierta al enfocar su estrategia en el diálogo y en la empatía con el Presidente de los Estados Unidos. Efectivamente el Obrador del 2018 tiene muchas similitudes en su campaña y su planteamiento con los de Donald Trump, y esas semejanzas se volvieron más evidentes por la necia idea de Ricardo Anaya de copiarle la estrategia perdedora a Hillary Clinton. Desde la propia campaña, Obrador y el Bronco eran los menos delirantes al hablar de la relación con los Estados Unidos, y al menos hasta este momento, Andrés Manuel está ratificando esa sensatez ya en la diplomacia práctica.

  1. Finalmente, ¿qué nos toca hacer en este escenario a quienes no votamos por Obrador, no queríamos que fuera presidente y no estamos de acuerdo con él?

Lo mismo que si hubiera ganado Anaya o Meade:  respaldar lo correcto y denunciar los errores, analizar un paso a la vez, dividir bien las culpas de lo que pasó y entender que en todo caso, incluso en su peor faceta, Obrador no es el tirano que salió de la nada, sino la consecuencia de una tendencia autoritaria e inmadurez política que comparten todos los colores y todos los espacios del diálogo público en este país.



Concluyendo: Vista la enorme derrota que nos encajaron en las elecciones federales, nos queda deslindar responsabilidades para entender bien por qué nos pasó el tren encima. Mientras tanto a esperar lo mejor, prepararnos para lo peor y construir alternativas para el futuro, conscientes de que Obrador no necesariamente es el tirano, pero esa tiranía está latente en el propio sistema, y Andrés lo va a controlar con muy pocos contrapesos. Así de claro, aunque duela.

*Gerardo Garibay Camarena es editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios digitales y autor de los libros “Sin Medias Tintas” y “López, Carter, Reagan”.

Por: Gerardo Garibay Camarena*

[dropcap type=”default”]E[/dropcap]l tema de los niños que han intentado cruzar de forma ilegal la frontera entre México y Estados Unidos se ha convertido en toda una polémica, donde la justificada indignación se mezcla con la injustificable politiquería y la condenable demagogia en ambos lados del debate.

¿Cuál es el estatus actual?

Hace unas horas el Presidente Trump firmó una orden ejecutiva que permitirá reunir a las familias migrantes durante el tiempo que dure su proceso ante las autoridades, afirmando que es política de su administración el mantener la unidad familiar, incluyendo las familias de los migrantes, dentro del margen de la ley y los recursos disponibles. Para ello, se ordena al Secretario de la Defensa, al Secretario de Seguridad Interior y al Fiscal General que tomen diversas acciones para lograrlo.

Sin embargo, esto no cerrará el debate. Con el paso de los días cada vez más líderes políticos y faranduleros comparten sus ardientes denuncias ilustradas con fotos falsas, porque ni siquiera se interesaron en una búsqueda de Google sobre los niños a los que defienden, y se vuelve indispensable aclarar el panorama con base en datos y no en meros sentimientos.

¿Es correcto separar a las familias?

No, no es moralmente correcto, y por eso el Presidente Trump ha firmado la orden ejecutiva para corregir tanto en términos jurídicos como de política pública ese error que se mantuvo desde hace varias administraciones. Las deportaciones son siempre una tragedia y el separar familias como parte de ese proceso refleja la profunda falta de empatía que suele caracterizar a las instituciones burocráticas, no solo en los Estados Unidos, sino en todo el mundo.



Sin embargo, esta es una situación que no debemos simplificar en un mero blanco y negro, sino en infinitos tonos de gris. sería necesaria de entrada una reforma a la ley y a las políticas públicas para que la migración no sea perseguida como un delito normal, sino que exista la flexibilidad para que, por ejemplo, las familias permanezcan unidas en instalaciones adecuadas en lo que se define su situación migratoria.

¿Por qué tienen casi 12 mil niños, que están separados de sus familias?

Efectivamente, las autoridades norteamericanas tienen a su resguardo a cerca de 12 mil niños y jóvenes. De estos prácticamente todos son originarios de Centroamérica y solo 21 son mexicanos, de los que hablaremos más adelante.

De estos casi 12 mil menores de edad, el 83% llegó a la frontera sin su familia. Es decir: llegaron solos y no hay con quien entregarlos. Apenas poco más del 16% llegaron acompañados de sus padres u otros familiares directos, y estos son los que han sido separados de sus familias en forma temporal, hasta que se firmó la orden ejecutiva de Trump para reunirlos.

¿Por qué separan a las familias?

