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Por: Dennis Prager*

Hay una comprensible reticencia entre los conservadores en cuanto a permitir que el gobierno apruebe leyes que regulen a las grandes compañías tecnológicas como resultado de la hostilidad de estas hacia voces conservadoras. Estos conservadores, citando la fundamental creencia estadounidense en el gobierno limitado, argumentan que sin importar lo que hagan las grandes compañías tecnológicas, siguen sin ser gobierno. Las garantías constitucionales de libertad de expresión no obligan a las compañías privadas.

Esto es correcto.

Sin embargo, el tema es mucho más complejo. Me pidieron testificar ante el Comité Judicial del Senado sobre esta situación a causa de dos razones. Una es el tamaño de mi sitio web, Prager University, que recibe mil millones de visitas cada año, la mayoría de las cuales provienen de lectores con menos de 35 años de edad. La razón más importante es que YouTube, que es propiedad de Google, en varias ocasiones ha colocado a cerca de 100 de nuestros videos en su lista restringida. Esto significa que cualquier hogar, institución o individuo que usa un filtro para bloquear pornografía y violencia no puede ver esos videos, y tampoco pueden verlos desde ninguna escuela o biblioteca.

PragerU publica un video de cinco minutos cada semana. En este momento (6 de agosto), 56 de los 320 videos están en la lista restringidia de YouTube. Entre ellos hay videos como “La fundación legal de Israel” (por el profesor de Harvard Alan Dershowitz); “¿Por qué América invadió Irak?” (por el biógrafo de Churchill Andrew Roberts); “¿Por qué las feministas no defienden a las mujeres musulmandas?” (por la activista de derechos humanos Somalí-Americana Ayaan Hirsi Ali); “¿Los policías son racistas?” (Por Heather Mac Donald, del Manhattan Institute) y “¿Por qué el arte moderno es tan malo?” (por el artista Robert Florczak).

Le hemos preguntado a Google por qué nuestros videos – que no continen violencia, pornografía o alguna clase odio – están restingidos. Sabemos que seres humanos, y no “algoritmos” han revisado esos videos, pero nunca hemos recibido una explicación.

El único video restringido del que Google ha ofrecido una explicación es “Los 10 Mandamientos: Lo que debería saber”, un video que hice yo. El Senador por Texas, Ted Cruz, le preguntó en la audiencia a un representante de Google qué es lo que podría provocar que un video sobre los Diez Mandamientos terminara en la lista restringida. El representante respondió que el video se refería a un “asesinato”. Como el representante de no parecía estar bromeando, le aseguré al comité del Senado que lanzaríamos un video amigable para los estándares de Google, titulado “Los Nueve Mandamientos.”

En defensa de la explicación de Google, la Senadora Mazie Hirono (D-Hawaii), añadió que el video de los Diez Mandamientos tiene “imágenes nazis”. Yo le expliqué que se mostraba una suástica – junto con la hoz y el martillo – como ejemplo de una sociedad moderna en la que el asesinar era aceptable. Le pregunté: ¿Acaso no queremos que los jóvenes relacionen la suástica con el mal? Ella no respondió.

Las restricciones continúan. Este lunes, horas después de que en PragerU lanzaramos nuestro nuevo video – “La mentira de Charlottesville”, una charla de Steve Cortes, colaborador de CNN – Google la colocó en la lista restringida de YouTube. Esto sucedió dos semanas después de una audiencia en el Senado en la que un representante de Google afirmó bajo juramento que la compañía no censura con base en opiniones políticas.

Los conservadores que defienden a Google o que simplemente se oponen a cualquier interferencia gubernamental argumentan que Google es una empresa privada, y las empresas privadas son libres de publicar – o no – lo que quieran. Sin embargo, Google, YouTube y Facebook eligieron no ser consideradas como “editoriales”, porque las editoriales son responsables por lo que publican y pueden ser demandadas por difamación. El Congreso le otorgó a Google y otros medios sociales una excepción de dichas demandas en 1996, a través del Communications Decency Act. La Sección 230 de dicha legislación le brindó a estas compañías inmunidad en contra de la difamación y otras peticiones legales. La clara intención de la Sección 230 – la negociación que el Congreso hizo con las compañías tencologicas – consistía en promover la libertad de expresión y al mismo tiempo permitirle a las compañías moderar el contenido indecente sin ser clasificadas como editoriales.

Sin embargo, Google y las demás han violado este acuerdo. Quieren operar bajo un doble estándar: censurando material que no tiene contenido indecente – es decir, actuando como editoriales – mientras mantienen la inmunidad de quienes no lo son. Cuando YouTube pone el contenido de PragerU en su lista restringida, cuando Twitter expulsa al actor conservador James Woods, ya no son foros abiertos.

