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Estados Unidos

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Por: Gerardo Enrique Garibay Camarena*

Un 4 de julio, hace 244 años, las 13 colonias nacieron a la vida de los pueblos independientes, y no lo hicieron como resultado de un chusma o un bribón borracho al amparo de la noche, sino a través de una votación y de una institución, el Congreso Continental.

Los Estados Unidos de América son excepcionales desde su origen, desde su lucha contra la tiranía absolutista que en el siglo XVIII se extendía por Europa, desde su inspiración en el common law y su propuesta de una república que no cediera a los caprichos de la turba, sino que tuviera contrapesos e instituciones para canalizar esa fuerza hacia la construcción de la nación más grande de este planeta.

Desde aquellos estrechos pasillos del Independence Hall hasta los pasos de Neil Armstrong en la luna y los de aquellos valientes hombres en el desembarco de Normandía, esta nación se ha consolidado como líder mundial. Es excepcional.

Y es excepcional no por ser perfecta; vaya que también carga sus errores y sus defectos, empezando por el de la esclavitud.

No, es excepcional porque A PESAR de esos errores ha sabido permanecer, perseverar y prosperar, logrando un éxito que en 1776 parecía absolutamente imposible, y que aun hoy sigue siendo sorprendiendo a muchos.

Hoy, sus peores enemigos están en el interior, aquellos que derriban monumentos, que alimentan el resentimiento, que aumentan su poder disfrazándose de los vengadores raciales o sociales que en realidad nunca serán.

América es excepcional, no por ser sobrehumana, sino por triunfar a pesar de todos sus defectos, que a otra nación la hubieran arrastrado en el fango, mientras los Estados Unidos de América, incluso en las dificultades, siguen mirando a las estrellas.

Feliz 4 de julio, de todo corazón.

*Gerardo Garibay Camarena es editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios digitales y autor de los libros “Sin Medias Tintas” y “López, Carter, Reagan”.

*La imagen es del Capitolio del Estado de Utah, en Salt Lake City, una ciudad verdaderamente hermosa.

Por: Gerardo Garibay Camarena*

Ojo con este meme de SDPitorreo…Es mucho más profundo de lo que parece, y contiene una gran lección:

La explicación más a fondo está en mi libro “Cómo jugar al ajedrez sin dados”, pero por lo pronto baste con saber que los seres humanos tendemos a identificarnos con quienes vemos más semejantes a nosotros y rechazamos a quienes percibimos como invasores. Van dos reflexiones:

  • Por eso, cuando las dizque “caravanas migrantes” llegan a las noticias, el sentimiento anti-migratorio se eleva radicalmente en México, incluso a niveles superiores a los de Estados Unidos, como lo han confirmado varias encuestas.
  • Por eso es que los esfuerzos mexicanos para lograr que en Estados Unidos se regularice a los millones de paisanos ilegales en aquel país han fracasado…y fracasarán siempre.
    • Porque los funcionarios y cabilderos mexicanos han centrado su análisis en las necesidades, realidad y temores de los inmigrantes, en lugar de poner atención a las necesidades, realidad y temores de los estaodunidenses cuyas comunidades son alteradas irreversiblemente por la migración mexicana.
    • Por supuesto, algunas de esas alteraciones son positivas (mayor dinamismo, nuevas opciones gastronómicas), todo el rollo económico que explican muy bien Bryan Caplan y Zach Weinersmith en “Open Borders: The Science and Ethics of Immigration”…
    • …pero al mismo tiempo, inevitablemente, la migración masiva cambia el rostro y la dinámica de las ciudades, desbarata aquellas certezas de idioma, de religión y de convivencia que durante tanto tiempo atesoraron, y eso provoca miedo, y provoca rechazo.

Para resolver ese miedo el primer paso es entender que no todos los anti-migrantes son cerdos racistas y prejuiciosos, indignos de ser tomados en cuenta.

Por el contrario, en casi todos los casos son personas normales, que simplemente resienten la destrucción de las certezas ambientales que sostenían su vida cotidiana y que ahora enfrentan una transformación cuyo valor no anula su sensación de peligro.

Sí, para resolver desafíos como el de la migración es necesario “humanizar y empatizar” la figura del inmigrante, pero también hay que “humanizar y empatizar” la del nativo.

Reducir a cualquiera de ellos a un mero estereotipo (el del inmigrante salvaje y el del nativo racista) no sólo es profundamente incorrecto, sino extremadamente ineficaz.Ojalá la sociedad y gobierno de México lo entienda así en su trato con los hondureños que “mancillan” nuestra frontera sur y con los estadounidenses cuya frontera sur han tratado de igual modo millones de mexicanos.

Ojalá.

*Gerardo Garibay Camarena es editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios digitales y autor de los libros “Sin Medias Tintas” y “López, Carter, Reagan”.

Por: Víctor H. Becerra*

Hace una semana, los gobiernos de Canadá, EEUU y México suscribieron en nuestro país, por todo lo alto, sonrientes, exultantes, la addenda al Acuerdo T-MEC (o USMCA por sus siglas en inglés), que sustituirá al TLCAN. Todo un cuento de hadas en Palacio Nacional, digno de Disney.

Como se recordará, tal addenda fue una inclusión de última hora con algunos temas sobre legislación ambiental y laboral, acero, medicamentos biológicos, principalmente, a pesar de que la negociación se había concluido hace más de un año. Esto por presiones del propio Trump y de los legisladores demócratas, quienes amenazaron no aprobar el acuerdo si no se incluían estos nuevos temas, a instancias de los sindicatos estadounidenses, principal clientela electoral de los demócratas.

Aunque los tres gobiernos quisieron presentar la firma como un triunfo para cada uno de ellos, lo cierto es que los únicos grandes vencedores fueron Trump y los sindicatos estadounidenses. Éstos lograron crear un Acuerdo brurocratizado y lleno de restricciones, encarecido, donde el libre comercio está en su mínima expresión y que busca favorecer sus respectivas agendas políticas y económicas. Por el contrario, el gran perdedor fue México, en particular su industria automotriz, que fue el gran motor económico del país al menos en los últimos veinte años. México puede irse despidiendo de tal motor tras lo firmado.

Al gobierno de López Obrador le urgía presumir un logro, después de absoluto fracaso que ha sido toda su gestión, particularmente sus resultados económicos. Creyó que el T-MEC era tal oportunidad. Y creyó, además, que el T-MEC daría tranquilidad a inversionistas y provocaría de inmediato una avalancha de inversiones y un mayor crecimiento económico, por lo que valdría la pena firmarlo, costara lo que costara. Pero ni uno ni los otros.

