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Por: Gerardo Garibay Camarena*

[dropcap type=”default”]E[/dropcap]l tema de los niños que han intentado cruzar de forma ilegal la frontera entre México y Estados Unidos se ha convertido en toda una polémica, donde la justificada indignación se mezcla con la injustificable politiquería y la condenable demagogia en ambos lados del debate.

¿Cuál es el estatus actual?

Hace unas horas el Presidente Trump firmó una orden ejecutiva que permitirá reunir a las familias migrantes durante el tiempo que dure su proceso ante las autoridades, afirmando que es política de su administración el mantener la unidad familiar, incluyendo las familias de los migrantes, dentro del margen de la ley y los recursos disponibles. Para ello, se ordena al Secretario de la Defensa, al Secretario de Seguridad Interior y al Fiscal General que tomen diversas acciones para lograrlo.

Sin embargo, esto no cerrará el debate. Con el paso de los días cada vez más líderes políticos y faranduleros comparten sus ardientes denuncias ilustradas con fotos falsas, porque ni siquiera se interesaron en una búsqueda de Google sobre los niños a los que defienden, y se vuelve indispensable aclarar el panorama con base en datos y no en meros sentimientos.

¿Es correcto separar a las familias?

No, no es moralmente correcto, y por eso el Presidente Trump ha firmado la orden ejecutiva para corregir tanto en términos jurídicos como de política pública ese error que se mantuvo desde hace varias administraciones. Las deportaciones son siempre una tragedia y el separar familias como parte de ese proceso refleja la profunda falta de empatía que suele caracterizar a las instituciones burocráticas, no solo en los Estados Unidos, sino en todo el mundo.



Sin embargo, esta es una situación que no debemos simplificar en un mero blanco y negro, sino en infinitos tonos de gris. sería necesaria de entrada una reforma a la ley y a las políticas públicas para que la migración no sea perseguida como un delito normal, sino que exista la flexibilidad para que, por ejemplo, las familias permanezcan unidas en instalaciones adecuadas en lo que se define su situación migratoria.

¿Por qué tienen casi 12 mil niños, que están separados de sus familias?

Efectivamente, las autoridades norteamericanas tienen a su resguardo a cerca de 12 mil niños y jóvenes. De estos prácticamente todos son originarios de Centroamérica y solo 21 son mexicanos, de los que hablaremos más adelante.

De estos casi 12 mil menores de edad, el 83% llegó a la frontera sin su familia. Es decir: llegaron solos y no hay con quien entregarlos. Apenas poco más del 16% llegaron acompañados de sus padres u otros familiares directos, y estos son los que han sido separados de sus familias en forma temporal, hasta que se firmó la orden ejecutiva de Trump para reunirlos.

¿Por qué separan a las familias?

Porque en Estados Unidos entrar ilegalmente es un delito, de acuerdo a los estatutos Title 8 U.S. Code § 1325 – Improper entry by alien y 8 U.S. Code § 1326 – Reentry of removed aliens. Por lo tanto, aplicar la ley significa procesar por la vía penal a quienes ingresan de manera ilegal, lo cual implica que los adultos sean trasladados a un centro de detención. Una decisión judicial, concretamente la resolución del caso Flores v. Reno en 1997 y una opinión del Noveno Circuito de Apelaciones en 2016 piden que los niños estén en entornos menos restrictivos y se incentive su reencuentro con sus familiares. Eso mismo es lo que ha hecho la administración Trump. Por ejemplo, de los 21 menores mexicanos en esta condición, 14 ya han sido repatriados o llevados con sus familiares.

Por cierto, justamente uno de los puntos de la orden ejecutiva es la indicación de Trump al Fiscal General para que le solicite a las cortes una modificación de la sentencia de Flores v. Reno, para que sea jurídicamente correcto el mantener reunidas a las familias migrantes en los centros de detención.

Eso es horrible, seguro en México no pasa, ¿verdad?