Porque en Estados Unidos entrar ilegalmente es un delito, de acuerdo a los estatutos Title 8 U.S. Code § 1325 – Improper entry by alien y 8 U.S. Code § 1326 – Reentry of removed aliens. Por lo tanto, aplicar la ley significa procesar por la vía penal a quienes ingresan de manera ilegal, lo cual implica que los adultos sean trasladados a un centro de detención. Una decisión judicial, concretamente la resolución del caso Flores v. Reno en 1997 y una opinión del Noveno Circuito de Apelaciones en 2016 piden que los niños estén en entornos menos restrictivos y se incentive su reencuentro con sus familiares. Eso mismo es lo que ha hecho la administración Trump. Por ejemplo, de los 21 menores mexicanos en esta condición, 14 ya han sido repatriados o llevados con sus familiares.

Por cierto, justamente uno de los puntos de la orden ejecutiva es la indicación de Trump al Fiscal General para que le solicite a las cortes una modificación de la sentencia de Flores v. Reno, para que sea jurídicamente correcto el mantener reunidas a las familias migrantes en los centros de detención.

Eso es horrible, seguro en México no pasa, ¿verdad?

De hecho, sí pasa. En México, la Ley Nacional de Ejecución Penal contempla en la fracción VI de su artículo 10 que las madres solo tienen el derecho a conservar la guardia y custodia de sus hijos en el Centro Penitenciario mientras sean menores de tres años. ¿Le rompieron el corazón los llantos de los niños separados en la frontera? Imagínese ahora cómo será el llanto de miles de niños, aquí en México, a los que se separa de sus madres, pero de los que ni se entera usted porque la prensa no se los pone en las noticias una y otra vez.

¿Y por qué los separan?

Porque un centro de detención no es un lugar apropiado para niños, ni en Estados Unidos, ni en México. De hecho, justamente la presencia de niños en las cárceles mexicanas ha sido objeto de denuncia de diversas organizaciones sociales por los riesgos que implica, como lo podemos ver aquí, aquí y aquí.

Ok, pero incluso entonces ¿Por qué los dejan encerrados en lugar de entregárselos a otros familiares?

La respuesta es simple. No, no los “dejan encerrados”, en caso de que tengan otros familiares en los Estados Unidos se les entregan a esos familiares mientras dura el proceso y en caso de ser posible los regresan a sus países o los canalizan a albergues especializados.

¿Por qué Trump tiene a los niños en jaulas?

De entrada muchas de las imágenes que la irresponsable prensa y clase política mexicana ha publicado en los últimos días son en realidad de una representación que hicieron activistas durante una protesta o imágenes del 2014 o del 2015, durante la administración Obama, a quien la misma irresponsable opinocracia mexicana sólo le veía virtudes, porque hablaba bonito.

Se trata de instalaciones temporales, en las que los niños pasan máximo 72 horas, antes de ser trasladados a refugios más en forma, donde tienen acceso a educación, alimentación y quizá por primera vez en sus vidas, a la seguridad que no les ofrecieron ni sus países de origen ni su traslado en la república mexicana.

Por cierto, en cuanto a albergues de niños (¿se acuerdan del caso de “Mamá Rosa”?) y al trato a los migrantes en instalaciones de gobierno, las autoridades mexicanas no tienen ni tantita autoridad moral para reclamarle nada a las estadounidenses: “A los pocos días de estar detenido allí se dio cuenta que había demasiados abusos. Oía los gritos de lamentos de los otros detenidos y de noche veía como sacaban a las migrantes más jóvenes y bonitas, y las regresaban al amanecer.” Y eso no fue en Estados Unidos, fue en México, en la “estación migratoria Las Agujas”. Y no es el único caso, hay muchos más, como este, este o este.

Así que, digámoslo con todas sus letras, para esos niños sería mucho peor estar en garras de las autoridades mexicanas que encontrarse bajo la responsabilidad de la administración Trump.

¿Por qué está el tema en todos los medios de comunicación?

Porque Donald Trump se anotó dos grandes éxitos políticos en las últimas semanas, primero el histórico acuerdo que puso fin a la guerra de Corea y al aislamiento de Corea del Norte, después de casi 70 años, y segundo las cifras de desempleo, que han bajado al 3.9%, hasta el punto de que hay más puestos de trabajo que personas buscándolos, y eso en año electoral significa que los Republicanos consolidarían su control del Congreso y los Demócratas verían frustrada la “ola azul” con la que llevan obsesionados en sus sueños húmedos desde que Trump derrotó a Hillary en 2016.



