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Manipulación

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Por: Angélica Benítez*

¿Un policía blanco asesinó a un delincuente negro? Es por racismo. ¿Un hombre mató a una mujer? Es por misoginia. Por ende, los blancos están matando a los negros por ser negros, y los hombres están matando a las mujeres por el hecho de serlo. Pensar es fácil cuando los demás te dan las conclusiones. No puede haber absolutamente ninguna otra explicación… ¿o sí?

Los medios de comunicación, en perfecta sincronía con los organismos internacionales y los gobiernos, nos han ofrecido una premisa muy básica pero conveniente: no necesitas analizar la realidad. El mundo es simple y nosotros ya te lo explicamos digerido.

La semana pasada la cadena infantil Cartoon Network, por ejemplo, publicó en sus redes sociales una imagen -caricaturizada- de George Floyd con la leyenda “él cambió al mundo”. Un héroe que murió en manos del enemigo, es decir, la policía, ¿verdad? Recordemos en primera instancia, que es una televisora dirigida, al menos en teoría, a niños.

Lo que no dice ningún medio de comunicación es que George Floyd estuvo preso por lo menos cinco veces, una de ellas por apuntar con una pistola hacia el vientre de una mujer hispana embarazada, delante de su otro hijo mientras buscaba drogas y dinero en su casa. Tampoco habla nadie de que estuvo en prisión por robo con agravantes o que al momento de su arresto estaba bajo la influencia de fentanilo y metanfetamina.

¿Esto justifica lo que hizo el policía? Desde luego que no, pero la información que se da es imparcial, mientras que tampoco hay evidencia de que la causa del asesinato haya sido el racismo. Ese policía pudo haber sido igualmente abusivo con todas las personas que arrestaba sin importar su raza… pero decir eso rompería la narrativa victimizante y sentimentaloide que ha construído Black Lives Matter.

Los argumentos de la izquierda son generalmente emocionales, poco hablan de datos y hechos. Y como vivimos en una sociedad que tiene pereza de informarse, leer y pensar, resulta muy conveniente el discurso de la “empatía”, utilizado prácticamente para cualquier cosa que objetivamente es inaceptable. ¿Están saqueando tiendas, derribando estatuas, graffiteando monumentos? Apliquemos la respuesta que aplica para cualquier situación: “Ten un poco de empatía. Son una minoría que ha sufrido mucho y es su manera de manifestarse”. Aunque suene inverosímil, es siempre la misma respuesta sin importar el caso, los involucrados, las circunstancias o el país donde suceda.  

De igual manera, hace algunos días en Estados Unidos se viralizó el video de una pareja blanca que, al ver amenazada su casa por los manifestantes de Black Lives Matter, salió a defenderla con un arma en la mano. Los mensajes de “qué falta de empatía, hay muy poco amor en el mundo” no se hicieron esperar. Porque la narrativa oficial es ser empáticos con las “minorías” aunque sean ellos quienes estén infringiendo la ley o creando caos.

Pensemos con un poco más de profundidad, no por ser de raza negra son todos personas buenas, no por ser mujeres somos todas unas santas. No por ser blancos son ellos malos. El mundo es más complejo de lo que nos dicen.

Para los intereses neo marxistas no necesitamos usar tanto el cerebro, no sea que se nos desgaste. Solo “empaticemos” (así, entre comillas, porque hacia quien), reproduzcamos las conclusiones pre digeridas de la prensa internacional e indignémonos solo por aquello que ellos digan que debamos indignarnos, ignorando otros temas que no estén de moda (¿acaso alguien se acuerda de los cristianos perseguidos y asesinados todos los días en medio oriente?).

*Angélica Benítez es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por parte de la Universidad Autónoma de Baja California. Cuenta con una Maestría en Administración de Empresas por parte de CETYS Universidad, y se desempeña actualmente como docente universitaria.

Por: Víctor H. Becerra*

Las manifestaciones recientes en Colombia, tras las que han sucedido en Chile y otros países de la región, han sido el pretexto para seguir hablando de un supuesto complot del Foro de São Paulo o bien, del Grupo de Puebla, en suma, de una “subversión castro-chavista” a nivel continental. No deja de ser curioso como este tipo de ideas se parecen como un calco a lo argumentado en La Habana o Caracas, cuando sus dictaduras hablan de un complot de EEUU, la derecha neoliberal, la CIA, la USAID o Alvaro Uribe al referirse a alguna manifestación en su contra.