De hecho, sí pasa. En México, la Ley Nacional de Ejecución Penal contempla en la fracción VI de su artículo 10 que las madres solo tienen el derecho a conservar la guardia y custodia de sus hijos en el Centro Penitenciario mientras sean menores de tres años. ¿Le rompieron el corazón los llantos de los niños separados en la frontera? Imagínese ahora cómo será el llanto de miles de niños, aquí en México, a los que se separa de sus madres, pero de los que ni se entera usted porque la prensa no se los pone en las noticias una y otra vez.

¿Y por qué los separan?

Porque un centro de detención no es un lugar apropiado para niños, ni en Estados Unidos, ni en México. De hecho, justamente la presencia de niños en las cárceles mexicanas ha sido objeto de denuncia de diversas organizaciones sociales por los riesgos que implica, como lo podemos ver aquí, aquí y aquí.

Ok, pero incluso entonces ¿Por qué los dejan encerrados en lugar de entregárselos a otros familiares?

La respuesta es simple. No, no los “dejan encerrados”, en caso de que tengan otros familiares en los Estados Unidos se les entregan a esos familiares mientras dura el proceso y en caso de ser posible los regresan a sus países o los canalizan a albergues especializados.

¿Por qué Trump tiene a los niños en jaulas?

De entrada muchas de las imágenes que la irresponsable prensa y clase política mexicana ha publicado en los últimos días son en realidad de una representación que hicieron activistas durante una protesta o imágenes del 2014 o del 2015, durante la administración Obama, a quien la misma irresponsable opinocracia mexicana sólo le veía virtudes, porque hablaba bonito.

Se trata de instalaciones temporales, en las que los niños pasan máximo 72 horas, antes de ser trasladados a refugios más en forma, donde tienen acceso a educación, alimentación y quizá por primera vez en sus vidas, a la seguridad que no les ofrecieron ni sus países de origen ni su traslado en la república mexicana.

Por cierto, en cuanto a albergues de niños (¿se acuerdan del caso de “Mamá Rosa”?) y al trato a los migrantes en instalaciones de gobierno, las autoridades mexicanas no tienen ni tantita autoridad moral para reclamarle nada a las estadounidenses: “A los pocos días de estar detenido allí se dio cuenta que había demasiados abusos. Oía los gritos de lamentos de los otros detenidos y de noche veía como sacaban a las migrantes más jóvenes y bonitas, y las regresaban al amanecer.” Y eso no fue en Estados Unidos, fue en México, en la “estación migratoria Las Agujas”. Y no es el único caso, hay muchos más, como este, este o este.

Así que, digámoslo con todas sus letras, para esos niños sería mucho peor estar en garras de las autoridades mexicanas que encontrarse bajo la responsabilidad de la administración Trump.

¿Por qué está el tema en todos los medios de comunicación?

Porque Donald Trump se anotó dos grandes éxitos políticos en las últimas semanas, primero el histórico acuerdo que puso fin a la guerra de Corea y al aislamiento de Corea del Norte, después de casi 70 años, y segundo las cifras de desempleo, que han bajado al 3.9%, hasta el punto de que hay más puestos de trabajo que personas buscándolos, y eso en año electoral significa que los Republicanos consolidarían su control del Congreso y los Demócratas verían frustrada la “ola azul” con la que llevan obsesionados en sus sueños húmedos desde que Trump derrotó a Hillary en 2016.



Por eso los medios de comunicación, controlados casi por completo por la izquierda (los liberals) y los grupos de lobby y de poder ligados al partido Demócrata, se sacaron de la manga un mega escándalo de algo que llevaba sucediendo desde hace mucho tiempo y que hasta entonces no les había importado, apelando a los sentimientos y a la persuasión visual para impulsar una narrativa pensada en los beneficios de su partido y de su agenda. Como lo dijo el propio líder de los Demócratas en el Senado, Charles Schumer, lo que ellos quieren es “mantener el enfoque en Trump” en lugar de reformar la ley, para la cual los republicanos, incluyendo a Mitch McConnell y Ted Cruz ya tienen varias propuestas que permitirían reunir a las familias sin necesidad de violar la ley y las decisiones judiciales.