La urgencia en firmarlo les llevó a ni siquiera leer lo que firmaban y que el Senado mexicano aprobó, con una premura injustificable. Lo firmado compromete la soberanía del país, mediante el permiso dado a EEUU de que supervisar in situ la legislación laboral mexicana, al gusto de los sindicatos estadounidenses. Y en contrapartida, el T-MEC no traerá un alud de inversiones y optimismo. Sólo da un un marco de estabilidad para el desarrollo de los negocios en los próximos 10, 20 años. Y no exime al presidente López Obrador de ser el principal responsable de dar confianza y tranquilidad a las inversiones en el corto plazo.

Ahora el gobierno mexicano se dice sorprendido de lo que firmó, especialmente en materia de verificaciones laborales, y lo atribuye a un engaño del gobierno estadounidense, en el texto final de implementación dado a conocer por EEUU (divulgado desde el 10 de diciembre, horas antes de la firma). Lo que no quita que el gobierno de López Obrador se confirme como el gobierno más inepto de toda nuestra historia, firmando cualquier cosa por mera desesperación, tratando de salir de un hoyo muy profundo de falta de crecimiento y desconfianza en el que él mismo se metió.

Pero también podría ser un recurso clásico del viejo sistema político mexicano: Firmaremos en lo oscurito lo que quieras pero públicamente diré que yo no sabía… No sería raro: Sería la actualización del muy mexicano “Derecho al Pataleo”. Y mejor ser acusados de imbéciles que de entreguistas. Y explicaría la premura con la que se obligó al Senado mexicano a votarlo y la total anuncia de Nancy Pelosi y los demócratas en el Capitolio.

Por otra parte, el nuevo T-MEC encarecerá a la industria automotriz mexicana, mediante salarios equivalentes a las armadoras estadounidenses y el uso de acero más caro, proveniente de EEUU. En realidad, nadie se opondría a un aumento salarial, si este es respaldado por una mayor productividad. No es el caso: Es el resultado de una mera negociación política, sin sustento en la realidad, para favorecer a los sindicatos estadounidenses. En lo sucesivo, la industria automotriz mexicana se encarecerá, dejará de crecer (o decrecerá) y muchas inversiones preferirán quedarse en EEUU, regresar a ese país (para inmunizarse frente a las presiones de Trump) o trasladarse a Asia. La industria automotriz mexicana (y los obreros mexicanos y grandes porciones del centro del país) son los grandes damnificados del nuevo acuerdo. Y López Obrador y su gobierno lo festejan…

López Obrador fue parte de esa izquierda que durante años, a pesar de sus evidentes logros, crítico el TLCAN. Después, aplaudió de pie, casi a gritos, la firma del neoliberalísimo T-MEC, porque creyó que lo sacaría del hoyo de atonía y derrumbe en que nos metió. Pero ahora callan cuando hasta el negociador mexicano admite que, sin leer, le entregamos a EEUU parte de nuestra soberanía y toda la industria automotriz mexicana… en uno de los episodios diplomáticos y políticos más vergonzoso de la historia del país, sin exagerar. 

*Víctor Hugo Becerra: Especialista en comunicación política (ITAM) y planeación metropolitana (UAM). Secretario general de México Libertario. Ha creado una gran cantidad de organizaciones libertarias en México y América Latina. Tiene interés en el estudio y la creación de redes libertarias y la organización de actividades académicas de divulgación de las ideas de la libertad.

Por: Víctor H. Becerra*

Celebramos estos días el 30 Aniversario de la Caída del Muro de Berlín, acontecida el 9 de noviembre de 1989, uno de los hechos fundamentales del siglo XX y de la modernidad.

Celebrémoslo, destaquémoslo hoy que la libertad parece estar tan subestimada, e incluso agredida, en el mundo entero. No se diga en América Latina: Las protestas en varios países latinoamericanos (especialmente en Chile) parecen haber puesto en cuestión al libre mercado y la libertad económica.

Pero esa puesta en cuestión de hoy, pasará y muy probablemente quedará en el olvido. Lo real y palmario, para el presente y para la posteridad, serán los resultados cosechados tras la Caída del Muro de Berlín, el símbolo por antonomasia del socialismo.

Tras dicha caída, que fue el pistoletazo para el derrumbe del imperio soviético, hoy podemos celebrar el récord de estos 30 años de sociedades cada vez más libres y con menores impuestos. En estas tres décadas, hemos podido constatar cómo mercados libres e individuos libres han enriquecido al mundo entero y lo han hecho más igualitario, sin necesidad de un gobierno compulsivo. Y han extendido libertades como las de pensar, opinar, elegir, amar, casarse con quien deseen, vestirse como deseen, escuchar lo que quieran, a millones de personas.

Ha sido un vasto movimiento por la libertad, que con epicentro en Berlín, se extendió de EEUU a Hong Kong, de Suecia a Singapur, de Santiago a Varsovia, donde el capitalismo ha creado bienestar, esperanzas, oportunidades ciertas, mejorado calidad y expectativas de vida, educación, consumo, salud, medio ambiente.

En estos 30 años comprobamos que la libertad funciona. Y hay que remarcarlo y contrastarlo con su alternativa, el socialismo y sus variantes, derrotado. Al respecto, recordemos las palabras de Ronald Reagan en la Puerta de Brandenburgo (el 12 de junio de 1987): “En el mundo comunista, vemos el fracaso”, dijo entonces. “Retraso tecnológico. Disminución de los estándares de salud. Incluso faltas del tipo más básico: muy poca comida. Incluso hoy, la Unión Soviética todavía no puede alimentarse. … Aquí está ante el mundo entero una gran e ineludible conclusión. La libertad conduce a la prosperidad. La libertad reemplaza el antiguo odio entre las naciones con cortesía y paz. La libertad es el vencedor “.

Desde entonces se ha comprobado, que fronteras abiertas, bajos impuestos y aranceles, desregulación, gobiernos más chicos y menos intrusivos, menor burocracia crean espacios y oportunidades para la innovación y el rápido crecimiento. Sociedades más ricas implican personas menos necesitadas, menor dependencia del gobierno, mayor igualdad. La brecha entre lo que los ricos y los pobres pueden disfrutar se ha atenuado espectacularmente, incluso si en los márgenes más extremos aún hay profundas diferencias. En todos los niveles, hoy disfrutamos de los beneficios y frutos de la libertad económica.

