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Por: Gerardo Enrique Garibay Camarena*

Jeff Deist, presidente del Mises Institute, visitó México hace unas semanas, invitado por México Libertario, y tuve la oportunidad de platicar con él en exclusiva, acerca de la situación actual y del panorama para la libertad.

Esta semana les presento la tercera y última parte, en la que conversamos respecto a a la lucha contra el socialismo y la tiranía disfrazada de “corrección política” la transcripción (en inglés) está en Wellington.mx

Gerardo Garibay: Quisiera preguntarte acerca del camino para el avance de la libertad. ¿Cuáles son los mayores desafíos y esperanzas que percibes en el horizonte? ¿Apostarías por un mayor impacto del mensaje libertario del ciclo electoral del 2020 [en Estados Unidos] en adelante?

Jeff Deist: No estoy seguro acerca del 2020… creo que [el enfoque] va a ser Trump. La izquierda no va a aceptar candidatos de un tercer partido. Van a decir: “No, no, no, tenemos que vencer a Trump, nada puede avanzar hasta entonces”. Y creo que en el lado de Trump van a decir: “No, no, no, tenemos que reelegir a Trump, nada puede avanzar con ustedes los de los terceros partidos”.

En cuanto a momentos políticos, el libertarismo ha tenido algunos picos [por ejemplo] con la “Revolución” de Ron Paul [en 2012] y la candidatura de su hijo, Rand Paul, al Senado. Siendo honestos, creo que, desde una perspectiva política, el interés en el libertarismo se ha reducido un poco, pero en el ámbito ideológico y educativo está creciendo, porque cada vez más personas entienden a qué nos enfrentamos.

Cuando las cosas se vuelvan menos cómodas materialmente en los Estados Unidos, las personas van a comenzar a interesarse en estudiar las inmortales ideas de personas como Menger, Mises y Hayek. Hasta entonces, creo que, desde un punto de vista táctico y estratégico, los libertarios deberíamos promover la descentralización, federalismo, e incluso secesión en el caso de lugares como Cataluña en España, aunque no todos concuerdan.

Muchos libertarios piensan: “No sólo necesitamos una ética libertaria universal, sino también un programa [de acción] universal o globalista, y tener una especie de liberalismo occidental para el mundo.” Yo creo que eso sería incorrecto y tácticamente inadecuado.

En los Estados Unidos, necesitaríamos que setenta millones de personas votaran por un Rand Paul, que es solo medio libertario, para ganar la presidencia. Eso es algo muy difícil de lograr. Sin embargo, si promovemos el federalismo, si promovemos la subsidiariedad –de forma similar al modelo de Suiza- podemos avanzar mucho para hacer que occidente sea un lugar más hospitalario.

Por ejemplo, California –que tiene un gobernador y una mayoría legislativa de izquierda- tratará algunas novedades. Van a subir impuestos y probar iniciativas ambientales que serán muy costosas. Y creo que en consecuencia muchas personas se irán de California. Y está bien, siempre y cuando no tenga que pagar [por esas políticas públicas] como un ex-Californio. Ya no vivo ahí…Creo que está clase de federalismo es el camino a seguir a corto plazo. Podríamos tener estados más o menos libertarios, y dejar que las personas voten con los pies.

En cierta forma ya está sucediendo. Un estado como Texas, con menos impuestos, está prosperando mientras muchas personas llegan desde otros estados. Quisiera ampliar mucho más este experimento, y aplicarlo al mundo. Fui un gran seguidor del Brexit, me gustaría ver que los escoceses se independicen del Reino Unido –incluso aunque probablemente serían más de izquierda en [el parlamento escocés de] Holyrood de lo que son en el Parlamento de Londres. Me gustaría ver a Cataluña tomar su propio camino, incluso si quieren ser más de izquierdas. Quisiera ver separarse a más estados de EE.UU., si eso es lo que desean.

Creo que –especialmente a corto plazo- la meta no es solo educacional, sino que, al tratarse de tácticas o estrategia, la descentralización, la secesión y el federalismo son los terrenos más fértiles para lograr avances.

Gerardo Garibay: Finalmente, un mensaje para los libertarios de México y América Latina.

Jeff Deist: Creo que cuando salimos de los saciados y cansados Estados Unidos, y de la cansada y saciada Europa Occidental, y vamos a lugares como América Latina o Asia, percibimos un gran entusiasmo e interés en las ideas.

Quizá ello se deba a que Estados Unidos ha sido rico desde hace tanto tiempo que se han vuelto un poco perezosos y confiados. En áreas como América Latina vemos que hay cada vez más interés, porque las personas quieren entender qué es lo que hace próspera a una sociedad, qué nos hace ricos y qué sucedería si todo se eliminara. Esta es una pregunta muy importante, y no es retórica o académica. Es una pregunta real para muchas personas.