¿Significa esto que los Estados Unidos son los malos de la película?

Los verdaderos villanos de la película son los gobiernos ineptos, los “empresarios” proteccionistas y las mafias que han sumido a Centroamérica en la pobreza y una violencia tan terrible como para que literalmente millones de personas estén dispuestas a escapar, incluso siendo niños, padeciendo la corrupción, las violaciones de las autoridades de México, los secuestros y extorsiones a manos de los cárteles, los riesgos de colgarse de “La Bestia”, las inclemencias del clima en la frontera y el potencial de una deportación.

Por supuesto, también del otro lado de la frontera norteamericana también hay agresiones y en ocasiones hay francos abusos, como el separar familias aunque sea de forma temporal.

Por lo pronto, en Estados Unidos, los niños migrantes se reunirán con su familia tras la orden ejecutiva de Trump, pero si de veras nos preocupan los niños migrantes y sus familias, entonces no deberían empezar a enternecernos el corazón cuando inician su proceso ante las autoridades estadounidenses, sino desde que enfrentan un muro de violencia, corrupción y dificultades en sus países de origen y luego en su travesía en territorio mexicano.

Confío en que todas las buenas conciencias que tanto mostraron su indignación durante los últimos días la mantengan despierta ahora en defensa de los miles de niños y familias migrantes que siguen en terribles condiciones en los caminos, los albergues y las instalaciones del gobierno mexicano.

Y por inicio de cuentas, si en serio queremos ver a los villanos de la historia, no volteemos al norte, empecemos con una honesta mirada en el espejo.

Eso sería lo correcto.

*Gerardo Garibay Camarena es editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios digitales y autor de los libros “Sin Medias Tintas” y “López, Carter, Reagan”.

Por: Hugo Marcelo Balderrama*

Los firmantes de la constitución americana defendían la tenencia y portación de armas porque consideraban sumamente peligroso desarmarse, sobre todo, frente al poder estatal.

La Asociación Nacional del Rifle en inglés NRA (National Rifle Association), la organización civil más antigua de ese país, se encuentra bajo el ataque constante de todos los propagandistas de la izquierda norteamericana. Por ejemplo: La película de 1999 “Masacre en Columbine”, dirigida por Michael Moore, dispara sin piedad contra todos los valores americanos. Según Moore: los ciudadanos estadounidenses viven absortos en el miedo y en la ignorancia, causados principalmente por los medios de comunicación, y hace mucho énfasis en el hecho de que la única salida que encuentra la mayoría de la población es la posesión de armas de todo tipo y que su comercialización sea tan natural que cualquier persona pueda adquirirlas en un supermercado.



¿Por qué los valores y la constitución americana son constantemente atacados? La izquierda reconoce la importancia de EEUU, sabe muy bien que la nación del norte es el último bastión de occidente. Para avanzar en su agenda globalista es necesario debilitar al gigante, y para eso, es vital destruir sus instituciones culturales.

En honor a la verdad, tenemos que reconocer que tuvieron éxito. Las iglesias e historias están colonizadas por la ideología de género. Los colegios y universidades son centros de adoctrinamiento marxista. Los medios de comunicación y entretenimiento secuestrados por la “política correcta”. Y ahora, la izquierda va tras su último blanco, desarmar a la población, una población sin armas es fácilmente dominable.

No es de extrañar que las primeras medidas de los Stalin, Mao, Hitler, Castro y los Kin Jung-un del planeta sea el desarme de la población civil al efecto de someterlos con mayor facilidad. En esta línea argumental es de interés recordar que Suiza tiene una mayor proporción sobre los habitantes de personas armadas que en Estados Unidos, razón por la cual capitostes del ejército alemán han reconocido que no se atrevieron a invadir aquel país en ninguna de las dos guerras. Como es sabido, Suiza además no cuenta con ejército regular, son los ciudadanos que se constituyen en milicia armada y, dicho sea de paso, conviene destacar que ese país cuenta con el índice más bajo de criminalidad del mundo.