En los 30 años desde la caída del Muro, la pobreza extrema en el mundo pasó de 36% en 1989, a sólo 9% en la actualidad. En tal sentido, el gran hecho esperanzador de nuestro tiempo es que la pobreza extrema se está terminando en el mundo, lenta pero firmemente, lo que debe atribuirse, sobre todo, fundamentalmente, al comercio mundial, de cuyo dinamismo y efectos la Caída del Muro (y de la mayoría de todos los muros) es una bella metáfora.

En contraste, los sectores reacios al comercio y a los mercados, al progreso, en donde la innovación es más lenta y el acceso a un servicio de calidad es más desigual son las áreas de educación y la atención médica, precisamente donde los gobiernos han intervenido más constantemente.

Esto nos recuerda que el posible fin de la pobreza extrema y una mayor prosperidad para todos no fueron creados por el Estado ni por sus políticos. Son posibles por el libre mercado. Mercados más libres, mayor libertad para comerciar y personas más libres ayudaron a crear más empleos, llenaron tantos vientres, construyeron tantas casas, produjeron mejores tratamientos y salvaron tantas vidas. La libertad ha significado salud y prosperidad para muchos, no para unos cuantos.

Ha llevado educación generalizada, para niñas y niños, menor mortalidad infantil, mejor alimentación para todas las personas, gente con acceso a más y mejor alimentación, mayor esperanza de vida, mayor altura y talla corporal, menor emisión de contaminantes, mejor tratamiento del agua y de la tierra, más cubierta arbórea y más hielo en los casquetes polares, más oportunidades de construir su propia felicidad con quien mejor le parezca a cada persona, no a los demás. En terrible contraste, encontramos los 100 millones de muertos documentados en El libro negro del comunismo.

La Caída del Muro también significó la caída del mito de los altos niveles de vida en países socialistas, de que el socialismo podía constituir una alternativa viable y exitosa frene al capitalismo. Sus millones de muertos, junto con la opresión iliberal de la Rusia neosoviética de hoy, la amenaza de la cleptocracia china sobre Hong Kong o Taiwán, la miseria humanitaria de la Venezuela moderna o la emergencia crónica de la Cuba actual, nos muestran sin ninguna duda que las políticas estatistas siempre fracasan,  a veces brutalmente.

Estas alternativas oscuras nos deben recordar el defender, en todo momento, la libertad con el suficiente empuje moral. Porque la libertad, a pesar de todos sus logros, siempre está (estará) amenazada. La Caída del Muro de Berlín debe ser, ahora, cuando más se necesita, un nuevo y vivificante recordatorio del bien que trae la libertad.

*Víctor Hugo Becerra: Especialista en comunicación política (ITAM) y planeación metropolitana (UAM). Secretario general de México Libertario. Ha creado una gran cantidad de organizaciones libertarias en México y América Latina. Tiene interés en el estudio y la creación de redes libertarias y la organización de actividades académicas de divulgación de las ideas de la libertad.

Por: Ricardo Valenzuela*

Hace unos días, Mark Levin entrevistaba a Niall Ferguson considerado como el más importante experto mundial en historia, economía, finanzas y relaciones internacionales. Una de sus primeras afirmaciones fue que, “cuando pasen los años se va a recordar como la política más acertada de la presidencia de Trump, el haber enfrentado a China en su conduta como el gran pirata de los mercados mundiales a quien siempre se le había permitido su fraudulenta avanzada”. El día siguiente, China, usando otro de sus trucos, devaluaba su moneda.

Afirmaba también que; “EU se empezó a preguntar si no había ido demasiado lejos promoviendo el crecimiento de China. Trump ha sido el despertador del país exhibiendo la conducta fraudulenta de la nación asiática. Provocó también una actitud partidista para entender que China es una amenaza no solo en aspectos económicos, también es una seria amenaza estratégica. China fue aceptada en la OMC en 2001 para debutar usándola con fines alarmantes. Porque no solo progresa económicamente, también se ha involucrado en una peligrosa extensión territorial parecida a la ejecutada por Alemania Nazi y la vieja Unión Soviética—pero más importante, compite tecnológicamente usando propiedad intelectual robada”. Su héroe es Winston Churchill por haber enfrentado el parlamento cuando pretendía entregar Britania a Hitler. 

La gente se sorprendería al saber que Donald Trump—crítico de tratados de libre comercio, de países “comiéndose el almuerzo de EU,” y piensa que el TLC ha sido uno de los peores—no se considera proteccionista. Y cuando alguien lo acusa de serlo se molesta y aún más cuando lo describen como otro Herbert Hoover, acusado de ser el causante de la Gran Depresión de 1929 con sus políticas proteccionistas.

Durante su campaña, Trump solicitó la ayuda de Laffer y Moore en una presentación de política económica que haría frente al Club Económico de Detroit. Trump ya era candidato y todos querían saber cuál sería la agenda de este fuereño, no probado, que se enfrentaría a Hillary. El evento había despertado descomunal interés tanto que, ante una asistencia inesperada, se tuvo que cambiar el lugar del auditorio normal a un masivo centro de convenciones, y sabían que los votantes y la media lo observaría con una potente lupa.

Volando de Nueva York a Detroit revisaban su mensaje, línea por línea, para que tuviera el lenguaje económico preciso y cumpliera su objetivo. Se unían también Steve Mnuchin, Steve Miller, Jared Kushner. Después de una larga discusión, el mensaje estaba listo para acomodarlo en la pantalla y Trump pregunta ¿Qué piensan del contenido? Los participantes se miraban unos a otros y Kudlow le responde: “Nos gusta, Donald, pero nos preocupa que no incluyas los beneficios del libre comercio internacional. Tienes que asegurar que entiendes el comercio es bueno y no dar la impresión de proteccionista”. Todos pensaron que Trump lo sacaría por una ventana.

De inmediato respondía: “Es cierto, debemos dejar claro ese punto. Soy hombre de negocios y por supuesto que entiendo el valor del comercio internacional”. Luego mirando a Steve Miller le dice: “Steve, necesitamos agregar algo que afirme nuestra posición sobre la bondad del libre comercio, pero un comercio justo, y justicia no es un comercio manipulado ni debe ser “an equal opportunity exporter”, debe ser a base de competencia. Para mí, comercio justo significa una actitud universal de abrir totalmente las puertas al comercio de todos los países. Por supuesto que no quisiera causar la impresión de ser proteccionista. Eso lo aprendí en la escuela de negocios de la Universidad de Pensilvania”.

