viernes, septiembre 21, 2018
Elecciones 2018

No desperdicies tu voto. A Nadie le conviene que gane Meade, ¡Ni siquiera al PRI!

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Por: Héctor Uriel Rodríguez Sánchez*

Lo he decidido: ¡No votaré por Meade! – Es desperdiciar mi voto y darle más vida al Sistema que ha hecho tanto daño a México.

Quienes me conocen no lo creerían, pero hasta hace unos días tenía algunas dudas entre Meade y Anaya, y no, mis razones no eran moralinas, ni siquiera partidistas, realmente estaba siguiendo los resultados de encuestas, buscando sondeos y datos, preguntando en radio pasillo, midiendo percepción, etc. Porque lo que no me gustaría, y lo he dicho desde hace ya mucho tiempo, es que gane AMLO. Lo confieso: Sí, estaba esperando a ver si se movía no tanto el número, sino la percepción de que Anaya era el segundo y de que el llamado “voto útil” iría con él. El PRI me dificultó las cosas, pues hicieron todo cuanto pudieron para que no se viera que Meade estaba hundido. Al final, sin embargo, logré ver un panorama más amplio y entenderlo.

Entre mis confesiones electorales, diré que si las cosas se hubieran movido y hubiera sido claro que Meade podía ganar, estaba dispuesto a votar por él. No obstante, estoy claro y reconozco que Meade podría haber sido un gran Presidente, si no lo hubiera postulado o si no hubiera aceptado ser abanderado del PRI y fuera un buen candidato. El mejor candidato con el peor partido. Fue su propuesta de Valor.

A veces me llega a la mente otro escenario. ¿Se imaginan si Meade hubiera sido el candidato del PAN y el PAN no hubiera hecho la alianza con el PRD y MC? ¡Uy! En ese caso, con Meade como candidato del PAN, las cosas fueran distintas y hasta normales.

Solo piénsalo: La propuesta electoral del PAN no se hubiera percibido como traidora de sus principios, Anaya habría permanecido como Presidente del Partido y habría operado una elección con eficacia absoluta. ¡Otro gallo nos cantara! Es más, hasta Margarita y Calderón estarían unidos a la campaña apoyando a su amigo Pepe Toño. Los gobers pintarían sus estados de azul, en lugar de pintar su raya, y habríamos salido todos a hacer campaña, como en los viejos tiempos. Ernesto Cordero y sus amigos tecnócratas azules se hubieran puesto las pilas para hacer una sólida plataforma electoral que nos preparara para el desarrollo económico de a de veras y en una de esas hasta a Meade le brotaba el liderazgo necesario para ser buen candidato… Pero no, no fue así y el hubiera no existe.

En fin. De regreso a la realidad, con Anaya como candidato del Frente ese, con Meade como candidato no Priísta del PRI, con Obrador como candidato a mesías juarista pero religioso y con el Bronco como candidato a standupero (perderá contra la Puri). Luego de ver todas las señales, simbolismos, mensajes, encuestas, posturas, alineaciones, alienaciones y demás información que pasó por mis manos, oídos y ojos. He llegado a la conclusión de que, de hecho, a nadie le conviene que gane el PRI la Presidencia; ni siquiera al mismo PRI.



Para mi alivio no concluí desde la historia de las campañas, y tras hacer un análisis estadístico profundo de las interrelaciones entre todos los factores, no tuve que hacer una regresión lineal para encontrar la ecuación que me permitiera pronosticar el resultado. De hecho hice lo contrario, una simple progresión, o sea: Solamente cerré los ojos y me imagine qué pasaría con México si el 1 de julio en la noche se anunciara que ganó Meade. Los abrí 3 segundos después, agarrado de la mesa para no caerme. Esto es lo que vi en mi breve sueño:

11:00 pm del 1 de julio: El PREP arroja resultados suficientemente confiables. “La tendencia es irreversible, José Antonio Meade es el ganador de las elecciones y próximo presidente de México”. – Silencio en el país y en el mundo entero. Caras de asombro, inimaginable sorpresa, aplausos aislados que de ponto toman fuerza.