Cualquier país que quiera avanzar, que quiera aliviar la pobreza y ser un mayor jugador en la escena mundial, que quiera ser más próspero y más avanzado tecnológicamente o quiera atraer capital, necesitará contar con una sociedad que sea –al menos económicamente- más libertaria.

Este sería mi mensaje para México o cualquier país en América Latina: abracen el capital y verán que México se vuelve cada vez más próspero.

Gerardo Garibay: Muchas gracias por esta entrevista y gracias nuevamente a todos los integrantes y al equipo del Mises Institute por el gran trabajo que hacen para promover la Escuela Austriaca de Economía, la libertad y el aprendizaje para todos nosotros.

Jeff Deist: Muchas gracias.

*Gerardo Garibay Camarena es editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios digitales y autor de los libros “Sin Medias Tintas” y “López, Carter, Reagan”.

Por: Gerardo Garibay Camarena*

El Mises Institute es una referencia fundamental a nivel internacional, cuando hablamos de la libertad en el plano filosófico, del libertarismo en el plano político y de la escuela Austriaca en el económico. Su presidente, Jeff Deist, visitó México hace unas semanas, invitado por México Libertario, y tuve la oportunidad de platicar con él en exclusiva, acerca de la situación actual y del panorama para la libertad.

Aquí les presento la primera de tres partes de un resumen traducido al español de esta entrevista, y para quien quiera verla o leerla completa, la transcripción (en inglés) está en Wellington.mx

Gerardo Garibay: Hola Jeff. Gracias por aceptar esta entrevista con Wellington.mx y bienvenido a México. Quisiera comenzar esta entrevista preguntándote respecto al artículo que publicaste hace un mes acerca de la Reserva Federal (el banco central de los Estados Unidos). Ahí escribiste sobre “las correcciones fundamentales que deben realizarse” incluyendo “bancarrota, liquidación y reestructura de cartera vencida…y el final de los rescates directos por parte del congreso…además de un serio programa de reducción del gasto y deuda, que no perdone subsidios ni gasto militar”. ¿Podrías ampliar un poco este punto? ¿Cómo puede un país darle marcha atrás al aparentemente perpetuo motor de la deuda y el gasto gubernamental, que ha atrapado a los Estados Unidos y países como México?

Jeff Deist: …Si la deuda se convierte en el principal impulsor de la economía estamos en grandes problemas y lo que hemos visto en occidente, incluyendo México y Latinoamérica, pero también Estados Unidos, Europa y Canadá, desde la crisis del 2008, es que la deuda ha explotado. La recesión del 2008 no ocasionó lo que la mayoría de las recesiones provocan: bancarrotas, insolvencia, liquidaciones y reestructura de deuda y nuevos propietarios que compran barato. Nada de eso sucedió.

En lugar de ello, lo que ocurrió fue que tanto la Reserva Federal de los Estados Unidos, como el Banco Central Europeo entraron básicamente en una orgía de creación de dinero y de crédito, y como resultado el mundo entero tiene más deudas hoy que en 2008, lo mismo a nivel de deuda gubernamental que corporativa, de los hogares, prestamos académicos, tarjetas de crédito e hipotecas…

No podemos decir que estemos mejor y nos estamos dando cuenta de que vivimos en una era donde las personas creen que puede crearse prosperidad a través de la manipulación fiscal o monetaria y de modelos estadísticos, sin realmente hacer el trabajo duro que dicha creación requiere.

Por trabajo duro me refiero a que se necesita hacer una economía más productiva y para ello las personas deben involucrarse en cosas que hagan dinero, de modo que obtengan una ganancia, la cual se acumula con el tiempo y con suerte se convierte en capital, que a su vez es invertido en la economía, en el mejor de los casos en formas que la vuelvan más productiva. No hay truco para darle la vuelta. No hay forma de evitarlo [este proceso] si queremos crear una economía con bases reales para crecer a futuro.

Lo que hicimos en 2008 fue que, en lugar de permitir una corrección dolorosa, volvimos a inflar las burbujas en diversos sectores de la economía: vivienda, automóviles, préstamos a estudiantes, etc. Así que no lo resolvimos. Simplemente pateamos la lata hacia abajo de la calle y de hecho empeoró, porque ahora tenemos más deuda que nunca.

Esto es muy atemorizante. Tenemos un problema intelectual e ideológico. Hemos llegado a pensar en obtener algo a cambio de nada. Imaginamos que esas personas brillantes y bien intencionadas, que se graduaron de Harvard, de algún modo pueden manipular el sistema y aplicar técnicas para volvernos más prósperos.

Sin embargo, también sabemos que el simplemente crear más dinero no trae nuevos productos o servicios a la economía. Si todos los habitantes de la Tierra tuvieran un par de ceros añadidos a su cuenta bancaria, no haría ninguna diferencia. Los precios se ajustarían y todos estaríamos donde empezamos.