Gracias a Dios, todavia existen voces dispuestas a dar la batalla. Ron Paul (Ex Senador Texano) declara en el “The Boston Globe” que “Muchos políticos, jueces y burócratas consideran que tienen el poder de desconocer nuestro derecho a poseer armas, a pesar de que la Segunda Enmienda explícitamente garantiza el derecho de la gente. Como los Padres Fundadores, creo que el derecho a tener armas es consubstancial a la sociedad libre”. Y el Juez Andrew Napolitano en su libro “It is Dangerous to be Right when the Government is Wrong” subraya que “Sin el derecho a la defensa propia, los individuos no podrían protegerse de los ladrones vulgares ni de los gobiernos tiránicos”.

A modo de terminar, defender a EEUU de los ataques de la izquierda es una tarea que debemos hacer todos los que amamos la paz y la libertad.

*Hugo Marcelo Balderrama es Licenciado en economía y licenciado en Ciencias políticas. Se desempeña como profesor de economía, comercio exterior y planificación financiera. En Facebook: facebook.com/Marcelo.derecha

Por: Hugo Marcelo Balderrama*

La cosmovisión es la principal diferencia entre los Estados Unidos y las naciones sudamericanas. Para los padres fundadores de EEUU, la disputa con la corona británica fue en torno a principios fundamentales ¿Cuál es el origen del poder? ¿Quién definía los derechos del rey y los súbditos? ¿Cuáles son los límites de actuación de los gobernantes?

Fue en ese contexto histórico que Estados Unidos proclamó en la declaración de la independencia que “todos los hombres son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables, entre los que están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.



El gobierno limitado, la propiedad privada, los mercados libres y las familias solidas son los pilares que sostienen a la hermosa nación del norte. Por ejemplo, James Wilson, uno de los firmantes de la Declaración de independencia y profesor de derecho de la universidad de Pennsylvania, escribió: “El gobierno para asegurar el ejercicio de los derechos naturales de los ciudadanos. Y todo gobierno que no tiene esto como objetivo principal, no es un gobierno legitimo”.

Durante el siglo XX, personajes como Wilhelm Reich y Herber Marcuse migraron a Estados, la idea era gozar de libertades que no tenían en sus propios países, pero además, empezar una batalla cultural. Durante su aburguesada vida como revolucionario de escritorio, Marcuse publicó su libro “Eros y Civilización”. Catalogar la cultura occidental como una enfermedad mental es la tesis central del libro. Insiste Marcuse en que el “orden dominante” solo acepta relaciones sexuales con fines reproductivos para alimentar un sistema cruel, prohibiendo cualquier otra expresión sexual. El movimiento hippie, con su cultura anti americana, fue el primer gran triunfo de los marxistas en EEUU.

¿Y no hubo voces de alerta? Si, y muchas, pero fueron ignoradas. Por ejemplo, W. Cleon Skousen en 1958 identificó algunos planes de la izquierda, entre ellos: Tomar el control del sistema educativo, destrozar los valores morales americanos, fomentar las migraciones masivas, atacar el derecho a la tenencia de armas y usar la homosexualidad como bandera política. Todo muy bien documentado en su libro “The Naked Communist”. A conclusiones parecidas llegan David M. Howard y Roger Kimball.

Durante la Guerra Fría la izquierda sabía que un ataque militar a EEUU era un suicidio, entonces, había que debilitar al coloso desde adentro. Y eso, es lo que ha hecho, al destrozar los valores culturales americanos. Solo así, se entiende que Emma Gonzales, una cubanoamericana, lidere el movimiento antiarmas. Y que sean los migrantes hispanos los impulsores del “Estado de Bienestar”, modelo económico que hundió en la miseria a sus países de origen.

Dentro ese contexto es que se debe entender la importancia del triunfo de Donald J. Trump. La victoria del excéntrico multimillonario es la mayor derrota de la izquierda en los últimos 15 años. Y el mayor triunfo de las minorías silenciosas desde Ronald Reagan.