Richard Hanania, investigador en el Saltzman Institute of War and Peace Studies en Columbia University, realizó un estudio del sesgo político de Twitter y concluyó: “Mis resultados hacen difícil tomar en serio las declaraciones [de Twitter] en cuanto a su neutralidad política. De 22 individuos prominentes y políticamente activos que han sido suspendidos desde el 2005 y que expresaron una preferencia en la elección presidencial estadounidense del 2016, 21 respaldaron a Donald Trump”.

Los defensores de Google también argumentan que algunos sitios izquierdistas tienen un porcentaje incluso mayor de sus videos en la lista restringida. Sin embargo, esta no es una comparación adecuada. Cuando los sitios izquierdistas son restringidos es porque sus videos contienen insultos o material verdaderamente inapropiados para niños, no porque sean de izquierda. Los videos de PragerU no contienen insultos y son muy adecuados para niños. Nuestros videos están restringidos sólo porque son conservadores. ¿Cómo más explicar por qué Google ha restringido más de la mitad de nuestros 15 videos en favor de Israel – incluso uno protagonizado por Stephen Harper, ex Primer Ministro de Canadá?

La falta de disposición de ciertos conservadores a confrontar algunos de los más peligrosos ataques a la libertad de expresión en la historia estadounidenses es preocupante. ¿Creen acaso que Google, Facebook y Twitter – los conductos de una buena parte de la información libre a nivel mundial – no actúan basados en su odio hacia los conservadores?

Si las cuatro grandes aerolíneas de los Estados Unidos anunciaran que no le permitirán viajar hacia algunas ciudades norteamericanas a los pasajeros que lleven en la mano el periódico The Wall Street Journal ¿algún conservador o libertaria defenderían el derecho de las aerolíneas a hacerlo por ser compañías privadas?

*Dennis Prager es presidente de PragerU, conductor de radio de alcance nacional, columnista y autor del segundo volumen de “The Rational Bible,” su comentario sobre la Torah en cinco volúmenes.

Publicado Originalmente en Wall Street Journal Traducido por Gerardo Garibay Camarena para Wellington.mx

Por la libertad en las redes sociales

Hace tiempo que he intentado

Luchando contra-corriente

Llamar la atención de la gente

Acerca de un gran atentado

Por el público presente

Hasta hoy muy ignorado.

El crimen al que me refiero

No es en verdad poca cosa

Sino hurto de cosa preciosa

A manos de un ruin jilguero.

Justo la libertad de expresión

Es de lo que estoy hablando

iEl pájaro la está matando!

Mientras muestran sumisión

A reglamentos impuestos

Sin menores miramientos,

Falazmente disfrazados,

De una convivencia sana

Que no son más que patraña

Pa’ tenernos controlados.

De esos trucos yo resaltaría:

El dar crédito al difamante

Anónimo como agravante

Siempre que lo haga en jauría

El mecanismo concuerda

Con los modos de la izquierda

Para imponer su “moral”

Y vendernos su utopía

Y alegando mayoría,

Trocar el bien por el mal.

Y es por esto que les ruego

Me regalen su atención,

No es por cuenta de un tuitero

Que los convoco a la acción

Sino por el ataque artero

Contra la Libre Expresión.

  – R. Urquía

Por: Víctor H. Becerra*

Quienes somos usuarios habituales de Twitter comenzamos a notar un cambio apenas perceptible en esa red social, “un estremecimiento en el lado oscuro de la fuerza”: Hace apenas unos días comenzaron a proliferar las cuentas twitteras de las autoridades oficiales de la dictadura cubana.

Y es que entre el 19 y el 21 de diciembre, muchas de las autoridades máximas y de los organismos oficiales y las empresas públicas de la dictadura abrieron su cuenta y comenzaron a twittear, o las reactivaron, los pocos que ya contaban con ellas. Así lo hicieron, entre muchos otros, la Presidencia del Consejo de Estado, el ministro de Exteriores, Bruno Rodríguez, el presidente del Tribunal Supremo Popular, ministerios, embajadores. Vaya, hasta figuras icónicas como Elian González. También abrieron sus cuentas Cubacel, múltiples escuelas, equipos de béisbol, la propia Federación Cubana de Béisbol, etc. De este modo, por ejemplo, todos los ministros de la dictadura tienen hoy su cuenta en Twitter. (Algunos con un número de seguidores que no llega ni a los dos dígitos)

Ministerios y “amigos de la Revolución” fueron llamados y convocados a dar la “bienvenida” a las nuevas cuentas, pidiéndoles seguirlas y retuitearlas, por lo que algunas, como la de la Presidencia del Consejo del Estado, obtuvieron algunos miles de seguidores en unas pocas horas, aunque sin crecer mucho más en los días posteriores. También se implementaron los primeros hashtag oficialistas, tales como #SomosCuba #MiVoluntadMiConstitucion y #SomosContinuidad, principalmente.