Lo importante es que el nuevo dinero y crédito no aplican a todos universal y simultáneamente. Entra en la economía en ciertos espacios, y algunas personas sí se enriquecen con el nuevo dinero, especialmente aquellas involucradas con las inversiones y la banca comercial…y aquellas cercanas al gobierno, que de este modo opera con enormes déficits.

Tenemos que regresar a una política monetaria sobria y sensata…sin dinero real en la economía estamos en grandes problemas, y por eso ese es uno de nuestros principales trabajos: educar a las personas acerca del dinero y el crédito y su razón de ser.

Al término de la entrevista

Gerardo Garibay: Tuve la oportunidad de asistir a la Mises University en 2017. En aquella ocasión diste el discurso de clausura -que por cierto fue muy bueno- y hablaste ampliamente acerca de cómo los libertarios nos arriesgamos a la irrelevancia cuando ignoramos conceptos, como los de Dios y nación, que provocan una profunda respuesta en las personas. Mi pregunta aquí es ¿cómo podemos caminar esa compleja área gris de la identidad de grupo en nuestro entorno social, sin caer en las trampas colectivistas de la izquierda y la derecha? ¿cómo equilibramos este entendimiento de las identidades compartidas con el mensaje de la libertad y las decisiones individuales?

Jeff Deist: Bueno, es difícil, y quienes tenemos una mentalidad libre tendemos a ser individualistas. No nos agrada la identidad grupal porque, como sabemos a partir de la historia, esa identidad -el tribalismo- puede volverse muy negativo, puede llevar a guerras y toda clase de tragedias.
Dicho esto, el enfoque de mi charla fue que, si el libertarismo ha de ganar terreno, necesita presentarse y entenderse como una filosofía que se adapta a la naturaleza humana…las personas quieren tener un propósito en la vida, un propósito más allá de lo cotidiano, y me preocupa que [conforme la sociedad ha dejado de creer en la religión, la familia, etc.] el Estado se va a convertir en la nueva religión.

…[Por lo tanto] el argumento de mi discurso era el de ofrecer una libertad que sea estricatamente una perspectiva política, y que le permita a los individuos tener toda clase de otras convicciones que le den significado a la vida. El libertarismo no tiene por qué ser nuestra única identidad y razón de vivir.

Te seré honesto, tuve una respuesta mixta a ese discurso. Sin embargo, creo que, por ejemplo, aquí en México, donde todavía son un país más culturalmente católico que los Estados Unidos, hay personas que pueden entenderlo.


Continúa la próxima
semana.

*Gerardo Garibay Camarena es editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios digitales y autor de los libros “Sin Medias Tintas” y “López, Carter, Reagan”.

Por: Fausto Hernando Canto García* 

El pasado sábado 20 de Octubre, los sectores conservadores de la sociedad y la política lograron activar a más de 120 ciudades en todo el país a favor de la vida, movilizando a cientos de miles de personas a lo largo y ancho de México, en una clara gala de “músculo”de estos sectores, aglutinados por el Frente Nacional por la Familia (FNF).

Dicha muestra de convocatoria es un mensaje fuerte y claro para el presidente electo, Andrés Manuel Lopez Obrador, cuyo partido, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), ha anunciado que velará por la despenalización del aborto aprovechando la senda mayoria que goza este partido en ambas camaras federales.

En todas las plazas donde se realizaron activaciones de la “Ola Celeste: Salvemos las Dos Vidas”, el FNF ordenó a sus representantes en los Estados de la República dar un mismo mensaje, en donde se extraían condenas a lo que se llamó “La agenda personal de Olga Sanchez Cordero” que incluye, además del aborto, la ideología de género. Esto, con un claro mensaje político para que el próximo presidente se deslinde de estos temas en aras de evitar movilizaciones futuras que ya lo pondrían a él en la mira.

Apostados en la casa de transición del presidente electo, el Frente Nacional por la Familia, entregó también un documento a la encargada de vinculación social de la transición donde, seguramente, piden y esperan una reunión con Lopez Obrador, marcando así el inicio de los conservadores que mueven sus fichas en el terreno de la política con un nuevo escenario dominado por Morena que, a pesar de su idiología de izquierda, advierte fisuras sobre el tema del aborto, como lo demostró el poscionamiento de la Senadora de ese partido Lilly Téllez, quien adelantó que, en caso de que llegara la iniciativa a favor, ella la rechazaría.