Días después, Laffer tuvo una conversación con él. Después de hablar sobre el recorte de impuestos, Laffer trató de presionarlo con el tema del comercio. De forma política le advirtió que proteccionismo era uno de los peores verdugos de la prosperidad del brazo con impuestos, inflación y regulaciones. Le advirtió también que, elevando las tarifas, podía deshacer algunos beneficios del recorte de impuestos. Siempre sus tres economistas le repitieron. “Las tarifas son impuestos”. Trump no rechazó los consejos de Laffer y, a partir de esos momentos, se convirtió en un proyecto en proceso y ha asimilado 100% el comercio internacional en toda su magnitud.

Algo que compartió con sus asesores, es que sus bravatas con tarifas a China, Canadá, México y la Unión Europea, es conseguir que ellos reduzcan las suyas. Su forma de interpretar este escenario es que los persistentes déficits comerciales de EU son evidencia del abuso que sufre en los mercados y que, con amenaza de sanciones, podía lograr que esos países abrieran las puertas a productos americanos. Con el paso del tiempo los economistas entendieron bien su filosofía, sus tácticas para negociar y sus objetivos. Ahora están seguros qué firmemente reconoce las ventajas del libre comercio. Pero con igual firmeza cree que la forma de establecer mejores relaciones comerciales es usando el mercado de consumidores en EU, de trillones de dólares, como la zanahoria para motivar a esos países y abran los suyos hoy día manipulados.

Para entender a Trump hay que leer su libro; “El Arte de Negociar”. Afirma Laffer que aprendió del presidente que no importa si está negociando con el Congreso o gobiernos foráneos, el objetivo es lograr el mejor acuerdo posible. Y Trump es un gran negociador y mejor jugador de póker. En aspectos de comercio internacional siempre ha mostrado una postura agresiva. Pero confiesa que ha sido para llamar la atención mundial y comunicar ahora hay alguien que vigila las leyes comerciales se cumplan, y naciones como China, que se han beneficiado de la apertura total de los mercados de EU, ahora deben hacer lo mismo con los suyos. ¡Nunca ha considerado que las tarifas sean permanentes!

En el caso de China, especialista en el robo de patentes, secretos, tecnología, manipulación de su moneda, lo que administraciones pasadas siempre lo permitieron, no era tolerable y se debía corregir. La situación ideal para él sería un mundo en donde se aniquilen todos los elementos negativos que han acudido a establecer un entorno de comercio, que nada tiene de libre. Su visión es una en la cual se abolieran 100% tarifas, subsidios, impuestos, tratos preferenciales, manipulación de monedas, y él está decidido a romper esas cadenas para lograr el objetivo que le diera vida, ¡que sea verdaderamente libre!

Afirma su estrategia es la de Mohamed Alí quien, a base de intimidación, ganaba sus peleas antes de subir al ring. Alí, quien fue amigo de Trump, en cierta ocasión le comentaba que estando en el ring para enfrentar a Liston se moría de miedo, pero, cuando vio en los ojos de su adversario que el miedo de Liston era aún más grande, la pelea estaba decidida. ¿Es una buena estrategia? Solo el tiempo lo dirá, pero las herramientas de Trump frente a China son superiores a las de Mohamed Alí cuando, en 1964, enfrentara al temible ogro invencible y ya conocemos el desenlace. Pareciera que Trump cree en el refrán: “Cría cuervos y te sacaran los ojos”. Y como cantara José Alfredo; “aquel que doble las corvas, le va a costar su dinero”. 

*Ricardo Valenzuela es economista, empresario y analista. Su cuenta en twitter: @elchero

Por: Víctor H. Becerra*

En las últimas dos semanas, han venido ocurriendo masacres colectivas en EEUU. Las dos últimas, hace apenas unas horas en El Paso, Texas, y en Dayton, Ohio, con 29 muertos en total y casi medio centenar de heridos, todo en menos de dos días. Ambas forman parte de los 251 asesinatos colectivos en EEUU (aquellos con más de cuatro víctimas) en lo que llevamos de 2019.

Son cifras escalofriantes. Pero conviene ponerlas en perspectiva. Como bien señaló el reconocido científico Neil deGrasse Tyson, en las mismas 48 horas, en EEUU se producen 500 muertes por errores médicos, 300 muertes por gripe, 250 muertes por suicidio, o 200 muertes por accidentes automovilísticos, etc. Decirlo no es falta de empatía con las víctimas. Es simplemente contextualizar las tragedias y que deje de ser manipulada: La nula empatía con las víctimas es la de quienes las utilizan para pedir la prohibición de armas, señalar a Donald Trump como “culpable”, o simplemente sacar alguna ventaja político-electoral en vísperas de las elecciones federales de 2020 en EEUU.

Ambas tragedias son lamentables. Pero sin duda, y mientras aún se investigan las causas de la masacre de Dayton, la tragedia de El Paso plantea cuestiones inquietantes sobre el presente y el futuro de la nación norteamericana y del mundo. Así, es inevitable vincularla con el ambiente de crispación y odio contra todo aquel que no sea WASP (Blanco, Anglosajón, Protestante), que ha venido azuzando Donald Trump. Señalar el potencial envenenador del discurso electoral de Trump, no significa apuntarlo como culpable, ni siquiera indirecto: El culpable es el joven Patrick Crusius, y me parece que Trump no tiene culpa de sus problemas mentales. 

¿Que el discurso de Trump azuza y hasta legitima la violencia? Quizá. Pero el culpable material es uno y conviene tenerlo claro; de no hacerlo, corremos el riesgo de disculpar o frivolizar las motivaciones del autor, sembrando la semilla para más tragedias futuras. En todo caso, la masacre debiera ser un fuerte llamado de atención a Trump, para ser más responsable en su discurso electoral. Y ser en general un correctivo para todos los políticos como él, como por ejemplo Andrés Manuel López Obrador en México y su discurso de odio diario en contra de críticos, periodistas, opositores, “neoliberales”, “gente fifí” y todo enemigo que se le ocurra. En tal sentido, López Obrador es un terrorista verbal cotidiano.