 Era una grata sorpresa. De hecho una magnífica noticia que incluso rendiría “frutos espirituales”, dignos de celebrarse con champagne en los círculos “fifís”, pues los rezos y plegarias a la Guadalupana, que se pudieron elevar gracias a los espectaculares que vieron desde el segundo piso del periférico, habrían sido escuchados. ¡La Patria está salvada! ¡La Vida y la Familia serán preservadas para siempre! – Exclamarían, desde sus repentinas vacaciones en Disneylandia.

 De pronto, la alegría y la dicha, se interrumpían por un sonido aterrador, un rugido ensordecedor y fuego en el ambiente. El diablo aparecía montado a un inmenso tigre y México sucumbiría abrasado por su iracundo látigo. El profeta Ackerman lo había predicho: “Vendrán los tiempos de “chingadazos”.

El PRI no debe, no puede ganar por que no hay una narrativa que lo soporte. Digan lo que digan las encuestas pagadas y mal pagadas, en el balance total y en el propio mensaje priísta del final de la campaña: “Lo importante no es un voto útil por el segundo, sino un voto razonado”, se hizo evidente que al PRI ya no le alcanza y que la única lógica que abriría la posibilidad del triunfo de Meade sería un no mega, ni giga, sino tera-fraude y entonces sí, el país se incendia, sin visos de que haya bomberos que le apaguen.

Imagina ahora este nuevo sexenio. Si así le fue a Peña y traía, en aquel momento, aún aceitada la maquinaria priísta y había sumado fuerzas para sacar adelante el Pacto por México, ¿Cómo le iría a Meade, al PRI y al país desde el principio de su mandato? Eso si lograra rendir protesta… ¿Te acuerdas de cómo tomó protesta Calderón en 2006? (Lo metieron a escondidas por una puerta de atrás del Congreso) – No habría legitimidad creíble, aunque fuera cierto que ganó bien.

El Priísmo para sobrevivir y prosperar necesita paz social, no habrá dinero que alcance para amarrar al tigre, enfrentar al diablo y parar los “chingadazos”, aunque traten de poner a AMLO de domador, exorcista y sparring. – Las turbas iracundas desconocen a sus dueños, al haberlas despertado.

Con este escenario que, te garantizo, no he sido el único que lo ha imaginado – ¿Crees que los gobernadores del PRI y los demás verdaderos operadores políticos de la maquinaria, se van a jugar todo su capital para apoyar a Meade que además no les representa por que no es priísta? – ¡No! – Harán lo necesario para sobrevivir pase lo que pase esperando que no pase lo peor. Repartirán sus votos porque necesitan quedar bien con todos, de lo contrario la reducción en el presupuesto para sus estados será su primer castigo por no ir con el “bueno”, y quién les puede juzgar por no actuar razonablemente. Lo mismo pasará con los sindicatos, los organismos corporativos y las bases del PRI a nivel colonia. Nadie quiere perder sus prevendas, nadie quiere salir del Sistema, pero el Sistema se muere si no cambia. No hay ya condiciones para seguir reinando, o sobrevive reducido pero aún fuerte o se alinea con un nuevo dueño; un nuevo tirano que no comparte el poder, cuando la base cultural del PRI–Sistema es compartir todo entre La Gran Familia Revolucionaria.

Entonces, la tan temida y sobrevalorada “máquina electoral y corporativa Priísta” no puede hacer lo que suponíamos que haría. Si no hay ruedas el carro no avanza. No reunirán los votos de siempre, no pueden alcanzar su piso, por que ya no van juntos y, aquí viene lo interesante, precisamente por esta obvia baja en los votos, necesitan convencernos a los demás, a cualquier precio y con cualquier mentira, creamos en lo que creamos y vayamos con quien vayamos, de hacer “Voto Útil” por Meade, por que no debe notarse que traicionaron y el PRI debe mantener su “piso” o desaparece. Es solo cuestión de sobrevivencia. – Bajo la lógica: Si quito de acá, pongo lo mío de este lado y ¡Pum! – Nadie lo nota… ¡No´mbre, unos genios!

Pongámoslo en términos claros: El mejor escenario posible para el PRI es mantener algunas gubernaturas y tener posiciones en el congreso, pues puede negociar con AMLO (habrían de mandar la señal de buena voluntad al puntero, dándole algunos votos). Entonces, hay menos riesgo en apostar dividido que ir con quien haya dicho Peña con todo su capital pues solo podrían esperar dos posibles resultados: Tener una derrota estrepitosa y borrarse de un plumazo o tener una victoria pírrica y gobernar un país incendiado. ¡Dividirán su voto! Pero su estrategia es quitar votos a Anaya o a quien sea, para cubrir los huecos. Si ellos terminan en segundo, su posición de negociación mejora. Anaya estorba.