Mientras tanto los libertarios han dejado pasar toda una serie de temas que no han logrado capitalizar, como el rechazo de MORENA a reducir al Impuesto Especial de Servicios y Productos (IESP) que, dicho sea de paso en terminos austriacos, está íntimamente relacionado con el continuo aumento en el precio de los hidrocarburos en el país. Al día de hoy, el libertarismo no ha logrado aglutinarse debido a las continuas divisiones y debates interminables entre las agrupaciones que incluso, apuestan y se unen a marchas de causas progresistas donde no lograrán quitarle ningún voto a la izquierda.

La mayoría de los libertarios mexicanos siguen en la etapa “Peter Pan” pues se niegan a madurar y a asumir mayores riesgos y compromisos de representatividad en la sociedad –como sí lo están haciendo los conservadores. En un panorama que pinta MORENA no se puede hablar de triunfos para la agenda de la libertad pero vaya que es necesario asumir esos riesgos para cuando el desencanto y la “Luna de Miel” vaya llegando a su fin. El libertarismo debe madurar y reconciliar posturas, para dejar de verse como una ideología infantil, en un contexto donde los grandes se reparten el botín político, mientras él se esconde feliz en su mundo de fantasía.

PD: Hasta un derrotado Partido Acción Nacional, fue capaz de reaccionar a ultimo momento y cosechó buenos comentarios por reafirmarse como un partido Pro Vida.

*Fausto Hernando Canto García  es internacionalista y libertario. Vive en Chetumal Quintana Roo.

Por: Hiram Pérez Cervera*

“No hay esperanzas para una civilización, cuando las masas están a favor de políticas nocivas”

-Ludwig von Mises.

La contundente victoria de Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en las elecciones pasadas marca un cambio de rumbo drástico para nuestro país en los años que vienen. La marcada tendencia de izquierda nacionalista tuvo un profundo impacto en una sociedad mexicana que, harta de los escandalosos casos de corrupción y del número constante de 50 millones de mexicanos en pobreza, decidió entregarle poder absoluto al caudillo que ofreció cambiar todo de un pincelazo, con alguna extraña magia que nuestro país desconoce, al menos hasta que este taumaturgo, de apellido López Obrador, asuma el poder en diciembre.

El propósito de esta reflexión es intentar aproximarse a las causas por las que, un partido como MORENA, ganó de manera tan aplastante esta elección y dar aviso sobre la enorme tarea que tenemos los libertarios para evitar que, en palabras de Mises, la barbarie socialista se apodere por completo de la política de nuestro país.



Uno de los factores determinantes para esta elección fue que, mediante del uso del discurso, se fueron construyendo diversos conflictos que, finalmente, darían origen al sujeto de la revolución. Esta estrategia, no fue creada por el equipo académico ni de campaña de López Obrador, fue diseñada por teóricos de corte marxista para reincorporar el ideal socialista una vez que fracasó el socialismo real de la Unión Soviética.

Este es el análisis que comparte Agustín Laje en el Capítulo 1 de “El libro negro de la nueva izquierda” que escribió juntamente con Nicolás Márquez, en el cual, explica como teóricos como Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, comienzan a trazar un camino por el cual el socialismo va a entrar nuevamente en la escena de la política para hacerse con el poder. América Latina es un ejemplo de cómo esta reinvención del socialismo fue exitosa al conseguir gobernar buena parte de esta región del mundo.

Entender el concepto de hegemonía es clave aquí para ver con claridad el desarrollo de estas ideas. Gramsci argumentaba que la hegemonía era un sistema de alianzas de clase que le permitirían al proletariado hacerse con el poder, ello con un cambio de paradigma dentro del mundo del marxismo tradicional. La batalla no se daría exclusivamente en el ámbito de lo económico, sino en el cultural, de ahí que para este teórico era de importancia crucial la proliferación de marxistas dentro de la esfera académica.

Ernesto Laclau, uno de los grandes exponentes del marxismo en América Latina, analiza que el mundo después de la caída de la URSS es un lugar en el que las clases obreras han mejorado sus condiciones de vida, además de que la expansión de la democracia generó nuevos conflictos políticos cuyo centro no es el ámbito económico, idea que provoca el rompimiento definitivo con el marxismo tradicional e incluso con parte del pensamiento gramsciano pues, la clase proletaria no va a poseer ese lugar privilegiado como agente revolucionario, de modo que se abrirá ese campo a un universo aún mayor. Esto quiere decir, que los agentes de la revolución se van a construir mediante el discurso, a través de la generación de historias y relatos que provoquen conflictos que le sean funcionales a la izquierda.

Tenemos que madurar políticamente y superar las nocivas discusiones sobre “pureza libertaria”

En este punto, MORENA deja muy en claro que esta es su estrategia, al presentarse como resultado de las luchas sociales que existen en México y, por tanto, como agente de articulación entre toda esta diversidad de movimientos. El énfasis debe caer sobre el concepto de articulación, entendida por Laclau y Mouffe como la modificación que surge de la alianza entre dos actores políticos.