Al respecto, si de instrumentalizar la tragedia se habla, el caso de López Obrador es ejemplar: Habla de denunciar por terrorismo al culpable de la masacre de El Paso, donde murieron varios ciudadanos mexicanos, para solicitar su extradición a México, algo que sabe que nunca sucederá. En realidad, su reclamo nacionalista es sólo para distraer la atención de sus pésimos resultados de gobierno. Y omite convenientemente que en México se producen 81 muertes diarias por homicidio doloso. Y que en los últimos seis meses, ya se han producido 20 mil muertes por esa causa. Son cifras muy, muy por encima de las tragedias que apuntamos: Si de “terrorismo” hablamos, el comportamiento impune de los carteles mexicanos y la ineptitud del gobierno lopezobradorista en materia de seguridad pública, se llevarían el primer lugar en tal categoría.

Según ha confesado Patrick Crusius, su idea fue matar a tantos hispanos de origen mexicano como le fuera posible, esto para detener una supuesta invasión de su país, justificándose en la adaptación estadounidense de la idea de “el gran reemplazo” —formulada por el escritor francés Renaud Camus, aludiendo a un supuesto plan de las élites europeas para sustituir a la población blanca europea por inmigrantes del norte de África y Oriente Próximo—.

Lo que Crusius ignora es que la idea de “el gran reemplazo” tiene en realidad un correlato inverso, éste con la población estadounidense que recibió el permiso de asentarse en el norte de México a inicios del siglo XIX, lo pobló y terminó independizandose, como sucedió con la República de Texas en 1836. Además, quienes hablan de “invasión hispana a Texas”, como señaló el propio asesino Patrick Crusius, olvidan que los hispanos están en ese lugar desde el siglo XVII, mucho antes que los antecesores de los ciudadanos actuales, que se creen los “puros” guardianes de la “genuina” identidad estadounidense. Así que los supremacistas blancos harían bien en conocer mejor la historia de su propio país.

Las ideas subyacentes de Crusius, relativas a una posición social o nacional en declive por culpa de los migrantes, de la economía como juego de suma cero (donde lo que los estadounidenses pierden lo que ganan los malvados migrantes), o de un pueblo (que él encarnaría) sojuzgado por una élite en beneficio de unos migrantes advenedizos, son elementos constitutivos del populismo que se enseñorea por el mundo, aquí y allá, y que cruza transversalmente todo el espectro ideológico. Es un populismo que, vemos, no sólo amenaza vidas humanas concretas, sino también conceptos como la libertad individual, los mercados libres, el pluralismo, el Estado de Derecho, la cooperación voluntaria, etc.

Los liberales tenemos una enorme responsabilidad en dar respuestas concretas que se opongan a tales ideas. De lo contrario, tragedias como las de El Paso continuarán y se incrementarán. Así, debemos ser conscientes de que demonizar, ilegalizar y perseguir a migrantes son el equivalente exacto de cualquier idea o práctica enemigas de la libertad, porque se atenta contra las prerrogativas de los individuos, empobrece al mundo, al impedir el trabajo conjunto, la cooperación libre y el enriquecimiento mutuo, y tiraniza al individuo en beneficio de un colectivismo productor de amos y esclavos, de asesinos y víctimas.

*Víctor Hugo Becerra: Especialista en comunicación política (ITAM) y planeación metropolitana (UAM). Secretario general de México Libertario. Ha creado una gran cantidad de organizaciones libertarias en México y América Latina. Tiene interés en el estudio y la creación de redes libertarias y la organización de actividades académicas de divulgación de las ideas de la libertad.

Por: Gerardo Garibay Camarena*

El problema de decir que cualquier cosa es facista, racista o machista es que ello le quita peso a estas palabras e implica la tentación de olvidarnos de que sí hay monstruos facistas, racistas o machistas.

Hoy en la ciudad de El Paso el mundo fue testigo de uno de estos monstruos, que asesinó a 20 personas e hirió a otras 26.

De confirmarse su autoría del manifiesto que circula en redes, el asesino de hoy en El Paso es un supremacista blanco/ecologista profundamente corrompido y confundido en sus ideas (por ejemplo, primero se queja de la “invasión” hispana a Estados Unidos y dice que quiere recuperar todo el país, y luego propone dividir E.U.A. en naciones racialmente distintas).

En el manifiesto y en la masacre que le siguió se refleja un profundo miedo, que se convirtió en odio y se tradujo en un crímen horrendo.

El miedo que lo corrompió es el miedo a los cambios culturales, pero también a la automatización y la tecnología, pues según dice, “el trabajo de sus sueños ya estará automatizado”.
En castellano: su capacidad mental no le da para los nuevos empleos y se siente condenado a la irrelevancia y a la pobreza.

Él, al igual que muchos otros “supremacistas blancos” se dan de bruces con una realidad que les demuestra que las personas de razas a las que consideran “inferiores” los superan en empleos, en nivel y en calidad de vida, y ello constituye una humillación que no saben cómo procesar.
Y no es el único caso.

Ya van varios ataques similares por parte de “supremacistas blancos”, es decir: personas de raza blanca que no tienen ni el talento ni la disciplina para lograr algo por sí mismas, y que por lo tanto recurren a la supuesta “superioridad” de su raza para aferrarse a algo que los haga sentirse seguros ante un mundo que los rebasa por completo.

Y si a este coctél le añadimos el ambiente de persecución y “deconstrucción” (léase: demolición) de la identidad norteamericana por parte de la izquierda, el resultado es odio e incluso violencia, que a su vez brinda el escenario para que los antifas y “activistas” de izquierda hagan lo propio.
Revisen la historia previa a las guerras civiles, en España, en Yugoslavia, por ejemplo. La espiral se inicia con actos de odio que “provocan” una reacción de la contraparte, hasta que las cosas se salen de control…y millones mueren.

Por una parte…
Estados Unidos está a tiempo de detener esta espiral antes llegar al punto de no retorno, y ello implica que la derecha denuncie y mantenga alejados a los supremacistas blancos, pero también que la izquierda deje de arrojarle gasolina al fuego.

Por otra parte…
Es necesario entender que las políticas y la retórica, de ambos lados, tienen consecuencias, especialmente en personas de pocas luces, para quienes el colectivismo es su única fuente de identidad y consuelo.

Finalmente…
El temor a la disrupción que generará la cuarta transformación industrial es una realidad que debemos tener en cuenta. Las nuevas tecnologías son maravillosas y en términos generales representan un gran beneficio, pero en el camino hay muchas personas cuya forma de vida se ve directamente amenazada por los cambios.

Por ejemplo, los choferes de camiones, que son el trabajo más común para hombres con educación de nivel preparatoria (High School) en casi los 50 estados de la Unión Americana…y que serán reemplazados por vehículos autodirigidos en los próximos 15 o 20 años.