Sin embargo, si dividen su voto y no logran quitar votos de otro lado, serán derrotados en tercer lugar y quedarán muy débiles (como Voldemort sin horrocruxes). Ahora se entiende por qué aunque Meade no tenga posibilidades, se empeñan en mantenerlo vivo. Está claro entonces qué le conviene al PRI y no es el bienestar de México.

¿Qué nos queda entonces a los que sí queremos el bienestar de México y no creemos que éste sea posible con AMLO como Presidente? – ¡Pues votar por la otra opción!

Aunque todas las encuestas hayan sido pagadas, fueron pagadas por diversos actores, así que si bien el promedio no les vuelve exactas, los intereses resultan equilibrados al ponderarlas, y el dato de que Anaya va en segundo está clarísimo en Oraculus: https://oraculus.mx/poll-of-polls/

Así como el PRI, dará alguna ofrenda de votos a MORENA, también buscará quitarle votos, francamente el PRI sabe comprar votos mejor que MORENA, por lo que es previsible que MORENA no tenga tantos votos como se esperaba. Los votos de Anaya son menos comprables, así que Anaya sí puede contar con la base del PAN, PRD y MC, más lo que hayan operado conseguir del PRI que aunque en menos proporción también podría mandar algún apoyo a este candidato, pensando en que AMLO no gane por tanta diferencia.

Si el Voto Anti AMLO o Útil, lo capitaliza Anaya, entonces sube un poco más y entra en posibilidades de ganar. El tracking intra – partido, (con el que se toman decisiones al interior de la campaña) le pone a 6 puntos de AMLO en este momento. Ojo, esto es importante – El pleito de Anaya es con Peña, no con todo el Priísmo. Así que también jalará Anaya voto blando de ese partido, porque nadie lo da por perdido y ningún Priísta de buena voluntad, que existen, prefiere a AMLO que a Anay




El Voto Útil (tu voto) es la diferencia, si va con Anaya puede hacer perder a AMLO y dejar débil a Meade, si va con Meade, hará ganar a AMLO y éste terminará por absorber al PRI, que se acabará alineando al nuevo Tlatoani, pero manteniendo ciertas posiciones clave, dejando al resto de nosotros como minoría insignificante y lejos de los espacios de poder y decisión. Si jugaste Risk alguna vez, es como quedarse en Oceanía.

Ahora bien, de todas formas se va a soltar el tigre, pero eso gane o pierda López. Si pierde, contra Anaya, pues varios días o semanas, pero ya nos acostumbramos. Si gana, algunos días veremos desmanes, pero de turbas resentidas y de aprovechados que querrán hacerse justicia y repartirse por su cuenta lo que les han dicho que se merecen. El problema serio vendrá si AMLO ganando, considera que este tipo de personas, las mismas que saquean camiones accidentados y hacen otras linduras, son el Pueblo bueno. Entonces sí la cosa se pondrá fea, pues las instituciones irán pereciendo una a una y la riqueza del país será utilizada para saciar a estas hordas, primero con recursos públicos y luego, cuando se acaben, con tus cosas y mis cosas. Ese es el escenario que debemos evitar a toda costa.

En resumen, al final podemos, si nos ponemos listos y convencemos a más, aprovechar la estrategia del PRI para que gane México. Ésta es una excelente oportunidad, para no tener más en el poder Ni al Viejo ni al Nuevo PRI, y frenar un posible, que no seguro, intento de incluir a México en la Revolución Bolivariana, léase, lograr que el Gobierno de México, el petróleo y nuestros impuestos, mantengamos vivos los regímenes de Cuba y Venezuela, ahora que les han cerrado en las narices la puerta en Colombia, su otra esperanza.

Podemos llevarnos 3 x 1, vencer 3 malos proyectos de nación con un solo voto. ¡Es buena oportunidad! ¿A poco no? – ¡Tú lo decides mañana!

*Héctor Uriel Rodríguez Sánchez. Apasionado de la Política, Speaker y Consultor de Negocios. En Twitter: @hectoruriel y en Facebook: /hectoruriel.r

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