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Hong Kong

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Por: Víctor H. Becerra*

Hong Kong está sumida hoy en una situación cercana al caos, tras 18 semanas de manifestaciones, mayoritariamente pacíficas, pero con una represiva respuesta por parte de la policía, dependiente del gobierno local semiautónomo y de la dictadura de Beijing. La respuesta policial ha implicado cientos de heridos (algunos con arma de fuego) y miles de presos. Esto da sustento a la denuncia de muchos manifestantes de que Hong Kong “se ha convertido ya en un Estado policial de hecho”.

Las protestas han bloqueado carreteras, paralizado el aeropuerto, suspendido eventos internacionales (como la fecha del calendario de la Fórmula E), obstaculizado el dinamismo económico, y puesto sombras sobre el futuro de la ciudad, temiendo que China en cualquier momento intente una salida militar al conflicto o al menos, declare el “estado de emergencia”, para exigir la potestad de autorizar detenciones, censurar a la prensa, cambiar leyes, pasar por encima del Consejo Legislativo local (sesgado a favor de Beijing) o tomar el control total del transporte. Esto no deja de ser inquietante: Si Hong Kong se convierte en un campo de batalla militar, político o ideológico, la paz y la prosperidad se verán afectadas gravemente tanto en la ciudad como en el continente asiático, generando una elevadísima indignación internacional y empeorando la actual crisis.

El iniciador de esas protestas fue un proyecto de ley de extradición, promovido en febrero pasado por Carrie Lam, la Jefa del gobierno local dependiente de Beijing, que muchos temieron pudiera extender el poder de China sobre el sistema judicial hongkonés, que tradicionalmente ha sido independiente, imparcial y de muy altos estándares. El proyecto de ley imponía el arresto y la extradición de supuestos delincuentes a jurisdicciones con las que Hong Kong no tiene un tratado, incluido el territorio continental chino (un país donde los tribunales se atienen por completo a las órdenes del Partido Comunista, y donde éste persigue descaradamente a sus disidentes), lo que implicaría un manejo político de la justicia y un posible instrumento de intimidación, secuestro político y represión contra opositores al régimen chino, críticos y periodistas.

Hoy las demandas de los manifestantes en Hong Kong incluyen la retirada de la ley de extradición (que ya sucedió) y que las marchas no se categoricen como “revueltas”, lo que criminaliza a organizadores y participantes, un calificativo que sirvió para la represión de Tiananmen, en 1989. También quieren una investigación independiente en relación con las tácticas y la brutalidad de la policía, la liberación y amnistía para todos los manifestantes detenidos y la reactivación del proceso de reformas políticas en la ciudad, que debiera incluir el sufragio universal total para la elección de sus gobernantes. Sin embargo, nuevas demandas surgen y van acumulándose, agudizando el escenario.

Esto es muy complicado: Lograr mayor democracia y una real participación de los ciudadanos en su gobierno apenas está apuntado pero no implementado en la llamada Ley Básica, que convirtió a la ciudad en una de las dos regiones administrativas especiales de China (la otra es Macao), por un lapso de 50 años y por la cual, China recuperó la soberanía sobre Hong Kong el 1 de julio de 1997 y que concretó el compromiso de “un país, dos sistemas”, preservando así los fundamentos económico, político y legal capitalistas necesarios para el desarrollo de la ciudad en las siguientes cinco décadas. Sin embargo, con mucha valentía, los manifestantes están intentado ampliar su autonomía política, económica y jurídica, haciendo realidad esa consigna del Mayo del 68: “Sé realista: Pide lo imposible”. Son ciudadanos que saben todo lo que juegan y están actuando en concordancia con la gravedad del momento.

Es importante aclarar: Solo una minoría de los manifestantes apoya la demanda de plena independencia de Hong Kong, incompatible con la Ley Básica y con el principio de integridad territorial, tan caro para la dictadura china. La mayoría se ha decantado por exigir mayor democracia para defender el valioso y muy preciado sistema económico y judicial del territorio, que son la base de la prosperidad del país y de su gente, con libertades que no se disfrutan en el resto de China. Pero la dinámica de las manifestaciones pudiera congregar cada vez más apoyo a ese punto; incluso, ya se habla, al calor de las protestas, de un himno no oficial para la ex colonia británica.