Hoy el mundo presencia manifestaciones sociales masivas, en lugares tan distintos, desde Santiago hasta Hong Kong, pasando por Teherán y Barcelona. Pero es un error tratar de encontrar una motivación única, un origen común a todas ellas.

Al respecto, la llamada Primavera Arabe, que entre 2010 y 2013 afectó a 18 países que entonces tuvieron fuertes convulsiones sociales, con muy distintas motivaciones y conclusiones dispares, enseñó que no puede hablarse de fenómenos globales y generalizables, ni siquiera en regiones con cierta uniformidad: Cada caso, país por país, debe analizarse con detenimiento e involucrando un gran conjunto de factores en el análisis: Desempleo juvenil, estado del sistema educativo, penetración de las redes sociales, cobertura de Internet, condiciones políticas, lealtad de las Fuerzas Armadas con el régimen, existencia o no de liderazgos y organizaciones políticas, capacidad de interlocución del gobierno, situación de la economía, la existencia o no de canales de participación para procesar institucionalmente el descontento, actores internacionales posicionados en el conflicto, y un largo etcétera. No puede hablarse solo de un complot internacional en contra del régimen. Ese fue el discurso de todos los gobiernos entonces, como lo es hoy. Repetirlo es no querer vr los posibles errores de esos gobiernos pero sobre todo, ignorar las motivaciones reales, muchas veces justas, de la gente de carne y hueso que protesta.

Ese discurso no sólo criminaliza la protesta, toda protesta, e incita a un mayor autoritarismo en el manejo de esas crisis. También prepara el terreno para una mayor intolerancia contra toda crítica por parte de regímenes hasta ahora democráticos, como los de Colombia, Chile y otros, muy en la línea de regímenes como los de Cuba o Venezuela, o la creciente agresividad del gobierno mexicano de López Obrador, donde toda crítica es parte de una conjura, una forma de “peligrosidad predelictiva” a la cubana y hasta de terrorismo por parte de supuestos agentes extranjeros, para legitimar la posibilidad del silenciamiento o incluso la represión violenta contra cualquier opositor.

El fantasma de la conjura internacional como motivación detrás del vandalismo anárquico es esgrimido por todos: desde Sebastián Piñera hasta Raúl Castro, pasando por Lenin Moreno. Por supuesto que ha habido violencia en varias de las protestas, que debe castigarse, pero de ninguna manera puede generalizarse a todos los manifestantes, muchos de ellos pacíficos. Y por supuesto que las protestas han sido explotadas mediáticamente por los gobiernos bolivarianos, que a través de Telesur o RT y sus otros canales propagandísticos, las magnifican enfáticamente mientras ocultan la represión sistemática en Venezuela, Nicaragua o Cuba. Pero si se quiere hablar con bases de intervenciones directas de estos gobiernos en las agresiones a otros, éstas tendrían que documentarse con todo rigor, cosa que hasta ahora no se ha hecho, en ningún caso.

Al final, derechas e izquierdas latinoamericanas fundamentan hoy una doble distorsión: presentan a opositores y críticos de sus gobiernos como violentos, cuando son mayoritariamente pacíficos, y como agentes extranjeros, mercenarios, cuando lo que moviliza sus protestas es, fundamentalmente, un conjunto de causas específicas, reales y muchas veces legítimas: alzas de precios, endeudamiento de estudiantes, mala calidad en servicios públicos, rebaja de pensiones, avasallamiento a la autonomía de comunidades indígenas, conflictos post-electorales concretos como el boliviano, o las evidencias de concentración del poder y violaciones flagrantes a la legalidad en Venezuela, Bolivia o Nicaragua.

Vemos pues, que la apelación al fantasma de la intervención imperialista, el vandalismo antisocial o a la criminalización de la oposición no son patrimonio único de las izquierdas latinoamericanas. También lo está siendo, peligrosamente, cada vez más de las derechas de la región. ¿Quienes hablan, sin pruebas y sí con muchos prejuicios, de una “conjura castro-chavista continental” no se dan cuenta que su idea es muy parecida al tópico de la “guerra imperialista” esgrimida por las dictaduras de izquierda para criminalizar, acallar y agredir a sus críticos?

Si queremos salvaguardar la libertad y trabajar por ella, debiéramos ser más cuidadosos en nuestros argumentos y ver a quienes y para qué sirven.

