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Fake News

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*Esta semana Donald Trump Jr. escribió para Breitbart un artículo muy interesante sobre cómo las difamaciones contra los estudiantes de Covington muestran quiénes son las verdaderas víctimas de las fake news.

A continuación, la traducción al español de algunos de los principales conceptos del artículo. El artículo completo (en inglés) puede encontrarse en: BREITBART

Por: Donald Trump Jr.*

La historia del gran engaño contra [los estudiantes de] la preparatoria Covington Catholic llegó inmediatamente después de otro escándalo de noticias falsas. Poco antes, Buzzfeed News publicó una historia, basada en fuentes anónimas, acerca de mi padre, el Presidente de los Estados Unidos, acusándolo de haber cometido un delito federal y ordenarle a Michael Cohen que le mintiera al Congreso. La historia era tan falsa que la propia oficina de Robert Mueller consideró su deber dar un paso adelante e informar al público de la inexactitud.

Mi padre y yo estamos acostumbrados a soportar esta clase de ridículos ataques de los periodistas liberales. Hemos sido figuras públicas durante décadas, y sabemos cómo operan esas personas.

…Mientras que figuras públicas, como mi padre y yo, estamos preparados para responder contra esas falsas narrativas, desafortunadamente no puede decirse lo mismo de los chicos de la preparatoria Covington Catholic, que fueron involuntariamente arrastrados a la atención pública por partisanos de izquierda que intentaban usarlos como armas políticas en su radical guerra cultural de izquierdas.

Mi padre y yo solemos ser criticados por usar el término “fake news” para describir a los abiertamente prejuiciados grandes medios de comunicación, pero al final del día no somos nosotros las verdaderas víctimas, incluso aunque típicamente somos el objetivo. Las verdaderas víctimas son los estadounidenses normales, que carecen del poder o del conocimiento del medio como para defenderse ante los inmisericordes ataques de la prensa. El fiasco [de las acusaciones contra] Covington Catholic es una perfecta muestra de ello.

Nick Sandmann, estudiante de Covington, siendo agredido por el activista Nathan Phillips.

Tomando pequeños extractos de video como prueba plena y repitiendo como verdad los relatos de activistas de izquierda, periodistas de virtualmente todos los principales medios de noticias en este país, y muchos del extranjero, impulsaron un estridente cuento en el que unos racistas adolescentes blancos de la preparatoria Covington Catholic se separaban de la Marcha por la Vida para “rodear” y “acosar” a un indefenso nativo-americano que era veterano de Vietnam. La cobertura enfatizó particularmente las gorras de “Make America Great Again” que portaban los jóvenes, lo que muchos reporteros y comentaristas parecieron tratar como una confirmación implícita de su interpretación.

Estamos hablando de CNN, The Washington Post, la BBC — la élite del “periodismo respetable”. Ellos imprimieron esta historia como si fuera verdad revelada, desatando una de las más repugnantes turbas de odio en línea de la historia norteamericana. Los rostros de los chicos fueron desplegados en internet como la cara del “privilegio blanco”. Celebridades y periodistas se unieron al acelere de las redes sociales, con algunos de ellos convocando a que los chicos y sus padres fueran atacados o incluso asesinados.

El problema –más allá del trágico hecho de que las personas estaban exigiendo el asesinato de adolescentes como resultado de un video viral- fue que absolutamente nada de la historia era cierto. Los únicos gritos de los estudiantes fueron canciones escolares en respuesta a los insultos que les lanzó un grupo de “Black Hebrew Israelites,” un culto salvajemente racista, cuyo modus operandi es gritarles insultos repugnantes a las personas blancas –especialmente aquellas que ellos consideran que parecen judíos- y luego filmar sus reacciones para usarlas en videos promocionales.

Los reportes originales no incluían esa información crucial. Tampoco mencionaron que Nathan Phillips, el activista Nativo Americano al que algunos videos muestran en una aparente confrontación con uno de los estudiantes, fue el que se acercó al grupo [de jóvenes de Covington].

Phillips — que, como nos enteramos el martes [22 de enero] en otra serie de vergonzosas correcciones de los medios, no es realmente un veterano de Vietnam, como originalmente presumió- fue el agresor. Él caminó para ponerse justo frente a las caras de los jóvenes de Covington, tocando un tambor y cantando. Los adolescentes no retrocedieron. Se mantuvieron firmes. Y por ello las fake news trataron de arruinarles la vida.

Déjenme ser perfectamente claro. Los estudiantes de la preparatoria Covington Catholic no hicieron nada mal. Fueron a Washington a expresar sus opiniones políticas en una marcha pacífica y terminaron siendo acosados y agredidos por sectarios llenos de odio. Respondieron a la confrontación con admirable autocontrol, sólo para que se les fuera encima un activista en busca de un conflicto y una fotografía útil.

Sin embargo, desde el inicio esto [la difamación] nunca fue acerca de los estudiantes o de su comportamiento. Se trata de las gorras de MAGA que muchos de ellos portaban. Los liberales se enfurecen tanto cuando ven esas gorras rojas que parecen no poder enfocarse en otra cosa además del odio por quienes las portan.