Al respecto, Hong Kong ocupa el puesto número uno en el Índice de Libertad Económica del Fraser Institute, con Singapur, Nueva Zelanda, Suiza y EEUU detrás, completando el Top 5. Es una libertad que le ha permitido ser uno de los territorios más ricos del mundo. En dicho Índice, Hong Kong cuenta con excelentes calificaciones en el área de regulaciones a negocios, al crédito y al trabajo. La ciudad también ocupa el puesto 16 en el Índice de Estado de Derecho del Proyecto de Justicia Mundial, justo detrás de Japón y por delante, por ejemplo, de democracias consolidadas como Francia (17º), España (21º) e Italia (28º). Sin embargo, la calificación de su sistema legal aunque es alta, ha venido declinando gradualmente en los últimos años, según se puede ver en el Índice del Fraser, al menos desde los datos para 2010. Tal declinación y el intento de imposición de nuevas prohibiciones y la injerencia china en las instituciones de Hong Kong, dan base al miedo de muchos hongkoneses que temen que en 2047, cuando termine el estatus especial de la ciudad, ya no les queden libertades.

Para atenuar la crisis y explorar una salida seria a las protestas que comenzaron en junio pasado, Beijing debería reafirmar un firme respeto al principio de “un país, dos sistemas”: el Gobierno de China se haría un gran favor si lo expresara. Bastante tiene ya con una guerra comercial con Estados Unidos, que va para largo, como para correr el riesgo de implosionar por la periferia, a la manera de la ex Unión Soviética.

Las protestas de Hong Kong (donde al menos un tercio de los habitantes de la ciudad ha participado en ellas) son un claro ejemplo de lucha por los Derechos Humanos y por la libertad (una libertad sustantiva, no la de los discursos cursis, sino la de comprar y vender al precio que se quiera lo que sea, sin que se entrometa el gobierno) de una población que no quiere renunciar a ellos. Saben que donde quiera que se practican las ideas socialistas  y estatistas, como las que sigue la dictadura china, la vida empeora, se hace miserable. No hay una sola excepción a esta regla. Ni una sola.

Al respecto, el altísimo compromiso cívico de los hongkoneses contrasta con la deserción cívica generalizada en América Latina. Ciudadanos mexicanos que miran con indiferencia como el presidente López Obrador atenta contra la independencia judicial y contra los organismos autónomos. O argentinos que se preparan a votar alborozados por el Kirchnerismo, pasando por alto la herencia de corrupción, asesinatos y abuso de su anterior gobierno. O bolivianos y nicaragüenses que han visto, casi impasibles, las reiteradas violaciones constitucionales de los gobiernos de Evo Morales y Daniel Ortega. O venezolanos incapaces de unificarse frente a la dictadura chavista y que buscan que la “intervención externa” resuelva el problema que ellos mismos generaron. O peruanos que ven a lo lejos, en sordina, el reciente golpe de Estado del presidente Vizcarra, son muestras de una falta real de compromiso de los latinoamericanos con sus derechos y libertades.

Los ciudadanos de Hong Kong dan hoy una muestra, real, ejemplar, de valentía cívica y respeto a la libertad a los más bien fantasmales y esquivos ciudadanos latinoamericanos.

*Víctor Hugo Becerra: Especialista en comunicación política (ITAM) y planeación metropolitana (UAM). Secretario general de México Libertario. Ha creado una gran cantidad de organizaciones libertarias en México y América Latina. Tiene interés en el estudio y la creación de redes libertarias y la organización de actividades académicas de divulgación de las ideas de la libertad.

Por Erika Donjuán y Miguel A. Cervantes*

Existe en México una idea que China empezó a tener altos crecimientos desde que aplico políticas industriales estratégicas como obligar a las empresas transnacionales a hacer transferencias de tecnología, asociarse con empresarios locales, seleccionar solamente empresas de alta tecnología, con un alto impacto social. Esta idea ha estado muy difundida en círculos académicos, y no ha permitido conocer las causas del crecimiento chino. Además, las exigencias de transferir tecnología, asociarse con empresarios locales, no es exclusivo de China, todos los países en desarrollo tienen medidas similares. Lo que ha pasado es que las empresas han tomado más riesgo en China por el tamaño del mercado que representa, pero no por que las practicas chinas sean las mejores en la tesitura de la economía.