*Víctor Hugo Becerra: Especialista en comunicación política (ITAM) y planeación metropolitana (UAM). Secretario general de México Libertario. Ha creado una gran cantidad de organizaciones libertarias en México y América Latina. Tiene interés en el estudio y la creación de redes libertarias y la organización de actividades académicas de divulgación de las ideas de la libertad.

Por: Angélica Benítez*

“Te importan más los vidrios rotos”: la gran mentira en la que se esconde la violencia feminista.

Hace unos días la Ciudad de México vivió un episodio de violencia que dejó como saldo a más de 34 personas heridas, de las cuales 16 fueron hospitalizadas. Monumentos históricos fueron vandalizados y propiedad privada fue destruida bajo el argumento de “protestar contra la violencia de género”.

Las responsables fueron integrantes del movimiento feminista, quienes tras los hechos emitieron un comunicado exigiendo a los medios de comunicación evitar hablar de los daños materiales y agresiones físicas que se llevaron a cabo durante la manifestación. Más aún: cuando en redes sociales se toca el tema, muchas feministas responden diciendo: “las paredes se limpian, las mujeres asesinadas no reviven”, o bien, “te importan más los vidrios rotos que la violencia hacia las mujeres”.

La realidad es que esta respuesta es un engaño en el que podemos caer con facilidad: el hecho de que nos importen y nos indignen las muertes y la violencia hacia las mujeres, no significa que no podamos también indignarnos y exigir justicia por los daños materiales ocurridos en la manifestación feminista. Ambas acciones deben ser castigadas, cada una según su gravedad, pero al fin y al cabo ambas son delitos. No permitamos que queden impunes simplemente porque “otros hacen cosas peores”.

¿Acaso los agresores de mujeres verán los monumentos vandalizados y, en consecuencia, dejarán de asesinar o violentar mujeres? Por supuesto que no. Esto no les afectará en absoluto, especialmente después de que las mismas feministas promovieron y lograron que se aplique en todo el país la NOM 043, que permite que una mujer pueda acceder a abortos simplemente diciendo que fue víctima de violación, sin necesidad de levantar una denuncia y sin que el responsable -suponiendo que la palabra de la mujer sea cierta- pague por lo que hizo.

“¿Cómo te atreves a dudar de la palabra de la mujer?”, dirán muchos por ahí. Lamentablemente vivimos en una sociedad que se ha dedicado a colocar a las mujeres en una posición de casi-santas: nosotras las mujeres no mentimos, no asesinamos, somos sólo víctimas del sistema patriarcado opresor. No caigamos en la trampa. Las mujeres también somos capaces de muchos males, y basta con leer los medios para encontrarnos casos donde asesinan a sus hijos, a sus parejas y difaman a hombres asegurando  que fueron víctimas de violación cuando sólo buscan venganza por alguna situación. Estos hechos son minimizados, porque lo que vende hoy son los llamados “feminicidios”. La mayoría de las muertes en México son de hombres, pero el movimiento feminista sólo habla de las muertes de mujeres. Y luego se atreve a decir que lo que busca es igualdad.

Hace varias décadas que el movimiento feminista dejó de ser un espacio que defiende los derechos de la mujer, para convertirse en una estrategia política que victimiza, miente y genera mucho dinero a través de organismos como el IPPF.

“Tengo derecho a decidir sobre mi cuerpo”, dicen las que lucen el pañuelo verde pidiendo que sea legal matar a sus hijos en el vientre. “Lo que llevas ahí ya no es tu cuerpo”, respondemos quienes hemos leído sobre embriología.  “Te importan más los vidrios rotos”, dicen quienes quieren que sus actos queden impunes justificando su violencia. “Eso se llama dañar propiedad privada, y es un delito al igual que aquello contra lo que dices protestar”, decimos quienes no caemos en el juego del lenguaje de la “sororidad”.

¿Cómo se defiende realmente a las mujeres? Promoviendo políticas públicas que generen consecuencias reales para los agresores, y no implementando la NOM 043 que invita a los agresores a continuar abusando de las mujeres para posteriormente llevarlas a abortar, quedando libres y destruyendo la única prueba de que hubo delito. 

*Angélica Benítez es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por parte de la Universidad Autónoma de Baja California. Cuenta con una Maestría en Administración de Empresas por parte de CETYS Universidad, y se desempeña actualmente como docente universitaria.