En nuestro país, el resultado de esa articulación es precisamente la creación de MORENA, movimiento en el cual se han incrustado diferentes causas del país, con el objetivo de abatir un enemigo común, el capitalismo liberal. Algo que queda patente cuando en la declaración de principios de este nuevo partido se habla del modelo “neoliberal” como factor que genera desastres en la sociedad.

Una vez expuesta la estrategia ideológica, queda ahora explicar de qué manera van a llevar a cabo tal fin. El proceso será mediante la radicalización del componente igualitario de la democracia, es por eso que su discurso hace énfasis en los temas de la desigualdad como generador de conflicto, de manera que profundizar sobre este ideal de igualdad será necesario al grado en que colapse por sí mismo, ejemplo de ello son declaraciones como las de Olga Sánchez Cordero, en las que hace un llamado a la democratización de las familias, la idea constante de llevar a consulta el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México o la revocación de mandato a mitad del sexenio, en palabras de Ernesto Laclau “ No es en el abandono del terreno democrático sino, al contrario, en la extensión del campo de las luchas democráticas al conjunto de la sociedad civil y del Estado, donde reside la posibilidad de una estrategia hegemónica de izquierda”[1]

Radicalizar la democracia no será el fin, más bien será el medio por el cual se pretende lograr la destrucción de la noción del individuo, en otras palabras, la destrucción de las nociones sobre los derechos individuales y la propiedad privada. De modo que, esta nueva concepción de democracia radical es el disfraz de un nuevo socialismo que ahora a conseguido incluir demandas que trascienden el aspecto puramente económico.

¿Qué debemos hacer los libertarios ante un embate de esta magnitud?

La respuesta es generar un movimiento de respuesta que sea homogéneo, en el que las diferentes corrientes que existen dentro del mundo de la libertad puedan avanzar de manera transversal en la academia, la sociedad y lo económico para hacer frente ante esta nueva estrategia que los teóricos del socialismo han puesto en marcha.



Esto quiere decir que tenemos que madurar políticamente y superar las nocivas discusiones sobre “pureza libertaria” que se dan habitualmente y que impiden que podamos construir una hegemonía por la libertad. En este momento, lo que esta en juego no es el flamante título de “Libertario”, sino la libre voluntad de poder simpatizar con el ideal de la libertad.

Finalizaré este análisis con una frase más de Mises para reflexionar sobre la enorme tarea que tenemos como único frente capaz de responder coherentemente la batalla cultural que se recrudecerá a partir de diciembre.

“Si queremos salvar a nuestro planeta de la barbarie, lejos de ignorar los argumentos socialistas, es preciso refutarlos.”

-Ludwig von Mises

*Hiram Pérez Cervera es internacionalista, enfocado en el estudio del impacto de la política sobre la economía. En twitter lo encontrará como: @hiram_perezc

[1] Laclau, Ernesto. Mouffe, Chantal. Hegemonía y estrategia socialista. P. 222.

[dropcap type=”default”]E[/dropcap]sta semana el economista Javier Milei ha estado de visita en México, con una intensa gira en universidades organizada por México Libertario. El jueves 10 de mayo estuvo de visita en la ciudad de Salamanca y Gerardo Garibay Camarena, editor de Wellington.mx, lo entrevistó en exclusiva sobre la situación política en Argentina, la nefasta influencia del keynesianismo en América Latina y lo que podemos hacer para contrarrestarla.

Por: Víctor H. Becerra*

[dropcap type=”default”]I[/dropcap]niciamos en México un ingrato proceso electoral presidencial, una broma larga, aburrida y cruel, al final, como las otras del pasado. Y con el mismo predecible resultado de instaurar en el poder a uno apenas menos peor que el resto de los contendientes.



Como libertario (entiéndase que me refiero en adelante también a los liberales, aunque sé de las especificidades, pero que creo más accesorias que de fondo) me parece que es ingenuo y hasta inútil apostar por uno u otro partido o candidato, por más grave que supongamos sea la situación o el horizonte del país, sobre todo ante al temor de una posible venezolización, expectativa frente a la cual muchos libertarios apuestan por el llamado “voto útil”.

Bajo tal idea del “voto útil” en realidad participamos en la ficción de que alguno será mejor que el resto. Creo, por el contrario, que es imposible obtener a alguien honrado de entre un sistema profundamente corrupto, tal como es (y ha sido) el sistema político mexicano. Nuestro sistema político es (ha sido) el de la mentira y el robo. En él, los partidos son facciones del empobrecimiento, la desesperanza, la infección. Iguales características comparten quienes se dicen candidatos “independientes” a la Presidencia, y que en realidad sólo son políticos desechados por sus partidos. Y bajo esa ficción del “voto útil” cooperamos con todos ellos en su propósito de propagación del mal al creer que alguno será “el mejor” o, resignadamente, “el menos peor”.