Trump heredó un país quebrado y con altas dosis inflacionarias, pero sus medidas van en la dirección correcta. La política monetaria quizás es su mayor desafío, como muy bien lo explica mi amigo, el economista Mauricio Ríos García.

¿Por qué es importante apuntalar la gestión de Trump? Porque tras la caída de Europa, Estados Unidos es el último bastión de occidente. Si la izquierda toma la nación del norte, toda nuestra civilización habrá terminado.

*Hugo Marcelo Balderrama es Licenciado en economía y licenciado en Ciencias políticas. Se desempeña como profesor de economía, comercio exterior y planificación financiera. En Facebook: facebook.com/Marcelo.derecha

Por: Gerardo Garibay Camarena*

[dropcap type=”default”]H[/dropcap]ace ya un año de las elecciones en Estados Unidos, cuando toda la prensa y las “élites” se lanzaron en plena histeria a la campaña de Hillary Clinton, y se mofaron incesantemente de los norteamericanos de las zonas rurales y el centro del país, que apoyaban a Trump, el candidato que empezó siendo un chiste, pero terminó siendo electo, desafiando y derrotando en su terreno a los líderes de la partidocracia de ambos partidos y reventándole en la cara su arrogancia a los medios de comunicación.



Las lecciones son muy claras para todos:

  1. La prensa y Hollywood ya no tienen el poder de manipulación que tenían hace unos años. Internet rompió el monopolio de la progresía y los “progres” ahora sólo se lavan el cerebro entre ellos.
  2. En un proceso electoral nadie está necesariamente fuera, y cuando una campaña se vincula con las emociones y las voces reales de la sociedad, va a triunfar incluso teniendo a toda la prensa en contra.
  3. Las encuestas y los modelos estadísticos distan mucho de ser perfectos, y de hecho cada vez funcionarán menos, porque la gente desconfía de los encuestadores y porque las personas han desarrollado la habilidad de decir cosas políticamente correctas, pero hacer lo que quieren. En este caso dijeron que iban a votar por Clinton, porque sintieronera lo “políticamente correcto”, pero votaron por Trump, porque sintieron que eso era lo correcto.


Que ninguna campaña cante victoria antes de tiempo, mientras nos acercamos a las próximas elecciones. De hecho, TODOS los candidatos de TODOS los partidos harían bien en comprarse un poster de Hillary Clinton y ponerlo en su oficina, para recordarles a ellos y a su equipo que incluso la elección más “segura” está en riesgo de perderse.

*Gerardo Garibay Camarena es editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios digitales y autor de los libros “Sin Medias Tintas” y “López, Carter, Reagan”.

Por: Ron Paul*

[dropcap type=”default”]E[/dropcap]l reciente discurso respecto a la migración del candidato presidencial Republicano, Donald Trump, realmente erró la marca. Entiendo la frustración de Trump respecto a la incapacidad del gobierno norteamericano para controlar las fronteras y mantener afuera a aquellos que quisieran llegar ilegalmente a este país. Trump tenía razón en cuanto a que los medios de comunicación ignoran preguntas legítimas respecto a nuestra política de migración y a que los intereses especiales están muy interesados en mantener el statu quo.

[dropcap type=”default”]E[/dropcap]l 4 de julio de 1776 los Padres Fundadores firmaron la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, que dio origen a una nueva nación independiente, resultado no de la calentura improvisada de un demagogo mañanero (como en otros casos que conocemos) sino de una reflexión amplia y respaldada por los representantes electos por la sociedad para participar en el Congreso Continental.

Por: Charles Johnson*

[dropcap type=”default”]C[/dropcap]uando Marcos Gutiérrez, fundador y vocero del poco conocido y escasamente poblado grupo de apoyo “Latinos por Trump” recientemente trató de advertirle a América de los grandes peligros de las fronteras abiertas y la libre migración, usando la imagen de “camiones de tacos en cada esquina,” la mayoría de los televidentes, tanto latinos como anglosajones, parecieron experimentar la visión de una posible nueva utopía. La frase inmediatamente se convirtió en tendencia en Twitter, no en pánico, sino en casi universal celebración de la posibilidad.