Por: Gerardo Garibay Camarena*

Quien quiera ver en tiempo real cómo funciona la maquinaria de la izquierda, y cómo mienten para destruir, échele ojo a la ola de difamaciones contra los chicos de Covington, acusados injustamente de agredir a un activista que en realidad fue el que se acercó a acosarlos, restregándoles un tambor en la cara, mientras a unos metros, un grupo radical les gritaba insultos racistas.

El tipo del tambor quería provocarlos y como no lo logró, le mintió a la prensa y se montó en un video sacado de contexto. Conforme pasan las horas salen a la luz los videos completos y queda claro que los estudiantes son inocentes.

Aunque todavía queda por disculparse la cobarde Diócesis de Covington y la dirección de la escuela, que aventaron a sus alumnos bajo las llantas de un escándalo sin fundamentos, incluso parte de la prensa poco a poco comienza a disculparse por participar en el linchamiento de estos jovenes a quienes les admiro su autocontrol, yo a su edad probablemente no hubiera aguantado el acoso con la tranquilidad con la que lo hicieron ellos.

#StandWithCovington

*Gerardo Garibay Camarena es editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios digitales y autor de los libros “Sin Medias Tintas” y “López, Carter, Reagan”.

Por: José Juan Hernández Moncada*

El titulo hace un homenaje a la obra del celebre novelista guanajuatense  Jorge Ibargüengoitia, uno de los referentes de la novela histórica y política mexicana, autor de otra exitosa novela titulada: Maten al León, más ad hoc para las siguientes líneas; se trata del relato cómico ambientado en la ficticia república de Arepa, la cual es gobernada por un tirano que planea reelegirse por quinta vez y crear la presidencia vitalicia; constituye una entretenida parodia de las dictaduras latinoamericanas que por décadas asolaron la región; un fantasma que se creía superado, pero mismo fantasma parece haber resurgido con fuerza en el siglo XXI.

Ahora bien el López al que me referiré de ahora en adelante, se trata del eterno candidato de la coalición político-religiosa, ahora denominada “Juntos Haremos Historia”. Si el líder de esta amalgama integrada al mero estilo del monstruo de Frankenstein, aspira a convertirse en el nuevo caudillo autoritario  de Latinoamérica, y ¿por qué no?,  servir en un como fuente de inspiración para alguna parodia similar a Maten al León solo que ahora  ambientada en el siglo XXI; estos son los pasos básicos e indispensables que debe de seguir:

Paso 1: Estableciendo el culto a la personalidad.

El culto a la personalidad es un factor indispensable que todo régimen autocrático debe atender con especial empeño, puesto que en primer lugar;  garantiza la fidelidad y devoción de los gobernados, creando una especie de misticismo y omnipresencia alrededor de la figura del supremo líder, y en segundo lugar, la prominencia y exaltación de la figura del caudillo genera la sumisión de los colaboradores del mismo, al impedir el surgimiento de cualquier cuestionamiento a su liderazgo, es decir evita la aparición de “pretendientes al trono”.



Y entonces el aspirante a dictador se preguntará; ¿Cómo lograr esto?, primero que nada será importante revisar los ejemplos de la Old School en la materia, ejemplos de sobra conocidos como los clásicos Mussolini, Stalin o Hitler o sus alumnos Mao,  Kim Il Sung o Nicolae Ceaucescu[1] incluso los mas exóticos como Idi Amin o  Mobutu Sese Seko. Una vez teniendo tales precedentes el aspirante a caudillo deberá articular un discurso completamente providencial y redentor, será conveniente utilizar palabras como transformación, salvación,[2]  renovación, reorganización [3] etc. Algo así como Movimiento de Regeneración Nacional, este mote servirá aunque parezca copiado del Proceso de Reorganizacion Nacional Argentino o del Comité de Salvación Pública de Robespierre.

Es importante mantener la omnipresencia de la imagen del líder, como aparecer en cuanto spot, cartel, volante, manta o anuncio habido y por haber sin importar que se trate de la elección más irrelevante, el candidato carecerá de relevancia mientras cuente con la bendición del caudillo podrá postularse hasta el peor de los delincuentes y su imagen quedará purificada por gracia y obra del líder, algo así como lo que hace López (véase recuadro 01). Y para fijar bien esta imagen en las mentes de los gobernados habrá que acuñar un mote corto y fácil de memorizar que describa la imagen del caudillo; algo así como Führer, Duce, Papa Doc o Peje. Una vez implementadas estas medidas la ilusión estará completa.