Es imposible obtener a alguien honrado de entre un sistema profundamente corrupto, tal como es el sistema político mexicano.

Así, cooperar con ellos es ayudarles a seguir engañando y robando. Y que la propia sociedad mexicana siga engañada, aunque cómoda en su auto-engaño respecto a sus políticos y partícipe sin remordimiento en el robo circular entre mexicanos, que se ha convertido en nuestro modo de vida. Somos, como nuestro sistema político, la sociedad de la mentira y el robo.

Creo que, en este venidero proceso electoral, el liberal, el libertario, el defensor del libre mercado y de la libertad individual en México, tiene el imperativo moral de difundir sus principios entre la sociedad y quizá promover organizaciones liberales/libertarias fuertes y significativas (políticas, de difusión, de discusión entre estudiantes, de planteamiento de políticas o lo que sea), más que apoyar al candidato X o Y. En realidad ya sabemos que, gane quien gane en julio, los escándalos de corrupción e ineficacia de hoy serán los mismos de mañana. Solo cambiarán los nombres.

Este proceso electoral es la oportunidad (que sólo se presenta una vez cada seis años) de acercarnos y decir a cada ciudadano: tú eres libre y mereces vivir libre de agresión para hacer lo que te plazca, siempre que no invadas la propiedad de tus vecinos ni los agredas físicamente. Y tal vez convencerlo de actuar en consecuencia y cambiar, liberándose.

No cuestiono el derecho que cada libertario tenga de votar por alguien (o no) el próximo primero de julio. Sólo digo que parte del inútil y hasta contraproducente esfuerzo que emplearán en las campañas a punto de iniciar, coreando por uno u otro contendiente, podría utilizarse de manera más significativa y útil tratando, desde diversos frentes, de hacer del liberalismo/libertarismo mexicano una opción creíble, seria, amplia y significativa, mirando hacia el mediano o largo plazo. De otra manera, el peligro a la libertad que hoy representa López Obrador (de manera estelar pero no exclusiva), será un peligro repetido en el futuro bajo otro nombre. Hasta que ese riesgo que avizoramos se convierta en un hecho consumado, bajo otro personaje.



Tenemos hoy la oportunidad, parafraseando a Samuel Konkin, de hacer que allí donde el Estado mexicano y sus partidos dividen y condenan, el libertarismo una y libere. Que allí donde el Estado y sus partidos engañan, el libertarismo clarifique. Que allí donde el Estado y sus partidos ocultan, el libertarismo saque a la luz. Que allí donde el Estado y sus partidos destruyen, el libertarismo construya y restituya libertades. Y así, tal vez, podamos responder con más fuerza, permanentemente, en contra del mal.

*Víctor H. Becerra es Secretario general de México Libertario. En Twitter: @victorhbecerra

Por: David Chávez Salazar*

[dropcap type=”default”]A[/dropcap]l momento de escribir esta columna el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, anunciaba que removerá al gobierno autonómico catalán e iniciará un proceso para gobernar la región desde Madrid. Ésta fue la respuesta al desafío independentista planteada por Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat de Cataluña.

En los entornos libertarios el proceso soberanista catalán ha gozado de un respaldo considerable al considerarse que la secesión de Cataluña supondría una fragmentación del monopolio territorial ejercido por el Estado español. Ésta es una razón bastante ingenua, porque, como afirma el abogado español Javier Pérez Bódalo, si bien el Estado es malo, tratando de fracturar uno concreto no se va a conseguir su desaparición como entidad política.



Por otra parte, es improbable que la Cataluña independiente se vaya a convertir en una Sociedad de Derecho Privado, como desearíamos los anarcocapitalistas, o por lo menos en una sociedad de Estado mínimo, como desearían los minarquistas. El ADN del procés es el totalitarismo, se trata de un proyecto de ingeniería social y su norte es el debilitamiento de las libertades. Un libertario no debería apoyar lo que se está maquinando en aquella región de España. A continuación, intentaré esbozar una crítica libertaria de los tres aspectos del procés: la ideología que lo inspira, la forma en la que se ha venido desarrollando y el resultado esperado.

Los fundamentos ideológicos del procés

El independentismo catalán [1] está basado en un nacionalismo de carácter “centrífugo”, que es aquel que pretende la secesión de una parte del territorio de un Estado habitado por una población con características diferenciadoras del grupo nacional considerado mayoritario, las cuales pueden ser de tipo social, lingüístico, histórico y/o cultural.

En el independentismo catalán existen dos vertientes: aquella que propone la secesión de Cataluña a partir de los límites actuales de la comunidad autónoma, y la “pancatalanista” que plantea la integración de los denominados Països Catalans (Países Catalanes) en una gran federación independiente de España y al margen de organismos supranacionales como la OTÁN y la Unión Europea. En esta utopía participarían la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares, la Franja de Aragón y la región del Carche (Murcia), en España; el territorio histórico del Rosellón, en Francia; el Principado de Andorra; y la ciudad de Alguer en la isla italiana de Cerdeña.