El mensaje [de los medios y la izquierda] es claro: No dejen que sus hijos respalden públicamente al presidente si no quieren que la prensa convierta a su familia entera en blanco de acoso e intimidación.

Lo que pretenden es atemorizar a quienes respaldan al Presidente Trump, para someterlos estigmatizándolos y avergonzándolos hasta que no se sientan seguros expresando sus opiniones políticas en público. Eso es exactamente lo que la cobertura [contra los estudiantes de] Covington logró, al menos inicialmente — incluso los líderes de la Iglesia Católica y sus propios maestros actuaron por reflejo y condenaron a los estudiantes antes de que se reportara la historia completa.

Por eso muchos de nosotros nos rehusamos a dejar de emplear el término “fake news” para describir a ciertos elementos de los medios de comunicación. Esta sórdida situación muestra que el blanco principal de los medios no es él [Trump], sino las personas, como los chicos de Covington, que se atreven a desafiar la ortodoxia liberal. El verdadero blanco, en pocas palabras, son personas como tú.

Por ello, tengo un mensaje para los chicos de Covington y otros jóvenes simpatizantes de Trump a lo largo del país: Porten sus gorras de MAGA con orgullo, chicos. El Presidente siempre estará con el pueblo norteamericano en contra de las fake news. Es la única forma en que nosotros, y la verdad, triunfaremos.

* Donald Trump Jr. es vicepresidente ejecutivo de la Trump Organization

*El artículo completo (en inglés) puede encontrarse en: BREITBART

Traducido por: Wellington.mx

Nunca en la historia de Estados Unidos la prensa había sido tan prejuiciada y agresiva contra un presidente como lo ha sido contra Trump, a quien no le perdonan su victoria sobre Hillary Clinton. El sesgo y la grotesca falta de profesionalismo de la mayor parte de los grandes medios de comunicación ha sido profusamente exhibido por investigadores como James O’Keefe, y es obvio a simple vista.

Como respuesta a estos incesantes ataques hace un par de días Trump anunció sus premios a las “mejores” noticias falsas publicadas por la prensa norteamericana.



Aquí están, traducidos al español ¿Cuántas de estas compartimos en internet sin saber que eran mentiras? ¿Cuántas personas habrán publicado una aclaración cuando resultaron ser falsas?

[dropcap type=”default”]1[/dropcap] Paul Krugman, del New York Times anunció el día de la histórica y contundente victoria de Trump, que la economía nunca se recuperaría.

La economía no solo se recuperó, sino que ha creado casi 2 millones de empleos y ganado más de $8 billones en riqueza desde el inicio de la administración Trump.

[dropcap type=”default”]2[/dropcap] Brian Ross, de ABC News, lanzó un reportaje falso, y provocó una caída temporal en los mercados. Tras la pifia, fue degradado.

[dropcap type=”default”]3[/dropcap] CNN reporta falsamente que, siendo candidato, Donald Trump y su hijo Donald J. Trump, Jr. Tuvieron acceso a documentos hackeados de WikiLeaks. La historia resultó infundada.

[dropcap type=”default”]4[/dropcap] Time reportó falsamente que el Presidente Trump había quitado de la Oficina Oval un busto de Martin Luther King Jr. En realidad, el busto nunca fue retirado.

[dropcap type=”default”]5[/dropcap] El Washington Post reportó falsamente que el enorme mítin de Trump en Pensacola, Florida, estaba vacío. En realidad estuvo lleno a reventar, pero el reportero del Post publico deshonestamente una foto tomada horas antes de iniciara el evento.

[dropcap type=”default”]6[/dropcap] CNN manipuló la edición de un video, para dar a entender que Trump había violado el protocolo al aventarle la comida a un pez durante su visita a Japón. En realidad fue el Primer Ministro japonés quien aventó la comida en primer lugar, y Trump sólo siguió su ejemplo. https://www.youtube.com/watch?time_continue=31&v=yAaFzb0sG3s

[dropcap type=”default”]7[/dropcap] CNN reportó una noticia falsa sobre que Anthony Scaramucci, entonces parte del equipo de comunicación de Trump, se había reunido con rusos. La historia fue rápidamente demostrada como falsa, CNN tuvo que retractarse y despedir a 3 empleados.

[dropcap type=”default”]8[/dropcap] Newsweek reportó falsamente que la primera dama de Polonia, Agata Kornhauser-Duda, se había negado a saludar de mano a Trump. Aquí la foto que prueba lo contrario.

[dropcap type=”default”]9[/dropcap] CNN reportó falsamente que el ex director del FBI, James Comey, desmentiría al Presidente Trump respecto a que no estaba bajo investigación. Comey confirmó lo dicho por Trump y expuso como mentirosos a los periodistas de CNN.

[dropcap type=”default”]10[/dropcap] El New York Times acusó falsamente, en su primera plana, que la administración Trump había escondido un reporte sobre el cambio climático. Poco después incluso el notoriamente anti-Trump Washington Post reconoció que la historia del NYT era una mentira.

Traducido y adaptado por Wellington.mx