Paso 2: Divide y vencerás.

Para cualquier aspirante a dictador una sociedad organizada y solidaria es un obstáculo para la acumulación de poder, la sociedad organizada funciona como un contrapeso para la autoridad del estado y el aparato de gobierno, por lo cual una de las prioridades del caudillo será impedir precisamente esta situación.

De inicio habrá que descalificar y sospechar de cualquier organización civil, asi como López expresó literalmente profesar “una profunda desconfianza en lo que llaman sociedad civil”.[4] Aquí la línea de acción será creando encono y polarizando a los distintos sectores sociales, una vez que la semilla del odio sea sembrada, la manipulación de las masas será un pan comido para nuestro caudillo. Este es uno de los procesos mas sencillos, basta con acuñar un discurso divisor y radical, donde todo deberá ser blanco o negro, buenos y malos, el ellos y nosotros. Básicamente se trata mediante algunas formas sacadas de la teoría de la conspiración, unificar el resentimiento social y el odio en un enemigo común, entonces el caudillo podrá encabezar la cruzada contra este enemigo; por lo general el enemigo podrá ser externo o interno y definido de manera ambigua que de tal forma permita incluir a personajes o grupos que eventual o circunstancialmente se vuelvan incomodos o críticos para con el caudillo, así pues   ejemplos bastan y sobran desde la antigüedad, los judíos, los gitanos, la burguesía, los rojillos, los judeomasónes,  el imperialismo o la mafia del poder.

Una vez implantado el discurso en la psique colectiva de la sociedad, la incómoda libertad de expresión será anulada, la ciudadanía en su mayoría se convertirá en una masa iracunda de fácil manipulación, apelando a la pasión y desoyendo cualquier razón, entonces el líder emergerá como la única voz autorizada y el interprete absoluto de la voluntad popular; además permitirá amedrentar y perseguir cualquier conato de oposición, y tendrá la importante función de justificar o minimizar las fallas del régimen simplemente trasladando la culpa.

Pasó 3: Minando contrapesos.

Una vez nulificada la crítica y la opinión divergente, surge el siguiente y mayor obstáculo a vencer. La división de poderes y los contrapesos institucionales son la espina dorsal del sistema democrático, por imperfectos que estos sean, permiten contrapesar el poder del primer mandatario; impidiendo que pueda ejercerlo de manera arbitraria y absoluta. Esto no es para nada conveniente para los pasos del caudillo hacia la autocracia. ¿Qué se debe hacer al respecto?



Primero que nada esta fase será fundamental para consolidar el poder del nuevo dictador, para ello pues habrá que mandar al diablo las instituciones, tal como lo hizo Hitler al incendiar el Reichstag, así eliminó la oposición parlamentaria o el mismo Nicolás Maduro al convocar a un nuevo constituyente se deshizo del poder judicial y legislativo o bien como lo propone López en su Mesa de Análisis de la Suprema Corte de Justicia de la Nación donde se propone: Cita textual: Modificar o reformar las estructuras del poder judicial, cualquiera que sea su nivel (federal o local), (…)Suprimir el Consejo de la Judicatura Federal(..)Rediseñar el sistema de nombramiento de los ministros de la Suprema Corte de Justicia. (…) que no sean nombrados sino elegidos a través del voto popular, previa propuesta de las universidades y academias; que se elimine el sistema de ternas y, en su lugar, sea una propuesta unipersonal por parte del Ejecutivo (para evitar el desprestigio de los otros candidatos de la terna y porque la elección de uno solo, de esos tres, deriva de arreglos partidistas).[5] Fin de cita.

Esta propuesta a pesar de ser escandalosa no es de sorprender; pues desde su paso por el Gobierno del Distrito Federal, López mostró una total falta de respeto por el poder judicial y el estado de derecho, en su visión autocrática del mundo en el año de 2003 declaró: “Una ley que no imparte justicia no tiene sentido”, y agregó: La Corte no puede estar por encima de la soberanía del pueblo. La jurisprudencia tiene que ver, precisamente, con el sentimiento popular. O sea que si una ley no recoge el sentir de la gente, no puede tener una función eficaz.[6] Por lo que resulta natural que uno de los ejes de su proyecto de nación sea debilitar y subordinar al poder judicial, en pro de la soberanía popular, (por soberanía popular entiéndase la interpretación del caudillo, véase: Paso 1 y Paso 2) Una vez concretada esta fase la autocracia será una realidad, al verse el líder y caudillo liberado de ataduras legales e institucionales; por lo cual para cualquier aspirante a dictador estos detalles resultan de vital importancia.