¿Qué va a pasar con ellos?
¿Qué va a pasar con sus hijos, que esperaban crecer para seguir el camino de sus padres y ahora tendrán cerrada esa oportunidad?

No son preguntas sencillas, no tienen respuestas mágicas, y cada vez más los acontecimientos las gritarán ante nuestra sociedad.
La incertidumbre lleva al temor, el cual se traduce en odio y cuando se mezcla con la ambicion de controlar, se traduce en violencia…
Y en tragedia.

*Gerardo Garibay Camarena es editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios digitales y autor de los libros “Sin Medias Tintas” y “López, Carter, Reagan”.

Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro y tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual, al que las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación.

Sostenemos como evidentes estas verdades: que los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, evidencia en designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y proveer de nuevas salvaguardas para su futura seguridad.

Tal ha sido el paciente sufrimiento de estas colonias; tal es ahora la necesidad que las obliga a reformar su anterior sistema. La historia del presente Rey de la Gran Bretaña es una historia de repetidos agravios y usurpaciones, encaminados directamente hacia el establecimiento de una tiranía absoluta sobre estos estados. Para probar esto, sometemos los hechos al juicio de un mundo imparcial.

Tal ha sido el paciente sufrimiento de estas colonias; tal es ahora la necesidad que las obliga a reformar su anterior sistema. La historia del presente Rey de la Gran Bretaña es una historia de repetidos agravios y usurpaciones, encaminados directamente hacia el establecimiento de una tiranía absoluta sobre estos estados. Para probar esto, sometemos los hechos al juicio de un mundo imparcial.

Ha rehusado su aprobación a leyes de las más saludables y necesarias para el bien de todos.

Ha prohibido a sus gobernadores aprobar leyes de importancia inmediata y urgente, a menos que se suspenda su puesta en vigor hasta no haber obtenido su aprobación; y, una vez hecho así, ha desdeñado totalmente ocuparse de ellas.

Se ha rehusado aprobar otras leyes para la colocación de grupos numerosos de personas, a menos que estas renuncien al derecho de representación en la legislatura, derecho inestimable para ellas y temible solo para los tiranos.

Ha convocado a los cuerpos legislativos en lugares inhabitables, incómodos y distantes del depósito de sus archivos públicos, con el solo propósito de cansarlos en el cumplimiento de sus disposiciones.

Ha disuelto repetidamente las cámaras de representantes, por oponerse con firmeza viril a su violación de los derechos del pueblo.

Después de disolverlas, durante mucho tiempo se ha rehusado a que se elijan otras, por lo que los poderes legislativos, no sujetos a la aniquilación, sin limitaciones han vuelto al pueblo para su ejercicio, mientras que el estado permanece expuesto a los peligros de invasión externa y a las convulsiones internas.

Se ha propuesto evitar la colonización de estos estados, obstaculizando con ese propósito las leyes de naturalización de extranjeros, negándose a aprobar otras que alienten las migraciones en el futuro y aumentando las condiciones para las nuevas apropiaciones de tierras.

Ha entorpecido la administración de la justicia, rehusando su aprobación a leyes para el establecimiento de los poderes judiciales.

Ha hecho que los jueces dependan de su sola voluntad, por la tenencia de sus cargos y por el monto y pago de sus salarios.

Ha creado una multitud de nuevos cargos y enviado aquí enjambres de funcionarios a hostigar nuestro pueblo y a comerse su hacienda.

Ha mantenido entre nosotros, en tiempos de paz, ejércitos permanentes sin el consentimiento de nuestra legislatura.

Ha influido para hacer al ejército independiente del poder civil y superior a él.

Se ha aliado con otros para someternos a una jurisdicción extraña a nuestra constitución y desconocida por nuestras leyes, dándoles su aprobación para sus actos de pretendida legislación:

Para acantonar nutridos cuerpos de tropas armadas entre nosotros;

Para protegerlos, mediante juicios simulados, del castigo por los asesinatos de que hayan hecho víctimas a los habitantes de estos estados;

Para impedir nuestro comercio con todas las partes del mundo;

Por imponernos impuestos sin nuestro consentimiento;

Para privarnos, en muchos casos, de los beneficios del juicio con jurado;

Para llevarnos a ultramar con objeto de ser juzgados por supuestas ofensas;

Para abolir el libre sistema de leyes inglesas en una provincia vecina, estableciendo allí un gobierno arbitrario y extendiendo sus fronteras a manera de hacer de ella un ejemplo y un instrumento adecuado para introducir el mismo gobierno absoluto en estas colonias;

Para quitarnos nuestras cartas [privilegios], aboliendo nuestras leyes más estimables y alterando fundamentalmente las formas de nuestros gobiernos:

Para suspender a nuestras legislaturas y declararse a sí mismo investido de poder para legislar por nosotros en cualquier caso que sea.

Ha abdicado al gobierno de aquí, declarándonos fuera de su protección y costeando la guerra en contra nuestra.

Ha saqueado nuestros mares, devastado nuestras costas, incendiado nuestras ciudades y destruido las vidas de nuestra gente.

En este momento, transporta grandes ejércitos de mercenarios extranjeros para concluir su obra de muerte, desolación y tiranía, iniciada ya en condiciones de crueldad y perfidias apenas igualadas en las más bárbaras épocas y totalmente indignas del jefe de una nación civilizada.

Ha obligado a nuestros conciudadanos capturados en alta mar a empuñar las armas contra su propio país, a convertirse en verdugos de sus amigos y hermanos o a perecer bajo sus manos.

Ha alentado las insurrecciones domésticas entre nosotros y ha tratado de inducir a los habitantes de nuestras fronteras, los despiadados indios salvajes, cuya norma de lucha es la destrucción indiscriminada de todas las edades, sexos y condiciones.

En cada etapa de estas opresiones hemos pedido justicia en los términos más humildes: a nuestras repetidas peticiones se ha contestado solamente con repetidos agravios. Un Príncipe, cuyo carácter está marcado por todos los actos que pueden definir a un tirano, no es digno de ser el gobernante de un pueblo libre.