Adicionalmente, algunos usuarios cercanos al régimen hasta dieron a las nuevas cuentas la bienvenida a una “plataforma más democrática”. (Extraña paradoja: la dictadura no puede garantizar una real democracia en Cuba, pero aspira a disfrutar la democracia virtual de Twitter)

Todo esto obedeció a una indicación directa del presidente cubano Miguel Díaz-Canel, sucesor de los Castro, que pidió a sus funcionarios incursionar en Twitter a fin de avanzar, dijo, en el “proceso de informatización” de la isla. Díaz-Canel también hizo algunos anuncios: la próxima apertura de un nuevo programa de televisión “para intercambiar con la población”, un nuevo sitio web y un canal en YouTube.

Sobre la “colonización” de Twitter, Díaz-Canel habría señalado: “No podemos ignorar las redes, donde está dándose una batalla ideológica”. Llamó a sus funcionarios a asumirse en Twitter como “combatientes del pueblo en defensa de la Revolución”. Les pidió hacer propaganda pues, en el terreno de la llamada Twiplomacy, a fin de “multiplicar los logros de la revolución”.

A unos días de iniciada la twitterización de la Revolución cubana, ya hay reportes de bloqueos por parte de los funcionarios. También informes de que trabajadores en ministerios y empresas estatales reciben diariamente un resumen de prensa y hashtags para twittear. En suma, la dictadura está avanzando en el proceso de entender Twitter y usarlo estratégicamente para sus fines.

Cuba es uno de los países con menos conectividad de la región, pues Internet solo es accesible en puntos públicos de conexión WiFi al precio de un dólar la hora (cantidad exhorbitante para la capacidad adquisitiva del cubano común), así como en hogares y establecimientos seleccionados. La conexión móvil no es generalizada, excepto para algunos funcionarios y periodistas, por ahora, aunque las autoridades han prometido extenderla a toda la isla. En ese sentido, la estrategia twittera de la dictadura tiene más que ver, por ahora, con difundir, contraatacar, disfrazarse y tratar de legitimarse en el exterior, que con buscar comunicarse y dialogar con su propia población.

Es útil detenerse en este episodio para constatar una cosa: El socialismo, para sobrevivir, tiene hoy que utilizar las herramientas y la lógica de cooperación y ampliación, proporcionadas por su adversario, el capitalismo. La tecnología y sus usos son productos del capitalismo, mientras que el socialismo impide el cambio, tal como explicaron Mises y Hayek en su momento. E incluso, ahora, el socialismo se ve obligado, paradójicamente, a usar esa tecnología que apresura el cambio, para tratar de detenerlo, congelarlo.

Al inicio de la Revolución, Fidel Castro aseguró que Cuba pronto superaría el nivel de vida de las sociedades occidentales. No solo nunca sucedió eso, sino que ahora el socialismo cubano tiene que recurrir al capitalismo y sus productos para tratar de sobrevivir, como antes lo hizo la dictadura china.

La “colonización” de Twitter por parte del post castrismo no pretende iniciar una glásnost caribeña: no busca liberalizar la crítica, ni modernizar su caduco sistema político. Es simplemente una estrategia del castrismo para hacerse oír, contraatacar a sus críticos y dar la apariencia de modernidad, mientras mantiene la censura interna de Internet y hace inaccesible su uso para la mayoría de su población. Pero como los usuarios de las redes sociales sabemos, éstas terminan siempre por desnudar todo engaño y evadir cualquier censura, por lo que no sería raro que la tentativa del castrismo termine por volverse contra él mismo, exactamente como le sucedió a los soviéticos con su glásnost original.

*Víctor H. Becerra es Secretario general de México Libertario. En Twitter: @victorhbecerra

Así lo tuiteó Margarita Zavala. No sólo escribió una mentira, pues Meade nunca dijo que perdona la corrupción y el narcotráfico, sino que en el mismo tuit la “independiente” propuso una idiotez.

A ver, señora Zavala: dice que “hará una cárcel especial para los corruptos y criminales” ¿En serio? ¿PARA QUÉ CREE QUE SÓN TOOODAS LAS OTRAS CÁRCELES? ¿Para alojar turistas?

El hecho es que López Obrador no tiene el monopolio de las propuestas sin sentido, sino que se han vuelto una auténtica epidemia que abarata el debate público y fortalece la apatía de los ciudadanos.

Justo esta misma semana Margarita Zavala escribió en su columna para El Universal que “México merece mejores candidatos” y tiene razón.

Urge que empiece mejorando ella, porque la verdad, desde su berrinche contra Anaya y su anticlimático lanzamiento, hasta sus ideotas como la de este tuit, Zavala dista mucho de ser siquiera lo menos peor de una contienda mediocre.


[dropcap type=”default”]M[/dropcap]éxico es un país donde las personas no leen ni por equivocación, la estadística del INEGI es 3.8 libros/año, pero el número real debe ser mucho menor, porque la gente siempre dice leer más de lo que lee y la mayoría de quienes compran libros nunca los abren o sólo los ojean para presumir que son bien cultos.