Paso 4. Conservando  el poder.

Una vez que nuestro querido, admirado y sagaz líder y caudillo haya llegado a este punto, entonces podremos orgullosamente llamarlo dictador, ya que a base de esfuerzo y talento habrá logrado construir un régimen autoritario en toda forma, sin embargo surge la cuestión y la necesidad de implementar las medidas necesarias para conservar los logros conquistados en los pasos anteriores.

Una figura bastante útil para las tareas de conservar y no solo conservar si no incrementar el poder de nuestro líder, es la figura del Referéndum o la Consulta Popular, aquí podremos consultar y preguntar cualquier cosa desde la supresión derechos civiles, nuevas leyes, estados de excepción, cancelación de reformas y proyectos, y la joya de nuestra corona la anhelada reelección, aunque podremos disfrazarla en un principio de revocación de mandato, pero nuestro caudillo no deberá de preocuparse por obtener negativas en estas consultas;  ya que completados los pasos anteriores el líder tendrá el dominio completo de la opinión publica y sin ningún contrapeso legal, las consultas solo tendrán la finalidad de conservar las formas democráticas así como legitimar las decisiones autocráticas invistiéndolas de “soberanía popular”. Todos los hombres que se han preciado de ser grandes dictadores desde el mismo Hitler[7][8] hasta el simpático Kim Jong Un[9] han recurrido al referéndum, plebiscito, consulta popular, llámele como usted quiera al final el resultado siempre será un espaldarazo al caudillo líder. Así pues nuestro querido López va por buen camino al proponer exactamente sus ejercicios “democráticos” a modo, donde plantea cuestionar su permanencia en el poder y muchas más cosas, juzgue usted mismo solo basta con darle una mirada a su proyecto de nación.[10]

Por ultimo y ya para concluir dentro de este mismo paso para conservar el poder es necesario también tener fuerza y capacidad de coacción, una vez que cosechamos las conciencias y coptado la estructura con la hoz, también requerimos de un martillo que nos ayude a enderezar aquellos clavos flojos, estamos hablando de la clamada figura de la policía política, tan socorrida por todo régimen autoritario e incluso los semi-autoritarios; estas policías del pensamiento las cuales surgieron como la línea de defensa definitiva del régimen, encargadas de velar por su seguridad e integridad, probaron de manera eficaz a lo largo de la historia su éxito;  tenemos celebres ejemplos como la Stasi de la pintoresca Republica Democrática Alemana o la misma Policía Nacional Revolucionaria de nuestros casi vecinos cubanos; este detalle tampoco ha sido dejado de lado ni minimizado por nuestro visionario López, ya que ni tardo ni perezoso ha formulado su propia propuesta para la creación de la Guardia Nacional Obradorista.[11]

Así pues hemos llegado al final de este brevísimo manual que todo aquel individuo que no conozca mayor razón que la propia, que sea megalómano, ególatra y obsesionado con el poder absoluto deberá seguir en su camino a hacer de su “visión y paraíso totalitario” una realidad.

*José Juan Hernández Moncada es Historiador y amante de la Libertad. Síguelo en Twitter: @JoséJuanHdzm

[1] https://elpais.com/diario/1989/12/26/internacional/630630001_850215.html

[2] https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=525202

[3] https://www.laizquierdadiario.com/El-Proceso-de-Reorganizacion-Nacional-y-su-repercusion-hoy-70248

[4] http://www.excelsior.com.mx/opinion/leo-zuckermann/amlo-y-su-desconfianza-a-la-sociedad-civil/1232004

[5] https://drive.google.com/file/d/1XXRVStZw5zKUSceC6wD-gWGdtUeWdRFZ/view en:  proyecto18.mx

[6] http://www.letraslibres.com/espana-mexico/revista/el-mesias-tropical

[7] https://www.sudd.ch/event.php?lang=en&id=de011938

[8] http://www.bbc.co.uk/bitesize/higher/history/roadwar/anschluss/revision/2/

[9] http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/07/150719_elecciones_corea_norte_guia_aw

[10] http://proyecto18.mx

[11] http://www.wellington.mx/la-guardia-nacional-obradorista/