Tampoco hemos dejado de dirigirnos a nuestros hermanos británicos. Les hemos prevenido de tiempo en tiempo de las tentativas de su poder legislativo para englobarnos en una jurisdicción injustificable. Les hemos recordado las circunstancias de nuestra emigración y radicación aquí. Hemos apelado a su innato sentido de justicia y magnanimidad, y les hemos conjurado, por los vínculos de nuestro parentesco, a repudiar esas usurpaciones, las cuales interrumpirían inevitablemente nuestras relaciones y correspondencia. También ellos han sido sordos a la voz de la justicia y de la consanguinidad. Debemos, pues, convenir en la necesidad que establece nuestra separación y considerarlos, como consideramos a las demás colectividades humanas: enemigos en la guerra, amigos en la paz.

Por lo tanto, los representantes de los Estados Unidos de América, convocados en Congreso General, apelando al Juez Supremo del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas Colonias, solemnemente hacemos público y declaramos: que estas colonias Unidas son, y deben serlo por derecho, Estados libres e independientes; que quedan libres de toda lealtad a la Corona británica, y que toda vinculación política entre ellas y el Estado de la Gran Bretaña queda y debe quedar disuelta; y que, como Estados libres o independientes, tienen pleno poder para hacer la guerra, concertar la paz, concertar alianzas, establecer el comercio y efectuar los actos y providencias a que tienen derecho los Estados independientes. Y en apoyo de esta Declaración, con absoluta confianza en la protección de la Divina Providencia, empeñamos nuestra vida, nuestra hacienda y nuestro sagrado honor.

La Declaración unánime de los trece Estados Unidos de América.

– 4 de julio de 1776.

Por: Ricardo Valenzuela*

“Fronteras abiertas entre dos países económicamente desiguales, y uno con un sistema

de bienestar social liberal y abusado, nunca van a funcionar”.

Milton Friedman (Premio Nobel de Economía)      

En medio del terremoto que causa el famoso muro de Trump, como emigrante mexicano siento la obligación de opinar, pero sobre bases firmes que me da el verdadero conocimiento de la frontera. Como originario de un estado fronterizo siempre, inclusive cuando vivía en México, he interactuado entre México y EE. UU. Y creo tener las credenciales para hablar con autoridad de lo que en estos momentos califico como la frontera del caos.

En mis cinco años de residencia en Monterrey como estudiante del Tec, cada periodo de vacaciones hacíamos el recorrido en auto, Monterrey, Laredo, Del Rio, Eagle Pass, El Paso, Las Cruces, Deming, Nogales, utilizando la vieja carretera que corría sobre la línea fronteriza. En esos años como estudiante debo de haber recorrido esa trayectoria no menos de 30 a 40 veces, es decir, físicamente conozco la frontera.

Durante cuatro generaciones, como familia hemos sido exportadores de ganado cruzando por todos los puertos entre Sonora y Arizona. Participo como socio en una empresa ubicada en Nogales, Arizona, dedicada a financiar y comercializar productos agrícolas mexicanos en EU y Canadá. Fui director general de dos bancos, uno ubicado en Sonora y otro en Guadalajara, con sucursales en todas las ciudades fronterizas (Tijuana, Mexicali, San Luis Rio Colorado, Nogales, Agua Prieta) asistiendo cada mes a reuniones de sus consejos para conocer sus problemas. En un entrenamiento con Bank of América, pasé meses en su división internacional para relaciones con México y América Latina, analizando sus economías. ¡Yo si conozco la frontera!

Lo demócratas niegan que haya problemas en esa zona que sabemos está en llamas. Líderes políticos mexicanos irresponsablemente afirman: “El problema se origina en EU por la falta de una reforma migratoria”. Hace 30 años se llevó a cabo una legalizando a millones de indocumentados, pero en estos momentos hay ya otros 15 millones de “nuevos indocumentados” y 20 más esperando en la trastienda. Los demócratas se babean imaginando la cantidad de votos que con sus trampas pueden capturar. Por eso, agresivamente se oponen a una tarjeta de identificación para votantes y promueven que los ilegales penetren y puedan votar.

Yo sí he visto el flujo de México y todo Centroamérica hacia los EU en vuelos del DF a Hermosillo, Chihuahua, Tijuana, Mexicali, Juarez, Monterrey, llenos de aspirantes a ilegales. He visto cómo en los aeropuertos, en operaciones casi militares, grupos armados los forman para montarlos en camiones y trasladarlos a los puntos de cruce. He visto los miserables campamentos en el norte de Sonora, semejantes al infierno de Dante, en donde miles de infelices que, esperando su turno para cruzar, duermen, comen, hacen sus necesidades en el monte. He visto invadidos pueblos cercanos a la frontera y ciudades fronterizas, por decenas de miles manteniendo a sus pobladores en estado de pánico.

Yo veo las caravanas de miles de aspirantes atraídos por huecos en las leyes migratorias de EU, como la obligación de acogerlos si llegan acompañados de un menor. Se sabe que la mayoría trata de cruzar con menores que prácticamente rentan para esta aventura. Me expresan ganaderos americanos cuyos ranchos colindan con México, cómo viven en pánico cuando parvadas de gente transitan por sus propiedades, les sacrifican reses, y afirman; “esta región hoy día es más peligrosa que cuando los apaches la merodeaban”. Yo sí puedo opinar porque he vivido esa frontera, no como esos analistas a miles de kilómetros de distancia que opinan en medio de su ignorancia.

Hace unos días, el jefe nacional de la patrulla fronteriza presentó un informe exponiendo la crisis que se devela con intensidad nunca vista. Durante el último mes fueron arrestados mas de100,000 aspirantes tratando de penetrar el país. Informa que la experiencia de su oficina es que, por cada arresto hay tres que evaden a sus agentes y cruzan, es decir, el mes pasado 300,000 ilegales penetraron el país y ello sería cerca de 4 millones al año. Pero lo más grave es que esa multitud estaba conformada por gente de 51 países, desde China, Irak, Irán, Siria, Libia, países africanos, y miembros de la mara salvatrucha incrustada en toda Centroamérica, ahora con más de 25,000 miembros operando por todo EU.

Días después, un Fiscal Federal informa hay cerca de un millón de ilegales en prisiones federales condenados por delitos graves y le cuestan al estado casi $1 billón de dólares al año. Obama permitió la entrada de miles de violentos somalíes que rondan por todo el país, y ahora EU tiene un congreso invadido por gente que simpatiza con grupos terroristas como Rashida Tlaib de Palestina, IIhan Omar de Somalia—electas por musulmanes metatizados en EU como caballos de Troya. Con ellos y con Soros, los demócratas pretenden cambiar la constitución. Ha sido denunciado por Brigitte Gabriel—libanesa, cristiana, activista anti-islam y víctima de islamitas— y por el FBI, la existencia de campos de entrenamiento para terroristas moros liderados por Mubarak Ali Gilani, un soldado profesional ligado con al-Qaeda.