Los independentistas fundamentan sus reivindicaciones en el principio de autodeterminación, el cual establece que los pueblos tienen a derecho a decidir por sí mismos su organización política interna y su lugar en la comunidad internacional de Estados de acuerdo con el postulado de la igualdad soberana. En el ejercicio de este derecho, un pueblo puede decidir la conformación de un Estado independiente, la integración a uno ya existente, la libre asociación o la adquisición de cualquier otro estatus político decidido democráticamente por la población. Estas ideas han sido grabadas a sangre y fuego por los independentistas bajo la consigna “Som una nació. Nosaltres decidim” (Somos una nación. Nosotros decidimos).

El mantra separatista se sostiene en un discurso victimista.

El mantra separatista se sostiene en un discurso victimista. Los separatistas saben que para lograr sus objetivos deben despertar las pasiones más bajas de la población, con el fin de generar un clima de tensión social que puedan usar a su favor. Un hecho que no se ha explicitado hasta ahora es que el movimiento independentista está en el poder y su discurso se ha convertido en santa palabra. Es en este punto donde cobra todo el sentido la definición de totalitarismo ofrecida por Henry Hazlitt: “(el totalitarismo) pertenece a una forma centralizada de gobierno en la que los que están al mando no conceden reconocimiento ni tolerancia a partidos de diferente opinión”. Por “partidos”, también se entiende a todas aquellas asociaciones o individuos particulares que osen desafiar el discurso oficial de la Generalitat.

Pero, ¿qué es lo que dice exactamente ese discurso? Tres cosas, principalmente:

  • Espanya ens roba (España nos roba). El esquema de financiación autonómico impone una carga fiscal desproporcionada e injusta sobre Cataluña. Esta situación, denominada por los independentistas como “expolio fiscal”, sería el resultado de una discriminación deliberada por parte del Estado español.

Esta consigna es un rechazo al principio de “solidaridad interterritorial” en el que está basado el sistema de financiación autonómico español, en donde los recursos que se extraen de las regiones más ricas, como Cataluña, son invertidas en las más pobres. Allí, los únicos que ganan son los corruptos partidos políticos, que se llevan una buena tajada de las inversiones.

  • Cataluña fue un país. Los independentistas sostienen que Cataluña es una nación milenaria, los más osados llegan a extremos ridículos como el de afirmar que Cataluña es la “primera nación del mundo” o que fundó el Imperio Romano.

En cuanto a su constitución como Estado, algunos historiadores nacionalistas afirman que Cataluña fue independiente en el pasado según las circunstancias políticas e históricas de cada momento, desde el siglo XI hasta el XVIII fue un Estado, “entendiendo lo que era un Estado independiente en aquel momento”. Esta tesis se sustenta en la existencia histórica de instituciones y constituciones catalanas.

  • Cataluña es una nación oprimida desde 1714. Éste es probablemente el año más importante en la narrativa independentista, pues fue el año en el que supuestamente Cataluña desapareció como nación independiente con la abolición de sus fueros y constituciones (los Decretos de Nueva Planta) por parte de Felipe V en el marco de la Guerra de Sucesión – de Secesión para los independentistas –.

Una posible réplica libertaria

Comencemos por una definición de “nación”. Según Jesús Huerta de Soto es un subconjunto de la sociedad civil, un orden espontáneo y vivo de interacciones humanas que está constituido por una serie de comportamientos pautados de naturaleza lingüística, cultural, histórica, religiosa e incluso racial. Nótese que este concepto encaja perfectamente con la teoría sobre el origen, naturaleza y desarrollo de las instituciones sociales propuesta por los austriacos. Al aplicar estas ideas al caso que nos compete, podemos coincidir con el separatismo en que Cataluña es una nación, pero hasta ahí llegan las coincidencias.

La crítica se dirige al “principio de autodeterminación” invocado por los separatistas, el cual se ejerce a través de una acción colectiva por parte de determinados grupos territoriales, ya sea para liberarse de otros, para permanecer como entidades independientes o para unirse a un tercer grupo.

Sólo el individuo piensa. Sólo el individuo razona. Sólo el individuo actúa. De ahí que resulte ilógico hablar de “acciones colectivas”.

Gracias a la praxeología, sabemos que toda acción racional es en primer lugar acción individual. Sólo el individuo piensa. Sólo el individuo razona. Sólo el individuo actúa. De ahí que resulte ilógico hablar de “acciones colectivas”.