Por eso los medios de comunicación, controlados casi por completo por la izquierda (los liberals) y los grupos de lobby y de poder ligados al partido Demócrata, se sacaron de la manga un mega escándalo de algo que llevaba sucediendo desde hace mucho tiempo y que hasta entonces no les había importado, apelando a los sentimientos y a la persuasión visual para impulsar una narrativa pensada en los beneficios de su partido y de su agenda. Como lo dijo el propio líder de los Demócratas en el Senado, Charles Schumer, lo que ellos quieren es “mantener el enfoque en Trump” en lugar de reformar la ley, para la cual los republicanos, incluyendo a Mitch McConnell y Ted Cruz ya tienen varias propuestas que permitirían reunir a las familias sin necesidad de violar la ley y las decisiones judiciales.

¿Significa esto que los Estados Unidos son los malos de la película?

Los verdaderos villanos de la película son los gobiernos ineptos, los “empresarios” proteccionistas y las mafias que han sumido a Centroamérica en la pobreza y una violencia tan terrible como para que literalmente millones de personas estén dispuestas a escapar, incluso siendo niños, padeciendo la corrupción, las violaciones de las autoridades de México, los secuestros y extorsiones a manos de los cárteles, los riesgos de colgarse de “La Bestia”, las inclemencias del clima en la frontera y el potencial de una deportación.

Por supuesto, también del otro lado de la frontera norteamericana también hay agresiones y en ocasiones hay francos abusos, como el separar familias aunque sea de forma temporal.

Por lo pronto, en Estados Unidos, los niños migrantes se reunirán con su familia tras la orden ejecutiva de Trump, pero si de veras nos preocupan los niños migrantes y sus familias, entonces no deberían empezar a enternecernos el corazón cuando inician su proceso ante las autoridades estadounidenses, sino desde que enfrentan un muro de violencia, corrupción y dificultades en sus países de origen y luego en su travesía en territorio mexicano.

Confío en que todas las buenas conciencias que tanto mostraron su indignación durante los últimos días la mantengan despierta ahora en defensa de los miles de niños y familias migrantes que siguen en terribles condiciones en los caminos, los albergues y las instalaciones del gobierno mexicano.

Y por inicio de cuentas, si en serio queremos ver a los villanos de la historia, no volteemos al norte, empecemos con una honesta mirada en el espejo.

Eso sería lo correcto.

*Gerardo Garibay Camarena es editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios digitales y autor de los libros “Sin Medias Tintas” y “López, Carter, Reagan”.

Por: Ron Paul*

[dropcap type=”default”]E[/dropcap]l reciente discurso respecto a la migración del candidato presidencial Republicano, Donald Trump, realmente erró la marca. Entiendo la frustración de Trump respecto a la incapacidad del gobierno norteamericano para controlar las fronteras y mantener afuera a aquellos que quisieran llegar ilegalmente a este país. Trump tenía razón en cuanto a que los medios de comunicación ignoran preguntas legítimas respecto a nuestra política de migración y a que los intereses especiales están muy interesados en mantener el statu quo.

Por: Gerardo Garibay Camarena*

[dropcap type=”default”]B[/dropcap]ueno, pues Donald J. Trump ganó y encabezó una victoria histórica para los republicanos, que se anotaron mayorías en ambas cámaras, a pesar de que el actual presidente, Barack Obama, tiene índices de aprobación razonablemente buenos y a pesar de que los demócratas lanzaron a toda su maquinaria mediática en contra de Trump y compañía. Por ende estas fueron no sólo las elecciones que ganó Donald y perdió Hillary, sino las que gano Breitbart.com y perdió The New York Times, las que perdió la tecnocracia socialdemócrata y ganó una nueva derecha.

Por: Gerardo Garibay Camarena*

[dropcap type=”default”]F[/dropcap]ue una gigantesca sorpresa. No  tenía por qué pasar así. Las élites mediáticas, políticas y académicas ya habían decidido que Hillary Clinton sería la presienta y que los demócratas controlarían, cuando menos, el Senado. Todavía unas horas antes de que abrieran las casillas, The New York Times proclamaba con mal disimulada alegría, que Hillary tenía un 85% de probabilidades de triunfo. Los tecnócratas habían hecho y validado sus modelos estadísticos, a los que les tienen una veneración digna de la Rosa de Guadalupe. Todos se equivocaron.

Por: Gerardo Garibay Camarena*

[dropcap type=”default”]D[/dropcap]igamos que Donald Trump gana la elección, y que los demócratas creen todo lo que dicen respecto a él -que es el nuevo Hitler. ¿No estaría obligado Obama a declarar la ley marcial y permanecer en el poder? Esta pregunta sale de la pluma del genial ilustrador y escritor Scott Adams[1].