La Heritage Foundation señala el gobierno de EU es el transferente de riqueza más grande del mundo, y dispone de $1.7 trillones anuales que expropia a clases medias y altas para transferirlos a las clases de menores ingresos. Los migrantes sin educación (la mayoría), pasan a engrosar las filas de los receptores. Una familia de clase baja paga en promedio $10,573 de impuestos al año, mientras que reciben $30,160 en beneficios de parte del gobierno. Es decir, se produce un déficit de $19,587 y, para balancear la ecuación, se requiere disponer del importe de impuestos pagados por una familia de clase media o alta, y cubrir el faltante de solo uno de los migrantes. Eso le cuesta a EU $25 billones de dólares al año. El abrir la frontera es incrementar el poder del gobierno para expropiar y transferir riqueza de quienes la producen hacia los que no la producen.

Pero ¿Por qué en los últimos 40 años 30 millones de seres humanos han abandonado sus países para ilegalmente invadir EU? La grandeza de las naciones se mide por el número de gente que las abandonan o legalmente las invaden. Entonces, somos originarios de países miserables donde no hay talento ni ganas para establecer las condiciones y sus economías crezcan generando empleos. Somos fabricantes de pobreza, de infelices inmigrantes y expertos en colgar culpas a otros.

Demócratas y mexicanos arremeten contra Trump porque rehúsa abrir las puertas a quienes nosotros expulsamos a base de miseria, corrupción e inseguridad. La media en México como en EE. UU. siguen la misma línea; “pobrecitos inmigrantes, quieren una mejor vida, y el anticristo Trump, no lo permite”. Pero en los países donde brotan estas almas en pena nadie asume la responsabilidad por haberlos creado. Arremetemos contra Trump cuando somos nosotros los que aportamos la materia prima en este diabólico potaje, y nuestra única estrategia es insultarlo exigiéndole que abrace a los pobres que paren nuestros países, para seguir eligiendo fabricantes de miseria.

Si queremos encontrar las causas y soluciones de este grave problema, solo tenemos que mirarnos al espejo, hacer un acto de contrición, dejar de insultar a Trump y dejar de fabricar pobreza y emigrantes hambrientos.

*Ricardo Valenzuela es economista, empresario y analista. Su cuenta en twitter: @elchero

Por: Víctor H. Becerra*

Hace unos días, Donald Trump inició su campaña para la reelección presidencial, en Orlando. A ojo de buen cubero, si hoy fueran las elecciones, creo que Trump arrasaría y tendría más que garantizado un segundo periodo de gobierno.

Muchos factores apuntalan su actual poderío político: La debilidad relativa de los demócratas y el corrimiento de éstos a la izquierda; el excepcionalmente buen desempeño de la economía estadounidense; la calma en las investigaciones en su contra; su relativo éxito, hasta ahora, en su pulso comercial con China y cierto protagonismo internacional. Adicionalmente, para ganarle, para vencer al inquilino en la Casa Blanca, con todos los recursos con que éste tradicionalmente cuenta, los demócratas tendrían que reinventarse y mostrar una cara y un discurso atractivos, lo que por ahora no se ve por ningún lado.

Orlando mostró el futuro discurso electoral de Trump: Nativista, excluyente, radical, centrado en unos cuantos temas divisivos, que a él le vienen tan bien. Y mostró que México será el gran invitado del proceso electoral estadounidense: En términos migratorios, en aranceles, en críticas a la delincuencia, en el condicionamiento y los primeros pasos del hipotéticamente futuro T-MEC, en el narcotráfico y la violencia…

Por desgracia, muchos temas nuestros serán parte de la venidera agenda electoral de EEUU, incrementando nuestra vulnerabilidad en el peor momento. Y Trump golpeará a México en cuanto su estrategia electoral se lo exija y necesite fortalecer sus números y su base proselitista.

Serán las consecuencias de haber cedido sin chistar en el tema migratorio, ante Trump por parte del gobierno López Obrador, sin derecho al pataleo, y creyendo inocentemente que ceder ante él, pusilánimemente, nos garantizaría un permanente buen trato y su buena voluntad. Pero al contrario: Trump es un chantajista consuetudinario.

Vienen, por tanto, tiempos difíciles para México, en el peor momento posible. Tendremos un mayor ambiente anti mexicano en EEUU. A miles y miles de nacionales deportados (en EEUU hay 11 millones de mexicanos ilegales), además de los centroamericanos, hacia una economía débil y en trance de desplomarse. Unos mercados nerviosos, pendientes cada mañana del humor con que se despierte Trump. Un gobierno con proyectos de inversión inviables, sin certeza jurídica, desaliento a la inversión y un discurso intolerante y autoritario. Una situación comprometida del país, pues, gracias a una actuación irresponsable y desprolija del gobierno López Obrador, por la cual somos hoy un país que, o recibe obedientemente instrucciones de Trump o bien, sufre las duras consecuencias de confrontarlo.

La economía mexicana va camino del desplome. Gracias a la reversión de las reformas estructurales del sexenio pasado, y un estilo de gobierno caprichoso y arbitrario, junto con una situación presupuestal frágil e imprudente, sujeta en muchos casos literalmente con alfileres. Hoy México está creciendo al 0.3% anual y es posible una recesión en el futuro. Igualmente, los recursos públicos cada vez alcanzan menos y es posible un fuerte ajuste presupuestal en los próximos meses, ralentizando aún más a la economía. Además, México corre el riesgo de salir del grupo de países con grado de inversión, quedando, si esto sucede, a las puertas de una masiva fuga de capitales.

Como puede verse, como gobierno y como sociedad, no tenemos respuesta interna al desafío que nos representa Donald Trump. Ni hemos hecho un esfuerzo serio por mejorar nuestra imagen en EEUU y crear nuevos aliados. Y sólo nos quedará sufrirlo en silencio, con los dientes apretados, la mirada gacha, durante los venideros 17 meses, hasta volverlo a instalar en la Casa Blanca.

*Víctor Hugo Becerra: Especialista en comunicación política (ITAM) y planeación metropolitana (UAM). Secretario general de México Libertario. Ha creado una gran cantidad de organizaciones libertarias en México y América Latina. Tiene interés en el estudio y la creación de redes libertarias y la organización de actividades académicas de divulgación de las ideas de la libertad.