A partir de esta perspectiva praxeológica, Mises introduce una visión del principio de autodeterminación en clave individualista, al afirmar que “no es el derecho de autodeterminación de una unidad nacional delimitada, sino más bien el derecho de los habitantes de cualquier territorio a decidir a qué Estado desean pertenecer”. Ningún individuo debería mantenerse contra su voluntad en una asociación política en la que no quiere estar.

Sin embargo, Mises comete el mismo error que los seguidores de la visión colectivista del principio de autodeterminación, al afirmar que la única manera de dirimir la pertenencia a un Estado es a través de un mecanismo democrático como puede ser el plebiscito.  En caso de obtener mayoría la opción secesionista, los deseos de la población deben respetarse y se deben cumplir.

El planteamiento de Mises no es compatible con la oportuna interpretación individualista que él mismo ha hecho del principio de autodeterminación. La democracia es una expresión del colectivismo y es ajena a la propia idea de la libertad. El voto de la mayoría al que se refieren Mises (y los separatistas catalanes) es un caldo de cultivo para el conflicto y de ninguna manera permite el ejercicio de la libertad de asociación.

Para ilustrar este punto, revisemos los sucesos del pasado 1 de octubre, día en el que se celebró en Cataluña un referéndum para “decidir” el futuro político de la región.  Según el gobierno catalán, la opción independentista se alzó con la victoria al obtener un poco más del 90% de los votos, la opción de la permanencia en España obtuvo aproximadamente el 8% y los votos en blanco sumaron cerca del 2%. Este proceso estuvo lleno de irregularidades, como la posibilidad de votar más de una vez, en cualquier centro de votación y sin necesidad de estar empadronado en un municipio catalán. Así mismo, muchos ciudadanos que no están a favor del procés no salieron a votar, al considerar ilegítimo el referéndum. Al final de la jornada la impresión que quedó fue que “Cataluña decidió independizarse de España”.

Supongamos ahora que el referéndum se haya realizado bajo las condiciones normales de cualquier proceso electoral: tener un centro de votación fijo, estar empadronado y votar una sola vez. Aún si la opción independentista se alzara con la victoria, con el 90, el 70 o el 51% seguiría siendo absurdo afirmar que “Cataluña decidió independizarse de España” y que, por ende, se debe respetar su voluntad. De nuevo, las entidades colectivas no actúan, son los individuos.



Por otra parte, en caso de que se respetara la voluntad imaginaria de Cataluña y se produjera la independencia, ¿qué pasa con aquellos catalanes que quieren seguir dentro de España? O ¿con aquellos que no quieren seguir dentro de España pero tampoco pertenecer a un hipotético Estado catalán? En ese caso, los habitantes que constituyen la mayoría pro-independencia estarían sometiendo a aquellos que apoyan otras opciones (mantenerse en España o vincularse a un tercer Estado) a pertenecer a una asociación política de la que no quieren ser parte. Por lo tanto, la única manera en la que podrían resultar compatibles la democracia y la libertad de asociación es que el 100% de los catalanes estén a favor de separarse de España para constituir su propio Estado. Ciertamente, éste es un caso totalmente improbable.

Mises acepta la autodeterminación a nivel individual pero argumenta que por consideraciones “de orden técnico” sería impracticable otorgar ese derecho a cada persona en particular.

Recapitulando un poco, vimos que Mises acepta la autodeterminación a nivel individual pero argumenta que por consideraciones “de orden técnico” sería impracticable otorgar ese derecho a cada persona en particular. Esta contradicción se debe a que piensa en términos territoriales, resultando inconcebible que un individuo pueda integrar por sí solo una unidad administrativa pues tendría que asumir las funciones de seguridad y justicia de la porción de tierra que le pertenezca.

Afirma Rothbard que una vez admitido algún derecho de secesión, no existe ningún tipo de limitaciones lógicas para las secesiones individuales.  Y esto desemboca, obviamente, en el anarquismo, ya que los individuos pueden secesionarse y montar sus propias agencias de defensa, con la consiguiente desintegración del Estado. Una agencia de defensa puede prestar sus servicios sin necesidad de estar vinculada a un territorio. De esa manera se concibe un modelo de secesión no territorial, corrigiéndose así la deriva colectivista de Mises. Conviene mencionar que existen distintas propuestas de gobernanza no territorial, las cuales serán abordadas en otro apartado.

Notas:

[1] En el nacionalismo catalán existen dos ramas: la independentista, que es la que abordamos en este artículo y la federalista, promovida por partidos políticos como el PSC que se han manifestado a favor de un federalismo asimétrico, en el que se reconozcan las particularidades de Cataluña pero sin sacrificar la permanencia en España.

*David Chávez Salazar es economista con estudios en pronóstico macroeconométrico y mercado de capitales. Miembro investigador del Tanque de Pensamiento Ludwig von Mises. Apasionado por la historia.

Por: Gerardo Garibay Camarena*

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