Primeramente, hay que decirlo claro, China no es un país desarrollado, si bien es la segunda economía mundial en PIB total, en PIB per cápita tiene el mismo nivel que México e incluso con cifras por debajo; con datos del Banco Mundial si comparamos el PIB per cápita de 2018 de China y México en dólares (precios constantes 2010) el de China es de 7,755.0 el de México de 10,385.3 una diferencia de 2,630.30.  Si jugáramos por la misma regla de considerar el PIB Total de México entonces este sería más alto que el de Luxemburgo ¿por lo tanto nuestra economía sería más desarrollada? Por supuesto que no.

No se puede poner como modelo un país que tiene el mismo nivel económico que México. Lo peor líderes de “derecha humanista” han sugerido tomar el modelo chino, para tener una derrama de alto impacto.

Después de la segunda guerra hasta 1980, el crecimiento del PIB per cápita fue casi nulo, no paso de 500 dólares en 40 años. Las políticas de Mao fueron nefastas para la economía. Los empresarios de Shanghái huyeron a Hong Kong que en este tiempo pertenecía al imperio británico, que se convirtió en un paraíso para el capital chino.

En los años 70s el presidente Richard Nixon empezó a tener un acercamiento con China para lograr una apertura, de esta forma debilitar a la Vietnam comunista. Este acercamiento de Richard Nixon dio frutos y a finales de los 1970s China empieza con reformas económicas graduales para ir sintiendo las piedras a través del rio. Se crearon las zonas económicas especiales donde las reglas chinas no aplicaban, y cerca de la costa.

China se beneficio de Hong Kong, ya que muchas inversiones se firmaban los contratos en Hong Kong donde se maneja el derecho common law británico, lo cual daba certidumbre jurídica ya que la suprema corte de Hong Kong esta bajo la suprema corte del Reino Unido. Además, muchos empresarios que durante los tiempos de Mao habían huido a Hong Kong, ese capital privado empezó a invertir en las zonas económicas especiales.

Podemos afirmar que la libertad y el capitalismo es lo que lleva a los países a crecer y desarrollarse como potencias y aunque falta aún mucho por liberarse la economía de China, es esto lo que ha llevado a este país a tener mejores condiciones económicas. La mejor medida de los libres mercados es el Índice de Libertad Económica del Fraser Institute. En este índice China se encuentra con una nota de 6.46 sobre 10, y un ranking de 107 de 162 países. En 1980, la nota era de 3.64, si bien ha sido una gran mejora, esta muy lejos de tener una economía libre. Para comparar, México tiene una nota de 6.90 sobre 10 y está en el lugar 82

Si vemos los diferentes componentes de libertad económica;

En el primer componente el tamaño del gobierno, en el 2016 es de 5.04 y en 1980 era de 2.63.

Si bien es una mejora todavía necesita disminución del tamaño del estado. En los 1980s la inversión del estado como porcentaje de la inversión total era mayor del 50 por ciento. Actualmente es entre el 40 y el 50 por ciento. El impuesto sobre la renta personal y corporativo es todavía alto, con una tasa del 45 por ciento.

En el segundo componente, el sistema legal, actualmente es 6.82 sobre 10 comparado a 5.79 en 1980. Lo cual muestra que no ha habido muchas mejoras en la integridad del sistema legal. Existe mucha injerencia del ejército en el sistema legal chino.

En el tercer componente moneda sana ha habido una ligera mejora, en el 2016 fue de 8.54 sobre 10, y en 1980 fue de 6.18, la inflación ha sido mejor controlada en los últimos años, y se ha permitido más libertad que los ciudadanos tengan cuentas en divisas extranjeras.

