lunes, octubre 15, 2018
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Una crueldad llamada escolaridad obligatoria.

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Por: Hugo Marcelo Balderrama*

La cultura moderna ha perdido gradualmente el sentido de orden, a medida que la filosofía se fue desvinculando de la realidad cotidiana para refugiarse en un juego mental, sin contacto con la realidad cotidiana. Así han surgido en los últimos dos siglos diversas doctrinas, a veces enfrentadas entre sí, pero cuya común denominador es la negación del orden natural.

El socialismo en sus distintas variables (Nazismo, internacionalismo, maoísmo, trotskismo y guevarismo) es un rechazo al orden natural y las instituciones que lo conforman. Para el socialista la propiedad privada, la familia y el sexo son solo “construcciones sociales” que impiden a la sociedad retornar al paraíso socialista, un paraíso pansexual, ecologista y sin propiedad privada.



Desde la publicación de “El Emilio” de Jean-Jacques Rousseau la educación es el camino elegido por los socialistas para construir al “hombre nuevo”. La construcción de este “hombre nuevo” debe empezar en la tierna infancia. El niño debe ser aislado y estimulado en potenciar su bondad natural, con pocos libros, sin memorizaciones y en contacto con la naturaleza. Los planteamientos educativos rousseaunianos tienen hasta el día de hoy una enorme influencia en las leyes educativas. Por ejemplo: la ley educativa 070 en Bolivia plantea un modelo de educación “anti colonizadora” “anti patriarcal” y un “vivir bien” en armonía con la madre tierra.

Los grupos ecologistas se rasgan las vestiduras ante los experimentos con animales, pero a nadie le importa, cuando los pedagogos usan a los niños como experimentos de sus fantasías.

En el siglo XX las utopías educativas encontraron en la psicología un aliado estratégico. Con este apoyo, el control social se hizo más fácil. La patologización a quienes no se adapten al modelo educativo de los mandarines de turno es la técnica empleada.

El psicólogo español Marino Perez explica que Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) aprobada en España el año 2013, es el típico intento de manipulación social. En su libro “Volviendo a la normalidad”, Marino Perez muestra que el Trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un diagnostico que carece de sustento clínico, y la medicación, lejos de ser un tratamiento es, en realidad, un dopaje. Lastimosamente, LOMCE reconoce el TDAH y hace obligatoria la medicación, incluso ante la negativa de los padres. Los grupos ecologistas se rasgan las vestiduras ante los experimentos con animales, pero a nadie le importa, cuando los pedagogos usan a los niños como experimentos de sus fantasías.

A diferencia de los animales, el hombre posee por esencia una naturaleza racional. El conocimiento humano trasciende las limitaciones de la sensibilidad y capta, en el seno de la realidad, su constitución esencial, lo que cada cosa es.



Al aplicar su capacidad de conocimiento al plano de la acción, surge otra propiedad esencial del ser humano: su libertad. El ser humano es dueño de sus actos. Y por lo tanto, es responsable de los resultados de sus decisiones. La felicidad consiste en tener libertad de elegir. Por eso, cualquier intento de dirigir la educación desde el poder de turno es una crueldad, una lucha contra la naturaleza humana.

En su canción “Another Brick In The Wall” el grupo de rock Pink Floyd expresó una gran verdad: “We don’t need no education, We don’t need no thought control, No dark sarcasm in the classroom, Teachers leave them kids alone”

*Hugo Marcelo Balderrama es Licenciado en economía y licenciado en Ciencias políticas. Se desempeña como profesor de economía, comercio exterior y planificación financiera. En Facebook: facebook.com/Marcelo.derecha

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