En el cuarto componente ha habido una gran mejora ya que en los 1980s la economía China estaba completamente cerrada al comercio exterior. La nota en el 2016 fue de 6.71 sobre 10 y en 1980 fue de 2.72. Esta mejora fue por la reducción de aranceles, ya que en 1980 el arancel promedio era de 50 porciento, y actualmente es de 10 por ciento. En 1980 había un tipo de cambio paralelo, el cual era mayor al 50 porciento del tipo de cambio oficial. Ha habido una mayor apertura a la inversión extranjera pero todavía hay restricciones. En los controles de capital China existen demasiados controles de los 13 controles de capital enunciados por el FMI, y dificultad para repatriara las ganancias.

En el quinto componente regulación de crédito, mercado de trabajo, y negocios; China ha tenido una mejora, pero este lejos de ser un modelo para seguir. En el 2016 la nota en regulaciones fue de 6.36 sobre 10 y en 1980 fue de 3.04. En la regulación de crédito, el crédito al sector privado ha mejorado sustancialmente, por otro lado, los bancos de estado dominan mas del 60 porciento de sistema bancario, lo cual politiza la economía y los créditos no siempre se dan por razones económicas sino geopolíticas. En regulaciones laborales, hay inflexibilidad, es costoso contratar y despedir con causas. Y los contratos colectivos se hacen en su mayoría a nivel país. Y existe la monserga del servicio militar obligatorio, el cual es mayor de los 18 meses, en los cuales los jóvenes pierden su libertad de escoger. En regulaciones de empresa, las cargas regulatorias son todavía elevadas, se ha mejorado considerablemente la facilidad de abrir empresas. La complexidad de pagar impuestos ha mejorado considerablemente. El costo para obtener licencias para operar un negocio ha disminuido así como los trámites.

En resumen, China ha mejorado su libertad económica comparando a 1980 pero tienen muchas cosas que corregir, mejorar y cambiar de su sistema económico. Ha avanzado en cierta apertura comercial y las regulaciones.  Sin embargo, el peso del gobierno en la economía sigue siendo fuerte. El gobierno chino no ha sido el mejor amigo del empresariado simplemente ha dejado ciertos espacios para el sector privado. El gobierno Chino ha abierto espacios para la iniciativa privada, y es en esos espacios donde se ha desarrollado la creatividad empresarial, y mucha gente ha salido de la pobreza con un ensanchamiento de la clase media.

En conclusión, el crecimiento de China no ha sido por grandes estrategias de políticas industriales. China era una economía reprimida al casi 100 por ciento. Es natural que cuando hay una pequeña apertura a los mercados y el capitalismo, todo ese potencial se libere.  China paso de políticas económicas nefastas, a políticas económicas mediocres. Pensemos como seria china si tuviera una apertura como Hong Kong o Singapur, realmente sería un milagro económico, si con tan solo ciertas mejoras en la libertad económica ha logrado algunos avances ¿Qué otras cosas no lograrían con un verdadero liberalismo económico?

Debemos aspirar a tomar las mejores practicas en la tesitura de la economía, voltear a ver lo que otros países hicieron para ser verdaderos desarrollos y potencias, países como Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Suiza, Irlanda, Georgia, Mauricio. Admiremos lo sublime, lo noble, no nos quedemos en la mediocridad y en lo pusilánime tratando de imitar las políticas económicas mediocres de China, un país menos libre económicamente que México. Apoyemos a China para que tenga mayor libertad económica, con mayores lazos comerciales para obtener bienes a menor costo y buscar nuevos mercados para las exportaciones, pero no imitemos las políticas mediocres chinas.

*Miguel Cervantes: Graduado de la Universidad de Texas en el Paso. Catedrático de economía internacional en la Burgundy School of Business de Francia. Ha sido también economista para el Fraser Institute en Canada. Tiene interés en la investigación sobre la libertad económica, y su incidencia sobre el bienestar de las personas.

*Karla Erika Donjuan Callejo es Doctora en Desarrollo Económico y Sectorial Estratégico por la UPAEP, y Maestra en Ciencias Económica y Licenciada en Economía por la UACJ. Es empresaria y socia fundadora de la empresa Agencia de Estadística de Mercados S.C. Además, se ha desempeñado como profesora catedra en el sistema Tecnológico de Monterrey y Tecmilenio.